El Fútbol, no la FIFA, es como una religión


Hay campaña electoral en la FIFA. Blatter, el veterano Presidente del organismo rector del fútbol internacional -en el cargo desde 1998- afirmó recientemente con mucho de prepotencia que “a través de las emociones positivas que genera el fútbol, la FIFA es más influyente que cualquier país del mundo y cualquier religión”. La frase tiene su parte de verdad. El fútbol mueve masas, quizás más que la misma religión. Pero es el fútbol la que mueve las masas. No es la FIFA. Los grandes imperios comienzan a caer cuando llegan a su apogeo. Y la FIFA está arriba, mirando con prepotencia el mundo hacia abajo.

A estas alturas todo el mundo saber; todos sabemos que la elección de Catar como sede del Mundial de Fútbol de 2022 se debe únicamente a los petrodólares que desde allá llegan. Lo curioso es que la FIFA le hizo conejo a los árabes. Les prometió un mundial en el verano. Ellos se dedicaron a buscar novedosas alternativas que permitiese jugar al fútbol con 50 grados centigrados a la sombra. Pero una vez comenzado el estadio bandera les dice que no. Que el Mundial será en Noviembre y Diciembre.

La FIFA, comandada por Jules Rimet, decidió en 1928 realizar una competición cada cuatro años abierta a todas las asociaciones afiliadas. En realidad no se dijo que tenía que ser en el verano europeo. Pero así se hizo. Y entre el 13 y el 30 de junio se disputó el Mundial de Uruguay en 1930. Desde entonces la tradición marca que el Mundial se juega en el verano.

La tradición, hoy día cuesta dinero. Muchos millones. Más del 70% de los jugadores del pasado mundial procedían de equipos que disputaban las competiciones del viejo continente. A diferencia de Sur América, el fútbol europeo está muy bien organizado. La Bundesliga, por ejemplo, informa desde antes de comenzar el torneo fechas y horarios de todos los partidos de la temporada. No hay lugar para improvisación.

La improvisación la quiere imponer la FIFA. Jalonados por intereses económicos no necesariamente claros, sabemos que la final se disputará el 18 de diciembre.  Si el mundial arranca el 20 de noviembre, los jugadores deben estar con la selección 15 días. Es decir, el fin de semana del 5 y 6 de noviembre de 2022 deberían pararse todos los campeonatos.

Los europeos han protestado. Rompe estructuralmente con la organización de sus competiciones nacionales e internacionales. Guinea, sede designada de la Copa de África a disputarse en enero del 2023 ya afirmó que no cambiaría la fecha. Después del Mundial, los jugadores se van de vacaciones. En Inglaterra, el fútbol de navidad es una tradición. En España para muy poco. Todo ello habría que reorganizar en 2022.

La decisión de jugar a finales de otoño en Catar es razonable. El problema es que el esfuerzo de muchos no compensa el beneficio de uno cuando, además, Catar en el fútbol pinta poco o nada. Más allá de los dólares que ofrece, su valor deportivo es escaso.

Las consecuencias, por más dinero que ofrezca la FIFA a los clubes de origen de los jugadores que jueguen el mundial puede resultar en un cisma en el fútbol que sería la peor de las consecuencias. No hace falta sino que 5 federaciones se pongan de acuerdo en retirarse de la FIFA: la inglesa, alemana, española, italiana y francesa. El fútbol, como el resto del mundo, no es equitativo. Ellos dominan la parada.

Por otro lado, un Mundial de Fútbol es noviembre/diciembre traerá que las excusas del cansancio desaparezcan. La siguiente gráfica recoge el indicador de rendimiento de whoscored.com que mide el rendimiento de cada jugador durante el partido.

En la gráfica agrupé los indicadores de los mejores 2 equipos de las cuatro principales ligas y su evolución mes a mes.  La información sól esta disponible para la temporada 2014 – 2015,, luego es difícil hablar de tendencias. Pero dado que los grandes equipos definen los torneos en marzo, abril y mayo, esperaba encontrar cierta tendencia decreciente en noviembre y diciembre. Ello permitiría sugerir que los equipos deberían reacomodar su estrategia física anual con el mundial del 2022. La realidad es que no hay una tendencia clara.

rating 5 mejores ligas 2 equipos

La Bundesliga, cabe anotar, para en invierno. Luego esa caída de noviembre a enero no es sorpresa. Los equipos aprietan los primeros meses del campeonato, descansan, comienzan en enero como en agosto y vuelven a subir. El resto de ligas presenta rendimientos, más o menos constantes salvo que queramos ver algo raro en el caso italiano donde en marzo han caído. Estos desempeños quizás sea algo que valga la pena explorar con más detalle en el futuro.

Por ahora la conclusión es que la pelea de los clubes europeos es meramente económica, no deportiva. Ello lo hace más peligrosa. La FIFA está comprometida ya con Catar. Aún faltan 7 años. Muchas cosas pasarán aún.

Xavi: apogeo y declive de un crack


Xavi, la leyenda del Barcelona y la selección española, alcanzó su partido número 750 con la camiseta del Fútbol Club Barcelona cuando entró a jugar alrededor de media hora en el partido que el equipo catalán derrotó al Eibar 0-2.

Nacido el 25 de enero de 1980, con 35 años ya no forma parte de la selección española ni es titular indiscutible en el Barca. Pero el fútbol lo recordará como el motor que dio vida al que para muchos es unos de los mejores equipos de fútbol de la historia. Junto a Iniesta formaron una de las mejores parejas de la historia del deporte rey.

Xavi estuvo a punto de irse del Barça en el verano del 2014. Al final Luis Enrique lo convención de seguir a pesar de ser claro en que su rol sería secundario. La longevidad de Xavi en el mismo club lo hace ideal para estudiar como evoluciona un jugador a lo largo de su carrera. ¿Cuándo fue el pico de rendimiento? ¿Futbolísticamente hablando tenía sentido que Xavi siguiera en un equipo con las exigencias y el nivel del Barcelona?

La siguiente gráfica, utilizando datos disponibles de goles, asistencias y disparos al arco en espndeportes.com, muestra la evolución de la suma de tales eventos a lo largo de la carrera de Xavi. La gráfica está suavizada mediante una regresión polinomial ponderada localmente. Es decir, gracias a la gran cantidad de partidos que ha disputado Xavi, es posible generar una serie suavizada que permite evaluar la evolución de su juego a través de los años.

Los datos, como suele ocurrir con tanta frecuencia, no son perfectos. En este caso no son más que una muestra, porque el papel de Xavi, como catalizador del juego no puede resumirse en su totalidad en apenas tres indicadores: goles, asistencias y disparos a puerta. Pero es una proxy válida de la evolución del juego de Xavi y su influencia en el equipo.

Xavi Hernández
Xavi Hernández

 

 

Xavi, cabe recordar, estuvo a punto de irse al Milan. Con 19 años recibió una suculenta oferta del equipo italiano. Además del exceso de ceros en el cheque (casi 10 veces más de lo que ganaba en el Barça), le ofrecían un contrato de 5 años, vivienda de lujo con cuatro sirvientes, la posibilidad de que el papá entrenase un equipo de las categorías inferiores  y los billetes de avión a Barcelona que necesitara. Adriano Galliani, administrador delegado del por entonces todavía poderoso equipo italiano, convenció al papá de Xavi de firmar con ellos cuándo este  venía de ganar el Mundial Sub -20 en Nigeria. Era, como se observa en la gráfica, una apuesta de futuro que además contaba con la garantía del entrenador del equipo italiano. Zaccheroni lo quería de titular, haciendo doble pivote con Albertini.

La reunión familiar en la que se tomó la decisión fue tensa. Todos apostaban por el Milan. Pero la mamá de Xavi creía que triunfaría en el Barça. Una apuesta muy fuerte. Xavi sólo había jugado 15 partidos con el equipo profesional. El titular era Guardiola, aún en los mejores años de su carrera. El camino a Italia al final lo frenó la señora madre de Xavi: “Si se va, yo me divorcio”. Prevaleció la terquedad de la mamá y Xavi se quedó en Barcelona.

La gráfica muestra ese difícil comienzo de Xavi. No fue hasta los 25 años que comienza a tener peso cuantitativo en el equipo catalán. Luego llegó la Eurocopa del 2008, la de Luis Aragonés. Allí fue nombrado mejor jugador del torneo. Entonces ya fue reconocido como figura y referencia mundial. Su apogeo fue en el Mundial de Sur África en 2010. Con 30 años, como muestra la gráfica, contribuyó decisivamente a hacer de España el mejor equipo del mundo.

Cuando se alcanza el cenit, comienza el declive. El de Xavi comenzó después del mundial pero ello no fue óbice para que aún brillara con fuerza en la Eurocopa del 2012. Ya no era el mismo. Tras la semifinal ante Portugal, confesó que “que, a ser posible, le gustaría ser más trascendente en el juego de España”. La final ante Italia fue un recital del crack catalán que participó decisivamente en los tres primeros goles de los cuatro que aquel día encajaron los italianos.

Hoy, con 35 años, los números de Xavi son similares a los que tenía cuando tenía 26. Por eso no lo dejaron ir. No mueve el equipo con constancia, pero sigue siendo un jugador muy relevante.

Desde un punto de vista general, la evolución del juego de Xavi contrasta con la creencia popular que dice que el pico de un jugador es a los 25 años. El pico de Xavi fue tardio. Llegó a los 30, tarde. Afortunados los que lo vimos.

 

 

 

El Entrenador: la fina línea entre vender ilusiones y vender humo


Salió reportado en purelyfootball.com la lista de los diez entrenadores que más han gastado (o invertido, según se quiera mirar) en fichajes durante la última década.  La lista no es particularmente llamativa tal como se observa en el  siguiente cuadro:

Entrenadores Titulos Gastos y Costo de títulos

No todos entrenaron sin parar durante los últimos 10 años. Ferguson, por ejemplo, se retiró hace un par de años. Guardiola se tomó un año sabático entre el Barça y el Bayern Munich. Van Gaal estuvo un tiempo de director deportivo del Ajax y, posteriormente fue entrenador de la selección holandesa.

En general, los entrenadores en cuestión son aquellos que entrenan a los grandes clubes europeos aunque alguno, en los últimos 10 años, entrenó equipos que no necesariamente son los más ricos del mundo. Van Gaal, por ejemplo, estuvo en el AZ. Klopp y Simeone entrenan equipos importantes, Dortmund y Atlético de Madrid, pero no supermillonarios como son los equipos de la liga inglesa, Bayern o Madrid y Barça.

La lista está compuesta de nombres conocidos de equipos reconocidos. Pero, ¿la inversión en fichajes es rentable? Realmente, ¿un entrenador logra más títulos a medida que gasta más dinero?

La siguiente gráfica compara los títulos obtenidos por temporada efectivamente entrenada en un club con el monto de dinero que se ha gastado cada entrenador. Es necesario anotar dos cosas. Primero, se normaliza el número de títulos obtenidos al número de títulos por temporada porque no todos entrenaron consecutivamente los 10 años. Segundo, ignoramos el rol de los entrenadores en sus respectivos equipos. Es decir, Ferguson fue y  Wenger es el responsable directo de la política de fichajes. En el Madrid, Ancelloti trabaja con lo que le llega. Es el presidente Florentino Pérez quien contrata a voluntad.

Por ahora enfoquémonos en los puntos azules, los títulos totales obtenidos por los entrenadores. Si los títulos se relacionaran directamente con la inversión realizada, esperaríamos que a medida que se gastase más en fichajes se incrementase la cantidad de títulos obtenidos. En otras palabras, podríamos pintar una línea recta con pendiente de 45° con los puntos azules siempre sobre ella.

La realidad es diferente. Hay un grupo de entrenadores sumamente exitosos (Guardiola, Ferguson, Mourinho, Mancini y Ancelloti) cuyos logros no se relacionan de ninguna manera con el monto en fichajes. El resto de entrenadores (Van Gaal, Simeone, Klopp, Wenger y Pellegrini) son significativamente menos exitosos que los anteriores aunque, en general, gastan menos en fichajes que sus contrapartes más exitosas. Entre ellos tampoco se aprecia una correlación entre los títulos y el gasto en jugadores.

Entrenadores, Títulos y Gastos en Fichaje

 

Los equipos que dirigen estos entrenadores son, en su mayoría, equipos con exigencia de títulos. Por ello separamos los títulos “importantes” de los demás. Es decir, los títulos internacionales (UCL, UEL, Mundialito de la FIFA) y el torneo de liga doméstico son más relevantes que los demás. Es una clasificación por supuesto arbitraria, pero desde mi punto de vista, válida dado el objetivo. El enfoque en los títulos más relevantes muestra una menor dispersión de los títulos obtenidos.  El orden no cambia sustancialmente, aunque Mourinho se ve superado por Ancelloti. En general, sólo sobresale Guardiola. En una segunda línea están Ferguson, Ancelloti y Mourinho. Wenger sobresale por abajo: no ha ganado nada relevante en 10 años.

Un título en promedio costó, en fichajes,  £70.105.231. Es costoso pero en realidad, salvo dos, todos están por debajo de la media. Venden ilusiones y logran resultados. Oscila desde los £17.222.222 que le cuesta un título a Guardiola en fichajes a los £63.636.364 que le han costado a Ancelloti.

Los que venden humo tienen nombre propio: Pellegrini y Wenger. Un título del francés del Arsenal cuesta, en fichajes, £113.333.333. El chileno va aún más lejos. Requirió de £260.000.000 en contrataciones para lograr un título.

Dadas las cifras, no sorprende que el City esté intentando el fichaje de Guardiola si Pellegrini no logra títulos importantes a corto plazo. Pero sorprende aún más que el Arsenal siga confiando en Wenger. En el equipo desde 1996, fue clave en la última gran época de los rojos de Londres. Pero ha fracasado en los últimos diez años y, además, cuesta mucho dinero. Su rentabilidad financiera y deportiva está más que cuestionada.

El análisis sugiere que la validez de un entrenadores debería también medirse por los recursos que requiere para lograr un título. Con todos los recursos que tienen a su disposición, nadie se extraña que ganen una liga o una copa con cierta frecuencia. En realidad algo adicional deberían mostrar esos equipos. Debería ser fútbol que se recuerde.

Gerd Müller: ¿El desprecio del goleador?


Si el fútbol es gol, Gerhard Müller, goleador por excelencia, ¿por qué no está considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos? Estrella del Bayern Munich de los años setenta, estamos hablando de un tipo que marcó para el equipo bávaro 566 goles en 607 partidos. Con 365 goles en la Bundesliga sigue siendo el máximo goleador en la historia de la competición. Dado que jugó 427 goles, tiene un promedio goleador de 0,85 goles por partido. 40 marcó en 1971-72, récord vigente. En el año calendario de 1972 anotó 85 goles. récord sólo superado por Messi (y Chitalu). Superó aquel año la increíble cifra de los 75 goles del gran Pelé, si bien 12 goles los logró en un torneo temporal que instauró la Bundesliga porque el inició de ésta se había retrasado con motivo de los Juegos Olímpicos.

Müller, el bombardero, como fue conocido mundialmente, ganó cuatro títulos de Bundesliga, tres Copas de Europa, la Recopa del año ’67 y la única Copa Intercontinental que se dignaron jugar en 1976. Fue campeón de Europa en 1972 con la selección de Alemania Occidental y, además, Campeón del Mundo en 1974. En 2 mundiales que jugó, anotó 14 goles en 13 partidos, incluyendo el decisivo de la final de 1974 y el no menos decisivo frente a Polonia en la ronda semifinal de ese mismo mundial. En la selección marcaría 68 goles en 62 partidos (1,1 goles por partido). Miroslav Klose tuvo que jugar 137 partidos para marcar los 71 goles que supera (si bien no en el promedio) los goles marcados por Müller.

El bombardero fue nombrado balón de oro por la Revista France Football en 1970. Entonces, cabe aclarar, el trofeo se otorgaba al mejor jugador europeo, luego Pelé y compañía no entraban en competencia. Pero ganó. En 1972, compartió el balón de plata con otro grande del fútbol alemán: Günter Netzer. Ambos detrás de Beckenbauer. En 1973 fue balón de bronce. Es curioso que en los años de mayor gloria deportiva, 1974, cuando ganó la Copa de Europa con el Bayern y el Mundial, 1975 y 1976 cuando el Bayern completó el triplete, no estuvo entre los tres mejores.

Son cifras impresionantes que hablan de un jugador superlativo. A Müller le pasa en Alemania un poco como a Garrincha en Brasil. El mundo lo reconoce, pero el mejor era Pelé … salvo para los brasileños. El dominio del fútbol aleman en la primera mitad de los setenta se fundamenta en la calidad y visión de Franz Beckenbauer. Pero un alemán nunca dejará en el tintero el nombre de Gerd Müller. Sin embargo, destaca que fue nombrado el jugador del año de Alemania en 1967 y 1969, bastante antes de alcanzar sus mejores logros.

Nacido en Nörlingen, Müller, hincha declarado del Nuremberg, nunca pudo jugar en el equipo de sus amores. Fue el Bayern quien lo llamó en el ’64 para que contribuyera con sus goles al ascenso. El entrenador, Tschik Cajkovski lo apodó el ‘pequeño gordo Müller’. A él le parecía un levantador de pesas.

El físico no le impidió triunfar. Fue siete veces goleador de la Bundesliga  (en dos ocasiones compartió honores) y bota de oro europea en 1970 y 1972.  ¿Por qué, entonces, no se considera a Müller uno de los más grandes de la historia?  ¿Por qué no está en el Olimpo con los Pelé, Di Stéfano, Cruyff, Maradona o Messi?

Müller era un rematador. Lo que con los años se vino a conocer como el ‘típico’ tanque alemán. El lo decía, “gol es gol, desde que cruce la raya”. Es decir, su problema era recibir y/o controlar, disparar y celebrar. Quizás, aunque sea cierto que el fútbol es gol, el deporte rey sea algo más complejo. Esos grandes cracks del Olimpo podían no sólo seguir la receta de Müller. Además podían inventarse un gol de la nada. El alemán no era ningún tronco. Era excelente en el control del balón. Pero no tuvo nunca la elegancia de un Pelé o Cruyff, ni la versatilidad de un Di Stéfano. Menos la habilidad de un Maradona o un Messi. Beckenbauer, para muchos el mejor jugador alemán de la época (posiblemente de todos los tiempos), no era un goleador. Pero era él quien organizaba y generaba el fútbol que permitía que un goleador como Müller se luciera. Su elegancia era su sello. El mejor, para el gran público, era el más elegante, no el que más goles metía. Al final, el fútbol es un deporte de equipo. Si Müller necesitaba al elegante atrás, éste requería un goleador que la metiera.

Müller vivía para el gol. Sus goles hicieron historia. Pero para estar entre los mejores de la historia -y no deja de ser curioso- se requiere algo más que gol. Es, en todo caso, uno de los mejores goleadores que han existido.

 

 

 

El fútbol en altura: Más mito que realidad


Jugar en altura, por encima de los 2,500 metros aproximadamente, siempre ha sido un reto para los futbolistas que no están acostumbrados a ello. Nadie pone en duda que tiene algún impacto físico y para corroborar tal hipótesis hay suficientes análisis médicos que corroboran diferentes efectos en el cuerpo humano.

El fútbol, siendo un deporte global se juega en todo tipo de condición climática. No sólo hay fútbol a los 4,000 mts. de La Paz. También en la humedad de Barranquilla, en el frío del Norte de Europa y hasta mundial habrá en el desierto de Qatar. ¿Existe evidencia que sugiera que aquellos que están acostumbrados a algún tipo de situación extrema realmente se benefician?

La Copa Libertadores es quizás el torneo indicado para establecer si la altura realmente da algún tipo de ventaja. Desde que inició el torneo en 1960, sólo un equipo cuya sede quede por encima de los 2,500 metros de altura ha quedado campeón: la LDU de Quito en 2008. Manizales, recordemos, está a unos 2,160 metros de altura. Es decir, en términos de victorias relevantes, jugar por encima de los 2,500 metros apenas si da réditos.

Lo anterior, por supuesto, es apenas evidencia casual. No sólo no ganan los equipos que ganan en la altura, sino que apenas si ganan lo equipos que no son de Argentina, Brasil o Uruguay, considerando este último desde una perspectiva histórica.

Hay diversos trabajos académicos que utilizando datos de selecciones intentan establecer enlaces causales entre la altura y la probabilidad de victoria. Éstos, analizando datos de selecciones suramericanas desde 1900 o basados en datos de las eliminatorias de 1998, 2002 o 2006, suelen ligar el resultado de un partido como función de la altura (o el cambio de altura) y diferentes controles que también pudiesen afectar el resultado. En general los resultados sugieren, aunque de manera inconclusa, que la altura no tiene ningún impacto en el resultado de un partido.

En un trabajo reciente que publiqué en el Journal of Quantitative Analysis in Sports, evalué el tema de la altura utilizando datos de la Copa Libertadores de 2013. La literatura económica que se enfoca en el comportamiento del ser humano sentó las bases a evaluar. Traslados al fútbol, tal literatura sugiere que los individuos tienen una idea preconcebida de lo que deben esperar en cierta situación. Esto se denomina el punto de referencia: aquel en el que por experiencia propia o ajena, el jugador asume que jugar en altura representa un reto físico y/o psicológico y debido a ello no podrá desempeñarse como lo haría en circunstancias normales. Ello explicaría que en tales circunstancias se comportarán de manera más conservadora.

Para corroborar tal hipótesis comparé la efectividad de los pases que ejecutan los jugadores de equipos cuya sede se ubica a menos de 2,500 metros cuando juegan de visitante en estadios ubicados por encima de ese nivel relativo a cuando juegan de visitante en estadios ubicados por debajo de ese nivel. Por ejemplo, se compara la precisión en el pase de un jugador del Corinthians (cuyo estadio queda a menos de 2,500 metros) cuando juega en Bogotá vis a vis un partido en Tijuana. Esta estrategia elimina, además, el efecto de la localía.

En resumen, la ideas es establecer si esa pequeña diferencia que se observa en la gráfica de abajo es estadísticamente significativa. Es decir, si es relevante desde un punto de vista estadístico y futbolístico.

Copa Libertadores 2013: Altura

 

Son varios los resultados que se discuten en el documento en cuestión, pero aquí me enfocó en el principal. Un jugador (de un equipo cuya sede está ubicada a menos de 2,500 metros sobre el nivel del mar) es un 5,6% más efectivo en el pase cuando juega en altura que cuando juega por debajo de los 2,500 mts. Esto implica una mejora de unos cuatro puntos porcentuales respecto a la media.

La mayor precisión que se detecta cuando se juega en altura no se observa cuando ese jugador realiza pases en el campo del rival. Es decir, el resultado se explica por la mayor precisión del jugador en el campo propio.

Estos resultados nos devuelven al argumento original. Los jugadores (y las mismas estrategias) se adaptan. Cuando atacan, cuando pisan el campo rival, no hay diferencia en la precisión en el pase. Los jugadores arriesgan igual tanto en altura como a nivel del mar. Sin embargo, cuando están jugando (siempre de visitante) por encima de los 2,500 metros, se vuelven más conservadores, aseguran más el pase. El punto de referencia que definimos arriba entra en juego y lleva al jugador a tener una mayor consciencia sobre el destino del  balón. Perder el balón en campo contrario siempre será menos arriesgado que perderlo en campo propio. Las opciones de reorganizar la defensa son mayores. Pero perderlo en campo propio, y además en altura, implica un esfuerzo extra que puede tener importantes consecuencias negativas. De forma preconcebida, cuando el balón está en campo propio, el destino del balón se precia más.

El trabajo, siempre abierto a extensiones, sugiere que un equipo no gana por la altura. Tampoco pierde. Un equipo y sus jugadores se adaptan a jugar de una manera diferente que hace que las diferencias, al final, sean fruto de la calidad de cada equipo, no de los factores externos, sea lluvia, sol, pasto alto, cancha embarrada …. o la altura.

 

Fútbol por televisión: el mayor espectáculo del mundo


En estos días que se jugó el Superbowl, la final del fútbol americano, no faltaron los entusiastas del deporte más popular de los Estados Unidos en afirmar que ese partido era el espectáculo deportivo más visto en el planeta. En efecto, tiene una gran audiencia televisiva. La final del 2015, entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks fue vista en los Estados Unidos por la no despreciable cifra de 112,2 millones de espectadores. No hay cifras del resto del mundo. Sin duda es un evento que genera interés. Seamos muy generosos y digamos que se puede añadir un 20% más a esa cifra. Es decir, aproximadamente 135 millones de personas vieron la gran final del fútbol americano.

El deporte más popular del mundo, al menos en cobertura, si no también en practicantes, es el fútbol. Soccer como se llama en Estados Unidos. El origen de la palabra, por cierto, es británico.  no de los Estados Unidos. En el siglo XIX, cuando se escribían las primera reglas, nació en Cambridge, 1848, el Association Football. Este iba en contraposición al Rugby Football, aquel que se jugaba con las manos.  A los practicantes de este último, la tendencia fue decirles ruggers. A los otros, soccers, derivado directamente de la palabra association.

Volviendo a la televisión, antes de cada mundial los medios no dudan en difundir lo que la FIFA afirma: Serán más de 1.000 millones de telespectadores los que vean la final del Mundial de Fútbol. Claro, que no sin cierta mentalidad Fast Food, también los hay que dicen que el Superbowl es visto por 1.000 millones de personas.  Hay cifras, más conservadores que hablan de 700 millones de televidentes viendo la final del mundial de fútbol.

Para resolver el enigma, remitámonos al reporte de audiencias que desarrollo la propia FIFA sobre el Mundial de Sudáfrica 2010.  Si bien la fuente no pueda considerarse la más objetiva, las cifras que presentan son de lo más sensatas. La final, el partido entre España y Holanda, el mayor espectáculo del mundo, fue visto en directo por 489 millones de espectadores en promedio . Si se añaden los 41 que lo vieron en diferido, la cifra llega a los 530 millones. Estas cifras son hogares que vieron el partido. Aquellos que lo vieron en grupo no están ahí considerados. Claro que ello también es cierto para cualquier otro gran evento, incluyendo el Superbowl.

Las cifras del Mundial del 2014 son aún difusas y se encuentran dispersas. Buscando en diferentes fuentes se encuentra que la final entre Alemania y Argentina en Brasil rompió récords de audiencia para un partido de fútbol en los Estados Unidos: 26.5 millones de espectadores. Es algo menos de la cuarta parte de la audiencia de un Superbowl. Pero puesto en contexto la cifra es histórica. La serie final de la NBA de 2014 tuvo un promedio de 15.5 millones de espectadores, donde se llegó a tener 18 en el partido decisivo. La Serie Mundial del Baseball de 20113 promedió 14,9 millones, con 19,2 millones de espectadores atentos al partido decisivo.

Sumando el rating de otros países que se puede encontrar por Internet, encontré que la final del Mundial de Brasil fue vista en China por 87 millones de espectadores, 34,6 en Alemania, 14,9 en el Reino Unido, 10,5 en Polonia, 1,9 en Hungría, 1,8 en Austria, 857 mil en Irlanda, 12,7 en España, 13,4 en Francia y 1,1 en Australia. Esas cifras casuales, de unos pocos países suman 205 millones aproximadamente. A esto habría que añadir América Latina, cuyo datos de rating  no se encuentran reportados por número de televidentes, pero sin duda son otros buenos millones Igual que en África y en Asia.

En resumen, el Superbowl es el espectáculo local más grande del planeta. El evento global más importante es la final del mundial. Ahora, en eventos anuales, la final de la Champions es vista por algo más de 165 millones según datos de la UEFA.  Los puristas podrán hablar del cricket, que tiene competiciones que en ocasiones reporta más de 1000 millones de espectadores. Quizás. Yo no estaría en condiciones de confirmar tales cifras.

En resumen, el fútbol sigue siendo un espectáculo global cuya partido estrella, la final del mundial, sigue teniendo cobertura planetaria.

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

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