Falcao y las razones de Van Gaal


A Van Gaal en su época de entrenador del Barcelona lo representaban con una cabeza en forma de ladrillo. Era, para la prensa deportiva, un tipo excesivamente rígido y cuadrado que nunca encajo del todo en la siempre soleada España. Efectivamente ,es un tipo terco, que ha tenido problemas con múltiples jugadores incluyendo cracks de la talla de Román Riquelme.

Falcao, el hasta hace poco mejor “9 del mundo”, parecía en agosto de 2014 llegar por fin a un equipo de primer nivel mundial. Nunca entendimos, nosotros los simples mortales, el manejo que Falcao dio a su carrera. Se fue del Atlético de Madrid ad portas de romper la historia para jugar en el juguete de un millonario ruso que acababa de comprar a un equipo recién ascendido. Para los miles de hinchas que tiene es frustrante no haberlo visto jugar nunca en plenitud de condiciones la Champions League.

Siendo Falcao, llegó por supuesto al equipo rojo en horas bajas. La salida de Alex Ferguson tras 27 años dirigiendo a los Diablos Rojos ha tenido un impacto importante en el equipo. Moyes fue incapaz de clasificar al equipo a competición europea alguna y Falcao por tanto, llegó a un gigante que sólo se codearía con sus pares ingleses. En cualquier caso, era la gran oportunidad del ‘tigre’.

Van Gaal lo recibió sin mayor entusiasmo pero con cierta esperanza. Llegaba un goleador que en sus mejores años había plantado cara a Messi y Ronaldo. Falcao, ni Van Gaal lo pone en duda, lucha cada balón. Siempre atento, a su calidad añade ese espíritu de lucha que lo ha hecho destacar en Europa. Pero al ‘ladrillo’ holandés no le llena que el ‘tigre’ luche. El quiere ver goles, y los goles no llegan.

Es cierto que una inoportuna lesión lo marginó. Pero en la temporada 2014/15, antes de la lesión, Falcao había participado en 4 partidos del Manchester United y 3 con la selección Colombia. Muy pocos con el club, demasiados con la selección. Van Gaal, no lo duden, tenía esas cifras en la cabeza. No jugó el 20 de octubre del 2014 (6 días antes había jugado con Colombia), y ya no volvería a un campo hasta el 29 de noviembre. Demasiados días lesionado que irritaron al holandés.

Y es que la efectividad de Falcao ha ido cayendo con el tiempo. Su productividad goleadora se ha desplomado desde aquellas épocas en que marcaba más de un gol por partido. Siguiendo la metodología descrita en detalle en Números Redondos, la siguiente gráfica ilustra la evolución goleadora del ídolo colombiano.

Falcao

 

Como revela la gráfica, Falcao no ha sido el de sus mejores años hace ya un tiempo. Pero aún cuando pasó del Atléti al Mónaco era un jugador que marcaba 1 gol cada 2 partidos. Allí tuvo una ligera recuperación que ya no pudo sostener. Y en Inglaterra está obteniendo  los peores registros de su carrera.

La imagen en la cabeza de Van Gaal es la de la siguiente gráfica. El rendimiento en el Manchester United es muy inferior a lo que del ‘tigre’ se espera. Por ello, después de disputar 90 minutos el 17 de enero frente al Queens Park Rangers, Van Gaal dijoque estaba satisfecho con el rendimiento de Falcao, pero que “debió haber marcado”. A un goleador se le mide por los goles que marquen. Falcao es un goleador y como tal lo ficharon.

Falcao

En defensa de Falcao, ha estado lesionado y no ha jugado demasiados partidos enteros. Pero Van Gaal le dio el fin de año para demostrar su valía. Entre el 26 de diciembre de 2014 y el 4 de enero de 2015 jugó cuatro partidos enteros de la EPL. Apenas pudo marcar un gol.

Al siguiente partido, sacaron a Falcao y surgieron los rumores de su salida. En esto, el comportamiento del técnico holandés ha sido errático. Generalmente, tras esa oportunidad perdida, el jugador (sea crack o no) está sentenciado. Pero volvió a jugar el 17 de enero. Falcao, profesional único como es, debe estar dándolo todo en los entrenamientos, al punto de haber convencido a su entrenador de darle esa nueva oportunidad. Pero no le sale a Falcao.

En el Porto marcó 1 gol cada 98 minutos. En el Atléti, 1 gol cada 111 minutos. En el Mónaco, salió a gol cada 122 minutos. Incluso con la selección Colombia (donde estuvo discutido un buen tiempo) ha marcado 1 gol cada 188 minutos. El problema es que en el United apenas ha marcado un gol cada 258 minutos, es decir de tres partidos enteros que juegue, Falcao no marca en el primero, ni en el segundo, ni tampoco en el primer tiempo del tercer partido. Termina anotando a falta de 10 minutos para acabar ese tercer partido. Aún con lesiones de por medio, es demasiado para un jugador valorado en 65.000.000 de dolares que cobra alrededor de 400.000 dólares en una semana.

Además, el United no está haciendo la mejor temporada. Van Gaal también busca defender su cabeza, y entregará la de Falcao en bandeja de plata si es lo que cuesta mantener el cargo y, según él, conseguir la vital clasificación para la Champions League.

Lo verdaderamente triste sería ver a Falcao de regreso en el Mónaco o deambulando por toda Europa. Muchos goles le quedan a Falcao. Los grandes goleadores duran mucho años viajando por equipos importantes del viejo continente. Eto’o, por ejemplo, acaba de fichar por la Sampdoria de Italia. Pero mucho me temo que si no es en el Manchester, la oportunidad de ver a Falcao jugar la Champions en un grande es ya una vana ilusión del hincha incondicional.

 

 

 

 

 

 

Lamento Sudaca


Durante años, una de las expresiones más despectivas que se escuchaba en España hacia el inmigrante latinoamericano era aquella que lo tildaba de “sudaca”. Dado el trabajo estereotipado al que se dedicaban ecuatorianos, colombianos, caribeños y demás hijos del nuevo continente, la expresión era un insulto multidimensional.

Pero había una donde el insulto simplemente rebotaba. En fútbol eramos históricamente superiores. Pero no sólo eramos superiores a España. Mirábamos de tú a tú a las grandes potencias europeas. Nuestro fútbol destacaba a nivel de selecciones y a nivel de clubes. Si el Liverpool arrasaba en Europa, el Flamengo lo arrasaba en Tokio.  Si el Milan de Sacchi le metía cinco al Madrid en la Copa de Europa, apenas derrotaba al Nacional con un gol al minuto 119. El mayor desarrollo, la mayor riqueza del viejo continente no fue nunca obstáculo para que el fútbol suramericano destacará en sus enfrentamientos.

En mundiales nos respetaban e incluso nos temían. En la Intercontinental la excusa siempre fue la falta de interés. La realidad es que el Campeón de Europa no podía pasarle por encima al campeón de la Copa Libertadores. Era un partido donde llegaban los mejores del mundo y con frecuencia, en la cancha, se demostraba que el mejor del mundo venía de Sur América. La foto es Arrigo Sacchi metiéndose a la cancha en 1989 a celebrar el gol que les daba la Copa Intercontinental; aquel título que ‘no importaba’.

Sacchi 1989

Pero el cambio de Intercontinental a Mundial de Clubes ha resultado nefasto para Sur América. No por el cambio, sino porque el fútbol cada vez deja en evidencia que a éste lado del Atlántico el fútbol que se juega ya no es el que fue. El desastre suramericano no tiene que ver con el cambio de nombre o formato del torneo. Los resultados son consecuencia de un proceso que ha llevado a que el futbolísta suramericano se forme para irse.

A 2014, incluyendo la primera edición, casi pirata, del año 2000, se han disputado 11 ediciones del Mundial de Clubes. Europa ha vencido en 7 oportunidades. Esas victorias han llegado en las últimas ocho ediciones disputadas. Sólo el Corinthians, que derrotó al Chelsea, fue capaz de ganar el partido. Es casi un error estadístico.

Aún más, de las últimas cinco ediciones, en sólo tres, el finalista ha sido el campeón de la Copa Libertadores. En las otras dos, el segundo lugar fue el campeón  africano. Nuestro fútbol, el de clubes, se hunde y no pareciera que la Conmebol o las diferentes asociaciones suramericanas se dieran cuenta.

La respuesta a estos deplorables resultados no puede ser criticar que Messi, Di María, Agüero, Neymar, Falcao, James o Luis Suárez jueguen en los mejores equipos del mundo. Los mejores cracks suramericanos, desde hace décadas, juegan en los grandes clubes europeos.

El motivo de la mediocridad evidente de nuestro torneo continental es que ahora se van hasta los jugadores de medio pelo.  Según el CIES football Observatory en la temporada 2013 – 2014 había 31 jugadores colombianos jugando en las cinco grandes ligas europeas, 7 peruanos, 8 venezolanos, 2 ecuatorianos, 20 chilenos, 7 paraguayos y, por supuesto, 112 argentinos y 130 brasileros. Eso, insisto, sólo en Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia en sus diferentes categorías.

El siguiente cuadro refuerza el argumento. El 82,6% de los jugadores registrados por Sur América para disputar el Mundial de Brasil jugaban fuera de la liga doméstica. El 66% fuera de América. Aunque varios de ellos que lo hacían en América lo hacían fuera de Sur América, generalmente en México o la MLS de los Estados Unidos.

Lugar de juego de jugadores Brasil 2014

En la MLS, un torneo deportivamente lejos de las grandes ligas, en 2014, había 60 jugadores suramericanos inscritos, 18 argentinos, 18 brasileros, 11 colombianos, 7 uruguayos, 3 ecuatorianos, 1 chileno, 1 peruano y 1 venezolano.

Es decir, es cierto que Sur América no puede retener a un Messi, un Neymar o un James. Si antes el objetivo del fútbolista suramericano era triunfar en el club de sus sueños, sea River, Boca, Peñarol, Nacional, Millonarios o Alianza Lima, ahora el sueño es emigrar lo más pronto posible. Muy hinchas serán Falcao de Millonarios o Messi del Newell’s, pero allí no jugarán. Otros, y se viene a la cabeza Mao Molina, hincha del Medellín, prefieren hacer su carrera en exóticas ligas como la surcoreana.

El sueño hoy día no es la gloria, es el dinero. A la gloria se aspira después, por supuesto, pero en tierras extrañas. Es la consecuencia de un mundo globalizado y tal realidad hay que aceptarla. Pero las ligas nacionales, la Conmebol tiene que entender que hay que devolverle identidad al fútbol suramericano, hay que volverlo algo deseable y hay que lograr que esos jugadores aceptables prefieran jugar en San Lorenzo, Universitario, Colo Colo o Santa Fe por el mismo dinero que recibirían en la MLS, Corea del Sur o la B de Francia, Alemania o Inglaterra. Quizás un primer paso sea eliminar esos torneos de 6 meses que premia la mediocridad. El mejor debe serlo después de un trabajo planificado de un año. Quizás haya que coordinar mejor los torneos domésticos con la Copa Libertadores y la Suramericana. Quizás la Copa Libertadores deba disputarse con cierto orden, no mil partidos donde se pierde el hilo de la ronda que se disputa, donde se parte en la mitad por el Mundial o la Copa América de turno. Quizás los torneos de playoffs impiden el triunfo de los equipos estructurados premiando la suerte de los que se arman para el corto plazo. Quizás … pero algo hay que hacer.

Porque el dinero es mucho, pero no lo es todo. El Eibar, jugando por primera vez en la primera división española, tiene un presupuesto de US$19.400.000. Y no va precisamente de último.

El San Lorenzo, que con tanto temor se enfrentó al Madrid en la última final del Mundial de Clubes, tiene un prespuesto de 12 millones de euros. Algunos dirán que la diferencia de presupuesto con el Madrid (55 veces superior) explicaría el temor con que se plantó en la cancha. Yo no he visto al San Lorenzo asustado cuando se enfrenta al Boca Junior o Cruzeiro (al que eliminó camino al título de Copa Libertadores), equipos con un presupuesto 6 veces superior. ¿A partir de cuándo comienza a dar miedo? El Eibar ha jugado de tú a tú ante Madrid y Barça. Nunca lo vi asustado como vi al San Lorenzo.

La prensa argentina habla de derrota digna y, cómicamente en Fox Sports, durante la transmisión llegaron a hablar de ‘campeón moral’. Pero era el Campeón de América. Heredero de una saga que durante décadas se plantó orgullosa ante el Campeón de Europa sin miedo y aspirando a algo más que a no salir goleado.

El fútbol suramericano, humillado en Brasil 2014, requiere una inyección de confianza y dinero que retenga a esos jugadores que, sin ser el Maradona o Messi de la época impidan que en España se vuelva a escribir lo que, no sin razón, escribió Relaño en su editorial del Diario As: “El salto entre Europa y el resto de continentes es tal que este campeonato [El Mundial de Clubes] resulta deslucido por lo desequilibrado. Lo fue la propia final, a pesar del innegable oficio de todo jugador y equipo argentino. San Lorenzo retrasó su derrota embarrando el partido en la primera parte, con faltas, protestas y barullo. El Madrid pareció perderse por ese camino durante bastantes minutos. No hizo lo que debía, no  respondió con fútbol a la estrategia de San Lorenzo de alborotar.

Aquello de que el fútbol suramericano es toque y el europeo es fuerza ha pasado a la historia. Ahora alborotamos, como cualquier mosquito … pero no llegamos a picar. La triste realidad.

 

Otra vez el balón de oro: Ni Messi, ni Ronaldo: Neuer


Ante el abrumador dominio futbolístico y mediático de Messi y Ronaldo en los últimos años, la elección del balón de oro se ha convertido en una aburrida pelea entre el infinito ego del portugués y la calculada sencillez del argentino. Un trofeo que no debería ser más que un premio sencillo -casi menor- para dos cracks que luchan por todos los títulos planetarios año tras año, se ha convertido en una lucha de prensa, futbolistas y entrenadores identificados con el  genio de Messi o con la capacidad de trabajo de Ronaldo. Tan fuerte es la lucha que se olvida el objeto central del balón de oro: premiar al mejor jugador dentro de la cancha en el 2014.

Este, desde luego, no fue el año de Messi. No ganó nada con el Barcelona, pero sobretodo, su peso en el juego del equipo cayó. Cierto que en el segundo semestre ha subido su nivel, pero Messi no es hoy lo que fue hace sólo dos años. En el Mundial, Messi sobresalió con jugadas aisladas en los primeros partidos. En los decisivos pareció más una carga que un activo en el seleccionado albiceleste. Además, cabe recordar que las votaciones se realizaron entre el 28 de octubre y el 21 de noviembre del 2014. Es decir, el mes de la ‘resurrección’ de Messi, noviembre, apenas si se pudo captar en las votaciones.

Ronaldo, nadie lo dude, merece estar entre los tres finalistas. Destacó en la liga y en Champions. Su mundial, eso sí, lesionado o no, fue deplorable. Y es que en año de mundial, el mejor del año debería haber destacado en el torneo más importante del mundo del fútbol. Alemania, campeón sobrado del torneo fue, como dirían los expertos, un equipo compacto, donde las figuras destacaron en conjunto. No hubo uno que sobresaliera en particular. Con una excepción: Neuer: el arquero

El alemán debería ser el balón de oro del 2014. Pero seguramente no lo será. Desde que Lev Yashin, la araña negra, ganara el balón de oro cuando France Football distinguía al mejor jugador europeo en 1963, ningún arquero ha logrado repetir.

El sistema de votación de la FIFA impide el triunfo de un tercer candidato. Votan el capitán y el entrenador de cada selección, y un representante de los medios de comunicación. Ellos votan entre 23 candidatos. De esos 23 se eligen 3 que son sobre los que la FIFA hace toda la parafernalia propagandística.  El problema central es que si uno de los jurados (sea capitán, entrenador o periodista) vota por uno de los 23 jugadores con pocas opciones, está botando el voto. De haber una segunda ronda entre los tres finalistas, seguramente los resultados  serían diferentes.

Si en 2012, Messi era el favorito sin discusión, en 2013, Ribery tenía todos los méritos para ser proclamado balón de oro. Como Neuer en 2014.

Veamos como votan para balón de oro en la siguiente gráfica :

Balón de oro votaciones 2012 y 2013

En 2012, Messi obtuvo más votos para el primer lugar (es decir para el Balon de Oro) que Ronaldo y los demás combinados. En otras palabras, su favoritismo estaba a prueba de cualquier metodología que la FIFA escogiera en las votaciones.

En 2013, ni Messi, ni Ronaldo lograron superar a los otros. De hecho, entre los periodistas, Ronaldo y Messi combinados no lograron derrotar a los demás jugadores.

Ese otro, estaba compuesto de Ribery, Ibrahimovic y  otros cracks que en 2013 pudieron haber optado al balón de oro. Si hubiese habido una tercera ronda, quizás Ribery, al final Balón de Bronce, habría podido tener una opción real de ser Balón de Oro.

La siguiente tabla, que representa los puntos totales (5 si es votado para el primer puesto, 3 si es votado por el segundo y 1 si es votado por el tercer) muestra unos patrones interesantes.

Balón de oro votaciones 2012 y 2013 puntos totales

Entre 2012 y 2013, para los periodistas, Ronaldo apenas si destacó más que los demás futbolistas. Si en 2012 le dieron 390 puntos, en 2013 apenas ganó 9 puntos. Messi, cuya caída fue descomunal entre 2012 y 2013, aún pudo sacar en 2013 más votos entre capitanes y entrenadores que los que sacó Ronaldo en 2012.

En definitiva, ganará Ronaldo porque a pesar de jugar la final del Mundial de Brasil, el desempeño de Messi en 2014 fue inferior. El jalón de Messi le ha mantenido entre los tres mejores, pero quizás sólo le alcance a eso. Así que como Dino Zoff en 1973, Neuer seguramente será el ‘Balón de Plata’.

Pero para mí el mejor del 2014 fue el alemán. Que gran portero!

Por quién votaría:

Por quién votaría para Balón de Oro 2014?

  • Ronaldo (45%, 21 Votes)
  • Neuer (40%, 19 Votes)
  • Messi (15%, 7 Votes)

Total Voters: 47

Loading ... Loading ...

 

 

El derecho al espectáculo: aplaudiendo a Elton Martins


El pasado fin de semana, un jugador del Deportivo Independientemente Medellín recibió en el tiempo añadido un cruce del balón con el pecho. El posterior rebote del balón no lo controló con la cabeza, el muslo o el pie; lo controló con la nuca. Su equipo ganaba. Era local, así que la afición vibró. Pero lo jugadores del Cali, el rival, se vinieron encima a agredirlo por haber ofendido cierto ‘código’ surgido de las tinieblas más oscuras y mediocres del fútbol.

Jugadas como esa son un aire fresco que deberían celebrarse. En el caso del fútbol profesional colombiano, donde la calidad técnica brilla por su ausencia, dicha celebración tendría que ser doble. Sin embargo, ciertos sectores de la prensa y muchos hinchas hablan de códigos que se rompieron. Se habla de irrespeto al rival.

No es por supuesto el único caso. A Cristiano Ronaldo le pasó en un partido frente al Atlético de Madrid. Una espaldinha fue recibida con insultos por parte de los jugadores colchoneros. Ronaldinho, el jugador con más carisma en lo que va del S. XXI la hacía también pero a él, por supuesto, nadie le reprochó nada. En Brasil, en cambio, ofendía la foquinha de Kerlon.

El fútbol, tristemente, se ha ido sumiendo en ese aburrido concepto de ‘políticamente correcto’. Hablan de códigos. Pero olvidan que si el fútbol está en la cima del deporte es gracias al espectáculo que ofrecieron aquellos que violaron el tal código.

Omar Orestes Corbatta dicen que en un partido contra Chile regateó al defensa y al portero. En lugar de entrar con el balón y marcar el gol, optó por devolverse, regatear de nuevo al portero para finalmente, entre el portero y dos defensas marcar el gol. Garrincha se paraba, amagaba una, dos, tres, diez veces. Se estaba construyendo el fútbol espectáculo. Pelé la rompió en plena semifinal del mundial del ’70 regateando a Mazurkiewicz sin tocar el balón.

Si de romper los códigos se trata, no puede quedar por fuera Higuita, quien en Wembley se marcó una de las jugadas del siglo XX: el escorpión. The Master of the Unpredictable, el ‘Maestro de lo Impredecible’ dice la narración del comentarista inglés.

Panenka, el checo también decidió romper el tal código y humilló a Sepp Maier, campeón del mundo, en plena final de la Eurocopa de 1976. Su genialidad, su irresponsabilidad, dio pie a una nueva forma de patear los penales.

Es cierto, el bueno de Elton Martins, que así se llama el jugador del DIM, no es Garrincha, ni Pelé, ni siquiera debe ser un Panenka. Pero los jugadores del Cali tampoco son un Sepp Maier, un Mazurkiewicz o miembros de la flemática selección inglesa.

El fútbol es espectáculo y hay que defenderlo. Yo celebro la jugada. El árbitro debió amonestar al jugador del Cali por intento de agresión. El jugador diferente es quien hace que el aficionado al fútbol se interese por esos torneos marginales aún cuando no juegue su equipo favorito. A mi, debo decir, ahora me causa curiosidad cuál será el nivel real de Martins. Sólo por verlo a él, analizarlo, comprobar si fue suerte o no, me sentaré a ver el próximo partido del Medellín. El espectáculo crea demanda. Lo felicito señor Martins.

Messi – Ronaldo, 2014: el año de la divergencia


Durante los últimos años el fútbol mundial, particularmente a nivel de clubes, ha sido dominado de lejos por dos nombres: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La lucha siempre contaminada por las preferencias que unos u otros tengan por el Barcelona o el Real Madrid es de la más emocionantes de la historia.

Aunque considero a Messi, por lo que ya ha hecho, uno de los cinco grandes en la historia del fútbol, nada más acabar el mundial escribía que el Barça debería considerar venderlo. A mi, sinceramente, me parecía una buena alternativa para el cuadro catalán.

No lo vendieron, Messi despuntó al comienzo de la temporada, y por supuesto, mis vaticinios no parecían ser los mejores. Lo de la futurología no se me suele dar. Messi es joven, y aún le queda mucho fútbol. Pero sorprende su desidia y su perdida de peso en el juego de su club durante los últimos años.

Mientras tanto, Ronaldo, mayor que Messi, vive una segunda juventud casi mejor que la primera. Si bien su desempeño con la selección no es la mejor, si es cierto que él sólo clasificó a su equipo al mundial de Brasil. Allí llegó medio lesionado y sus compañeros apenas si colaboraron para que Portugal tuviese una presentación más decente que la que tuvo. Pero con el Real Madrid, Ronaldo la rompe.

Y aunque ambos lo niegan, no dudo que cada fin de semana miran de reojo el desempeño del otro. Siempre con el trono del fútbol mundial en la mira. La gráficas a continuación ilustran la evolución goleadora partido a partido, año a año, de los dos cracks. En 2008, Messi ya despuntaba. La lucha por ser el mejor se hacía muy cerrada en 2009 y 2010. Si uno metía goles, el otro no se quedaba atrás. Más allá de quien metió más goles, lo destacable es la tendencia esencialmente igual de ambos jugadores.

Messi Ronaldo 2008 - 2010

En 2012, como muestra la gráfica a continuación, Messi pareció separarse de Ronaldo. Pero no nos equivoquemos. No es que Ronaldo estuviese jugando mal, es que Messi estaba camino de romper todos los récords goleadores en un año calendario. Al final, como se discute en Números Redondos, aquel sería un año de récords a pesar de la graciosa discusión que se dio en torno a Chitalu.

Superando rivales, lesiones y obstáculos de toda índole, Messi y Ronaldo mantuvieron siempre su ritmo goleador intacto. Pero llegó 2014. Messi jugó su primera final de Copa del Mundo. Pero pocos podrán decir que Argentina llegó a ella gracias al crack de Rosario. Poco aportó al equipo después de la primera fase.

Messi Ronaldo 2011 - 2014

Messi parece agotado. Quizás sean los problemas que él y su padre tienen con la justicia. Quizás sea que nunca superó del todo aquella lesión mientras disputaba un partido de Champions frente al PSG. Como dice Valdano, Messi perdió capacidad de desequilibrio. La gráfica para el año 2014 muestra que, por primera vez desde que comenzó la batalla de los dos colosos, Messi ha sido incapaz de aguantarle el ritmo a Cristiano Ronaldo.

No es que los números de Messi sean despreciables. Es que ya no son estratosféricos y no logran destrabar los partidos que antes él sólo desatascaba. Insisto. Es joven. ¿Pero tendrá fuelle para retornar a esos niveles que lo situaron al nivel de Pelé, Maradona, Cruyff y Di Stéfano?

Ronaldo, de momento, disfruta. Opta a su tercer balón de oro. Messi no puede más que mirar con recelo a quien antes, sin duda, lo miraba a él con recelo. Ronaldo está hoy por hoy, un escalón por encima de Messi. Su trabajo constante, serio y profesional, además de su calidad le permiten ser el jugador goleador más decisivo del mundo cuando ya roza la treintena.

Neymar, ¿comparable con Pelé?


 

A raíz de los cuatro goles que marcó Neymar contra el seleccionado japonés el pasado 14 de octubre de 2014, muchos comenzaron a compararlo con Pelé. El origen de la comparación es que también con 22 años Pelé alcanzó a la cifra de 40 goles con la selección de Brasil.

Aún los más furibundos admiradores de Neymar deben sentir cierto escalofrío al comparar a la joven estrella del Barcelona con el Rey del Fútbol. ¿Realmente son comparables Neymar y Pelé?

F- G. Breta?a

La gráfica muestra la evolución goleadora hasta los  22 años del Rey y de Neymar. Pelé comenzó su carrera goleadora muy joven. Cuando Pelé marcó su gol número 40, ya había sido dos veces campeón del mundo y apenas si había jugado 36 partidos tipo A con la selección de Brasil (es decir, contra otras selecciones).  Neymar ha sido campeón de la Copa Confederaciones pero si por algo se recordará su debut mundialista será por su golpe en la espalda y la vergüenza brasilera en las semifinales ante Alemania. Neymar, cierto, no jugó aquel partido, pero creería que existe unanimidad universal en que su presencia no habría impedido una goleada alemana. Los 40 goles de Neymar, además, incluyen los 3 que marcó en los juegos olímpicos de 2012. Es válido considerar ese torneo, pero no deja de ser un torneo menor.

Las cifras pueden, por tanto, ser engañosas. La siguiente gráfica muestra la evolución goleadora de Neymar y Pelé en sus primeros 58 partidos. Es decir, los que le tomó a Neymar llegar a 40.

Pelé y Neymar por partido jugado en Brasil

Las cifras, vistas de otra forma, son elocuentes. En sus primeros 58 partidos Neymar ha marcado 40 goles. Pelé estaba jugando su tercer mundial, estaba siendo sacrificado por los portugueses en el Mundial de Inglaterra y ya rondaba los 60 goles con la selección brasilera.

La respuesta a la pregunta del titulo de la columna es contundente. No. Neymar actualmente no es comparable con Pelé. Está aún a años luz. Quizás más adelante. Su fútbol parece aún endeble para entrar en esa lista de cracks universales. No parece consistente, no es la figura en la que se pueda confiar para cambiar el signo de un partido.

Dicho esto, a algunos les puede sorprender que su desempeño goleador sí sea comparable con el de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, los dueños del fútbol mundial durante la última década. La capacidad goleadora del portugués y el argentino está fuera de toda discusión, aún para sus más fuertes contradictores. Lo sorprendente es que Neymar, que aún no convence a todos, lleva mejores números que Ronaldo y Messi a la misma edad.

Messi Ronaldo Neymar Evolución Goleadora

La gráfica revela que desde su debut, Neymar siempre ha llevado mejores registros que Messi y Ronaldo a una edad comparable. Es cierto, Neymar debutó en Brasil, un torneo inferior en calidad a la liga inglesa o española. Pero Neymar, muy joven, fue campeón de la Copa Libertadores. En la final del Mundial de Clubes su Santos fue aplastado por el Barcelona pero, como alguna vez dijo Guardiola, ese quizás fue el mejor partido que él vio a los azulgrana. Y ese Barcelona es uno de los mejores equipos dela historia. Poco que criticarle a Neymar.

La gráfica además muestra que la tendencia goleadora de Neymar no se ha resentido sustancialmente desde su arribo al fútbol europeo. Si bien parece que le costó arrancar, la curva parece retomar la tendencia de sus mejores años.

Neymar es joven. Por fútbol y desempeño futbolístico es difícil compararlo actualmente con Pelé, Messi o el mismo Ronaldo. Aún no se le ve un golazo memorable en Europa. Pero marca goles. Muchos goles. Quizás con mayor confianza, con mayor decisión en sus arrancadas, Neymar se destape como el verdadero sucesor de la dupla Messi-Ronaldo en el fútbol mundial. Puede ser una bonita espera.

 

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

Skysa App Bar