¿Pelé o Maradona?: Los números de sus mejores mundiales


¿Pelé o Maradona?, ¿Maradona o Pelé? En ocasiones, las mejores preguntas parecen no tener respuesta. El debate es abierto a cientos de interpretaciones y ya, en múltiples ocasiones lo he tratado.  Siempre, además, es posible abordarlo desde ópticas diferentes. ¿Qué dicen los números de ambos en el mejor mundial se sus carreras?

Sabemos que tanto Pelé como Maradona participaron en cuatro mundiales.  Ambos jugaron dos finales. Pelé ganó ambas. Marcó dos goles en 1958 y uno en 1970. El primero de Pelé se consideró el mejor gol en la historia de los mundiales de fútbol. Recibir con el pecho en el área rival. El defensa apretando, jalando y respirando encima. Tirarla suave de sombrero por encima del otro defensa que viene a cerrar. Disparar duro y abajo, sin que caiga el balón. Es una acción sólo al alcance de los dotados por los dioses del fútbol. Juzguen ustedes:

Maradona ganó una final, la de México ’86 y perdió otra, en Italia ’90. En ninguna marcó gol. Eso sí, es cierto que aquel gol marcado por Pelé en Suecia, cuando sólo tenía 17 añitos, fue el mejor de los mundiales, pero sólo hasta que Maradona cambió la historia en una carrera de 10 segundos. El segundo gol contra Inglaterra, en cuartos de final, pocos objetarán que es el gol de la historia de los mundiales de fútbol:

Decía que cada uno jugó cuatro mundiales y tuvieron la oportunidad de disputar dos finales. En España ’82, Maradona fracaso. No pudo ser el gran jugador que todos sabíamos que era y terminó expulsado tras una grotesca patada cuando ya se sabía perdido el partido contra Brasil. Pelé nunca fracasó propiamente. En Chile ’62 fue figura del triunfo de Brasil en su debut ante México. En el segundo partido, ante Checoslovaquia, salió lesionado y no pudo jugar más en aquel Mundial. En Inglaterra ’66, en el Mundial hecho por europeos para europeos, a Pelé lo cazaron con la permisividad arbitral. Los búlgaros lo rompieron. Lesionado en su rodilla, no pudo jugar ante Hungría. Reapareció mermado frente a la Portugal de Eusebio, pero los lusos rematan el trabajo iniciado por los búlgaros y Pelé terminó parado en la banda izquierda, cojeando, incapaz de participar activamente en el juego del equipo.

El caso de Maradona en 1994 es quizás el más triste de todos. Consciente de que era su último mundial se preparó a conciencia, y sin ser el de 1986, fue nuevamente el jugador desequilibrante que todos esperaban.  Argentina arrancó a tope. Derrotó a Grecia, con gol de Maradona incluido, y a Nigeria, gran equipo por aquellos años. Pero tras el partido llegó la bomba. Maradona dio positivo por Efedrina. Según el 10 argentino, provenía de un medicamento porque tenía congestión nasal. Pero la misma Argentina, Grondona el presidente de la AFA, lo expulsó de la delegación. Argentina perdería el siguiente partido, y los octavos de final ante la Rumanía de Hagi.

Entre unas cosas y otras, dos de los más grandes cracks de la historia del fútbol sólo pudieron desplegar su fútbol a plenitud en dos mundiales. Pelé tuvo un desempeño excepcional en 1958 y 1970. Maradona en 1986. Menos, muchos menos en 1990, pero aún así una gran jugada suya ayudó a eliminar a Brasil camino de la final de Roma. Aquel mundial no marcaría gol. Pelé marcó en todos los mundiales que disputó.

A continuación se comparan los datos detallados de ambos jugadores en el mejor mundial que jugaron. La elección está limitada por la disponibilidad de datos. Para 1958 no hay información detallada. Opta, sin embargo, construyó los datos de los diferentes mundiales desde 1966. Así que es posible comparar el desempeño de Pelé en 1970 y Maradona en 1986.

En 1986, Maradona jugó 7 partidos, los 90 minutos cada uno. En 1970, Pelé jugó 6 porque no habían más. También disputó los 90 minutos de cada partido. Con el fin de realizar comparativos válidos, los diferentes indicadores se normalizan por partido jugado. Además, a modo de ilustración, los diferentes indicadores se ajustaron porcentualmente para que se haga muy fácil determinar en que rubro fue superior el brasileño o el argentino.

Por ejemplo, en 1970, en 6 partidos,  Pelé marcó 4 goles. Maradona, en 7 partidos marcó 5 goles. Pelé marcó 0,66 goles por partido. Maradona 0,71. En consecuencia, la gráfica siguiente, en el rubro de gol, muestra que Maradona supera a Pelé en goles por partido marcado.

Pele 1970 vs Maradona 1986

El lector detallista notará, además, que dividí los rubros de desempeño en tres categoría. El primer grupo, de rubros generales, muestra que Pelé supera a Maradona en asistencias, ocasiones creadas y número de pases. Las asistencias son pases a gol. Sólo para recordar, ambos fueron decisivos en la final. Si bien Maradona no marcó, hizo el pase al hueco para dejar a Burruchaga plantado sólo frente el Schumacher al que batió por bajo cruzado a pesar de lo largo, lo eternamente largo, que se le fue el último toque de balón. Pelé, frente a Italia en la final del ’70 la bordó. Marcó el primer gol, asistió a Jairzinho de cabeza en el tercero y a Carlos Alberto el cuarto.


Las ocasiones creadas hacen referencia a la suma de las asistencias más pases claves. Es decir, curiosamente, Pelé fue más decisivo en Brasil ’70 que Maradona en México ’86, aun cuando éste marcó un gol más que el crack brasilero.

El segundo set de indicadores inicia con los disparos fuera del arco. En total, durante el torneo, Pelé lanzó 16 disparos fuera del arco y 10 al arco. Maradona 9 y 13 respectivamente. En este caso destaca que Maradona, cuyos compañeros tenían un nivel indudablemente inferior a los compañeros de Pelé, tuviese mejores cifras en disparos al arco que el brasilero. Claro que tres de las mejores imágenes que dejó Pelé en el Mundial no fueron gol. Uno, el ocho que le hizo a Mazurkiewicz, dos el disparó desde mitad de cancha ante Viktor, meta checo que no entró por milímetros y tres, el cabezazo al piso que Banks, arquero inglés, sacó en la que se considera, aún hoy, como la parada del siglo.

Los duelos, quizás no nos dicen mucho. Opta los define como una disputa 50-50 por el balón entre dos jugadores. Maradona supera a Pelé en este rubro claramente haciendo valer, quizás, su experiencia en el fútbol italiano.

En cuanto al último grupo de indicadores, Pelé supera a Maradona en su acierto en el pase. El porcentaje de acierto en el pase indica que, tanto general, como en campo del contrario, es superior Pelé. Puede indicar, por supuesto, que se juega en otras épocas aunque como ya sugiere un ejercicio anterior, la diferencia no es tan evidente.

Maradona recibió más del doble de faltas que Pelé. Si a Pelé lo cocieron a patadas en Inglaterra, recordemos que los surcoreanos iban haciendo de las suyas con el pequeño gigante argentino el día del debut de Argentina en México 1986. Afortunadamente para el fútbol, Maradona pudo seguir disputando el torneo.

Las disputas de balón hace referencia a la acción de quitar el balón a un contrario cuando éste tiene la posesión del balón. Maradona supera notoriamente en este rubro a Pelé aunque los números absolutos en este caso son los relevantes. Con el balón en el pie, Maradona perdió en 1986 dos balones. Pelé en 1970 tres. Recordemos, son genios del fútbol.

La conclusión es a gusto del lector. Como dije al principio. No hay respuesta correcta, pero los números deben contribuir al debate. Personalmente considero a Pelé el mejor de siempre. Ello no implica que no se considere que Maradona es otro genio de balón. Casi sustitutos perfectos. El debate continua.

 

 

La Liga de Naciones UEFA: El Imperio Contraataca


La UEFA, Europa, acaba de lanzar una nueva competencia: La Liga de las Naciones.  Argumentan que la idea nace del “deseo de la UEFA, y especialmente del presidente de la UEFA, de mejorar la calidad y el nivel de los partidos entre selecciones nacionales”. Dicho de otra manera, les parece que el actual esquema de jugar partidos amistosos  a elección de cada selección es inadecuado por el nivel de sus rivales.

Para ello van a dividir las 54 asociaciones miembros en cuatro grandes grupos. A su vez éstos grande grupos se dividen en pequeños grupos de tres o cuatro equipo.  Entre septiembre y diciembre los equipos de estas pequeños grupos jugarán entre sí en partidos de ida y vuelta.

El ganador de cada pequeño grupo pasa a la fase final. Los últimos de cada grupo descenderán. Con el fin de darle un poco de peso al torneo, cuatro equipos de cada uno de los grandes grupos pasarán a disputar un cupo para la Copa de Europa de Naciones, siempre que no hayan clasificado previamente al torneo en las eliminatorias regulares. La idea es comenzar el torneo en septiembre del 2018.

En la nota de la UEFA afirman de manera explícita que la Liga de Naciones UEFA reemplazará la mayoría de partidos amistosos aunque “habrá espacio para algunos amistosos, particularmente para los equipos más poderosos pues ellos se enmarcarán en grupos pequeños de tres”. Así, dice la nota, podrán jugar partidos contra sus pares de fuera del viejo continente.  De esta forma, los jugadores viajarán menos, tendrán “menos partidos amistosos sin sentido” y jugarán más con aquello de “su mismo nivel”.

Europa, la vieja Europa vuelve por sus fueros. Históricamente se consideraron el centro del mundo, y en ello el fútbol no ha sido menos.  A título de exhibición el fútbol se estrenó en los Juegos Olímpicos en 1908. No fue hasta 1924 que participaron equipos no europeos. Y el ganador fue un desconocido equipo del oriente sudamericano: Uruguay. Tras ganar el torneo también en 1928, Uruguay debió ofrecer toda clase de garantías financieras para contar con la ilustre presencia europea. Garantizó pasaje en barco en primera clase, alojamiento, comida en Montevideo durante todo el torneo más ocho días, dos pesos por dieta por persona durante la travesía y cuatro mientras estuviesen en Uruguay. Sólo cuatro selecciones aceptaron, a regañadientas, la invitación.

El consenso era, eso sí, turnarse el Mundial. Cuatro años en Europa, cuatro en Sur América. Así que en 1934 se jugó en Italia. En 1938, con la guerra ad portas decidieron que el torneo debía jugarse en Francia, hogar de Jules Rimet, el alma del Mundial de Fútbol. En 1946, tras la guerra se eligió Brasil para el certamen y, al tiempo, Suiza en 1954. Luego se nombró Suecia, dando la espalda nuevamente al continente americano. Por fin, después de Suecia, el torneo se alternó hasta que para 2002, la alternancia se hizo de carácter mundial.

Europa, eso sí, a pesar de no ganar más que los americanos sentían que los cupos eran de ellos para repartir. Famoso es el caso de Gustav Wiederkehr, persidente de la UEFA antes del mundial de 1974 en Alemania Federal. No entendía él por qué en un mundial europeo, Sur América debía tener cuatro plazas. En 1970 se había firmado en Casablanca un convenio en el que los europeos tendrían 8 plazas, 3 los suramericanos, 1 la Concacaf, 1 los asiáticos y 1 los africanos. A ellos, por supuesto, habría que sumar el cupo de Alemania Federal, local, y Brasil, campeón.

Los alegatos de Wiederkehr lograron que se hiciera una votación de rectificación. Ella, sin embargo terminó empatada. La presión logró que Sur América (por primera vez), se disputará un cupo con el ganador de una de las zonas europeas. El movimiento tendría consecuencias a priori imprevisibles. El 11 de septiembre de 1973, Pinochet derrocaba a Allende y, entre otras medidas, expulsó al embajador de la U.R.S.S. El problema para el fútbol fue que Chile debía disputarse ese cupo con la U.R.S.S. El primer partido se disputó apenas una semana después del golpe en Moscú y Chile logró un empate a cero. Para el partido de vuelta, la U.R.S.S. no veía garantías en Chile y solicita a la FIFA un campo neutral. La solicitud es denegada y dado que los soviéticos decidieron no viajar a Santiago, Chile clasificó.

Luego vino la Copa Intercontinental cuyas batallas ya conté con algún detalle. Lo interesante de ese torneo, hoy llamado Copa Mundial de Clubes, es que a los europeos “nunca les interesó” salvó cuando la ganaban. Si perdían es porque aquello no era más que un objetivo secundario. Ejemplo son las palabras de El País, cuando el Real Madrid viajaba en el 2000 rumbo a Japón a enfrentar al Boca Juniors: “Un viaje eterno e incómodo ha puesto al Real Madrid de muy mal humor. Ni la posibilidad de lograr en Tokio su tercera Copa Intercontinental, la segunda en los últimos tres años, le compensa.”

El día del partido escribían “El Boca Juniors lleva preparando el partido de hoy toda la vida. O todo un ciclo, todo el trayecto de la era Bianchi. La final de la Copa Intercontinental es el final del camino, el premio máximo, el gran objetivo trazado. (…) Para el Real Madrid, en cambio, este encuentro es un apéndice, un complemento, un adorno”.  Claro, cuando perdieron fue porque “el Real Madrid entregó la Copa Intercontinental de una forma intolerable. Por desidia, por desinterés, por entrar distraído al partido, con los cinco sentidos desconectados.”

Ahora, Europa nuevamente se encierra en sus fronteras. Si en los sesenta y setenta Italia y España entre otros cerraron sus fronteras culpando a los demás de sus fracasos, ahora se encierran buscando rivales ‘dignos’ de sus grandiosas estrellas. Platini, el presidente de la UEFA, está por supuesto en todo su derecho de proponer tales medidas. Pero son medidas que van contra el mundo globalizado en que vivimos. ¿Por qué no puede jugar Italia contra la humilde Colombia? ¿Por qué Alemania no puede hacer una gira por Sur América? ¿Por qué África no puede pasear sus fútbol de selecciones por los nobles campos europeos?

Incluso dentro de la propia Europa el sistema no parece el mejor. ¿Por qué esa gran generación espontánea de Polonia, Hungría o Bosnia no puede jugar amistosos contra los mejores de Europa? Quizás mis quejas sean prematuras, pero encerrarse a mirarse el ombligo no me parece solución a los problemas que dice la UEFA sufren los entrenadores europeos. El fútbol es global, debe permanecer global.

¿Qué los hace ricos? La composición de los ingresos


Hace unas semanas traía a colación el informe de Deloitte sobre los equipos más ricos del mundo. Desde la temporada 2004/2005 el equipo más rico del mundo ha sido el Real Madrid. Desde la 2008/2009 el Barcelona es el segundo equipo más rico. Los otros dos equipos destacados en esta clasificación son el Manchester United y el Bayern Munich.

El informe de Deloitte desagrega los ingresos de los equipos en tres componentes: taquilla, televisión y comercialización. La taquilla la definen como los ingresos directamente derivados de venta de entradas incluyendo venta de abonos e ingresos por socios. Los ingresos por televisión se refiere a lo que se genera por venta de derechos tanto en partidos domésticos como internacionales. Finalmente, la comercialización incluye el patrocinio y las ventas de productos alusivos al club. Cabe anotar que los ingresos en el estudio de Deloitte no incluye ni lo recaudado por transferencia de jugadores ni los recibido por impuestos a las ventas.

Los ingresos por taquilla, antaño principal fuente de ingresos de cualquier club, son actualmente el rubro menos importante. En promedio, para los 20 equipos incluidos cada temporada en el estudio de Deloitte, entre las temporadas 2004/2005 y 2012/2013 el rubro de taquilla representó el 24,7%. Los ingresos por televisión alcanzaron el 41,5% y el restante 33,8% correspondió a comercialización. Con el tiempo, sin embargo, la composición de los ingresos ha cambiado. En 2004/2005 el rubro de taquilla era el 28,4%, muy similar al de comercialización (31,2%) y menor al de televisión (40,4%). Casi una década después, en 2012/2013, la taquilla era 21,8% de los ingresos, la comercialización 41% y la televisión 37,2%.

Es decir, mientras el rubro de taquillas cayó un 6,6% y el de televisión un 3,2%, los ingresos por comercialización aumentaron un 9,8%.  Existe, tengo la sensación, la creencia generalizada de son los derechos de televisión lo que hacer ricos a los equipos. Desde luego ayudan, pero los números sugieren que es la capacidad de comercializar directamente la imagen del club la que ha marcado la pauta los últimos años.

La siguiente gráfica ilustra la evolución de los componentes de los ingresos de algunos de los equipos más ricos del mundo. Contrario a los resultados agregados, el Real Madrid y el Barcelona no se sustentan decididamente en el rubro de comercialización. En el caso del Madrid, es cierto, el rubro de comercialización en 2012/2013 es el más alto  (40,8%). Pero curiosamente fue más alto entre 2004/2005 y 2005/2006 cuando llegó a rondar el 44%. El efecto Beckham sin duda. Las cifras por este rubro cayeron con la salida del astro inglés y en algún momento, incluso, el rubro de comercialización apenas llegó a representar 34,7% (2008/2009). En 2012/2013, por primera vez desde la temporada 2006/2007 (todavía con Beckham en el equipo) el rubro de comercialización logra superar el de televisión.

En el caso del Barcelona el rubro de comercialización (33,5% en el período considerado) ha sido siempre inferior al de televisión (39,3%).

Composición de los ingresos de los clubes más ricos

La importancia de la televisión para el Madrid y el Barça se explica por la peculiar forma de distribuir los derechos televisivos entre ambos equipos. En 1996 los clubes obtuvieron el derecho a la negociación individual de sus derechos audiovisuales. En aquel momento aceptaron porque los ingresos por ese concepto se multiplicaron hasta por cinco. Pero la abundancia de dinero no llegó acompañada de una inversión racional de los recursos y se llegó a la situación en que los contratos de televisión eran la garantía de fichajes de futbolistas.  Con el tiempo los dueños de los derechos entendieron que el negocio no estaba en toda la liga, sino en aquellos equipos que generaran audiencia. En este rubro sobresalen por supuesto el Madrid y el Barça.  Así, en la temporada 2013/2014 ambos ingresarán por TV 150 millones de euros. Contrasta esto con los 48 que recibe el Valencia, los 42 el Atlético de Madrid o los 18 millones que reciben Almeria, Elche, Granada y Valladolid.

El Bayern Munich representa una aproximación diferente. Las taquillas en Alemania son particularmente bajas si se comparan con tras grandes ligas europeas. Es por el lado de la comercialización que el equipo bávaro logra competir de tú a tú con los grandes del continente (55% de sus ingresos provienen de este rubro).  El Bayern, claro está, cuenta con el decisivo apoyo de empresas alemanas de gran poder económico como Adidas y Audi. Entre otras es la mejor opción del Bayern porque los ingresos por televisión son los más igualados de Europa. Considerando variables de audiencia, clasificación y trayectoria en los últimos cuatro campeonatos el Bayern recibe no mucha más que sus principales rivales en la Bundesliga.

El Chelsea, por su parte, aunque ha hecho un esfuerzo por comercializar mejor la marca, recibe aún sus ingresos principalmente de la televisión (41% en 2012/2013).

Composición de los ingresos equipos más ricos

Los ingresos por televisión en Inglaterra están repartidos de forma más equitativa que en España. Allí el 50% de lo que ingresan se reparte de forma conjunta, el 25% en función de los partidos televisados (garantizando un mínimo de diez) y el resto en función de la clasificación. El United, rey del mercadeo, obtuvo en 2012/2013 el 42% de sus ingresos de ese rubro. Contrasta con el 29% que obtenía por comercialización en 2004/2005. El City, en las dos últimas temporadas, ha obtenido alrededor del 50% de sus ingresos por variables relacionadas con el área de comercialización. La taquilla, en el City, representa apenas el 14% de los ingresos.

La Juve, indica la gráfica, depende fuertemente de los derechos de televisión que, en Italia, comenzaron a venderse colectivamente en la temporada 2010/2011. El 40% de los derechos se reparte equitativamente, el 25% en función de la asistencia y el resto en función del tamaño de la ciudad y una serie de criterios deportivos. La taquilla es particularmente baja, aunque hay que recordar que por motivos extradeportivos, la poderosa Vecchia Signora tuvo que disputar la temporada 2006/2007 en la Serie B.

El Lyon, hoy opacado en Francia por la irrupción de las grandes fortunas de exóticos millonarios árabes y rusos, fue durante la última década un gran animador de la Champions League además de dominador de la Ligue 1. El principal rubro de ingresos es el de televisión. Allí el 50% se reparte equitativamente, un 25% en función de lo obtenido en el último torneo y el resto en función del rendimiento deportivo y de los partidos que se televisen.

En resumen, son ricos no por taquilla, son ricos porque logran comercializar su producto de manera óptima. Los grandes ingresos por televisión son significativos pues es reflejo de la capacidad de una liga de venderse a si misma. Pero actualmente es la comercialización directa del producto de cada club lo que marca las diferencias en los ingresos. Es, por supuesto, un problema circular. Las grandes empresas se asocian a los grandes clubes porque estos se ven mucho por televisión. La Premier Inglesa es en esto el maestro: Si Italia vendía hace un par de años los derechos de televisión de su fútbol al extranjero (léase Asia)  en 900 millones de euros y España en 700, los ingleses recibían por ese concepto 1.800 millones.

Dos Años de Gol y Fútbol


El 19 de marzo de 2012 comenzábamos a escribir de fútbol. La idea era simple. El fútbol me encanta, el fútbol nos encanta. Con esa premisa, ¿por qué no compartir nuestra visión del fútbol con un sinnúmeros de amigos que en aquel momento no conocíamos?

El objetivo era compartir historias y números, pero analizar de forma combinada esos números y esas historias para dar forma a una interpretación diferente del deporte rey.  No había mucha idea de hacía donde iba el proyecto, de hecho, todavía no la hay. Con una visión cortoplacista, poco empresarial dirán algunos, el objetivo es compartir con ustedes semanalmente una lectura que se aproxime al fútbol desde otro ángulo.

Han ido surgiendo con el tiempo diferentes ideas. Tenemos una sección de vídeos donde hemos colgado algunos de esos partidos o jugadores que no merecen olvidarse. De la interacción con algún usuario cuyo nombre, lamentablemente, se me ha olvidado, surgió la idea de organizar todas aquellas frases curiosas que el fútbol y sus agentes van generando día a día . Diariamente, por twitter y facebook recordamos una frase que, en mayor o menor medida, ha pasado a la historia. Semanalmente se organizan y quedan para el recuerdo eterno las frases del año, del 2013 y del 2012. Allí están consignadas lo dicho por, entre otros, Lukas Podolski: “El Fútbol es como el ajedrez, pero sin dados”Brian Clough: “No diré que he sido el mejor entrenador, pero he estado en el top uno” Jürgen Klopp: “La única manera de lograr un sueño es ser valiente”.

A medida que se acerca el Mundial de Brasil 2014, nuevamente gracias al interés de los lectores, decidimos recordar día a día, las mejores anécdotas de los mundiales. Es una cuenta regresiva que finalizará el 12 de junio del 2014. Recordamos allí, por ejemplo, que la primera transmisión televisada de un partido en un mundial fue en Suiza ’54 desde Lausanne, Yugoslavia 1 – Francia 0 ó que Anton Schall de  Austria marcó el primer gol en tiempo extra en la historia de los mundiales el 27 de mayo de 1934 frente a Francia en Turín.

Decía que no sabía hacia donde iba el ejercicio. Pero a algún lado hemos llegado. Quizás lo más tangible es el libro “Números Redondos: Leyendas y Estadísticas del Fútbol Mundial” que, basado en mucho de lo que aquí se contó; cuenta y analiza mucha de esas curiosidades del fútbol que a veces se terminan perdiendo en las oscuras esquinas de la historia. Cabe agradecer a Grijalbo que confió en el proyecto y, según me cuentan, por ahora la gente se va interesando en el trabajo.

Lo escrito ha generado, incluso, interés, en medios de difusión masiva como El Espectador que hace unos pocos meses, amablemente nos apoya difundiendo nuestras ideas desde sus páginas virtuales.

La comunidad de Gol y Fútbol crece, poco a poco, pero de manera constante. Es difícil atraer interés cuando no se discute siempre la coyuntura. Pero eso, creo yo, es a la vez nuestra fortaleza. Lo que aquí se presenta es, en no pocas ocasiones, novedosos para el lector. Ello crea una fidelidad que agradecemos.

Seguimos el camino, y en marzo de 2015, con nuevo Campeón del Mundo, ad portas de la Copa América, veremos y contaremos dónde estamos y para donde vamos.

 

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Fútbol Profesional Colombiano: Una liga de “sin tocayos”


Leía recientemente un artículo donde se mencionaba que “al menos 197 de los 268 congresistas elegidos el pasado 9 de marzo serán recordados por algo más que sus proyectos políticos: por sus nombres”. El Congreso recientemente elegido en Colombia, decía el artículo, “estará marcado por nombres pocos comunes, extrañamente combinados y hasta con aparentes errores ortográficos”.

Ello me trajo a la memoria aquella literatura que correlaciona los nombres ‘extraños’ o poco comunes con ciertas desventajas socioeconómicas.  El ejercicio para Colombia lo hizo hace algunos años Alejandro Gaviria.  Aquel trabajo encuentra que los individuos de nombre único tienen unas condiciones socioeconómicas inferiores al del resto de la población llegando incluso a tener ingresos un 20% más bajos que sus contrapartes de nombres más comunes.

Ahora, no conozco el detalle del perfil de los congresistas, pero dado los generosos sueldos que se reparten, sin duda están ante la oportunidad de oro de romper esos obstáculos en torno a los nombres ‘extraños’ y seguramente viven y vivirán en una situación bastante acomodada.

Pero no sólo a través de la política se rompen barreras sociales. El fútbol es un camino, más elegante que la política, para ascender socialmente. En el fútbol el nombre no importa; lo relevante es la calidad de cada jugador.

El Fútbol Profesional Colombiano es un caso interesante para evaluar. Utilizando datos de Opta para el primer semestre del 2013 es posible establecer cuántos ‘sin tocayo’ hay en el torneo colombiano. Para simplificar el análisis y hacerlo viable, me enfoqué únicamente en el primer nombre. Tengo datos para 514 jugadores. Ello lo reduzco a 238 nombres de los cuales la mayor parte (161), como refleja la gráfica, son nombres únicos.

Nombres Colombia1

El nombre más común es Juan. 30 jugadores tenían ese nombre. 19 se llaman Luis, 16 Andrés, 13 Carlos, 11 Jorge y 10 John y Cristian.  Esto último es el primer inició de un patrón interesante. Los nombres de aparente origen anglosajón parecieran mayoría. Hay, por ejemplo, 6 Jefferson (que no Jeferson el cual es único), Jhon (diferente a John) y Jonathan. Edwin’s hay 5.

Johnny hay 4. Pero hay varias versiones de este nombre. Está Jhony, Jonny,  y por supuesto Yonny. Jitson sí parece tener otra raíz. Aunque Yonny hay dos, los otros, por supuesto, no tienen tocayo. Hay 3 Harrison, Wilson, Wilmer Wilson y William aunque sólo 1 Williams.

Los hay de origen futbolero, como Eder o Jossymar. El uno delantero del maravilloso Brasil del ’82, el otro marcador derecho de Brasil 1986 que marcó dos bombazos y que terminaría en el Sevilla tras el mundial para luego perderse en las penumbra de aquellos que tuvieron sus 15 minutos de gloria. Claro que su nombre era Josimar. Y ya puestos, recordemos aquel golazo contra Irlanda del Norte:

 

Algunos ‘sin tocayo’ en el FPC lo son por lo pequeña que es la muestra: sólo hay un Mateo, un Orlando o un Roberto. Pero también hay un Jamillacson, un Wuiswell (venezolano él) o un Yoimar. La ‘Y’,  por cierto, parece generar cierta fascinación. Yair, supone uno, se origina en Jairzinho, aquel delantero del Brasil ’70 a quien se conocía como Jair. Y sí, efectivamente se pronunciaba Yair. Yeison y Yeisson no son el mismo aunque se originan, pareciera, de Jason, nombre de origen griego, pero que en inglés, sí, se pronuncia Yeison o Yeisson.

Están también Yessy, Yimmi y Yilmar éste último quizás inspirado en Gilmar, el arquero bicampeón de Brasil en 1958 y 1962. Yonaider, Yonatan, Yuber, Yuberney, Yulian, Yoiver y Yonaider forman también parte de esta muestra de admiración por la letra ‘Y’.

El fútbol colombiano no paga las millonadas de otras latitudes, pero es una puerta que de abrirse puede asegurar un futuro más que digno a mucho de estos jugadores de origen humilde.  Algunos, incluso, serán millonarios y romperán las tendencias que muestra la literatura económica. Ellos, como los hijos de las estrellas de cine de los últimos tiempos, tienen nombres únicos. Harper Seven, Brooklyn y Romeo se llaman los hijos de Beckham. Aquello es ‘creativo’. Aquí, decía Gaviria citando un editorial del prensa, los progenitores están condenando a una criatura indefensa. ¿Por qué lo nuestro tiene que ser diferente? Quizás no sea más que otro de esos prejuicios que debemos erradicar.

 

Nota: Aunque revisé el nombre de varios de ellos en fuentes “fiables” de Internet, algunos son tan únicos que según la fuente, se escriben diferente. Así que todo lo dicho aquí no puede ser más que una aproximación del esmero que pusieron los padres para nombrar a sus hijos, futuras estrellas del fútbol colombiano.  En realidad creo que sólo una visita a la Registraduría permitiría limpiar completamente la base y establecer con precisión como se llaman los jugadores. Pero dicen que, hoy por hoy, la Registraduría está ocupado con las elecciones.

 

El curioso caso del Millos de Lillo


No muchos recuerdan que en las elecciones a la presidencia del Barça del 2003, el candidato Bassat tenía como director deportivo de su proyecto a Guardiola.  Cuenta la biografía de Pep Guardiola que éste planeaba formar un equipo con jugadores como Harry Kewell del Liverpool, Emerson de la Roma y el colombiano Iván Ramiro Córdoba, del Inter de Milan. El entrenador predilecto de Pep era Ronald Koeman, entonces en el Ajax. La alternativa, si no era posible sonsacar al holandés de Ámsterdam, era Juan Manuel Lillo. 

Infortunadamente para Iván Ramiro, y para Lillo, Laporta ganó las elecciones. Guardiola se fue a jugar a Catar y luego, en 2005, fichó por los Dorados de Sinaloa, equipo mexicano. Allí, nos recuerda la biografía agradablemente escrita por Balagué, fue entrenado por Lillo con quien “aprendió un nuevo concepto de fútbol”.

En México, Lillo y Guardiola fueron mucho más que entrenador y jugador, más que jefe y empleado. Hablaban de fútbol “tras la cena, con una copa de vino, Pep y Lillo podían estar hasta el amanecer discutiendo sobre lo que se había hecho ese día”. Salvo con Cruyff, dice la historia del gran Pep, nunca habló tanto de fútbol con nadie como con Lillo. Pep, dice Balagué, “cree que Lillo es uno de los técnicos mejor preparados del mundo y un líder en su especialidad, con una clara visión de la profesión, con una extraordinaria capacidad para explicarla”. Pero, como sabemos todos, “la élite del fútbol no ha sido especialmente generosa con él al no reconocer su talento”.

Los críticos de Lillo, por el contrario, lo acusan de exagerar con el verbo y de haber descendido a demasiados equipos. Lillo argumenta que nunca descendió y, en estricto rigor es cierto pues nunca estuvo en el barco al momento de hundirse. Pero también es cierto que nunca tuvo la oportunidad de dirigir un equipo grande, con solera y con historia. Nunca hasta que llegó a Colombia. Millonarios, al menos a nivel local, es un equipo importante, muchos hinchas, mucha prensa, mucho ruido. Lillo, quizás, está ante su última oportunidad de que la “élite del fútbol” le reconozca su talento.

Es en este contexto que llega Lillo a Millonarios. Un entrenador recomendado por uno de los mejores, sino el mejor del mundo, y un equipo que quiere dar un vuelco a su estructura deportiva. Pero en el fútbol no hay varitas mágicas. Así que transcurrido la mitad del torneo, Millonarios bordea la mitad de tabla con una curiosa particularidad: gana a los mejores del torneo pero pierde o es incapaz de batir a aquellos que a priori son inferiores. Así derrotó a Nacional (el campeón doméstico en Colombia de todo en 2013) y dos veces a Santa Fe (proclamado a primero de marzo de 2014 el octavo mejor equipo del mundo por la IFFHS).  

Recordando los conceptos que charló con Guardiola, Lillo intenta implementar un esquema similar al que tanto éxito le ha dado al catalán. Por supuesto los insumos no son los mismos, pero tampoco los rivales. Así que guardando las debidas proporciones, los partidos donde Millos se embotella recuerdan la incapacidad del gran Barça de Guardiola  de romper las murallas defensivas del Inter o del Chelsea en pasadas ediciones de la Champions League.  Los números corroboran lo visto en el campo. Pero también ayudan a explicar lo sucedido.

Cabe anotar primero lo obvio. La transición del éxito al fracaso se debe en buena parte al poco ortodoxo sistema de rotaciones que ha impuesto Lillo. Cambia a más de medio equipo de un partido a otro. Alguna razón tendrá. Sin embargo, los profanos en el tema poco lo entendemos.

Comparemos los partidos victoriosos de Millonarios con aquellos donde el fútbol ha escaseado. Es decir, vamos a revisar el desempeño de los jugadores en los partidos que ganó frente a Envigado de visitante, y frente a Nacional, y Santa Fe (2 veces) con los demás partidos donde el resultado ha sido derrota o agónico empate.  Utilizando datos de Opta, se observa que cuando Millos gana, la posesión del balón ha sido del 49,4%. Sensiblemente inferior al 63,6% de posesión cuando pierde. Es decir, esos decepcionantes partidos frente a Huila y Equidad por ejemplo, son paseos del balón de lado a lado con escaso resultado. Los datos reflejan un equipo echado atrás, y uno con balón, mirando al meta rival, pero con poca capacidad de atacar efectivamente el arco.

Además, a lo largo del partido, mientras el azul se descompone, el rival se compone. Así, la posesión en el primer tiempo en los partidos exitosos es de 53,2%, cifra inferior, pero no demasiado, a la de los demás partidos: 60%. A medida que Millos ataca sin poder romper el arco rival, la situación se pone extrema: la posesión en el segundo tiempo es del 46% en los partidos exitosos y, ojo al dato, 68,4% en los demás partidos. Millos, en los partidos que ganó, marcó 1.5 goles en el primer tiempo. La cifra es de apenas 0.4 en los demás. El desconcierto y nerviosismo, se propagan de tal manera que de centrar 14 veces por partido cuando gana, centra en promedio 24 veces cuando no gana.

Todo esto sin, curiosamente, perder mucha precisión. La siguiente tabla compara diferentes indicadores del desempeño de Millonarios entre los partidos que ganó y los que no ganó.

Millos de Lillo

Las diferencias observables son de lo más curiosas aunque en armonía con lo ya anotado. En los partidos que no gana, Millos se dedica a tocar el balón (35,8 pases por jugador por partido vs. 25,8), pero pareciera hacerlo en zona segura pues la precisión también sube (30,4 pases acertados por jugador por partido vs. 20,8).  La defensa del contrario, generalmente cerca a su área implica que los pases en campo contrario suben (19,06 pases por jugador por partido vs. 12,2) y el porcentaje de acierto en campo contrario se incrementa (76,4% vs. 65,5%). Pero el desespero lleva que, aunque el número de disparos por jugador por partido es similar, los disparos desviados aumenten (0,56 vs. 0,26). Es decir, la productividad frente al arco disminuye notablemente.

El desempeño de Millos depende, por tanto, mucho de la actitud del rival. Es algo que se intuía sin necesidad de revisar los datos. Un equipo cerrado atrás termina por volverse un obstáculo infranqueable para el equipo de Lillo.

Claro que, como ya anotamos, la gran diferencia está en que la calidad del equipo titular es superior a la del equipo suplente. Consideremos el equipo titular, aquellos que han jugado más minutos en las primeras nueves jornadas del campeonato. Comparativamente las diferencias saltan a la vista:

Titulares y Suplentes Millos de Lillo

El indicador elegido es el mismo que se utilizó para evaluar “el susto de jugar de visitante” en la Liga Inglesa: pases acertados por pase errado. Scholes, recordemos, acertaba 11 pases por cada uno que erraba. En Millonarios sólo un jugador, quien además es del equipo suplente supera es valor: Jefferson Herrera. Claro que a diferencia de Scholes, Herrera apenas jugó 146 minutos, poco más de partido y medio.

El líder en este rubro del equipo titular es Omar Vásquez. Eso explicaría en parte la predilección que Lillo ha mostrado por este jugador. Elkin Blanco del equipo de ‘suplentes’ y Rafael Robayo del equipo ‘titular’ disputan honores pues ambos superan ligeramente los 7 pases acertados por cada pase errado. A partir de ahí la superioridad del equipo ‘titular’ se manifiesta cada vez con mayor claridad. Mayer Candelo, el motor del equipo, acierta 4,8 pases por cada pase errado. El bajo valor de Dayro, 3,48, no debe sorprender. En el caso de la liga inglesa, Didier Drogba estaba también entre los menos acertados. El objetivo es marcar goles, ese es su indicador de desempeño.

Lo apuntaba arriba. Los profanos no entendemos la lógica de Lillo de jugar con un equipo B determinados partidos. No sólo los resultados le quitan la razón. La evidencia estadística sugiere que su calidad, efectivamente, es inferior. Si el objetivo era amoldar el equipo, hacer amigos, crear camaradería, quizás el objetivo esté cumplido. Pero si el objetivo es clasificar a las finales, quizás haya que sacrificar algo de camaradería.

Millonarios en los últimos años ha tenido el mérito de mirar más allá de lo obvio en el proceso de reclutamiento de nuevos entrenadores. Trajo a Páez, a Osorio y ahora a Lillo. Páez era un entrenador reconocido en el área latinoamericana, pero Osorio fue una sorpresa total. Hoy disfrutan de sus éxitos los hinchas del Atlético Nacional. A Lillo hay que darle tiempo y, seguramente se le dará. Pero quizás ayudaría que ilustrase mejor a los nativos colombianos cuál es el objetivo de tan curiosas rotaciones.

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

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