El Maracanazo: ¿Por qué ganó Uruguay?


Mucho se ha escrito del Maracanazo, el partido final del Mundial de Brasil 1950. Tan conocida es la historia general que por ello nunca había escrito de aquel partido en Gol y Fútbol. La muerte de Alcides Ghiggia, el autor del gol decisivo que coronó a Uruguay como Campeón del Mundo nos trae aquel partido a la memoria. Un partido sobre el que, quizás sorprenda, se cuenta poco. La historia ha sido benévola con las anécdotas; del fútbol practicado, en cambio, poco ha llegado hasta nuestros días.

Brasil, nos cuenta la historia, llegaba como gran favorito tras meter 6 y 7 a España y Suecia respectivamente. Uruguay, empató con España 2-2 gracias a un gol de Obdulio Varela en el mintuo ’72. A Suecia la derrotó 3-2 tras remontar con dos goles de Miguez quien empató en el ’77 y marcó el gol de la victoria en el minuto ’84.

Como anotaba en 1950 el Mundo Deportivo de Barcelona tras la debacle española: “el fútbol que hemos visto hoy, ha sido algo así como un fantasmagórico ‘ballet’ pleno de vida, de color, de coordinación, que han puesto en práctica unos maravillosos ‘jongleurs’ de ebano”.

La leyenda afirma también que Angelo Mendes de Moraes, alcalde de Río, en su discurso previo al partido, saludó al equipo con el ya famoso “ustedes, que en breve serán campeones del mundo ……”. La prensa contemporánea, ABC y Mundo Deportivo de España, sin embargo, no reflejan eso en sus crónicas: “en breve alocución Morales (SIC) se ha dirigido a los dos equipos contendientes recordando que los uruguayos han sido campeones del mundo y felicitando a los brasileños por los triunfos obtenidos, al mismo tiempo que les ha invitado a esforzarse por conseguir también la victoria”. Los vídeos sugieren que parte de su discurso fue: “Hemos prometido Maracaná a ustedes los jugadores. Hemos mantenido nuestras promesas. Ahora le toca a ustedes ganar este juego”. Era una forma de recordar a sus compatriotas que él había sido clave en el desarrollo del Maracana. De paso ponía más presión. Pero en ese momento , a ojos brasileños, era pertinente.

Aquel Brasil – Uruguay era la final de un torneo que no tenía final. Ante los resultados del cuadrangular que definía el título, el empate daba el título a Brasil. A los charrúas sólo les valía el triunfo. Seis meses antes del Mundial, dicen algunas notas de la época del ABC de España, el 90% de los brasileros creía en el triunfo final. Pero a medida que se aproximaba el Mundial, la confianza cedía. Y había razones para ello. Si bien el 7 de mayo del 1950 Brasil derrotó 2-0 a Paraguay, el 13 de mayo, apenas a un mes de comenzar, el ‘scratch’ no pudo más que empatar a 3 en São Paulo. El 18 de mayo, Brasil derrotó a Uruguay por 1-0 en Río. Ello fue poca revancha tras la derrota 3-4 ante el mismo rival el 6 de mayo en São Paulo. Así que al comenzar el Mundial sólo 55% confiaba en el triunfo final.

Pero la prensa, particularmente la de Río apretaba. En cierto sentido, y recordando lo que sucedió en Brasil 2014, parece que nada ha cambiado. La prensa advertía, antes del partido, a Mr Reader, el flemático árbitro inglés que había de pitar el partido: “Mr. Reader, vigile usted bien al equipo uruguayo” advertían. Obviaban el bombardeo al que habían sido sometido suecos y españoles. Mundo Deportivo afirma que tras el partido contra España “resultaron dos personas muertas y más de 250 heridos”. Por ello, de cara al partido decisivo, además de 5.000 policías y 12 ambulancias el jefe de policía “reiteró la orden prohibiendo la venta de naranjas y de botellas con refrescos con el fin de evitar que las naranjas y los cascos fueran empleados como proyectil”. Prohibió además “disparar bombas, cohetes y demás armamentos petardistas y que en el último partido [ante España] produjo heridas a varios espectadores o cayeron sobre el campo con riesgo para jugadores.”

O Brasil Vencerá

Pero la prensa azuzaba. Mundo Esportivo de Brasil se preguntaba sí “¿alguien puede concebir que Brasil no se marche como soberano con el Campeonato del Mundo?” Afirmaba que “Brasil vencerá con la autoridad que los distingue de los demás participantes”. La presión de la prensa fue tal que, después del partido, Mundo Deportivo de España escribía “los histerismos del Brasil lo han superado todo y lo han ridiculizado todo. Se deseaba el triunfo no como una satisfacción nacional, hasta cierto punto admirable. Se deseaba para humillar al vencido para pasear su cadáver en hombros, en esos entierros simbólicos de tan mal gusto, que se efectuaron ya con motivo de los triunfos sobre Suecia y España.”

Los jugadores brasileros, en cambio, eran comedidos. Ellos sabían de la dureza de Uruguay. Mientras la prensa se preguntaba si Uruguay caería como Suecia y España o aguantaría, ellos, en el fondo, sabían que el rival era de cuidado.

Aún así, Brasil anotó a los cuatro minutos del primero tiempo. Aquel gol de Chico se anuló porque estaba en fuera de juego. Uruguay aguantaba el impulso inicial de los brasileros y salía al contragolpe. A los 9 minutos Miguez, el héroe ante Suecia, dispara potente. Barbosa, el arquero brasileño, atajó el potente tiro.

Antes del minuto quince, Máspoli, guardavallas celeste, saca con la yema de los dedos un fuerte remate de cabeza de Ademir. Los tiros de esquina en el fondo celeste se sucedían. El fútbol de antes no era como el de hoy. Obdulio Varela, ‘el Negro Jefe’ manda en el centro del campo. Con fútbol y con fuerza. Las crónicas del partido afirman que “propina un puntapié a Bigode además de una bofetada en la nuca”. Tendremos que suponer que Mr Reader no vio intención en la acción porque apenas señaló la falta en contra de Uruguay.

El último cuarto de hora del primer tiempo es de Uruguay. Barbosa debe actuar aunque no puede detener un tiro de Miguez. El larguero sería su aliado.

Para el segundo tiempo, nuevamente Brasil sale con fuerza. En esta ocasión tiene premio. Ademir a Friaca y éste se interna para marcar al minuto 47. Los uruguayos protestan el gol. La leyenda dirá que Varela silenció el Maracaná. Las imágenes no permiten establecer el rol de Varela en aquel momento. Él siempre afirmó que en realidad creyó que el gol debía anularse. Pero ni él hablaba inglés, ni Mr Reader español. Con el estadio nervioso, el partido se reanudó. Ahora es Uruguay quien ataca. Barbosa, el arquero brasileño que la historia decapitó, pero que fue nombrado por Mundo Esportivo como el mejor del torneo, comenzó a tener protagonismo. Y si no era él, el palo, a tiro de Míguez, volvía a aliarse con el ‘scratch’.

La presión celeste tuvo premio al minuto 23 cuando Schiaffino empata el partido a pase de Ghiggia. El puntero uruguayo había dejado en el camino a Bigode, el verdadero objeto de crítica por parte de la prensa brasileña. Schiaffino diría después que le pegó ‘mal’ al balón. Gol es gol. Como entró, le pegó bien.

Tras el empate el partido se acelera; la violencia asoma. Además el partido se empareja. Brasil consigue su octavo tiro de esquina. Pero no sacan partido. A los 34 marca Ghiggia. Como antes, dejó en el camino a Bigode. Como antes, Schiaffino entra por la mitad. Barbosa intuye el pase y da un paso a la derecha. Ghiggia lo ve y dispara raso entre el poste y el portero. Un gol que haría historia.

Brasil se desborda. Ataca sin piedad. Entonces sobresale la figura de Roque Máspoli. El público jalea. Los jugadores brasileños aprietan. ABC cuenta que “los tres minutos finales son indescriptibles por la emoción que embarga a los 170.000 espectadores [aunque había prácticamente 200.000 con el sobre cupo] y a los 22 jugadores en la cancha”. En esos minutos Brasil hace llegar el balón a Ademir. Era el gol del título. Máspoli desvía el balón al enésimo tiro de esquina a favor de Brasil. Nada que hacer. Uruguay es Campeón del Mundo.

Flavio Costa, entrenador brasileño diría tras el partido: “Pudimos ganar, pero la desgracia estuvo esta tarde a nuestro lado. No sé como no entraron en la meta uruguaya los dos tiros de Zizinho y el otro de Chico. Creo que hemos sabido perder que es muy importante en fútbol, sobretodo cuando se juega con un equipo duro”. Pero no aprendieron a perder. Mundo Esportivo, analizando el mundial afirmó “No es un equipo extraordinario Uruguay. Faltan valores realmente técnicos para algunos puestos”. El análisis de los ‘problemas de la selección uruguaya’ siguen y siguen. Después culparon a Costa por el criterio de elección de jugadores, la falta de entrenamiento apropiado en la concentración, o el criterio regionalista en la elección de jugadores. “¿Por qué”, se preguntaba la prensa, “si tenemos a los mejores jugadores del mundo, no vencimos en el campeonato? Porque no tenemos técnico.” Nuevamente viene a la cabeza el Brasil post 1-7. En 2015, ya no tienen los mejores del mundo. Pero siguen teniendo el mismo problema de falta de técnicos.

La realidad es que en 1950 perdieron porque Uruguay fue mejor equipo ese día. Como dijo Obdulio Varela: “Es difícil ganar a un equipo cuando le apoyan 200.000 entusiastas. Nuestra victoria tiene doble mérito por esta razón. Por líneas y en conjunto, hemos sido superiores a los brasileños. No hemos tenido mucha fortuna; en otro caso hoy hubiera habido goleada pese a la ‘torcida'”.

 

Fútbol Femenino: superando la prohibición


Lancet, una de las más prestigiosas revistas de salud pública, publicó los resultados preliminares de un grupo de médicos y educadores sobre la capacidad deportiva de las niñas británicas. Corría el año de 1922. Concluía, como no podía ser de otra manera, que la educación física era beneficiosa para la salud física y mental de las niñas, al tiempo que fortalecía el intelecto y la moral.

El informe no encontró relación negativa entre la actividad deportiva y problemas de salud entre las niñas en edad escolar. Concluían los autores que la actividad deportiva en todas sus formas era beneficiosa para niñas y adolescentes. Todas las actividades menos una: el fútbol. El informe resultó devastador y decisivo para retrasar el desarrollo del deporte rey entre las mujeres más de medio siglo.

El primer partido registrado de fútbol femenino data del 23 de marzo de 1895. Aquel partido fue el inicio de una pequeña gira del British Ladies Football Club que terminó con un partido en Newcastle ante unos 8.000 espectadores. El éxito de la gira, que debió impulsar definitivamente el fútbol femenino se vio frenado por la orden que la Federación Inglesa emitió en 1902 de prohibir a todos sus miembros apoyar o jugar contra equipos femeninos. Eran años donde se luchaba por los derechos de la mujer y el establecimiento masculino veía con preocupación que se abriese otra puerta de competencia.

La Primera Guerra Mundial, ironías de la guerra, fue decisiva en el desarrollo del fútbol femenino. Con los hombres en el frente de batalla, las mujeres se hacían imprescindibles en las fábricas para mantener la maquinaría de guerra engrasada. Esas empresas que durante años habían mantenido equipos de fútbol como recreación para sus trabajadores continuaron la costumbre con las trabajadoras. Los partidos benéficos a favor de la Cruz Roja ayudaron a popularizar el deporte rey entre las mujeres y, además, demostró que las mujeres podían ser tan fuertes en la fabrica como en el campo de juego.

El equipo más famoso, sin duda, fue el de Dick Kerr’s Ladies que W.B. Dick y J. Kerr fundaron en Preston en su fabrica en 1917.  Tras la guerra, las mujeres perdieron su trabajo en las fabricas pero la semilla del fútbol había quedado sembrada. En 1920, en el Boxing Day (26 de diciembre), ante 53.000 espectadores en Goodison Park (Liverpool), Dick Kerr’s Ladies derrotó 4-0 a St. Helen’s Ladies.  Ese mismo año, al derrotar a un combinado francés 2-0, hicieron historia al disputar el primer partido internacional del fútbol femenino. El entusiasmo del equipo fue tal que en 1922 realizó un tour por los Estados Unidos para jugar ante equipos de hombres. Tras pasar por Canadá, donde se les prohibió jugar, en Los Estados Unidos ganaron 3 partidos, empataron 3 y perdieron 3. Un bagaje más que positivo.

Pero el partido de Goodison Park había alertado a la Federación Inglesa (FA) del naciente interés por el fútbol femenino. Preocupados por la competencia que se les avecinaba, decidieron prohibir cualquier partido de fútbol femenino en estadios de equipos afiliados a la FA. La prohibición, que duraría hasta 1971, acabó con cualquier posibilidad de desarrollar un torneo organizado y competitivo en Inglaterra. Ello no impidió, sin embargo, que algunos equipos femeninos siguieran compitiendo, incluso con viajes al extranjero como el realizado por Dick Kerr’s Ladies a los EE.UU.

La prohibición se justificó en la excesivamente peligrosa actividad física que representaba el fútbol para las mujeres. El artículo de The Lancet llegó como anillo al dedo para justificar ‘científicamente’ la decisión.

No era la primera vez que se prohibía a las mujeres jugar. Ya en 1896, la Federación Holandesa había prohibido el partido de mujeres entre el Sparta de Rotterdam y un once inglés. Siempre ‘preocupados’ por la salud, tales impedimentos se habían reproducido también en Alemania.

La prohibición se extendió, como el fútbol mismo a América Latina. El primer partido femenino en Brasil se disputó a comienzos de los años 20. En los años 30 el fútbol femenino contaba con el apoyo de federaciones locales y regionales, particularmente en Río y Sao Paulo. Pero desde el establecimiento se promovía otras actividades deportivas más acordes con el ‘carácter femenino’. Actividades que no pusieran en riesgo su naturaleza ‘frágil’, ni causara ‘daño pélvico’ que pudiese ‘poner en riesgo los órganos femeninos’. Algunos doctores iban más allá y afirmaban que el fútbol tenía defectos y vicios que podían “alterar la delicada psicología femenina”.

Un ciudadano preocupado escribió en 1940 una carta al presidente alertándolo sobre la calamidad que se avecinaba a la nación si se permitía que niñas y jóvenes mujeres siguiesen jugando al fútbol. Getulio Vargas, entonces presidente brasilero, urgió al Ministerio de Salud a revisar el caso pues “la ingente bibliografía existente”,   indicaba el trauma que “el fútbol podía causar a los importantes y delicados órganos femeninos”. En 1941 se prohibió en Brasil jugar a las mujeres al fútbol, rugby y judo. La prohibición duró hasta 1975.

El fútbol femenino causaba reacción en toda América Latina. En 1950 surgió el Deportivo Femenino en Costa Rica. Tras diversos tours por Centro América y algunas islas del Caribe, llegaron a Colombia en 1960. En la frontera les impidieron la entrada porque los uniformes de las jugadores no eran acordes a la norma moral del país.

A pesar de los obstáculos, el fútbol femenino comenzó a resurgir con fuerza en 1970 cuando Italia organizó la primera Copa del Mundo de Fútbol Femenino. El torneo, como el de 1971 en México, no son oficiales porque FIFA no tuvo incidencia en su organización.  A la final, en 1971 entre México y Dinamarca asistieron 110.000 espectadores. 0-3 ganaron las danesas. Posteriormente se realizaron unos mundialitos en Italia durante los años 80 y un invitacional de la FIFA en China en 1988. Finalmente en 1991 se disputó el primer Mundial Femenino con victoria de los Estados Unidos sobre Noruega 2-1.

El fútbol femenino fue discriminado por más de 50 años en prácticamente todo el mundo. A la fecha, incluyendo Canadá 2015, se han disputado 7 ediciones del torneo. La final del último mundial entre Estados Unidos y Japón generó en el país norteamericano más audiencia que la final de la NBA. Es más, la victoria 5-2 de las norteamericanas es el evento futbolístico más visto en la historia de la televisión en los Estados Unidos.

Cincuenta años de retraso que comienza a quedar atrás. El proceso de convergencia está en marcha.

 

Messi y la desconfianza de sus compañeros


La pregunta está en boca de todo aquel que se interese lo más mínimo por el fútbol: ¿Por qué Messi, uno de los tres mejores jugadores de la historia, no rinde con la selección Argentina? Hay teorías para todos los gustos. La mía es que a Messi los compañeros  no le dan el balón que en el Barça sí le dan.

Las cifras, sin embargo, indican que Messi sí toca mucho balón con Argentina. Algo menos que en el Barça, pero en la selección sí lo buscan para que él arme, filtre y genere peligro. En Chile 2015 realizó 53 pases por partido con un porcentaje de acierto del 83,7%. En la Champions League 2014-15 realizó 64 pases (86,2%) y 61 pases en la liga de la misma temporada (82,9%). Las diferencias en otros indicadores, incluyendo asistencias y pases claves, son aun menores.

Pero observando a Messi con la selección y con el Barça, se tiene la sensación de que  Argentina le priva el balón en la zona caliente, allí donde él es capaz de definir partidos. La pared que Iniesta y Xavi o más recientemente Neymar y Suárez no le niegan a pesar de verlo rodeado de contrarios, sí se la niegan en la selección Argentina. Cuando Messi propone una pared, es común que lo haga con dos o más defensores apretándolo. De ahí que quien recibe, en el Barça o en Argentina, se sienta más libre de lo común. Agüero, Pastore, Higuaín o Tévez se creen entonces lo suficientemente hábiles como para intentar definir ellos sin contar ya con Messi. Brasil 2014 y Chile 2015 demuestran que están equivocados.

A pesar de tocar aproximadamente el mismo número de balones, en el Barça Messi recibe donde hace más daño, en Argentina no. Revisando los datos disponibles de recepción de balón por área del campo del Mundial 2014 y La Liga (2012-13 y 2013-14) se observa que Messi recibió con el Barça 1 de cada 4 balones en el último tercio de frente al marco contrario. Con Argentina, 1 de cada 7 balones.

Messi Pases Recibidos

 

Llama la atención que durante el Mundial de Brasil Messi recibió apenas 1,9% de los pases dentro del área. Con el Barça esa cifra es superior al 6%. Es decir, apenas recibió un pase por partido en el área (ninguno el día de la semifinal frente a Holanda). Esa cifra con el Barça sube a más de tres. Cierto, algunos rivales del Barcelona en la liga no son lo poderosos que se espera. Pero tampoco lo eran Bosnia, Irán, Nigeria o Suiza. Las cifras del Mundial se pueden trasladar fácilmente a la Copa América. Aquella  jugada del último minuto del tiempo reglamentario de la final frente a Chile donde Lavezzi la cruza a Higuaín. En el Barça el receptor habría sido Messi. El resultado, seguramente, habría sido otro.

El 60% de los balones los recibe Messi en el segundo tercio del campo cuando juega con Argentina. Con el Barça la cifra es inferior en casi 9 puntos. Con el cuadro catalán recibe el 48% de los pases en el último tercio. En Argentina apenas 37% y en su mayoría escorado a la derecha.

Messi no rinde en Argentina porque sus compañeros no asumen que es el mejor del mundo. Como tal, debe ser aprovechado donde ha demostrado que rinde más: con el balón cerca del área. Maradona metió un gol desde la mitad del campo. Pero fue un gol con la mano, en el área y de frente al arco contrario lo que garantizó el triunfo frente a Inglaterra. No se puede jugar a que el mejor del mundo, sea El Diego, o Messi, se regateé siempre a medio equipo contrario.

Alguno, no sin razón, podría argumentar que le falta peso, personalidad. Es cierto. No tiene la personalidad de Maradona. Quizás un día deba frenarse y gritarle a la cara, en frente del todo el estadio, a Agüero o Tévez por no devolverle la pared. El día que asuman que el balón es de Messi, Argentina será campeón.

 

De patadas y localía en la Copa América


La mayor crítica que ha caído sobre la Copa América de Chile es el aparente exceso de violencia. Muchos, particularmente en el sur del continente y en Europa, enfocan sus iras sobre Colombia. Con las honrosas excepciones de los dos partidos de semifinales, el problema central del torneo ha sido la falta de fútbol, no el exceso de patadas.

En Chile 2015 se han sancionado 17,4 faltas por partido. Muchas si se comparan con las pitadas durante la Eurocopa del 2012 cuando se alcanzó apenas 14,4. Pero aquel fue un número bajo. En la Euro 2008 se firmaron 18 faltas por partido. España, la lírica campeona, cometió 19 durante aquel torneo.

A lo largo de la Copa América, Bolivia destaca por leñera: 24 faltas por partido. Colombia ocupa el quinto puesto, pero en “empate técnico” con Venezuela, Uruguay, el horroroso equipo brasilero y Ecuador, todos con 17 y pico.

Faltas por partido Copa América Chile 2015

Si bien las cifras no reflejan un exceso de violencia en Colombia, sí es cierto que a Messi le dieron un tratamiento diferencial: 8 faltas en contra recibió el crack en los cuartos de final. En promedio, en los demás partidos no recibió siquiera 3 faltas. Neymar, en cambio, no tenía mucho porque llorar. Recibió 10 faltas en los dos partidos que jugó (5 de Colombia y 5 de Perú). Tras la victoria ante Perú, Neymar no habló de patadas y la prensa brasilera elogió al ‘heredero’ de Messi. Tras la derrota ante Colombia, había una “cacería” contra la solitaria estrella brasilera.

En realidad, como Colombia, su problema era mucho más simple. A un torneo de fútbol hay que ir a jugar al fútbol. Ni Colombia ni Brasil lo hicieron. El uno se olvidó del fútbol que práctico hace sólo un año, el otro hace años es un fantasma de lo que fue.

A la final llegan los dos mejores equipos del torneo. El mejor fútbol se refleja en ser los equipos que menos faltas cometen. Pero hay una diferencia. Argentina recibe una tarjeta amarilla por cada 5,3 faltas que comete. Chile una por cada 11,7. Son los dos extremos del torneo. Que la localía, más allá del apoyo del público, no sea un factor determinante.

Faltas necesarias para recibir una tarjeta amarilla

El problema está en la delantera


Finalizada la primera fase de la Copa América Chile 2015, salvo Chile y Argentina, no hay un rival que destaque sobre el resto. Los favoritos de siempre, como Brasil y Uruguay, o de moda, como Colombia, han decepcionado. Perú, con poco fútbol y algo de garra tiene el camino expedito para llegar a semifinales, sobre una Bolivia que no promete mucho.

Colombia clasificó, como tercera de grupo, marcando apenas un gol. Uruguay, también pasó marcando apenas dos goles. En el Mundial de México 1970, Italia pasó primera de grupo anotando sólo un gol. Uruguay fue segunda en el mismo grupo con 2 a favor y 1 en contra. En aquel mundial, uno jugó la final, otro llegó a semifinales. Así que esperanzas hay para Colombia.

Pero el equipo debe mejorar, particularmente sus delanteros. Falcao no ha podido recuperarse de su larga inactividad. Más allá de su escaso aporte al ataque, preocupa la calidad de su juego. En 9 ocasiones ha controlado mal el balón; lidera esa clasificación en la selección de Colombia.

En general la delantera está muy por debajo de lo que se espera de ella. La gráfica compara el rendimiento de los delanteros de las diferentes selecciones en la Copa América. Los delanteros venezolanos, que marcaron 2 goles antes de caer eliminados, realizaron 5 disparos a puerta, 4 de ellos entre los 3 palos. Esto sugiere que el acierto es importante, pero también lo es el volumen.

Chile 2015

Los delanteros paraguayos marcaron 4 goles, 8 disparos fueron a puerta de los 17 que conectaron. Incluso los delanteros mexicanos, eliminados ellos, anotaron 4 goles tras 17 disparos, 7 de ellos al arco. Los grandes (Argentina, Brasil y Uruguay) y el local disponen de los delanteros que más disparan a puerta. 32 disparos Messi y compañía, 24 los chilenos, 21 la delantera brasileña y 20 los uruguayos que, sin Luis Suárez, carecen de puntería.

Los delanteros en Colombia están desconectados. El problema, por supuesto, abarca a todo el equipo, pero el resultado es que como los de Jamaica y Uruguay, no han marcado goles. Han realizado 14 disparos a puerta, apenas 2 de ellos entre los 3 palos. Aquella media vuelta de Falcao ante Perú y un disparo con dejo de susto de Jackson Martínez cuando Colombia apretaba para asegurar su clasificación ante los Incas.

7 disparos a puerta requieren los delanteros en la Copa América para anotar 1 gol. El frente de ataque de Colombia apenas realiza 4.6 en promedio. Equipos como Colombia, Perú y Uruguay clasificaron con escaso rendimiento de sus delanteros pero, o se destapan como hicieron Gigi Riva, Gianni Rivera y Boninsegna en México 70, o no llegarán mucho más lejos en el torneo.  efeefec

Que no gane ni Argentina, ni Brasil ni Uruguay


Uno de los más llamativos indicadores de la Copa América a lo largo de sus casi 100 años de historia, es la poca diversidad de sus ganadores. Se han disputado 43 ediciones (sin contar Chile 2015) y en 37 ocasiones el ganador ha sido Uruguay (15), Argentina (14) o Brasil (8). En las otras ediciones, además, el torneo no ha estado exento de polémica. Perú, que ganó dos veces, la segundo en 1975, llegó a la final gracias a una moneda. En Belo Horizonte, en semifinales, derrotó 1-3 a un triste Brasil. En Lima, en la vuelta, los peruanos perdieron 0-2. Así que una moneda decidió que Perú jugara la final que a la postre ganaría a Colombia.

En 1963, Uruguay no asistió porque Bolivia se negó a organizar el torneo exclusivamente en Cochabamba. La Paz, a 4.000 mts, también es Bolivia. En Colombia 2001, Argentina no asistió. En ambas ocasiones llegaron al torneo equipos debilitados facilitando el triunfo de Bolivia en ’63 y Colombia en ‘01.

El fútbol ha ido convergiendo. Cada vez es más difícil vencer al rival más débil. A pesar de ello, en Sur América, los campeones siguen siendo los mismos. Desde 1975, cuando el torneo de Naciones Suramericanas pasó a llamarse Copa América, Brasil lo ha ganado 5 veces, Uruguay 4, Argentina 2; y Perú, Paraguay y Colombia 1. 11 de 14 ganados por los de siempre.

La concentración se observa en todos los indicadores. Desde algunos evidentes como el número de partidos jugados hasta otros más llamativos como el número de goles marcados por partido. Respecto al número de partidos jugados llama la atención el caso chileno. Chile, 7 veces organizador, nunca ha sido campeón a pesar de haber participado en el torneo inaugural, el de 1916. No hay mal que dure 100 años dice el dicho. Para el equipo austral, quedan pocas oportunidades para romper un maleficio de un siglo.

Partidos Jugados Copa América

En cuanto a los goles anotados por partido jugado, la gráfica indica que los tres grandes han marcado más de dos goles por partido jugado. El grupo de la mitad, supera el gol por partido. Luego están las otrora cenicientas, Bolivia y Venezuela que no han marcado más de un gol por partido.

Goles por partido Copa América

Chile 2015 puede llegar con regalo. Chile y, como no, Colombia que debe mejorar mucho, son candidatos. Venezuela ha demostrado que podría ser sorpresa y, Paraguay y Perú no son inferiores. Quizás sea el miedo a la camisa de los que fueron campeones del mundo, pero es hora de reportar el triunfo de un equipo diferente.

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

Skysa App Bar