De patadas y localía en la Copa América


La mayor crítica que ha caído sobre la Copa América de Chile es el aparente exceso de violencia. Muchos, particularmente en el sur del continente y en Europa, enfocan sus iras sobre Colombia. Con las honrosas excepciones de los dos partidos de semifinales, el problema central del torneo ha sido la falta de fútbol, no el exceso de patadas.

En Chile 2015 se han cometido 17,4 faltas por partido. Muchas si se comparan con las pitadas durante la Eurocopa del 2012 cuando se alcanzó apenas 14,4. Pero aquel fue un número bajo. En la Euro 2008 se firmaron 18 faltas por partido. España, la lírica campeona, cometió 19 durante aquel torneo.

A lo largo de la Copa América, Bolivia destaca por leñera: 24 faltas por partido. Colombia ocupa el quinto puesto, pero en “empate técnico” con Venezuela, Uruguay, el horroroso equipo brasilero y Ecuador, todos con 17 y pico.

Faltas por partido Copa América Chile 2015

Si bien las cifras no reflejan un exceso de violencia en Colombia, sí es cierto que a Messi le dieron un tratamiento diferencial: 8 faltas en contra recibió el crack en los cuartos de final. En promedio, en los demás partidos no recibió siquiera 3 faltas. Neymar, en cambio, no tenía mucho porque llorar. Recibió 10 faltas en los dos partidos que jugó (5 de Colombia y 5 de Perú). Tras la victoria ante Perú, Neymar no habló de patadas y la prensa brasilera elogió al ‘heredero’ de Messi. Tras la derrota ante Colombia, había una “cacería” contra la solitaria estrella brasilera.

En realidad, como Colombia, su problema era mucho más simple. A un torneo de fútbol hay que ir a jugar al fútbol. Ni Colombia ni Brasil lo hicieron. El uno se olvidó del fútbol que práctico hace sólo un año, el otro hace años es un fantasma de lo que fue.

A la final llegan los dos mejores equipos del torneo. El mejor fútbol se refleja en ser los equipos que menos faltas cometen. Pero hay una diferencia. Argentina recibe una tarjeta amarilla por cada 5,3 faltas que comete. Chile una por cada 11,7. Son los dos extremos del torneo. Que la localía, más allá del apoyo del público, no sea un factor determinante.

Faltas necesarias para recibir una tarjeta amarilla

El problema está en la delantera


Finalizada la primera fase de la Copa América Chile 2015, salvo Chile y Argentina, no hay un rival que destaque sobre el resto. Los favoritos de siempre, como Brasil y Uruguay, o de moda, como Colombia, han decepcionado. Perú, con poco fútbol y algo de garra tiene el camino expedito para llegar a semifinales, sobre una Bolivia que no promete mucho.

Colombia clasificó, como tercera de grupo, marcando apenas un gol. Uruguay, también pasó marcando apenas dos goles. En el Mundial de México 1970, Italia pasó primera de grupo anotando sólo un gol. Uruguay fue segunda en el mismo grupo con 2 a favor y 1 en contra. En aquel mundial, uno jugó la final, otro llegó a semifinales. Así que esperanzas hay para Colombia.

Pero el equipo debe mejorar, particularmente sus delanteros. Falcao no ha podido recuperarse de su larga inactividad. Más allá de su escaso aporte al ataque, preocupa la calidad de su juego. En 9 ocasiones ha controlado mal el balón; lidera esa clasificación en la selección de Colombia.

En general la delantera está muy por debajo de lo que se espera de ella. La gráfica compara el rendimiento de los delanteros de las diferentes selecciones en la Copa América. Los delanteros venezolanos, que marcaron 2 goles antes de caer eliminados, realizaron 5 disparos a puerta, 4 de ellos entre los 3 palos. Esto sugiere que el acierto es importante, pero también lo es el volumen.

Chile 2015

Los delanteros paraguayos marcaron 4 goles, 8 disparos fueron a puerta de los 17 que conectaron. Incluso los delanteros mexicanos, eliminados ellos, anotaron 4 goles tras 17 disparos, 7 de ellos al arco. Los grandes (Argentina, Brasil y Uruguay) y el local disponen de los delanteros que más disparan a puerta. 32 disparos Messi y compañía, 24 los chilenos, 21 la delantera brasileña y 20 los uruguayos que, sin Luis Suárez, carecen de puntería.

Los delanteros en Colombia están desconectados. El problema, por supuesto, abarca a todo el equipo, pero el resultado es que como los de Jamaica y Uruguay, no han marcado goles. Han realizado 14 disparos a puerta, apenas 2 de ellos entre los 3 palos. Aquella media vuelta de Falcao ante Perú y un disparo con dejo de susto de Jackson Martínez cuando Colombia apretaba para asegurar su clasificación ante los Incas.

7 disparos a puerta requieren los delanteros en la Copa América para anotar 1 gol. El frente de ataque de Colombia apenas realiza 4.6 en promedio. Equipos como Colombia, Perú y Uruguay clasificaron con escaso rendimiento de sus delanteros pero, o se destapan como hicieron Gigi Riva, Gianni Rivera y Boninsegna en México 70, o no llegarán mucho más lejos en el torneo.  efeefec

Que no gane ni Argentina, ni Brasil ni Uruguay


Uno de los más llamativos indicadores de la Copa América a lo largo de sus casi 100 años de historia, es la poca diversidad de sus ganadores. Se han disputado 43 ediciones (sin contar Chile 2015) y en 37 ocasiones el ganador ha sido Uruguay (15), Argentina (14) o Brasil (8). En las otras ediciones, además, el torneo no ha estado exento de polémica. Perú, que ganó dos veces, la segundo en 1975, llegó a la final gracias a una moneda. En Belo Horizonte, en semifinales, derrotó 1-3 a un triste Brasil. En Lima, en la vuelta, los peruanos perdieron 0-2. Así que una moneda decidió que Perú jugara la final que a la postre ganaría a Colombia.

En 1963, Uruguay no asistió porque Bolivia se negó a organizar el torneo exclusivamente en Cochabamba. La Paz, a 4.000 mts, también es Bolivia. En Colombia 2001, Argentina no asistió. En ambas ocasiones llegaron al torneo equipos debilitados facilitando el triunfo de Bolivia en ’63 y Colombia en ‘01.

El fútbol ha ido convergiendo. Cada vez es más difícil vencer al rival más débil. A pesar de ello, en Sur América, los campeones siguen siendo los mismos. Desde 1975, cuando el torneo de Naciones Suramericanas pasó a llamarse Copa América, Brasil lo ha ganado 5 veces, Uruguay 4, Argentina 2; y Perú, Paraguay y Colombia 1. 11 de 14 ganados por los de siempre.

La concentración se observa en todos los indicadores. Desde algunos evidentes como el número de partidos jugados hasta otros más llamativos como el número de goles marcados por partido. Respecto al número de partidos jugados llama la atención el caso chileno. Chile, 7 veces organizador, nunca ha sido campeón a pesar de haber participado en el torneo inaugural, el de 1916. No hay mal que dure 100 años dice el dicho. Para el equipo austral, quedan pocas oportunidades para romper un maleficio de un siglo.

Partidos Jugados Copa América

En cuanto a los goles anotados por partido jugado, la gráfica indica que los tres grandes han marcado más de dos goles por partido jugado. El grupo de la mitad, supera el gol por partido. Luego están las otrora cenicientas, Bolivia y Venezuela que no han marcado más de un gol por partido.

Goles por partido Copa América

Chile 2015 puede llegar con regalo. Chile y, como no, Colombia que debe mejorar mucho, son candidatos. Venezuela ha demostrado que podría ser sorpresa y, Paraguay y Perú no son inferiores. Quizás sea el miedo a la camisa de los que fueron campeones del mundo, pero es hora de reportar el triunfo de un equipo diferente.

Chile 2015: La hora de Colombia


La Copa América solía ser útil para poco más que para preparar las eliminatorias al Mundial. El desorden de la Conmebol, que sólo ahora comenzamos a entender, es en parte culpable. En 1993, 1997, 2001 y 2004 el torneo estuvo en medio de las eliminatorias.

Colombia seguía la corriente. En 6 de las 9 Copas América disputadas desde 1993 (incluyendo Chile 2015), el entrenador de la selección no llevaba más de 6 meses en el cargo. La excepción, además de Pekerman, es Hernán Darío Gómez en 1997 (quien dirigió también en 1995) y 2011 (llevaba poco más de un año).

Los resultados, exceptuando el 2001, cuando fuimos campeones contra rivales fantasmas, han sido coherentes con la seriedad con la que se preparó el torneo. Muy poco en mundiales, escaso en Copa América.

Chile 2015: La hora de Colombia

Esta vez es diferente. La gráfica ilustra, como proxy de la seriedad con que se enfrentaba el torneo, el número de partidos que dirigió cada entrenador desde su llegada al combinado nacional hasta que comenzó la Copa América respectiva. También muestra el rendimiento medido como el porcentaje de puntos logrados en ese mismo período de tiempo. Maturana, por ejemplo, rumbo a Ecuador ’93 dirigió apenas 6 partidos antes del torneo y en ellos obtuvo un rendimiento del 75%. Hernán Darío Gómez, previo a Uruguay ’95,  dirigió 7 partidos con un rendimiento del 57%. Su proceso prosiguió hasta Francia ’98. Así que antes de Bolivia ’97 había dirigido 29 partidos con un rendimiento del 54%. El colmo de la improvisación fue 2001. Los que fueron, fueron con el equipo B o C. Otros, como Argentina, no fueron a pesar de los ruegos de nuestros dirigentes para que llevaran siquiera la Sub 20. Maturana, tras jugársela al Chiqui García tomó la selección con apenas un partido por disputar antes del torneo. Ante Argentina jugó y perdió. Después ganaría la descafeinada Copa América.

La baja correlación observada entre ambas variables sugiere que no hay relación entre los resultados obtenidos en los partidos que el entrenador dirigió antes de la Copa América y la preparación de la misma medida en número de partidos. Con una notable excepción: Pekerman.

Chile 2015 es para Colombia la tormenta perfecta. Hay un entrenador capaz, sin presión por las eliminatorias, que lleva trabajando con el grupo más que cualquiera de sus antecesores recientes. La mejor generación que ha dado el fútbol colombiano lo conoce y los resultados son notables (rendimiento del 75%). Es la hora de Colombia y hay razones para que la hinchada colombiana se ilusione con el título de Campeón de América. Pekerman abandonó hace meses el discurso titubeante. A Chile hay que ir a ganar. Es la hora de Colombia.

 

La FIFA y el camino para que el balón siga rodando


Corrupción o no, la FIFA reeligió a Blatter.  A raíz del triunfo de Blatter muchos, Platini jefe de la UEFA entre otros, han amenazado con retirarse y montar toldo aparte. El debate sube de tono.

Nate Silver, uno de esos gurús de las predicciones estadísticas (aunque como todos se equivocó totalmente en las recientes elecciones británicas), ha planteado en su Web una propuesta para romper la FIFA y, se entiende, acabar así con la corrupción. La propuesta es de lo más simple, por no decir simplista: Que los países ricos se retiren (los de la OECD, por ejemplo) y jalando a Argentina y Brasil logren tener un porcentaje tan alto del negocio como para acabar con la corrupción que llega desde esos países pobres de África, Asia y América Latina. Es decir, quite usted a los pobres, esas manzanas podridas, y podrá construir una bella e idílica organización de fútbol prístina e incorruptible.

Olvida mencionar, cosa que no hizo el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que si unos reciben, otros pagan. Es tan corrupto quien paga como quien recibe. Y si los que recibieron eran tercermundistas, lo que pagaron son varios del primer mundo. La corrupción, tristemente, no es un tema de ricos y pobres.

Al blog de Silver, respondió Branko Milanovic, experto en inequidad, asociado al Banco Mundial, con una columna donde defiende que la corrupción, en su justa medida, es aceptable. A la memoria viene el ex-presidente colombiano Turbay Ayala, quien llegó a afirmar aquello de “reducir la corrupción a sus justas proporciones”. En alguna medida, la posición de Milanovic es similar a la del Diario As de España quien a través de su Director Alfredo Relaño, también defendió la “corrupción en su justa medida“. El argumento de Milanovic (y de Relaño) se basa en la visión histórica del fútbol, aspecto que Silver ignora casi por completo.

En esencia nos recuerdan que antes de la llegada del brasilero Havelange a la presidencia de FIFA, el fútbol era cosa de ricos y de unos pocos pobres que jugaban mucho fútbol y le daban esa esencia mundial al deporte (Argentina, Brasil y Uruguay). Desde su fundación, nos recuerda Milanovic, la FIFA fue un instrumento de la élite europea o “aristócratas” como él los denomina.

La llegada de Havelange a una institución de apenas 8 personas en 1974, coincidió con la expansión del negocio fútbol a las proporciones que tiene hoy: FIFA tiene aproximadamente 1.500 millones de dólares en efectivo. Antes, defiende Milanovic, Stanley Rous como presidente de FIFA, en representación de esa “aristocracia” europea sólo hacía travesuras. Menciona él alguna, pero olvida otras como amenazar con expulsar a Argentina de los mundiales porque Rattin se sentó en la alfombra de la Reina al ser expulsado por insultar en alemán (idioma que no hablaba) o manipular la designación arbitral para beneficiar a Inglaterra y Alemania en detrimento de Argentina y Uruguay en el Mundial de 1966. Esas travesuras, en lenguaje moderno, se llaman abuso de poder y, también son una forma de corrupción.

Blatter, para Milanovic, no es más que un populista que basa su poder en el apoyo de los pobres a quienes él abrió el mundo del  balón. Blatter no hizo más que redistribuir la riqueza y, en ese sentido, debe apoyarse en caciques locales que, como tercermundistas que son, son fácilmente corruptibles. La descentralización del fútbol ha llegado acompañada de un incremento inevitable de la corrupción. Milanovic afirma que en la vida, más inclusión implica más corrupción,  costo que ineludiblemente se debe pagar por disminuir la inequidad.

¿Estamos condenados a vivir corruptos pero equitativos o incorruptibles pero dependientes del eurocentrismo? Si la UEFA se retira (que no lo haría nunca en su totalidad pues Rusia y algún otro apoya a Blatter) sin duda sería un golpe para el fútbol. Pero es difícil imaginarse que ellos logren jalar individualmente a países suramericanos. El fútbol divido entre dos potencias sería el comienzo del fin del gran espectáculo. Eventualmente en Europa surgiría otra federación que se afiliase a la FIFA. Las ligas, que ya no serían de la FIFA, podrían mantenerse, pero surgirían alternativas. En fin, tener dos entes que rijan el fútbol mundial sería el comienzo del fin, algo similar al boxeo cuyo número de entes mundiales son tantos que hace mucho perdí la cuenta.

El statu quo, tampoco es aceptable. Uno de los principales problemas de la FIFA hoy es la figura de Sepp Blatter. Si ama tanto el fútbol como dice, debería renunciar. Su figura, actualmente, hace daño al fútbol. Pero la FIFA como organización es válida. Sus programas de apoyo y expansión del fútbol en zonas apartadas y deprimidas han sido exitosos.

La solución pasa por un punto intermedio entre lo que sugieren Silver y Milanovic. El término del presidente de la FIFA debe restringirse a un tope, quizás de 8 años (es decir a una sola reelección). Lo mismo en las asociaciones nacionales. La restricción restringe el caudillismo y minimiza el populismo. La votación debe ser, además, abierta y la FIFA debe reorganizar el Comité de Ética para que sea de verdad un ente independiente del organismo tal que pueda actuar con mayor libertad y celeridad ante sospechas de corrupción. Cero tolerancia, como contra el racismo.

Blatter acertó en algo. El barco está hundido. Pero no será él quien lo reflote. Debe ser otro quien impulse profundas reformas a la manera cómo funciona internamente la FIFA. Lo que no hicieron los delegados, seguramente lo harán los patrocinadores. La presión lo obligará a retirarse. Sólo entonces se podrá reflotar el barco.

Columna publicada en El Especatador

El escándalo FIFA: Blanco es, frito se come, gallina lo pone!


El principal problema del fútbol es, quizás, que quienes lo manejan en su mayoría, poco o nada tienen que ver con el fútbol. Bien lo dijo Maradona: Blatter nunca jugó al fútbol.

Desde su nombramiento como presidente de la FIFA, Blatter ha enfrentado escándalo tras escándalo. El más importante tuvo que ver con la acusación de que la firma de mercadeo ISL había ofrecido dinero a ejecutivos de la FIFA a cambio de diferentes réditos. La quiebra de la firma en 2001 disparó la pregunta. ¿Si ellos pagaron, quién recibió? Tras la investigación encargada por la propia FIFA dos peces gordos son ofrecidos al escarnio público:  Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol, y Ricardo Texeira, de la Confederación Brasilera de Fútbol. La investigación concluyó que recibieron dinero pero que, bajo las leyes de Suiza en ese momento, tal acto no era ilegal. Posteriormente, en 2013, el Comité de Ética de la FIFA limpia el nombre de Blatter pero señala también al Presidente Honorario  João Havelange quien se ve obligado a renunciar a esa posición.

En 2010, Amos Adamu  y Reynald Temarii miembros del comité ejecutivo de FIFA fueron acusados de ofrecer sus votos para favorecer determinadas candidaturas. Temarii, en 2015, fue sancionado adicionalmente por aceptar dineros de la Asociación de Fútbol de Oceanía para defenderse de tal acusación.

En el mismo 2010, con extraño afán, la FIFA nombra a Qatar sede del Mundial de 2022. Ello a pesar que el informe oficial encargado por la misma FIFA sobre los candidatos decía que “un mundial en junio y julio tendría un riesgo considerable en la salud de jugadores, personal administrativo, la familia de la FIFA y los espectadores”.

En 2011, David Triesman, tras retirarse de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, acusó en el parlamento británico a Jack Warner, Nicolás Leoz, Ricardo Texeira y Woraki Makudi, todos miembros del comité ejecutivo de la FIFA, de ofrecer su voto para elegir la sede del Mundial 2018. Rusia, recordemos, obtuvo la sede a la que también aspiraba Inglaterra. Por otro lado, Issa Hayatou, vicepresidente de la FIFA y Jacques Anouma, miembros del comité ejecutivo fueron acusados por el “Sunday Times” de recibir 1.5 millones de dólares cada uno para apoyar la candidatura de Catar 2022.

En 2011, la FIFA anuncia que investigará a Jack Warner, (el mismo de la acusación de David Triesman), presidente de la CONCACAF y a Mohamed Bin Hammam, de la Asociación Asiática quien en un reporte preparado por el también miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, Chuck Blazer los acusa de pagar coimas por US$400.000 para obtener el apoyo de los miembros de las asociaciones de fútbol del Caribe. Mohamed Bin Hammam afirma, por cierto, que las acusaciones no son más que un instrumento para retirarlo de la carrera por la presidencia de la FIFA a la que aspira.

En un giro sorpresa, Blatter decide que él también debe ser investigado por el comité de ética de la FIFA tras las acusaciones de Hammam de que él conocía de pagos a miembros del comité ejecutivo por la elección de Qatar 2022. Tras dos días de ‘extensas’ investigaciones el Comité de Ética encuentra que tales acusaciones no tienen fundamento. Por el contrario, las acusaciones contra Hammam siguieron y en julio de 2011 se le suspende de por vida de la FIFA por soborno. Un año después, ante la falta de evidencia, la suspensión se retiró. Hammam, sin embargo, se retiraría después de todas sus posiciones en el fútbol tras ser acusado de violar el Código de Ética.

Tras ser reelegido en octubre de 2011, Blatter y la FIFA dividen en dos el Comité de Ética: uno para investigar las acusaciones y otro para decidir sobre ellas. Además crea un Comité Independiente de “Buen Gobierno” que en una de sus primeras conclusiones (particularmente revisando el caso Hammam) concluye que el manejo que la FIFA ha dado a los escándalos de corrupción no son satisfactorios.  La nueva estrategia de la FIFA lleva a suspender de por vida en 2013 a Vernon Manilal Fernando, miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA por acciones que no se esclarecen.

Cuando el Comité de Ética anuncia y publica un resumen del informe sobre el proceso de selección de las sedes de los Mundiales de 2018 (Rusia) y 2022 (Catar), su director Hans-Joachim Eckert comunica que ambos países son inocentes y no hay evidencia que permita acusarlos de actuaciones irregulares. Sin embargo, Michael García, autor del reporte, afirma que debe publicarse el reporte entero pues el resumen presenta de manera errada e incompleta los hechos y las conclusiones.

El mismo Comité de Ética suspende en 2013 a Chuck Blazer, ex director de la CONCACAF y miembro del Comité Ejecutivo por acciones impropias. Y es precisamente Blazer el personaje clave en la trama del FBI y el Departamento de Justicia (DOJ) de los Estados Unidos contra la FIFA.

Aunque las autoridades de los Estados Unidos no lo confirmaron, Blazer parece haber cooperado con el FBI desde 2011 seguramente hasta que fue expulsado de FIFA en 2013. En el intermedio, Blazer fue acusado y encontrado culpable de lavado de dinero y evasión de impuestos entre otros delitos. Dado que los contactos de Blazer, antiguo Secretario General de la CONCACAD son mayores en esta parte del mundo, ello explica que sean americanos la mayoría de implicados en la redada realizada en Suiza.

Entre nosotros en Suramérica, el nombre que más nos suena es Nicolás Leoz. Aquel a quien se atrevieron a nombrar Presidente vitalicio de CONMEBOL en 2011 cuando ya era acusado de diferentes actividades ilegales. Además de lo mencionado anteriormente, Leoz está acusado de solicitar el pago de sobornos para renovar el contrato de transmisión de diferentes eventos organizados por la CONMEBOL (Copa América incluida) que se vencía en 2011. Alguien -afirma el DOJ-, en representación de Traffic, aceptó pagar “millones de dólares” a ejecutivos de la CONMEBOL por diferentes acuerdos que iban incluso más allá de los derechos de transmisión por televisión.

El primer contrato con Traffic para transmitir la Copa América se dio en 1986 por 1,7 millones de dólares. El contrato daba derecho a transmitir la Copa América de 1989 y 1991. Según el documento del DOJ, en 1991, Leoz, ya como Presidente de la CONMEBOL se negó a firmar la renovación del contrato con Traffic para las Copas Américas de 1993, 1995 y 1997. Afirma el DOJ que Leoz afirmó que no sería justo que él no obtuviera también grandes ganancias económicas. A Leoz se le pagó, siempre según el documento, una cifra de 6 números en dólares americanos.  Dada la participación de Estados Unidos y México en la Copa América de 1993, el valor del torneo se incrementó y se firmaron diferentes adiciones para cada Copa América en la que los equipos norteamericanos participaran. En cada ocasión, Leoz exigía a la contraparte pagos personalizados para él. El paraguayo, afirma el DOJ, recibió pagos por cada Copa América, hasta 2011, alcanzando eventualmente las 7 cifras.

Sobre la Copa Centenario, es triste enterarse que nació de un problema judicial entre Traffic y Full Play que peleaban por los derechos de televisión de la Copa América que CONMEBOL había vendido en la práctica a ambas empresas. El acuerdo al que llegaron fue repartir los derechos de las versiones de 2015, 2019 y 2023 y la edición “especial” de 2016. Para ello, la nueva empresa surgida del acuerdo, Datisa pagó, siempre según el documento del DOJ, más de 100 millones de dólares en comisiones y sobornos. Pagaría 20 millones a la firma del contrato y 20 millones por cada una de las cuatro ediciones. Pagaría US$3 millones al presidente de la Conmebol y a los presidentes de las federaciones poderosas (la brasilera y la argentina). Además US$1,5 millones a los presidentes de 7 federaciones de CONMEBOL y US$500.000 a otro alto ejecutivo de la CONMEBOL. Es decir, de ese dinero, siempre según el DOJ, a cada presidente de federación menor  se le ha pagado ya US$ 3 millones de dólares.

El documento citado de DOJ está en este enlace.

En resumen. La hora del cambio se acerca en el fútbol suramericano. Toda la dirigencia del fútbol suramericano aparece implicada en el documento del DOJ. No todos están camino a una prisión en los Estados Unidos, pero prácticamente todos, así sea sin nombre, están ahí mencionados. Aprendimos, además, que el poder de Argentina y Brasil va mucho más allá de lo futbolístico. Ilusos aquellos que creíamos que a un equipo argentino o brasilero se le dictaría sanción seria así atacase con químicos a los jugadores rivales. En fin, el vuelco que requiere la CONMEBOL quizás llegue, quien lo diría, gracias al FBI.

En la FIFA, el cambio es más complejo. La renuncia de Blatter poco o nada aporta cuando se han tocado todos los estamentos del organismo. Blatter, por supuesto, debe renunciar. Dicen las ‘malas lenguas’ que gana US$2.000.000 año. ¿Quien en el mundo tiene la credibilidad para dirigir con transparencia un organismo que tiene 1.500 millones de dólares en efectivo? Un organismo que, en la práctica, depende de todos, pero no depende de nadie. Se avecinan tormentas en el mundo del fútbol. Mientras tanto, los ladrones de cuello blanco deben pagar por sus fechorías.

 

 

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

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