El “huevo huevo” que mata el fútbol


“Chicho, Chicho; huevo, huevo”. De las colmadas tribunas de La Bombonera bajaban atronadores los gritos en honor al ‘Chicho’ Serna. Era orgullo del equipo por el ‘huevo’ que metía. Era y es el reflejo de la decadencia del fútbol argentino.

Tras la victoria de Argentina sobre Inglaterra en 1953 se acuñó (o al menos se popularizó) el término de ‘La Nuestra”. Un partido que, si bien Inglaterra (y la FIFA) no consideran oficial, en Argentina significo la demostración de la valía internacional de su fútbol. Aquel del famoso gol de Grillo.

‘La nuestra’ hacía referencia al estilo de ataque y gusto por el balón que caracterizó a Argentina durante toda la primera mitad del siglo XX. Atacar, tratar el balón con cariño era tan importante que se dieron situaciones como la vivida entre septiembre de 1936 y abril de 1938: ningún partido terminó 0-0.  Pero el estilo del fútbol argentino no era sólo el gol. Era disfrutar el partido. Épico es aquel gol de Corbatta ante Chile en que se saca el portero y, ya sobre la línea,  se devuelva para regatear a un defensa y otra vez al portero.

Sin embargo, Argentina, tristemente, se aisló del fútbol internacional. Entre las huelgas y el orgullo, no participaron en los mundiales de 1938, 1950 o 1954. Aún así seguían produciendo grandes jugadores. Ganaban suramericanos. Fue entonces, cuando se alistaron para demostrarle al mundo lo bello y espectacular de su fútbol que llegó la tragedia de Suecia 1958. Allí Alemania les empacó 3. Los alemanes jugaron sorprendidos al ver enfrente figuras obesas que más que correr, pretendían ganar a punta de técnica exclusivamente. Después, la debacle: Checoslovaquia  6 Argentina 1. Un equipo que salió al grito de campeón, recibió una lluvia de monedas al regresar.

Argentina se reconvirtió. Un poco lo que le pasó a Brasil tras la derrota antes Italia en 1982. Entendieron mal la superioridad europea. Había que correr, tener estado físico. La garra dio pasos a una violencia sin sentido en los años sesenta y setenta. Tal fue la pata que repartieron que los equipos europeos decidieron no jugar más la Copa Intercontinental.

Violencia o no, Argentina seguía produciendo grandes jugadores y grandes equipos. En los ’70 destacó el Huracán de Menotti que con un fútbol arte recuperó la esencia del fútbol argentino. Después Menotti diría que así ganó el Mundial del ’78 aunque pocos recordamos aquel como un equipo lírico. Pero tampoco era un equipo de leñadores. Jugaban al fútbol.

Vino después Maradona, la gota de fútbol que destacó en el rocoso y mañoso fútbol de Bilardo. Pero ya en los 80, y sobretodo en los 90 y en este siglo, el fútbol argentino tendía a primar el ‘huevo’ sobre la clase. Futbolistas de técnica rudimentaria, corredores, metedores, bravos, como el ‘Chicho’ Serna, se volvieron ídolos en los equipos más grandes en la tierra del otrora buen trato al balón.

Simultáneamente, poco a poco, las barras bravas se apoderaron de buena parte del negocio del fútbol. Para entender esa problemática recomiendo éste documental de hace unos años hecho por Canal + de España.

Se apiñaron peleas, broncas, muertos y así hasta que se llegó a echarle un gas que impidió jugar a los jugadores rivales. Lo sucedido en el partido Boca – River por Copa Libertadores es sentar las bases del fin del fútbol. Esta, no cabe duda, es hoy día una frase exagerada. Pero impedir que los actores, los que hacen posible el espectáculo, los que juegan al fútbol ejerzan su profesión raya en lo ridículo. Serán del equipo rival, pero un equipo sin rivales, sin grandes rivales, no tiene razón de existir.

Por ello duele la incapacidad de la Conmebol para sancionar lo ocurrido en La Bombonera. Expulsaron a Boca de la Copa Libertadores 2015, unos pocos partidos a puerta cerrada en próximas ediciones y una multa que raya en lo ridículo. El castigo es una manera de decir que en Sur América la violencia no se castiga.

El fútbol argentino necesitaba ayuda. Allá donde hablan de ‘superclásico’ un partido que se promociona en torno al huevo, la garra, el ‘hay que ganar como sea’ y las frases amenazantes (‘o pasa Boca o no pasa nadie’) ya no se menciona en ninguna parte el fútbol, la técnica y la estética. El partido giraba en torno a todo, menos a la redonda. Un contrasentido.

La cachetada que debía despertar al fútbol argentino de su ruina estética debía venir desde afuera. En ello la Conmebol debía ser parte fundamental. Por ello, muchos argentinos incluidos -cansados de la violencia- esperaban una sanción ejemplar. Se ansiaba poder argumentarle a los salvajes que la violencia tendría consecuencias. Pero Conmebol no pudo o no quiso. Se perdió una oportunidad. En Sur América se ha confundido la pasión con la violencia. La espiral hay que frenarla.

El cambio, pareciera, no llegará con estos dirigentes. Quizás habrá que comenzar a buscar una renovación en las más altas instancias del fútbol suramericano.

¿Por qué Pelé nunca ganó la Copa América?


La respuesta corta es sencilla. Pelé no ganó la Copa América porque apenás la jugó una vez, y en esa quedaron subcampeones. Entre 1959 y 1971, año en que se retiró de la selección Brasil, se disputaron cuatro Copas América. Pelé apenas disputó la primera que se jugó en 1959, año en el que por cierto se disputaron dos Copas América.  La desorganización desde siempre ha caracterizado al fútbol suramericano.

Aquella Copa América se disputó entre el 7 de marzo y el 4 de abril de 1959 en Argentina. Brasil acudió a aquel torneo con un equipo competitivo: Djalma y Nilton Santos, Mauro, Zito, Didí, Garrincha, Zagallo entre otros acompañaron al Rey del Fútbol. Eran los campeones del mundo.  El torneo se disputó por el sistema de todos contra todos que, ante las ausencias de Colombia y Ecuador (y Venezuela),  dejó el torneo con siete participantes. Brasil comenzó empatando ante Perú 2-2 tras ir ganando 2 – 0. Pelé, como sería casi norma en el torneo, marcó. Apenas el segundo en esta ocasión.

Las victorias se sucedieron. Tres goles a Chile (2 de Pelé), cuatro a Bolivia (1 de Pelé),  tres a Uruguay sin goles de Pelé y otros cuatro a Parguay (3 de Pelé).

Argentina, por su parte, arrasaba rivales. Cinco victorias obligaban a Brasil a ganar el último partido para poder coronarse Campeón de América.  Ante 85.000 espectadores en el Monumental de Nuñez, la albiceleste se adelantó, con gol de Pizzuti por entre las piernas del portero. Brasil empató con gol de Pelé (por supuesto), pero el tanto fue insuficiente para lograr la victoria. Dicen las crónicas que el árbitro, Carlos Robles de Chile, dio por terminado el partido cuando Garrincha disparaba lo que habría sido el gol del título. Claro que, como se aprecia en el siguiente vídeo, parece que también anuló un gol a Argentina. En cualquier caso Pelé no ganó, pero si fue con 8 tantos el goleador del torneo.

El fútbol suramericano ha progresado a pesar de sus dirigentes. Aquella Copa América se disputó entre marzo y abril, sin apenas descanso para los futbolistas. Pelé, Garrincha y demás cracks brasileros disputaron la que en la práctica fue la final el 4 de abril. Apenas unos días después, el día 9 ya estaban enfrentados Santos y Botafogo por la Copa Río – São Paulo. Ganó Santos en Maracaná con un gol de Pelé, 2-4.

Pelé nunca más jugaría la Copa América. La segunda Copa América de 1959 se disputó entre el 5 y el 25 de diciembre en Guayaquil, Ecuador. Bolivia, Colombia, Chile y Perú rechazaron participar en un torneo que, evidentemente, carecía de seriedad profesional. Brasil asistió con un combinado de Pernambuco. Mientras un combinado con el uniforme de Brasil quedaba tercero (de cinco participantes) en esa Copa América, el Santos disputaba diferentes partidos del campeonato paulista (incluyendo victoria en el clásico ante São Paulo 4-3 con 2 goles de Pelé) y el primer partido de la final de la Taça Brasil ante el Bahía donde, a pesar de un gol de Pelé, perdieron 2-3.

Para la Copa América de 1963, Uruguay no asistió, Brasil mandó otra vez unos señores vestidos de amarillo que decían ser brasileros y Argentina un equipo de juveniles. Chile, ni siquiera fue invitado por la pelea del acceso al mar que mantienen hace años bolivianos y chilenos. Así, Bolivia fue campeón al tiempo que el Santos, con Pelé, disputaba torneos de prestigio para ellos como el Torneo Río – São Paulo y la Taça Brasil.

A la Copa América de 1967, Brasil ni siquiera se dignó en asistir. El Santos estaba de gira recaudando fondos y disputó partidos en esos días de enero ante equipos como Atlético Junior de Barranquilla (empate a 3 ) y derrota ante Millonarios 1-2 . Pelé no anotó en ninguno de esos dos partidos. En aquel mes, el Santos también disputó tres partidos ante River Plate, uno en Mar de Plata (4-0 a favor del Santos, 1 gol de Pelé), otro en Los Angeles, EE.UU. (derrota 2-4 a pesar de anotar los 2 goles) y el otro en León, México (victoria 2-1 con 1 gol de Pelé).

En resumen, Pelé jugó 6 partidos en la única Copa América seria (o Campeonato Sudamericano como se llamaba en la época) que se disputó durante su reinado. Marcó 8 goles, fue subcampeón. Nunca pudo ganarla. Ni siquiera intentarlo. La falta de capacidad organizativa tan triste pero tan común en Sur América redujo el torneo a su más mínima expresión. Pelé, el rey del fútbol, sobraba allí. Una lástima.

 

El Arte de Celebrar un Gol


Cuando yo era niño, en los partidos de barrio, en esos clásicos contra los de la otra cuadra, el gol se celebraba a rabiar. El partido solía arrancar en algún punto después del almuerzo y terminaba cuando la luz no permitía ver ya el balón. Los goles se celebraban, pero ese gol definitivo, ese que marcaba el 15-14 en el marcador se celebraba como si hubiésemos ganado la Copa del Mundo. Y sin importar si el gol era maradoniano o de palomero, el equipo entero salía corriendo tras el goleador a celebrar sobre él la victoria que nos llenaba de orgullo.

La celebración siempre se enfocaba sobre aquel que marcaba el gol. Palomero o no. Había una excepción: el penal. Un gol de penal no se celebraba, apenas un ligero gesto de complicidad. Tanto ha cambiado el fútbol. Ahora los penales se celebran, así sea el cuarto en una victoria holgada como aquella burda celebración de Cristiano Ronaldo en la final de la Champions League del 2014.  No sé en que momento se empezó a celebrar el penal. En la final de 1974 entre Alemania y Holanda hubo dos penales. Aún en plena final, las celebraciones fueron de lo más parcas. Un brazo arriba, media vuelta, y algunos abrazos. Tanto Neeskens como Breitner.

Claro que el gol hay que celebrarlo. No hay nada más desagradable que un Balotelli ‘celebrando’ un gol. Cuándo los marcaba por supuesto. Según él, no los celebraba, ni una pequeña sonrisa, porque “ese era su trabajo”. Desde que llegó al Liverpool, parece haber olvidado cuál era su trabajo.

En algún momento la celebración degeneró hasta el punto de convertirse en un anuncio publicitario. Así sucedió con la selección Colombia que, rumbo a Estados Unidos 1994, celebraba cada gol levantando el dedo índice. El patrocinador les pagaba para luego anunciar que su producto era “el número 1″.

Poco a poco se han vuelto extrañas las que para mí son las grandes celebraciones. Esas espontáneas, llenas de alegría. Cuando Jairzinho marcó el 1-0 sobre Inglaterra en el Mundial de 1970, nadie se fue a abrazar a Pelé o a Tostão, asistente y artífice de la jugada respectivamente. Jair salió corriendo y los cracks lo siguieron. Siempre a celebrarlo con el goleador. Hasta el gran Maradona salió a perseguir a Burruchaga tras el gran pase que le dio para que marcará el tercer y definitivo gol en la final ante Alemania en 1986.

 

El mundo cambia. Quizás sea nostalgia. Pero duelen y molestan las palabras de Thierry Henry sobre el gol del “Chicharito’ Hernández en los cuartos de final de la Champions League.  En ese decisivo partido el ‘Chicharito’ Hernández por fin pudo jugar. Jugó con ganas, con rabia, con mucha ambición. Y metió gol. Fue el gol que definió la eliminatoria entre el Real Madrid y Atlético de Madrid. El ‘Chicharito’, consciente que se jugaba su oportunidad lo celebró, con mucha emoción. Pero a Thierry Henry no le gustó. Lo acusó de celebrar como “si hubiese ganado la Copa del Mundo“. Según el francés, el mexicano debió salir corriendo a abrazar a Cristiano Ronaldo que fue quien lo asistió para marcar un gol que, todo hay que decirlo, no tuvo un gran nivel de dificultad.

No. ‘Chicharito’ marcó un gol y salió a celebrarlo con el alma como se celebran los goles importantes, los que clasifican, los que dan títulos y los del barrio. Me alegra que ‘Chicharito’ haya celebrado su gol como lo hizo. Porque, entre otras, de haber ido a abrazar a alguien, debió ser a James. Fue él quien rompió la defensa del Atléti con su pase filtrado al área. Pero esa, es otra historia.

Campeonato Suramericano de 1910


La primera Copa América, la historia no miente, se jugó en 1916. El torneo como tal, sin embargo, no comenzó más que siendo el segundo torneo suramericano de naciones tras el primero disputado en 1910. El torneo de 1916 que se celebró en Argentina, lo disputaron Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y se  enmarcó en las celebraciones por el centenario de la independencia de Argentina.

En mitad del torneo, el 9 de julio para ser exactos, se reunieron los representantes de los cuatro países participantes para dar vía libre a la idea que venía germinando Héctor Rivadavia Gómez, presidente del club uruguayo, Montevideo Wanderers. La creación de la Confederación Suramericana de Fútbol. Una vez aprobada, en reuniones posteriores se elaboraron los estatutos y se aprobó que el primer campeón era Uruguay como Campeón del Torneo de 1916.

Pero en 1910, también en Argentina, se disputó un primer torneo entre Argentina, Uruguay y Chile. Dado que fue la primera vez que más de dos naciones disputaban un mismo torneo, la misma prensa de la época lo reconoce como el “primer campeonato suramericano”. Anota, La Vanguardia de Argentina en 1916, que no ha intervenido Brasil porque en aquella época el football brasileño no se hallaba lo suficientemente vinculado a las demás naciones.

Tanto la Vanguardia, en 1916, como La Nación en 1910 anotan que el primer partido de aquel torneo se disputó el 27 de mayo de 1910. Los rivales fueron Argentina y Chile

En aquellos días se celebraban los 100 años de la declaración de independencia de Argentina, y por ende, el torneo llegaba en medio de grandes fiestas y agasajos a ilustres visitantes de todos los rincones del mundo. Por ello, sobre el partido disputado el 27 de mayo, justifica la prensa de la época si la ciudad no se hubiese hallado bajo el peso de una semana de fiestas (…) el match de ayer habría llevado al field de Belgrano una concurrencia enorme. Exigíalo el acto sportivo que iba a llevarse a cabo. Importante en sí, ya que era esta la primera vez que los footballers de allende los Andes aparecían en una cancha argentina, contra jugadores argentinos también (…). Lastimosamente sólo hubo 2000 concurrentes. Chile saltó al campo con camisas rojas y blanca, argentina con los colores nacionales.

Arrancó, aquel partido, Argentina atacando, generando peligro, pero fue Chile quien marco el primer. Aunque en 1916 afirman que el gol lo marcó Hoz, en la nota del partido de 1910 (a quien prefiero creerle) anotan que el autor fue Simmons con un disparo desde 10 metros a los 11 minutos de juego.

Las normas en el fútbol son dinámicas y como tal han ido cambiando con el tiempo. Entonces, no existía la norma de la ventaja. Los argentinos se vieron perjudicados. En la nota del periódico no puede apreciarse bien el minuto pero parece que es el 30. Entonces combinan González y Hayes consiguiendo el segundo el gol del empate. Sin embargo, un quinto de segundo antes el referee había tocado el silbato para castigar una infracción. Así, el gol fue cambiado por un puntapié penal. Ginocchio tuvo el dudoso honor de ser el primer jugador que falló un penal en un Campeonato Suramericano de fútbol. Argentina, sin embargo empató en el minuto 43.

Antes de finalizar el segundo tiempo, sucedió lo que aún sucede hoy día. Tiro de esquina a favor de Chile. La defensa argentina toma el balón y en tres toques logra empatar. Por qué sabemos que tres toques? Grant (halve del Belgrano) tomó el balón y lo pasó a Susán. Éste, se la pasó a Fernández quien recorrió toda la cancha, centró y allí llegó … Susán. Sí. El mismo. Como si un antepasado de Mourinho los estuviera dirigiendo. Quién dijo que el fútbol era lento en 1910? Hayes marcaría el tercero en el segundo tiempo. Argentina batió a Chile 3 -1.

El 29 de mayo de 1910 se jugó el segundo encuentro en la cancha de Gimnasia y Esgrima entre uruguayos y chilenos. 3-0 ganó Uruguay pero Gibson, el guardavallas chileno, se destacó con netos caracteres, y en un breve espacio de tiempo detuvo en magistral estilo 5 tiros conceptuados como inatajables. En aquel partido, Benicasa marcó el primer penaltykick de la historia del torneo.

La final, por tanto, la jugaron argentinos vs. uruguayos. A diferencia de lo que ocurriría 6 años después, en aquella ocasión Argentina derrotó con relativa facilidad, 3-0, al equipo charrúa. Así que Argentina fue el primer campeón del Campeonato Suramericano. No de la Copa América de la Conmebol, pero si del primero torneo que disputaron más de dos naciones en continente americano.

 

 

 

 

El rendimiento de Iniesta


Debatía en días pasados con lectores de gol y fútbol sobre el bajo desempeño relativo de Iniesta en los últimos meses. Yo, iniestista declarado, defendía a Iniesta. Como ya he anotado, más allá de decadencias o no, es el mejor futbolista que haya nacido en España. Pero para darle algo de cifras al debate, decidí armar una entrada sobre la evolución del rendimiento del de Fuentealbilla al estilo de la que armé para Xavi no hace mucho.

El desempeño de Iniesta lo mido a partir de tres indicadores: goles, asistencias y disparos al arco. Los resultados se presentan en la siguiente gráfica:

Iniesta y la evolución de eventos por partido

Iniesta, recordemos, es un jugador al que le costó arrancar. Hizo lo que otros, como Thiago por ejemplo, se negaron a hacer: tener paciencia. Era un gran jugador, pero con mucha gente por delante, Xavi el primero. Pero Guardiola los juntó, y con Messi adelante fueron la base de uno de los mejores equipos de fútbol de todos los tiempos.

El tiempo ha ido retirando a Xavi. Pero quedan Iniesta y Messi. Sobre el argentino, no sin cierta mala leche, dice el editorial de Diario As que le corresponde ‘tirar del carro‘. Algo así como que demuestre si de verdad es tan bueno como dicen los de allá.  Aquí sabemos que los mejores de la historia lo son por unos pocos años que iluminan el fútbol. Mucho discutimos de eso en el libro de Números Redondos. Y Messi, ya está en ese Olimpo de los grandes genios de la historia.

Iniesta, sin duda, es inolvidable para el fútbol español. No sólo por sus destacadas actuaciones en el Barça (gol al Chelsea en el último minuto). También, y sobretodo, por ese gol. El que le marcó a Holanda.

Pero la gráfica muestra que el mejor Iniesta se alcanzó, como Xavi, en el Mundial del 2010. Eso nos plantea una hipótesis sobre la que en un futuro vale la pena indagar: el mundial se gana cuando los jugadores están en el pico de su rendimiento.

Ahora, como toda gráfica tiene más de una interpretación, se podría argumentar que además del evidente declive de Iniesta respecto al fútbol que mostró en sus mejores años, también tiene que ver con que la posición de Iniesta ha cambiado. La caída, nótese, es en los últimos dos años, cuando el Barça ha basculado de ser un equipo de preponderancia del centro del campo a tener su centro gravitacional más arriba. Iniesta, en la actual temporada debe cubrir las espaldas de Messi, Neymar y Suárez. Dado el indicador que estamos usando (goles, asistencias y disparos a puerta), es posible que lo que capte la gráfica sea -al menos en parte- ese cambio.

El debate no lo cierra la gráfica. Sigue abierto. Tambien queda abierto sobre el rol de Xavi en el fútbol de Iniesta (y Messi). A la larga fueron complementos perfectos. Quizás, si como llegó a plantearse, Xavi se hubiese ido al Italia, nunca hubiesemos conocido ese fútbol excelso con el que terminó haciendo historia. Por ahora, muchos ven en Isco al sucesor de Iniesta. Un buen futbolista el del Madrid. Pero yo no puedo dejar de acordarme de aquel presidente de Millonarios que tras un partido aceptable de un tal Yber Asprilla llegó a afirmar que era el nuevo Willington Ortíz. El fútbol no es tan fácil.

El Fútbol, no la FIFA, es como una religión


Hay campaña electoral en la FIFA. Blatter, el veterano Presidente del organismo rector del fútbol internacional -en el cargo desde 1998- afirmó recientemente con mucho de prepotencia que “a través de las emociones positivas que genera el fútbol, la FIFA es más influyente que cualquier país del mundo y cualquier religión”. La frase tiene su parte de verdad. El fútbol mueve masas, quizás más que la misma religión. Pero es el fútbol la que mueve las masas. No es la FIFA. Los grandes imperios comienzan a caer cuando llegan a su apogeo. Y la FIFA está arriba, mirando con prepotencia el mundo hacia abajo.

A estas alturas todo el mundo saber; todos sabemos que la elección de Catar como sede del Mundial de Fútbol de 2022 se debe únicamente a los petrodólares que desde allá llegan. Lo curioso es que la FIFA le hizo conejo a los árabes. Les prometió un mundial en el verano. Ellos se dedicaron a buscar novedosas alternativas que permitiese jugar al fútbol con 50 grados centigrados a la sombra. Pero una vez comenzado el estadio bandera les dice que no. Que el Mundial será en Noviembre y Diciembre.

La FIFA, comandada por Jules Rimet, decidió en 1928 realizar una competición cada cuatro años abierta a todas las asociaciones afiliadas. En realidad no se dijo que tenía que ser en el verano europeo. Pero así se hizo. Y entre el 13 y el 30 de junio se disputó el Mundial de Uruguay en 1930. Desde entonces la tradición marca que el Mundial se juega en el verano.

La tradición, hoy día cuesta dinero. Muchos millones. Más del 70% de los jugadores del pasado mundial procedían de equipos que disputaban las competiciones del viejo continente. A diferencia de Sur América, el fútbol europeo está muy bien organizado. La Bundesliga, por ejemplo, informa desde antes de comenzar el torneo fechas y horarios de todos los partidos de la temporada. No hay lugar para improvisación.

La improvisación la quiere imponer la FIFA. Jalonados por intereses económicos no necesariamente claros, sabemos que la final se disputará el 18 de diciembre.  Si el mundial arranca el 20 de noviembre, los jugadores deben estar con la selección 15 días. Es decir, el fin de semana del 5 y 6 de noviembre de 2022 deberían pararse todos los campeonatos.

Los europeos han protestado. Rompe estructuralmente con la organización de sus competiciones nacionales e internacionales. Guinea, sede designada de la Copa de África a disputarse en enero del 2023 ya afirmó que no cambiaría la fecha. Después del Mundial, los jugadores se van de vacaciones. En Inglaterra, el fútbol de navidad es una tradición. En España para muy poco. Todo ello habría que reorganizar en 2022.

La decisión de jugar a finales de otoño en Catar es razonable. El problema es que el esfuerzo de muchos no compensa el beneficio de uno cuando, además, Catar en el fútbol pinta poco o nada. Más allá de los dólares que ofrece, su valor deportivo es escaso.

Las consecuencias, por más dinero que ofrezca la FIFA a los clubes de origen de los jugadores que jueguen el mundial puede resultar en un cisma en el fútbol que sería la peor de las consecuencias. No hace falta sino que 5 federaciones se pongan de acuerdo en retirarse de la FIFA: la inglesa, alemana, española, italiana y francesa. El fútbol, como el resto del mundo, no es equitativo. Ellos dominan la parada.

Por otro lado, un Mundial de Fútbol es noviembre/diciembre traerá que las excusas del cansancio desaparezcan. La siguiente gráfica recoge el indicador de rendimiento de whoscored.com que mide el rendimiento de cada jugador durante el partido.

En la gráfica agrupé los indicadores de los mejores 2 equipos de las cuatro principales ligas y su evolución mes a mes.  La información sól esta disponible para la temporada 2014 – 2015,, luego es difícil hablar de tendencias. Pero dado que los grandes equipos definen los torneos en marzo, abril y mayo, esperaba encontrar cierta tendencia decreciente en noviembre y diciembre. Ello permitiría sugerir que los equipos deberían reacomodar su estrategia física anual con el mundial del 2022. La realidad es que no hay una tendencia clara.

rating 5 mejores ligas 2 equipos

La Bundesliga, cabe anotar, para en invierno. Luego esa caída de noviembre a enero no es sorpresa. Los equipos aprietan los primeros meses del campeonato, descansan, comienzan en enero como en agosto y vuelven a subir. El resto de ligas presenta rendimientos, más o menos constantes salvo que queramos ver algo raro en el caso italiano donde en marzo han caído. Estos desempeños quizás sea algo que valga la pena explorar con más detalle en el futuro.

Por ahora la conclusión es que la pelea de los clubes europeos es meramente económica, no deportiva. Ello lo hace más peligrosa. La FIFA está comprometida ya con Catar. Aún faltan 7 años. Muchas cosas pasarán aún.

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

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