Otra vez el balón de oro: Ni Messi, ni Ronaldo: Neuer


Ante el abrumador dominio futbolístico y mediático de Messi y Ronaldo en los últimos años, la elección del balón de oro se ha convertido en una aburrida pelea entre el infinito ego del portugués y la calculada sencillez del argentino. Un trofeo que no debería ser más que un premio sencillo -casi menor- para dos cracks que luchan por todos los títulos planetarios año tras año, se ha convertido en una lucha de prensa, futbolistas y entrenadores identificados con el  genio de Messi o con la capacidad de trabajo de Ronaldo. Tan fuerte es la lucha que se olvida el objeto central del balón de oro: premiar al mejor jugador dentro de la cancha en el 2014.

Este, desde luego, no fue el año de Messi. No ganó nada con el Barcelona, pero sobretodo, su peso en el juego del equipo cayó. Cierto que en el segundo semestre ha subido su nivel, pero Messi no es hoy lo que fue hace sólo dos años. En el Mundial, Messi sobresalió con jugadas aisladas en los primeros partidos. En los decisivos pareció más una carga que un activo en el seleccionado albiceleste. Además, cabe recordar que las votaciones se realizaron entre el 28 de octubre y el 21 de noviembre del 2014. Es decir, el mes de la ‘resurrección’ de Messi, noviembre, apenas si se pudo captar en las votaciones.

Ronaldo, nadie lo dude, merece estar entre los tres finalistas. Destacó en la liga y en Champions. Su mundial, eso sí, lesionado o no, fue deplorable. Y es que en año de mundial, el mejor del año debería haber destacado en el torneo más importante del mundo del fútbol. Alemania, campeón sobrado del torneo fue, como dirían los expertos, un equipo compacto, donde las figuras destacaron en conjunto. No hubo uno que sobresaliera en particular. Con una excepción: Neuer: el arquero

El alemán debería ser el balón de oro del 2014. Pero seguramente no lo será. Desde que Lev Yashin, la araña negra, ganara el balón de oro cuando France Football distinguía al mejor jugador europeo en 1963, ningún arquero ha logrado repetir.

El sistema de votación de la FIFA impide el triunfo de un tercer candidato. Votan el capitán y el entrenador de cada selección, y un representante de los medios de comunicación. Ellos votan entre 23 candidatos. De esos 23 se eligen 3 que son sobre los que la FIFA hace toda la parafernalia propagandística.  El problema central es que si uno de los jurados (sea capitán, entrenador o periodista) vota por uno de los 23 jugadores con pocas opciones, está botando el voto. De haber una segunda ronda entre los tres finalistas, seguramente los resultados  serían diferentes.

Si en 2012, Messi era el favorito sin discusión, en 2013, Ribery tenía todos los méritos para ser proclamado balón de oro. Como Neuer en 2014.

Veamos como votan para balón de oro en la siguiente gráfica :

Balón de oro votaciones 2012 y 2013

En 2012, Messi obtuvo más votos para el primer lugar (es decir para el Balon de Oro) que Ronaldo y los demás combinados. En otras palabras, su favoritismo estaba a prueba de cualquier metodología que la FIFA escogiera en las votaciones.

En 2013, ni Messi, ni Ronaldo lograron superar a los otros. De hecho, entre los periodistas, Ronaldo y Messi combinados no lograron derrotar a los demás jugadores.

Ese otro, estaba compuesto de Ribery, Ibrahimovic y  otros cracks que en 2013 pudieron haber optado al balón de oro. Si hubiese habido una tercera ronda, quizás Ribery, al final Balón de Bronce, habría podido tener una opción real de ser Balón de Oro.

La siguiente tabla, que representa los puntos totales (5 si es votado para el primer puesto, 3 si es votado por el segundo y 1 si es votado por el tercer) muestra unos patrones interesantes.

Balón de oro votaciones 2012 y 2013 puntos totales

Entre 2012 y 2013, para los periodistas, Ronaldo apenas si destacó más que los demás futbolistas. Si en 2012 le dieron 390 puntos, en 2013 apenas ganó 9 puntos. Messi, cuya caída fue descomunal entre 2012 y 2013, aún pudo sacar en 2013 más votos entre capitanes y entrenadores que los que sacó Ronaldo en 2012.

En definitiva, ganará Ronaldo porque a pesar de jugar la final del Mundial de Brasil, el desempeño de Messi en 2014 fue inferior. El jalón de Messi le ha mantenido entre los tres mejores, pero quizás sólo le alcance a eso. Así que como Dino Zoff en 1973, Neuer seguramente será el ‘Balón de Plata’.

Pero para mí el mejor del 2014 fue el alemán. Que gran portero!

Por quién votaría:

Por quién votaría para Balón de Oro 2014?

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El derecho al espectáculo: aplaudiendo a Elton Martins


El pasado fin de semana, un jugador del Deportivo Independientemente Medellín recibió en el tiempo añadido un cruce del balón con el pecho. El posterior rebote del balón no lo controló con la cabeza, el muslo o el pie; lo controló con la nuca. Su equipo ganaba. Era local, así que la afición vibró. Pero lo jugadores del Cali, el rival, se vinieron encima a agredirlo por haber ofendido cierto ‘código’ surgido de las tinieblas más oscuras y mediocres del fútbol.

Jugadas como esa son un aire fresco que deberían celebrarse. En el caso del fútbol profesional colombiano, donde la calidad técnica brilla por su ausencia, dicha celebración tendría que ser doble. Sin embargo, ciertos sectores de la prensa y muchos hinchas hablan de códigos que se rompieron. Se habla de irrespeto al rival.

No es por supuesto el único caso. A Cristiano Ronaldo le pasó en un partido frente al Atlético de Madrid. Una espaldinha fue recibida con insultos por parte de los jugadores colchoneros. Ronaldinho, el jugador con más carisma en lo que va del S. XXI la hacía también pero a él, por supuesto, nadie le reprochó nada. En Brasil, en cambio, ofendía la foquinha de Kerlon.

El fútbol, tristemente, se ha ido sumiendo en ese aburrido concepto de ‘políticamente correcto’. Hablan de códigos. Pero olvidan que si el fútbol está en la cima del deporte es gracias al espectáculo que ofrecieron aquellos que violaron el tal código.

Omar Orestes Corbatta dicen que en un partido contra Chile regateó al defensa y al portero. En lugar de entrar con el balón y marcar el gol, optó por devolverse, regatear de nuevo al portero para finalmente, entre el portero y dos defensas marcar el gol. Garrincha se paraba, amagaba una, dos, tres, diez veces. Se estaba construyendo el fútbol espectáculo. Pelé la rompió en plena semifinal del mundial del ’70 regateando a Mazurkiewicz sin tocar el balón.

Si de romper los códigos se trata, no puede quedar por fuera Higuita, quien en Wembley se marcó una de las jugadas del siglo XX: el escorpión. The Master of the Unpredictable, el ‘Maestro de lo Impredecible’ dice la narración del comentarista inglés.

Panenka, el checo también decidió romper el tal código y humilló a Sepp Maier, campeón del mundo, en plena final de la Eurocopa de 1976. Su genialidad, su irresponsabilidad, dio pie a una nueva forma de patear los penales.

Es cierto, el bueno de Elton Martins, que así se llama el jugador del DIM, no es Garrincha, ni Pelé, ni siquiera debe ser un Panenka. Pero los jugadores del Cali tampoco son un Sepp Maier, un Mazurkiewicz o miembros de la flemática selección inglesa.

El fútbol es espectáculo y hay que defenderlo. Yo celebro la jugada. El árbitro debió amonestar al jugador del Cali por intento de agresión. El jugador diferente es quien hace que el aficionado al fútbol se interese por esos torneos marginales aún cuando no juegue su equipo favorito. A mi, debo decir, ahora me causa curiosidad cuál será el nivel real de Martins. Sólo por verlo a él, analizarlo, comprobar si fue suerte o no, me sentaré a ver el próximo partido del Medellín. El espectáculo crea demanda. Lo felicito señor Martins.

Messi – Ronaldo, 2014: el año de la divergencia


Durante los últimos años el fútbol mundial, particularmente a nivel de clubes, ha sido dominado de lejos por dos nombres: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La lucha siempre contaminada por las preferencias que unos u otros tengan por el Barcelona o el Real Madrid es de la más emocionantes de la historia.

Aunque considero a Messi, por lo que ya ha hecho, uno de los cinco grandes en la historia del fútbol, nada más acabar el mundial escribía que el Barça debería considerar venderlo. A mi, sinceramente, me parecía una buena alternativa para el cuadro catalán.

No lo vendieron, Messi despuntó al comienzo de la temporada, y por supuesto, mis vaticinios no parecían ser los mejores. Lo de la futurología no se me suele dar. Messi es joven, y aún le queda mucho fútbol. Pero sorprende su desidia y su perdida de peso en el juego de su club durante los últimos años.

Mientras tanto, Ronaldo, mayor que Messi, vive una segunda juventud casi mejor que la primera. Si bien su desempeño con la selección no es la mejor, si es cierto que él sólo clasificó a su equipo al mundial de Brasil. Allí llegó medio lesionado y sus compañeros apenas si colaboraron para que Portugal tuviese una presentación más decente que la que tuvo. Pero con el Real Madrid, Ronaldo la rompe.

Y aunque ambos lo niegan, no dudo que cada fin de semana miran de reojo el desempeño del otro. Siempre con el trono del fútbol mundial en la mira. La gráficas a continuación ilustran la evolución goleadora partido a partido, año a año, de los dos cracks. En 2008, Messi ya despuntaba. La lucha por ser el mejor se hacía muy cerrada en 2009 y 2010. Si uno metía goles, el otro no se quedaba atrás. Más allá de quien metió más goles, lo destacable es la tendencia esencialmente igual de ambos jugadores.

Messi Ronaldo 2008 - 2010

En 2012, como muestra la gráfica a continuación, Messi pareció separarse de Ronaldo. Pero no nos equivoquemos. No es que Ronaldo estuviese jugando mal, es que Messi estaba camino de romper todos los récords goleadores en un año calendario. Al final, como se discute en Números Redondos, aquel sería un año de récords a pesar de la graciosa discusión que se dio en torno a Chitalu.

Superando rivales, lesiones y obstáculos de toda índole, Messi y Ronaldo mantuvieron siempre su ritmo goleador intacto. Pero llegó 2014. Messi jugó su primera final de Copa del Mundo. Pero pocos podrán decir que Argentina llegó a ella gracias al crack de Rosario. Poco aportó al equipo después de la primera fase.

Messi Ronaldo 2011 - 2014

Messi parece agotado. Quizás sean los problemas que él y su padre tienen con la justicia. Quizás sea que nunca superó del todo aquella lesión mientras disputaba un partido de Champions frente al PSG. Como dice Valdano, Messi perdió capacidad de desequilibrio. La gráfica para el año 2014 muestra que, por primera vez desde que comenzó la batalla de los dos colosos, Messi ha sido incapaz de aguantarle el ritmo a Cristiano Ronaldo.

No es que los números de Messi sean despreciables. Es que ya no son estratosféricos y no logran destrabar los partidos que antes él sólo desatascaba. Insisto. Es joven. ¿Pero tendrá fuelle para retornar a esos niveles que lo situaron al nivel de Pelé, Maradona, Cruyff y Di Stéfano?

Ronaldo, de momento, disfruta. Opta a su tercer balón de oro. Messi no puede más que mirar con recelo a quien antes, sin duda, lo miraba a él con recelo. Ronaldo está hoy por hoy, un escalón por encima de Messi. Su trabajo constante, serio y profesional, además de su calidad le permiten ser el jugador goleador más decisivo del mundo cuando ya roza la treintena.

Neymar, ¿comparable con Pelé?


 

A raíz de los cuatro goles que marcó Neymar contra el seleccionado japonés el pasado 14 de octubre de 2014, muchos comenzaron a compararlo con Pelé. El origen de la comparación es que también con 22 años Pelé alcanzó a la cifra de 40 goles con la selección de Brasil.

Aún los más furibundos admiradores de Neymar deben sentir cierto escalofrío al comparar a la joven estrella del Barcelona con el Rey del Fútbol. ¿Realmente son comparables Neymar y Pelé?

F- G. Breta?a

La gráfica muestra la evolución goleadora hasta los  22 años del Rey y de Neymar. Pelé comenzó su carrera goleadora muy joven. Cuando Pelé marcó su gol número 40, ya había sido dos veces campeón del mundo y apenas si había jugado 36 partidos tipo A con la selección de Brasil (es decir, contra otras selecciones).  Neymar ha sido campeón de la Copa Confederaciones pero si por algo se recordará su debut mundialista será por su golpe en la espalda y la vergüenza brasilera en las semifinales ante Alemania. Neymar, cierto, no jugó aquel partido, pero creería que existe unanimidad universal en que su presencia no habría impedido una goleada alemana. Los 40 goles de Neymar, además, incluyen los 3 que marcó en los juegos olímpicos de 2012. Es válido considerar ese torneo, pero no deja de ser un torneo menor.

Las cifras pueden, por tanto, ser engañosas. La siguiente gráfica muestra la evolución goleadora de Neymar y Pelé en sus primeros 58 partidos. Es decir, los que le tomó a Neymar llegar a 40.

Pelé y Neymar por partido jugado en Brasil

Las cifras, vistas de otra forma, son elocuentes. En sus primeros 58 partidos Neymar ha marcado 40 goles. Pelé estaba jugando su tercer mundial, estaba siendo sacrificado por los portugueses en el Mundial de Inglaterra y ya rondaba los 60 goles con la selección brasilera.

La respuesta a la pregunta del titulo de la columna es contundente. No. Neymar actualmente no es comparable con Pelé. Está aún a años luz. Quizás más adelante. Su fútbol parece aún endeble para entrar en esa lista de cracks universales. No parece consistente, no es la figura en la que se pueda confiar para cambiar el signo de un partido.

Dicho esto, a algunos les puede sorprender que su desempeño goleador sí sea comparable con el de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, los dueños del fútbol mundial durante la última década. La capacidad goleadora del portugués y el argentino está fuera de toda discusión, aún para sus más fuertes contradictores. Lo sorprendente es que Neymar, que aún no convence a todos, lleva mejores números que Ronaldo y Messi a la misma edad.

Messi Ronaldo Neymar Evolución Goleadora

La gráfica revela que desde su debut, Neymar siempre ha llevado mejores registros que Messi y Ronaldo a una edad comparable. Es cierto, Neymar debutó en Brasil, un torneo inferior en calidad a la liga inglesa o española. Pero Neymar, muy joven, fue campeón de la Copa Libertadores. En la final del Mundial de Clubes su Santos fue aplastado por el Barcelona pero, como alguna vez dijo Guardiola, ese quizás fue el mejor partido que él vio a los azulgrana. Y ese Barcelona es uno de los mejores equipos dela historia. Poco que criticarle a Neymar.

La gráfica además muestra que la tendencia goleadora de Neymar no se ha resentido sustancialmente desde su arribo al fútbol europeo. Si bien parece que le costó arrancar, la curva parece retomar la tendencia de sus mejores años.

Neymar es joven. Por fútbol y desempeño futbolístico es difícil compararlo actualmente con Pelé, Messi o el mismo Ronaldo. Aún no se le ve un golazo memorable en Europa. Pero marca goles. Muchos goles. Quizás con mayor confianza, con mayor decisión en sus arrancadas, Neymar se destape como el verdadero sucesor de la dupla Messi-Ronaldo en el fútbol mundial. Puede ser una bonita espera.

 

Los 20 equipos del FPC: Un diagnóstico equivocado


El 7 de octubre del 2014 la Dimayor, ente rector del Fútbol Profesional Colombiano (FPC), decidió ampliar la primera división de 18 a 20 equipos. La justificación oficial de tal decisión es que había que buscar una “repontencialización de las competencias. Era importante en un momento coyuntural darle un oxigenación a la Liga buscando mejores réditos y mejores resultados en asistencias de taquilla, en temas de televisión y sobre todo en temas de sponsorización”. Los ocho equipos ‘clase A’ de la B de Colombia jugarán dos cuadrangulares para elegir a los 2 beneficiados.

La medida se tomó en los medios y las redes sociales como un acto desesperado para ascender al América, inmerso hace ya años en una infructuosa lucha por ascender a la primera división. El América es, junto a Nacional y Millonarios, el equipo con más hinchada en Colombia. Sus aficionados viajan por todo el país, particularmente desde Cali y Bogotá, alegrando estadios por doquier. La presencia del América en la A es, por tanto, importante pues, como se mostró en Números Redondos, las asistencias en Colombia, particularmente por el surgimiento de equipos sin ninguna tradición, son absolutamente pírricas desde todo punto de vista.

La decisión, por tanto, parece tener sentido. Hay que ascender al América y los estadios se llenarán. Los equipos sin afición juegan frente a público sólo cuando enfrentan a equipos como Millonarios, Nacional, Santa Fe y, en menor medida, Cali, Junior o Medellín.  Así que tener una taquilla extra no les vendrá mal.

Pero la evidencia mundial sugiere que, en realidad, el números de espectadores en un estadio no depende del número de equipos en la liga. La siguiente gráfica toma una muestra de las asistencias de varias ligas del mundo durante la temporada que va del segundo semestre de 2013 al primero del 2014 y las compara con el número de equipo en la primera división de cada país. Aunque son varias las ligas que tienen playoff o algún sistema de eliminatorias para seleccionar al campeón, en la gráfica sólo se incorporan los datos de la temporada regular. Esta elección es debido a que los problemas de asistencia son principalmente en la temporada regular. En Colombia, aún los equipos sin afición reciben más afición en los playoff en la medida que enfrenten equipos más tradicionales.

Asistencia y Número de Equipos

La gráfica revela que la correlación entre el número de equipos y las asistencias promedio por partido es, esencialmente, inexistente. Las ligas con asistencias por encima del promedio de la muestra son las cinco grandes de Europa, México y Holanda. El caso mexicano ya lo discutimos en Números Redondos. En esencia es la liga latinoamericana con mayor fortaleza económica. Si bien no logra competir con las europeas, si logra retener en América Latina algunas estrellas del fútbol regional. Holanda, que dispone de excelentes estadios, tiene 3 equipos con gran cantidad de seguidores: Ajax, PSV y Feyernoord, pero también Heerenveen, Twente y Groningen, Utrecht y Vitesse tienen excelentes promedio de asistencia.

Colombia, en términos de asistencia, no destaca en absoluto. Ni por mucho, ni por poco. No hay razones evidentes para creer que con 20 equipos (aunque esté el América), el FPC va a situarse por encima de la línea roja en la gráfica.

La asistencia no fue la única explicación que se dio para aumentar de 18 a 20 equipos. También se justificó la medida por la parte comercial. Por supuesto, con el América en la A, la audiencia de televisión va a subir, y lograran vender en unos pesos más el fútbol profesional colombiano.

En Inglaterra, lo escribimos hace unas semanas, cuando las asistencias se resintieron hicieron un diagnóstico diferente. El problema radicaba en la baja calidad del espectáculo, los malos estadios y la violencia alrededor del fútbol. Si bien en Colombia la violencia en los estadios ha descendido, la violencia en torno al fútbol sigue siendo un problema demasiado frecuente. Los estadios, aún aquellos remodelados para el reciente Mundial Sub 20 de 2011, son obsoletos, incómodos y poco amigables con el espectador.

Pero, sobretodo, el espectáculo es deplorable. Ver un partido promedio del fútbol colombiano puede ser un verdadero suplicio para el aficionado desprevenido. Shankly, el legendario manager del Liverpool en los 60s y 70s, lo tenía ya en esa época muy claro: “el objetivo primordial es que el jugador controle el balón y haga lo básico: control y pase, control y pase“. Los futbolistas colombianos que están capacitados para hacer lo primordial, o están en el exterior, o están concentrados en, siendo muy generosos, 5 o 6 equipos.

El problema esencial de la asistencia de hinchas al estadio radica en la falta de espectáculo. Por ello no se entiende que la plata del patrocinador decida repartirse entre 20 equipos, en lugar de en 18 (o incluso menos) equipos. El número ideal es quizás 16. Darle plata a los equipos para que logren mantener las figuras, al menos mientras son jóvenes, lograría que los equipos que participan en torneos internacionales puedan, sistemáticamente, destacar. Alguien debe preguntarse por qué Falcao, James, o Quintero apenas si jugaron en el torneo colombiano. El caso de Juan Fernando Quintero, que se fue directo a Italia, quizás sea razonable (así haya sido a un equipo muy secundario). Pero Falcao y James debieron irse a Argentina a triunfar. Los equipos colombianos no logran armar combinados competitivos, ni siquiera a nivel regional. Los triunfos de equipos colombianos en los torneos continentales son, literalmente, triunfos de todo el fútbol colombiano. Pero dispersando el escaso dinero entre muchos simplemente contribuye a igualar por lo bajo el torneo doméstico. Al final, el castigado es el espectáculo. Las asistencias caerán y seguirán pensando que el problema es incrementar el número de equipos.

Una preocupación final …. ¿y si no sube el América? ¿se ampliará la liga a 22, 24, 26, 28 … hasta que ascienda?

 

Barcelona en los ochenta: La década perdida


El Barcelona de los ochenta no era el Barcelona de la actualidad. Si bien entonces como ahora, era un club poderoso económicamente, a diferencia de hoy era un club eminentemente perdedor.  A comienzos de los ochenta, el Barcelona era todo ilusión. A tierras catalanes llegó el que, para muchos, llegó a ser el mejor jugador de fútbol de la historia: Diego Armando Maradona. Pero entre la hepatitis B que contrajo, la patada criminal de Goicoetxea que le rompió el tobillo, las peleas con el presidente Nuñez y, seguramente la rumba que lo llevó allí a iniciarse en las drogas, Maradona no logró triunfar.

Pero nada parecía importar cuando el 7 de mayo de 1986 el Barcelona saltó al Estadio Ramón Sánchez Pizjuán de Sevilla para disputar la final de la Copa de Europa ante un desconocido Steaua de Bucarest. Abarrotado de barcelonistas, ausentes los rumanos –  Rumanía estaba detrás de la Cortina de Hierro- nadie dudaba de la victoria azulgrana. La primera Copa de Europa estaba al caer.

Pero el partido terminó 0-0. Schuster, aunque flojo todo el partido, era la máxima estrella y el mejor cobrador de penales que tenía el Barça. Pero fue sustituido por José Moratalla en el minuto ’85. El alemán, siempre agresivo, se fue directo al vestuario y abandonó el estadio sin esperar a saber el resultado final. Viajaría luego de Sevilla a Barcelona por su cuenta, acompañado por su mujer. Nuñez diría al día siguiente que “lo de Schuster es una película que ya se repite demasiado. No creo que juegue más en el club azulgrana”. Schuster jugaría en el Barça hasta 1988.

En la tanda de penales, Urruti, histórico golero barcelonista tapó los dos primeros disparos del Steaua. Pero Ducadam, un nombre vetado para cualquier hincha azulgrana, también tapó los dos primeros. Alexanco y Pedraza fallaron. Al tercer turno, Lacatus anotó por los rumanos pero ‘Pichi’ Alonso falló. Nuevamente, como antes, Ducadam detuvo el penal. El cuarto penal rumano lo marcó Balint. Finalmente Ducadam detuvo el penal de Marcos Alonso que para más inri era hijo de Marquitos, marcador derecho del Real Madrid que de la mano de Di Stefano y Gento ganó cinco Copas de Europa.

A pesar del fracaso en la final, Terry Venables, entrenador escocés que los había conducido a ser campeones de liga en 1985 después de once años sin ganarla habría de dirigir al equipo hasta finalizar la temporada 1986/87. Tenía la curiosa costumbre, al menos en sus inicios, de ver el primer tiempo desde arriba, en la gradería. Al campo bajaba para el segundo tiempo.

Venables siguió a pesar de la derrota porque en realidad no había razón para echarlo. De su mano, en dos años, el Barcelona había ganado una liga y había rozado la Copa de Europa. Claro que en 1986 no sólo perdió el Barça la Copa de Europa, el Madrid ganó la liga. Y para desespero del barcelonismo aquello era simplemente el comienzo de un dominio absoluto del equipo de la capital de España. La Quinta del Buitre era joven y después se reforzaría con cracks de la talla de Hugo Sánchez o el mismísimo Schuster. Habrían de ganar cinco ligas seguidas hasta la de 1989/90.

Así que el Barça, el todopoderoso Barça, entre las temporadas 1960/61 y 1989/90, tres décadas que se dicen fáciles, apenas si logró obtener dos títulos de liga. El mencionado de Venables, y el de Cruyff en 1973/74. En ese período el Real Madrid ganó 19 ligas. El Atlético ganó 4, y el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad 2 cada uno. En aquellos años, no era desde luego una liga de dos. El Barcelona, por resultados, era simplemente uno más.

Así que el Madrid ganaba y el Barça sufría. En 1987 Nuñez decide contratar a Luis Aragonés ya entonces un entrenador reputado por el fútbol de contraataque típico de la época en el Atlético de Madrid. Aquel año el Barça tampoco ganó la liga. De hecho, tuvo casi tantas derrotas como victorias. 15 victorias, 14 derrotas. Terminó sexto, detrás del Osasuna. Pero la tragedia que marcaría un antes y un después ocurrió el 28 de abril de 1988.

Tras la derrota de Sevilla, Schuster siguió en el Barcelona pero en conflicto permanente con el Club. Entre pleitos jurídicos que iban y venía, se filtró a la prensa en algún momento el contrato de imagen entre el Club y Schuster. Esta figura de pago era lo suficientemente novedosa en España para que aún no estuviese regulada. Hacienda simplemente tuvo que leer el periódico ‘La Vanguardia’ para constatar que había diferencias significativas entre las declaraciones de renta de los futbolistas y los tributos del club que aparecían en el contrato de Schuster. La situación, vale anotar, no afectó sólo al Barcelona, sino a todo el fútbol de élite español.

En cualquier caso, Hacienda inició con las citaciones a los clubes y futbolistas para resolver quien se haría cargo de las multas y las cantidades reclamadas por el fisco. Es en este contexto que los directivos del Barça deciden negociar desde febrero de 1988 con los futbolistas para regularizar la situación con el Estado y acordar qué parte de los impuestos debían pagar los jugadores y qué parte debía pagar el Club. Pero encabezados por los capitanes Alexanco (el mismo del penal fallado dos años antes) y Victor, los jugadores exigían al Club que pagará la totalidad del monto adeudado. Luis Aragonés, ex-futbolista él, se alineó con sus dirigidos.

La presión de Hacienda y la falta de acuerdos con Nuñez llevó que el 28 de abril de 1988 se reunieron en el Hotel Hesperia toda la plantilla profesional (salvo  López López —convaleciente de una operación—, Lineker —de regreso en un partido con Inglaterra— y Schuster, que ya iba camino al Real Madrid aunque estos dos dijeron apoyer el comunicado) y Luis Aragonés para emitir un comunicado en el que exigían la dimisión del presidente del Club y su Junta Directiva. De ahí el nombre de la “Motín del Hesperia” con el que se conoce el incidente.

La nota de los jugadores fue extremadamente dura. “Hemos perdido toda la confianza en el presidente, que nos ha decepcionado como persona y humillado como profesionales” señalaba el texto. La nota, que curiosamente no mencionaba la raíz del problema , terminaba anotando que “a los jugadores nos produce tristeza ver cómo este histórico club, con valores que siempre han representado la idiosincrasia del pueblo catalán, se va deshumanizando de esta forma.” 

Aunque en declaraciones posteriores los jugadores quisieron expresar que la preocupación de ellos iba más allá de los problemas con el fisco, las palabras de Zubizarreta, entonces arquero de la institución, fueron claras: “Sabemos el riesgo que corremos y lo hemos valorado. Nos han toreado durante tres meses”. Victor, uno de los capitanes, fue de los más expresivo: “Yo tengo una conclusión muy particular: Núñez no es un forofo ni tampoco barcelonista. Se quiere a sí mismo y ésa es su única bandera”.

Nuñez no dimitiría y, como se temían los jugadores, las represalias fueron contundentes. Aragonés abandonó el club. Despidió a 14 jugadores, de los 26 que había en nómina y fichó 11 jugadores. Además el 4 mayo de 1988, apenas unos días después del ‘Motín del Hesperia’, llegó a Barcelona Johan Cruyff. Firmó por una sola temporada y requirió de diferente avales bancarios por parte del Barcelona para solucionar las múltiples deudas que entonces tenía en la ciudad.

Los primeros años de Cruyff son en sí mismo, una historia para contar. Esa queda pendiente para la próxima semana.

Una visión diferente de la historia y las estadísticas del fútbol

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