El día del Real Madrid 11 – Barcelona Club de Fútbol 1



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Un extraordinario partido del Madrid” tituló el Diario Marca sobre los inesperados 11 goles que el Real Madrid había marcado el 13 de junio de 1943 al Barcelona en el partido de vuelta de la Copa de S.E. el Generalísimo.




Una semana antes, sobre el partido disputado el 6 de junio, el Mundo Deportivo de Barcelona titulaba a propósito del 3 – 0 con que concluyo el partido de ida: Tres tantos de ventaja en Las Corts deja al Barcelona como probable finalista”. Recordemos el contexto. Europa estaba en plena guerra mundial. España salía de la guerra civil, pero el hombre fuerte era Francisco Franco, quien había españolizado los nombres de los equipos. El Athletic Bilbao era el Atlético de Bilbao. El Fútbol Club Barcelona pasó a llamarse el Barcelona Club de Fútbol.

Futbolísticamente hablando, el Barcelona ganó en la ida al Madrid, según Mundo Deportivo, “bien y merecidamente (…) sin cuajar un gran partido”. En su análisis del partido, sin embargo, el Mundo Deportivo parece considerar corto el 3 – 0 dada las expectativas que había: “Mucha gente fue ayer al campo de Las Corts convencida de que el Barcelona iba a rubricar la tarde con un fuerte tanteo. (…) Se olvidaba que el Madrid tenía también a la vista una posibilidad: la final. (…). Y claro, la criada salió respondona”.

Pero, raro en el fútbol español, el árbitro, señor Fombona, fue criticado porque  “no supo imponerse en los primeros chispazos de dureza”. ABC, diario de Madrid coincide: “Cuanto a éste [el árbitro] no quiero hacer insinuaciones que puedan dar lugar a interpretaciones equívocas: su torpeza no fue parcialidad ni equivocación. Sencillamente se halló desbordado, absorbido, hundido por un griterío ululante que, a toda costa, quería –y consiguió–   imponer su voluntad”. Sobre la presión del público ABC dice: “Y el árbitro, que en ningún párrafo del Reglamento dice que tenga que ser héroe, no lo fué“.

El Mundo Deportivo afirmó que durante el primer tiempo los jugadores del Madrid se valieron “de cualquier arte con tal de alejar el peligro”. El árbitro no pitó lo que pedían los locales y además de la respuesta  blaugrana (tampoco controlada por el árbitro), el público se calentó: “en la gran masa que llena hoy Las Corts hay ciertos sectores francamente peligrosos”.

A partir de las crónicas de Madrid y Barcelona se concluye que la gritería, el silbido, el ole al Real Madrid fue mayor de lo que en la época se acostumbraba.

Al periodista de Mundo Deportivo, en su crónica, se le nota preocupado, intentado justificar la irregular actitud del público en la incapacidad del árbitro de frenar la violencia inicial del Madrid. “Mucha pasión“, escribió “y no otra cosa es lo que hubo esta tarde“.  Al presidente de la Federación Española de Fútbol, Javier Barroso, se acercó quien indignado  pedía que no le preguntara que “la marcha del partido no fué muy a propósito para el comentario”. Sí contestó cuando escuchó al presidente de la Federación Catalana de Fútbol decir “¿Cree usted que se pueden decir muchas cosas del partido de hoy? Me vería obligado a meterme con el público y prefiero no hacerlo“. Entonces Barroso afirmó, diplomáticamente, “el público no estuvo a  la altura de otras veces. Me ha sorprendido su actitud”. El periodista les pedía opinión del árbitro, pero nadie lo secundó en su afán por justificar la actitud del público en el árbitro.

El ABC, naturalmente, no coincidió: “al Real Madrid no le ha sido posible jugar durante todo el primer tiempo, porque se ha opuesto, más que el equipo azulgrana, el público“. Las quejas se repiten en la crónica: “No se trata de fútbol, sino de lo que le rodea. No se refiere al deporte sino al antideporte. (…) ha surgido de nuevo (…) nada menos que en Las Corts, el más locuaz impresionante espectáculo de la agresividad unánime (…) sería necio escamotear la verdad”.  El lamento y la indignación de ABC es tal que hasta llegan a decir aparentes contrasentidos: “No. Este público de este partido, ni es imparcial, ni es justo, ni ponderado; y el fútbol del primer tiempo, así jugado, ni es fútbol ni cosa que se le parezca“. Porque si en algo coinciden las crónicas es que la repartición de leña de los jugadores fue sobretodo en la primera parte. Por otra parte, ¿qué público debe ser “imparcial y ponderado”?

Ambas crónicas anotan con sorpresa que el Madrid salió en plan defensivo. Para Mundo Deportivo, las patadas la iniciaron los jugadores blancos. Para ABC, quién explícitamente se pregunta “¿Quién inició el juego de dureza extremada? Yo diría que … el público“. Con lo cual podemos concluir que fueron los jugadores del Madrid quienes comenzaron a dar patadas. Pero ambos coinciden en que los del Barcelona no se quedaron cortos en su respuesta.

Vale la pena, casi como documento histórico, repasar las crónicas sobre el primer gol. Mundo Deportivo escribe: A los 34 minutos del primer tiempo “Martín recoge el balón cerca del medio campo y escapa, dribla a un medio y a un defensa blanco y sólo tiene a Marzá ante sí. Este sale en busca del cuero, que Martín lleva adelantado, y sin que ninguno de los dos lo toque hace caer de una dura entrada al delantero barcelonista. La bronca es piramidal. Fombona concede corner inexistente por completo. La falta adecuada era un saque indirecto, por falta del meta en su propia área. Este corner lo tira Sospedra muy ceñido, hay un barullo terrible y finalmente sobre la misma línea Valle mete el pie e incrusta el cuero en la malla, 1-0″.

Sobre la misma jugada ABC escribe: “Mientras los catalanes forcejeaban, el público protestaba todo y de todos y el árbitro naufragaba. Hasta llegar a la media hora de juego, instante en que luego de un ‘corner’, se disputó ante el marco de Marzá la más auténtica batalla del fútbol que yo he presenciado: golpes, zancadillas, empujones, codazos, etc, ante el árbitro, impasible para concluir la ‘melee’ con la pelota dentro de la red, invisibles los actores entre la cortina de polvo espeso ….“.

Concluyo que el corner no era tiro de esquina, pero podría haber sido falta, aunque no queda claro por qué indirecto en el área. En cualquier caso hubo un barullo en el área que terminó en gol. Una crónica se centra en la jugada previa, otra en el barullo. El final de la jugada es gol del Barcelona que apaciguó los ánimos del público pero no impidió que después “cantaran lo que quisieron toda la tarde“. El tercer gol es para ABC un evidente “offside” por más de 10 metros que el público (que seguramente en ese momento se volvió imparcial), cantó anticipadamente. Mundo Deportivo no dice nada al respecto.

En Madrid se comenzó a preparar la vuelta. ABC decía “Si en la ciudad condal el Barcelona debió ganar, en todo caso por un tanto de ventaja, en la capital, presupuestando el valor del factor ambiente, en un tanto favorable al Madrid, los resultados finales permanecerían invariables“. Inmediatamente sacan el paraguas y anotan que “alrededor del partido próximo se pretende crear un clima en el que para nada hemos influido los que por haber presenciado el partido de Las Corts, al juzgar de la batahola de aquel primer tiempo, hemos  escrito escuetamente la verdad. Ahora, aquellas impresiones parecen suscitar ciertos recelos (…)“.

En Barcelona, mientras tanto, se olían lo que se les venía pues eran conscientes que en Madrid se culpaba al Barcelona del “‘horroroso’ temporal“. Pero justificaban: “Se ha desenterrado el socorrido y desacreditado tópico de la pasión desenfrenada de los que llenaron los graderíos de Las Corts. Ahora, posiblemente, resultará que también los gritos lesionan, pero lo cierto es que los madridistas son ya jugadores bien bregados para dejarse influenciar por los gritos de los espectadores“. Quizás, decía Mundo Deportivo, es que los madrileños extrañaron el desnivel de voces porque en Chamartín apenas cabían 25.000 espectadores mientras que en Las Corts 40.000.

Llegada la hora del partido, no hubo color: Real Madrid 11 – Barcelona 1. Para ABC la única diferencia entre éste y el partido de ida fue “el criterio estricto, ponderado y justo con que el árbitro logró dirigir esta contienda que se presentaba evidentemente difícil”. El público, aparentemente, no se comportó de manera diferente al partido de ida: “A una exaltación del público barcelonés ha correspondido paralela exaltación que en Chamartín ha tenido la fortuna de ver actuar un Madrid desconocido de entusiasmo, de calidad y de resistencia. (…) Por [fútbol] nada más, el Barcelona resulta eliminado.”  La crónica del ABC es meramente deportiva y, más allá del “ambiente de cálida exaltación” no reporta más que la felicitación de los jugadores del Atlético Aviación (hoy Atlético de Madrid) a los blancos por la “exhibición maravillosa“.

La crónica del Mundo Deportivo, por su parte, es un lamento continuo. “(…) aceptando que el público madrileño en el curso entero del partido hizo cuanto pudo para hundir la moral barcelonista y elevar la de los madridistas, llegaremos fácilmente a la conclusión de que la moral barcelonista fue de una endeblez evidente. (…) El Barcelona, lejos de luchar, se rindió.” El Barcelona salió echado para atrás y el Madrid apenas ganaba 1 -0 a la media hora de partido. Pero en 15 minutos marcaron 7 goles. 8-0 terminó el primero tiempo. Hubo un expulsado del Barcelona, justificadamente según ABC, riguroso pero tras fea entrada según Mundo Deportivo. Entonces el marcador iba 2-0, aunque fue en la jugada que conducía al 3-0.

El público también apretó, de ello no hay duda. Se les entregaron pitos para caldear lo más posible el ambiente. Pero no se registra incidencias más allá de los gritos. Eso sí, tras el 11 – 1, la Federación Española de Fútbol multó con 2.500 pesetas al Real Madrid por el “comportamiento severamente incorrecto de sus partidarios durante el encuentro” y a cada equipo con 25.000 pesetas además de “advertir que la repetición de incidentes de análoga naturaleza será sancionada aún con mayor rigurosidad, e incluso con la clausura de los campos donde se produzcan“.

El ambiente anterior al partido estuvo tan crispado que la noche antes del partido el Barcelona debió cambiar de hotel ante la presión de los aficionados que rayaba en la agresividad. Y es que algunos periódicos, como el católico YA, habían afirmado que los silbidos al Madrid eran una deshonra e irrespeto a la nación. Afirman algunos documentos, además, que el Director de Seguridad del Estado visitó el camerino del Barcelona antes del partido. También es un hecho que el Marqués de la Mesa de Asta, afín a Franco e impuesto por el régimen como presidente del Barcelona, se vio forzado a dimitir tras el vergonzoso resultado.

Quizás, el 11 – 1 simplemente fuese deportivo, quizás hubiese influencia externa (más allá del público). Lo cierto es que al Barcelona nunca antes ni después le marcaron 7 goles en 15 minutos.

La Copa, para los más curiosos, la ganó el Atlético de Bilbao 1 – 0, con gol de Zarra.