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¿La quedo grande la Premier a Guardiola?



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Unos lo celebran. Otros se preocupan. Todos opinan sobre el éxito o fracaso de Pep Guardiola en la English Premier League. Y es que desde su irrupción como entrenador del Barcelona en 2008, su manera de entender el fútbol no deja a nadie indiferente. Lo cierto es que hoy por hoy el multimillonario Manchester City ya no sueña con el título de liga y sus aspiraciones parecen limitarse a luchar por un puesto en la Champions League del año que viene.

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La Champions League: Un torneo sin sorpresas


Atlético de Madrid – Bayern Munich. Manchester City – Real Madrid. Las semifinales de la Champions League la disputan dos equipos de España, uno de Alemania y uno inglés. Nada sorprendente. Desde la primera edición de la Copa de Europa en 1955/56 siempre ha habido al menos un equipo de estos países o Italia. En sólo 5 ediciones no ha habido al menos un equipo español, alemán o inglés. La última en la temporada 1995/96. Hace ya 20 años. Continue reading La Champions League: Un torneo sin sorpresas

La decadencia del club grande


El F.C. Pro Vercelli, representante de un pequeño pueblo de 60.000 habitantes ubicado en el Piamonte italiano -casi equidistante entre Milán y Turín-, navega hoy en la mitad de la tabla en la Serie B. Allí aún recuerdan que hasta 1935 Pro Vercelli fue un fijo de la Serie A, llegando a ganar 7 títulos nacionales entre 1908 y 1922.

El Vercelli fue uno de los primeros equipos en desarrollar el concepto de cantera siendo su jugador más reconocido Silvio Piola, Campeón del Mundo con Italia en 1938, en cuya final marcó 2 de los 4 goles italianos. Su prestigio fue tal que en 1914 realizó una gira por Brasil donde con un equipo plagado de jugadores salidos de las divisiones inferiores, jugó 9 partidos, ganando 1, empatando 4 y perdiendo 4.

La decadencia del equipo comenzó en los años 20 cuando los  equipos de Turín, Milán y Roma tenían ya la fuerza económica para reclutar a sus jóvenes estrellas. Aun así, Piola logró jugar cinco años en Pro Vercelli hasta que la Lazio se lo llevó por una cifra récord. Tras su marcha, el equipo no aguantó más la presión de los grandes y descendió para no volver nunca a pisar la élite del fútbol italiano. El declive tocó fondo en el siglo XXI cuando el Pro Vercelli desapareció. El equipo que hoy juega la Serie B es apenas el heredero de un histórico del fútbol italiano.

El caso del Pro Vercelli demostró que ningún equipo puede, en el largo plazo, escapar a las realidades del mercado. Aun siendo una institución modélica, con una fuerte base de hinchas leales en el pueblo, el descenso a categorías menores no era más que cuestión de tiempo.

El tamaño del mercado lo dictó durante años el tamaño de la ciudad. De ahí que los grandes equipos italianos se afianzaran en Milán, Turín y Roma. El proceso fue similar en el resto del mundo, fuese España, Inglaterra, Argentina, Uruguay o Colombia.

El mundo evoluciona, y hoy el mercado local ya no es exclusivo para el equipo local. Se pasó de equipos que apenas interesaban más allá del barrio, a los gigantes que buscan copar el mercado global. Así, Manchester United, Real Madrid, Barcelona o Bayern Múnich cuidan tanto a sus seguidores en Asia como a los que van al estadio.

En Colombia, las tres aficiones más grandes fueron por décadas las de América, Nacional y Millonarios, en el orden que se prefiera. El equipo de Cali se hundió en la B, donde sigue pagando por los pecados que lo llevaron a la gloria. Nacional montó una estructura empresarial que lo hace quizás el equipo más saludable del torneo colombiano. Millonarios, siempre mayoritario en Bogotá, paga la sequía de títulos y los triunfos de Santa Fe: el azul ya no predomina en los niños de Bogotá.

Mientras Nacional y Santa Fe saludan hoy desde Medellín o Bogotá y mañana desde cualquier lugar del mundo, Millonarios y América año tras año arman un combinado nuevo, con escasa cohesión, pero que prometen luchará “por ser campeón”. La historia, que lo pregunten en Vercelli, no gana. Sin una organización adecuada, aún con el mercado al alcance de la mano, la victoria no será más que pasajera.

A estas alturas, la ilusión del hincha sería mayor con la presentación de un proyecto deportivo estructurado que con los jugadores que cada año los “harán campeones”.

El Entrenador: la fina línea entre vender ilusiones y vender humo


Salió reportado en purelyfootball.com la lista de los diez entrenadores que más han gastado (o invertido, según se quiera mirar) en fichajes durante la última década.  La lista no es particularmente llamativa tal como se observa en el  siguiente cuadro:

Entrenadores Titulos Gastos y Costo de títulos

No todos entrenaron sin parar durante los últimos 10 años. Ferguson, por ejemplo, se retiró hace un par de años. Guardiola se tomó un año sabático entre el Barça y el Bayern Munich. Van Gaal estuvo un tiempo de director deportivo del Ajax y, posteriormente fue entrenador de la selección holandesa.

En general, los entrenadores en cuestión son aquellos que entrenan a los grandes clubes europeos aunque alguno, en los últimos 10 años, entrenó equipos que no necesariamente son los más ricos del mundo. Van Gaal, por ejemplo, estuvo en el AZ. Klopp y Simeone entrenan equipos importantes, Dortmund y Atlético de Madrid, pero no supermillonarios como son los equipos de la liga inglesa, Bayern o Madrid y Barça.

La lista está compuesta de nombres conocidos de equipos reconocidos. Pero, ¿la inversión en fichajes es rentable? Realmente, ¿un entrenador logra más títulos a medida que gasta más dinero?

La siguiente gráfica compara los títulos obtenidos por temporada efectivamente entrenada en un club con el monto de dinero que se ha gastado cada entrenador. Es necesario anotar dos cosas. Primero, se normaliza el número de títulos obtenidos al número de títulos por temporada porque no todos entrenaron consecutivamente los 10 años. Segundo, ignoramos el rol de los entrenadores en sus respectivos equipos. Es decir, Ferguson fue y  Wenger es el responsable directo de la política de fichajes. En el Madrid, Ancelloti trabaja con lo que le llega. Es el presidente Florentino Pérez quien contrata a voluntad.

Por ahora enfoquémonos en los puntos azules, los títulos totales obtenidos por los entrenadores. Si los títulos se relacionaran directamente con la inversión realizada, esperaríamos que a medida que se gastase más en fichajes se incrementase la cantidad de títulos obtenidos. En otras palabras, podríamos pintar una línea recta con pendiente de 45° con los puntos azules siempre sobre ella.

La realidad es diferente. Hay un grupo de entrenadores sumamente exitosos (Guardiola, Ferguson, Mourinho, Mancini y Ancelloti) cuyos logros no se relacionan de ninguna manera con el monto en fichajes. El resto de entrenadores (Van Gaal, Simeone, Klopp, Wenger y Pellegrini) son significativamente menos exitosos que los anteriores aunque, en general, gastan menos en fichajes que sus contrapartes más exitosas. Entre ellos tampoco se aprecia una correlación entre los títulos y el gasto en jugadores.

Entrenadores, Títulos y Gastos en Fichaje

 

Los equipos que dirigen estos entrenadores son, en su mayoría, equipos con exigencia de títulos. Por ello separamos los títulos “importantes” de los demás. Es decir, los títulos internacionales (UCL, UEL, Mundialito de la FIFA) y el torneo de liga doméstico son más relevantes que los demás. Es una clasificación por supuesto arbitraria, pero desde mi punto de vista, válida dado el objetivo. El enfoque en los títulos más relevantes muestra una menor dispersión de los títulos obtenidos.  El orden no cambia sustancialmente, aunque Mourinho se ve superado por Ancelloti. En general, sólo sobresale Guardiola. En una segunda línea están Ferguson, Ancelloti y Mourinho. Wenger sobresale por abajo: no ha ganado nada relevante en 10 años.

Un título en promedio costó, en fichajes,  £70.105.231. Es costoso pero en realidad, salvo dos, todos están por debajo de la media. Venden ilusiones y logran resultados. Oscila desde los £17.222.222 que le cuesta un título a Guardiola en fichajes a los £63.636.364 que le han costado a Ancelloti.

Los que venden humo tienen nombre propio: Pellegrini y Wenger. Un título del francés del Arsenal cuesta, en fichajes, £113.333.333. El chileno va aún más lejos. Requirió de £260.000.000 en contrataciones para lograr un título.

Dadas las cifras, no sorprende que el City esté intentando el fichaje de Guardiola si Pellegrini no logra títulos importantes a corto plazo. Pero sorprende aún más que el Arsenal siga confiando en Wenger. En el equipo desde 1996, fue clave en la última gran época de los rojos de Londres. Pero ha fracasado en los últimos diez años y, además, cuesta mucho dinero. Su rentabilidad financiera y deportiva está más que cuestionada.

El análisis sugiere que la validez de un entrenadores debería también medirse por los recursos que requiere para lograr un título. Con todos los recursos que tienen a su disposición, nadie se extraña que ganen una liga o una copa con cierta frecuencia. En realidad algo adicional deberían mostrar esos equipos. Debería ser fútbol que se recuerde.

¿Qué los hace ricos? La composición de los ingresos


Hace unas semanas traía a colación el informe de Deloitte sobre los equipos más ricos del mundo. Desde la temporada 2004/2005 el equipo más rico del mundo ha sido el Real Madrid. Desde la 2008/2009 el Barcelona es el segundo equipo más rico. Los otros dos equipos destacados en esta clasificación son el Manchester United y el Bayern Munich.

El informe de Deloitte desagrega los ingresos de los equipos en tres componentes: taquilla, televisión y comercialización. La taquilla la definen como los ingresos directamente derivados de venta de entradas incluyendo venta de abonos e ingresos por socios. Los ingresos por televisión se refiere a lo que se genera por venta de derechos tanto en partidos domésticos como internacionales. Finalmente, la comercialización incluye el patrocinio y las ventas de productos alusivos al club. Cabe anotar que los ingresos en el estudio de Deloitte no incluye ni lo recaudado por transferencia de jugadores ni los recibido por impuestos a las ventas.

Los ingresos por taquilla, antaño principal fuente de ingresos de cualquier club, son actualmente el rubro menos importante. En promedio, para los 20 equipos incluidos cada temporada en el estudio de Deloitte, entre las temporadas 2004/2005 y 2012/2013 el rubro de taquilla representó el 24,7%. Los ingresos por televisión alcanzaron el 41,5% y el restante 33,8% correspondió a comercialización. Con el tiempo, sin embargo, la composición de los ingresos ha cambiado. En 2004/2005 el rubro de taquilla era el 28,4%, muy similar al de comercialización (31,2%) y menor al de televisión (40,4%). Casi una década después, en 2012/2013, la taquilla era 21,8% de los ingresos, la comercialización 41% y la televisión 37,2%.

Es decir, mientras el rubro de taquillas cayó un 6,6% y el de televisión un 3,2%, los ingresos por comercialización aumentaron un 9,8%.  Existe, tengo la sensación, la creencia generalizada de son los derechos de televisión lo que hacer ricos a los equipos. Desde luego ayudan, pero los números sugieren que es la capacidad de comercializar directamente la imagen del club la que ha marcado la pauta los últimos años.

La siguiente gráfica ilustra la evolución de los componentes de los ingresos de algunos de los equipos más ricos del mundo. Contrario a los resultados agregados, el Real Madrid y el Barcelona no se sustentan decididamente en el rubro de comercialización. En el caso del Madrid, es cierto, el rubro de comercialización en 2012/2013 es el más alto  (40,8%). Pero curiosamente fue más alto entre 2004/2005 y 2005/2006 cuando llegó a rondar el 44%. El efecto Beckham sin duda. Las cifras por este rubro cayeron con la salida del astro inglés y en algún momento, incluso, el rubro de comercialización apenas llegó a representar 34,7% (2008/2009). En 2012/2013, por primera vez desde la temporada 2006/2007 (todavía con Beckham en el equipo) el rubro de comercialización logra superar el de televisión.

En el caso del Barcelona el rubro de comercialización (33,5% en el período considerado) ha sido siempre inferior al de televisión (39,3%).

Composición de los ingresos de los clubes más ricos

La importancia de la televisión para el Madrid y el Barça se explica por la peculiar forma de distribuir los derechos televisivos entre ambos equipos. En 1996 los clubes obtuvieron el derecho a la negociación individual de sus derechos audiovisuales. En aquel momento aceptaron porque los ingresos por ese concepto se multiplicaron hasta por cinco. Pero la abundancia de dinero no llegó acompañada de una inversión racional de los recursos y se llegó a la situación en que los contratos de televisión eran la garantía de fichajes de futbolistas.  Con el tiempo los dueños de los derechos entendieron que el negocio no estaba en toda la liga, sino en aquellos equipos que generaran audiencia. En este rubro sobresalen por supuesto el Madrid y el Barça.  Así, en la temporada 2013/2014 ambos ingresarán por TV 150 millones de euros. Contrasta esto con los 48 que recibe el Valencia, los 42 el Atlético de Madrid o los 18 millones que reciben Almeria, Elche, Granada y Valladolid.

El Bayern Munich representa una aproximación diferente. Las taquillas en Alemania son particularmente bajas si se comparan con tras grandes ligas europeas. Es por el lado de la comercialización que el equipo bávaro logra competir de tú a tú con los grandes del continente (55% de sus ingresos provienen de este rubro).  El Bayern, claro está, cuenta con el decisivo apoyo de empresas alemanas de gran poder económico como Adidas y Audi. Entre otras es la mejor opción del Bayern porque los ingresos por televisión son los más igualados de Europa. Considerando variables de audiencia, clasificación y trayectoria en los últimos cuatro campeonatos el Bayern recibe no mucha más que sus principales rivales en la Bundesliga.

El Chelsea, por su parte, aunque ha hecho un esfuerzo por comercializar mejor la marca, recibe aún sus ingresos principalmente de la televisión (41% en 2012/2013).

Composición de los ingresos equipos más ricos

Los ingresos por televisión en Inglaterra están repartidos de forma más equitativa que en España. Allí el 50% de lo que ingresan se reparte de forma conjunta, el 25% en función de los partidos televisados (garantizando un mínimo de diez) y el resto en función de la clasificación. El United, rey del mercadeo, obtuvo en 2012/2013 el 42% de sus ingresos de ese rubro. Contrasta con el 29% que obtenía por comercialización en 2004/2005. El City, en las dos últimas temporadas, ha obtenido alrededor del 50% de sus ingresos por variables relacionadas con el área de comercialización. La taquilla, en el City, representa apenas el 14% de los ingresos.

La Juve, indica la gráfica, depende fuertemente de los derechos de televisión que, en Italia, comenzaron a venderse colectivamente en la temporada 2010/2011. El 40% de los derechos se reparte equitativamente, el 25% en función de la asistencia y el resto en función del tamaño de la ciudad y una serie de criterios deportivos. La taquilla es particularmente baja, aunque hay que recordar que por motivos extradeportivos, la poderosa Vecchia Signora tuvo que disputar la temporada 2006/2007 en la Serie B.

El Lyon, hoy opacado en Francia por la irrupción de las grandes fortunas de exóticos millonarios árabes y rusos, fue durante la última década un gran animador de la Champions League además de dominador de la Ligue 1. El principal rubro de ingresos es el de televisión. Allí el 50% se reparte equitativamente, un 25% en función de lo obtenido en el último torneo y el resto en función del rendimiento deportivo y de los partidos que se televisen.

En resumen, son ricos no por taquilla, son ricos porque logran comercializar su producto de manera óptima. Los grandes ingresos por televisión son significativos pues es reflejo de la capacidad de una liga de venderse a si misma. Pero actualmente es la comercialización directa del producto de cada club lo que marca las diferencias en los ingresos. Es, por supuesto, un problema circular. Las grandes empresas se asocian a los grandes clubes porque estos se ven mucho por televisión. La Premier Inglesa es en esto el maestro: Si Italia vendía hace un par de años los derechos de televisión de su fútbol al extranjero (léase Asia)  en 900 millones de euros y España en 700, los ingleses recibían por ese concepto 1.800 millones.

Los campeones mundiales: El arte del pase

El fútbol ha evolucionado. Nadie lo duda. ¿Qué tanto ha evolucionado el fútbol?. Para muchos, para mí, el mejor equipo en la historia de los mundiales es el Brasil de 1970. Pero para establecer sí un equipo es el mejor hay muchos y ningún indicador. Es decir, no hay un indicador universal que objetivamente establezca cuál es el mejor equipo que ha habido.

Hay, sin embargo, algunos indicadores parciales que nos pueden servir de guía. Por ejemplo, miremos hoy la precisión en el pase de los campeones mundiales desde 1966 al 2010. Gracias a datos de Opta podemos hoy revisar el número de pases y la precisión en los mismos de los campeones mundiales de fútbol desde Inglaterra en 1966 a España en 2010. ¿Fueron realmente Jairzinho, Gerson, Tostao, Rivellino o Pelé más precisos que nadie en el pasé?

En promedio, por partido jugado, los campeones mundiales han realizado 426 pases por partido. 82 de cada 100 pases son acertados. Es difícil comparar equipos de diferentes épocas porque, entre otras razones, el fútbol se ha vuelto más rápido. Pero las comparativas inter-temporales tienen su belleza para los amantes de cualquier deporte. Así que revisemos algunos datos básicos.

La siguiente gráfica ilustra el número de pases y el acierto en el pase de los campeones del mundo. El campeón mundial que más pases realizó fue España en 2010, 604. El que menos, quizás no sorprenda, fue Italia en 1982 con apenas 313. Brasil 1994, ese equipo que no llenó la retina es, sorprendentemente, el segundo en número de pases, 583 por partido.

Los datos de Argentina son coherentes con sus entrenadores. Menotti, creyente del balón como instrumento de ataque, realizó 403 pases por partido. Bilardo, lo opuesto, y dependiente de Maradona, logró apenas 338 pases por partido.

Brasil ´70 está apenas en el promedio, 415 pases por partido, cifra algo inferior a la Alemania del ´74 y del ´90. Sorprende, eso sí, que la defensiva Italia del ´06 hubiese logrado 415 pases, los mismos que la excelsa selección de Pelé. El número de pases, siendo un indicador absoluto, no es el mejor indicador para evaluar calidad. Se puede rotar mucho el balón pero lo difícil es hacerlo de forma acertada. Esto lo revisamos más adelante.

Por ahora, vale anotar que no hay una tendencia clara a los largo de los años. Es decir, no puede afirmarse que el número de pases por partido ha bajado o subido. No parece que el número de pases sea un buen indicador para elaborar sobre la evolución del fútbol, al menos desde el punto de vista de los campeones del mundo.

Pases Campeon Mundial de Fútbol

Las cifras de acierto en el pase son algo más dicientes. Los resultados parecen relacionarse aceptablemente con el fútbol que practicaron los campeones del mundo. Inglaterra, con un fútbol muy directo, quizás de pase más largo que el promedio es, después de la poco enamoradora Italia de 2006, quién menos acierto en el pase tuvo, apenas el 78%. Brasil ´70, por el contrario, acertó el 88% de los pases. Una cifra muy superior a sus pares con la notable excepción de la Argentina de Maradona, el otro mega crack que fue campeón del mundo durante el período para el que tenemos datos

Dos equipos destacan. Brasil ´94, un equipo que no ganó como se esperaba de Brasil, demostró ser un equipo fino en el trato del balón. Al menos al circularlo entre compañeros. España, campeón en 2010, fue un equipo de mucho pase, mucha circulación, pero relativamente poco acierto. Apenas el 80,7%.

Desde Francia a España, pasando por Brasil en Corea y Japón e Italia, la precisión en el pase no ha logrado alcanzar las cotas del pasado. Hay cierta tendencia a la baja en el trato al balón. Las cifras de acierto en el pase escasamente rondan el 80%.

Es posible, por supuesto, que los equipos pasen el balón en su propio campo. Si argumentamos que antes se corría menos, es posible que el alto nivel de acierto del Brasil de Pelé fuese debido al alto número de pases entre sus defensas, sin apenas presión. La siguiente gráfica ilustra el acierto en el pase cuando se juega en campo rival. Allí, donde el balón quema, el gran Brasil del 70 también destaca. Es el único equipo campeón del mundo que logró acertar, en campo rival, más del 80% de sus pases. Exactamente el 82,1%. Eran magos con el balón.

En este aspecto también destacan Brasil del ´94 y los dos triunfos de Alemania, todos por encima de la media. Curioso igualmente que la Argentina de Maradona fuese notablemente superior en este aspecto que la Argentina de Menotti de 1978.

España no destaca particularmente en este aspecto. Gran porcentaje de posesión, rotación rápida del balón, pero en campo contrario, relativamente poco acertada en el pase. Quizás eso explique que sea el campeón mundial que menos goles logró en la historia, apenas 8. Italia en 1938 marcó 11 goles. Como Inglaterra en 1966 y Brasil en 1994. Compartían el dudoso honor de ser las selecciones campeonas del mundo con menos goles anotados. Italia, vale anotar, los hizo en apenas 4 partidos. Italia, tanto la de 1934 como la de 1982 y la del 2006, seguía en el ranking de los campeones de escasos goles. Sus títulos llegaron tras marcar 12 goles; en 1934 jugando sólo 5 partidos.

Campeones Mundiales pases acertados campo rival

Con estos números es difícil entender el debate que en algún momento se quiso plantear en España: ¿Era mejor la roja del 2010, que el Brasil de 1970? Los sudamericanos en 6 partidos, uno menos que España, lograron 19 goles. A día de hoy, el mejor fútbol, el mejor equipo, el campeón de campeones sigue siendo el Brasil de 1970. Como dijo años después Gerson: “Eramos los mejores. El que lo vio lo vio. El que no, jamás lo verá”