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El penal tecnológico



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El fuera de juego, la norma más compleja del fútbol, la que nunca pudo entender la mamá que no gusta del fútbol, sigue siendo protagonista en pleno S. XXI. El penal tecnológico que se le pitó a Nacional en la semifinal del Mundial de Clubes no es más que otro capítulo de la confusión que genera la norma.

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De la intercontinental al mundial de clubes

Los grandes proyectos surgen de grandes ideas. El fútbol no es la excepción. Henri Delaunay, francés él, propuso en 1927 la creación de la Copa de Europa de Naciones a imagen y semejanza de la Copa América que desde hacía más de una década se disputaba en Sur América. Su idea no se aceptó hasta 1957 y no fue hasta 1960 que se disputó por primera vez el torneo continental en Europa.



Pero esa no fue la única idea maravillosa de Delaunay. Como Secretario General de la UEFA tuvo la idea de enfrentar al mejor equipo de Sur América con el mejor equipo de Europa. La elección era relativamente simple en el caso europeo pues en la temporada 1955/56 comenzaría a disputarse la Copa de Europa de Campeones de Liga. Pero Henri Delaunay falleció en 1955. Su hijo Pierre, afortunadamente para los amantes del fútbol, continuo la labor de su padre. Contactó con varios dirigentes suramericanos y después de años de discusión, en 1960 pudo disputarse en su primera edición la Copa de Campeones Intercontinental. Los rivales fueron Real Madrid, pentacampeón europeo y Peñarol, primer campeón de la Copa Libertadores de América.

Las crónicas de aquel primer partido revelan la importancia que se le dio al torneo en ambos lados del Atlántico. El Diario español ABC envió un periodista quién por cable y por teléfono transmitió las noticias del 0-0 en el partido de ida. Aquel partido se jugó en el Estadio Centenario en medio de la lluvia y una gran expectación. Hasta 10.000 vehículos llegaron al imponente escenario uruguayo. La recaudación superó los US$100.000. Pero el campo estaba inundado y completamente embarrado a tal punto que se habían visto obligados a tapar con serrín las partes más afectadas por el agua. Ya en el partido la oportunidad más clara surgió cuando el maestro Di Stéfano dejó sólo a Puskas ante el portero rival. El húngaro batió al arquero aurinegro Maidana pero cuando el balón se colaba, el barro desvió el balón afuera de la portería. Nadie pudo romper la paridad aquel día.

En el partido de vuelta, jugado unos meses después en Madrid, las crónicas españolas catalogan a los uruguayos como artistas con el balón. “Regatean por el amor al regate y cuando la pasan buscan la conservación de la pelota pero ganando milímetros en su avance”. Eso, por supuesto no es suficiente para batir al Madrid de aquella época. Puskas y Di Stéfano eran demasiado y por 5-1 el Real Madrid se proclamó primer Campeón del Mundo de Clubes.

El trofeo continuo disputándose a ida y vuelta hasta que en 1971 el Ajax se negó a jugarlo. La violencia en los terrenos de juego no justificaba, a ojos europeos, la disputa del trofeo. En 1967 el Racing se enfrentó al Celtic a doble partido. El Celtic fue el primer campeón no latino de la Copa de Europa. Tenía la particularidad de que todos sus jugadores habían nacido a menos de 30 millas del estadio. El Racing tenía la posibilidad de darle a Argentina por primera vez tan preciado trofeo. 1-0 ganó el equipo católico en Glasgow; 2-1 perdió en Avellaneda con gol de la Academia en el minuto 93. Hubo necesidad, por tanto, de un tercer partido. Como terreno neutral se eligió Montevideo. Los dos primeros partidos habían acumulado rencores. A la media hora de iniciado el encuentro ya la policía hacía presencia en el campo de juego. Alfio Basile y John Clark fueron expulsados por pelearse. Bobby Lennox fue expulsado, dicen las crónicas escocesas, por cometer una falta estando a 20 metros del lugar donde se cometió la falta. A Rulli del Racing lo expulsaron por recibir un codazo de John Hughes. También expulsaron a Jimmy Johnstone y a Auld.  Pero Auld se negó a salir. Tan pobre fue la actuación arbitral del paraguayo Osorio que Auld nunca se fue. Simplemente siguió jugando. Jock Stein, el legendario líder de los Leones de Lisboa no se amilanó. Su frase de despedida fue retadora: “me encantaría volver por otra oportunidad”. Nunca más el Celtic regresaría a disputar finales del mundo.

Un año después el Estudiantes de Zubeldía se proclamó campeón de la Libertadores. Era un equipo acostumbrado a la marullería. En 1968 enfrentó al Manchester United, un año después al Milan. Estudiante batió al United en Argentina y empató en Manchester 1-1. Al finalizar el encuentro, el legendario Matt Busby, manager inglés clamaba por la suspensión de los argentinos de toda competición. La intimidación y destrucción, titular con el que ´The Guardian´ describió la victoria argentina, fue suficiente para coronarse campeones del mundo.

La violencia tocó techo en 1969. En Milan ganaron los italianos 3-0. En Argentina perdieron 2-1. Pero el resultado quedaría en segundo plano pues lo que quedó en la retina fue el café caliente que se arrojó desde las tribunas a los jugadores del Milan cuando desfilaban hacia el terreno de juego. Una vez iniciado el partido, a Prati lo dejaron inconsciente. Jugó 20 minutos con amnesia. A Combin, argentino de nacimiento, le dieron el tratamiento de traidor. Primero Poletti, arquero de Estudiantes, lo pateo en la cara. Posteriormente Ramón Aguirre Suárez le rompió la nariz de un codazo. Regresó al campo, pero se desmayó. Una vez fuera, el desafortunado Combin fue arrestado por evadir el servicio militar en la Argentina. No fue liberado hasta que pudo explicar que había cumplido con sus obligaciones castrenses como ciudadano francés.

Argentina, no sólo Italia, se vio avergonzada por tan lamentable espectáculo. Dado la intención de Argentina de buscar el mundial de 1978, las sanciones fueron severas. A Poletti lo suspendieron de por vida. A Ramón Aguirre los suspendieron 30 partidos. Con 20 sancionaron a Eduardo Luján Manera. Poletti y Luján Manera fueron incluso condenados a 30 días de prisión.

Lo anterior justifica a los europeos. En 1971 y 1973 el Ajax no compitió por el trofeo. Jugó y ganó sólo en 1972. El Bayern, también tricampeón europeo hizo lo mismo. Jugó y ganó sólo en 1976. En 1975 no pudo coordinar fechas con Independiente y aquella fue la primera vez que el trofeo no se jugó. En 1974 el Atlético de Madrid inscribió su nombre en la historia: fue el primero y único equipo que logró ser Campeón Intercontinental sin ser campeón continental. En 1977 y 1978 el Liverpool se negó a jugar el trofeo. En 1978, por segunda ocasión, no se disputó el trofeo. En 1979, el campeón europeo, Nottingham Forest también declinó su participación.

El torneo moría. Toyota decidió entonces patrocinar el trofeo y jugarlo a un sólo partido en campo neutral: en Tokio. El resultado fue inmejorable. Cada diciembre se enfrentaron, ahora sí, el Campeón de Europa y el Campeón de América. Algunos de esos partidos fueron espectaculares. Dos son los que más recuerdo. Uno, el triunfo del Flamengo de Zico contra el Liverpool de Kenny Dalglish. El Liverpool, después de haber batido al Bayern Munich y Real Madrid en semifinales y final de la Copa de Europa era, con diferencia, el gran favorito. Los tres escoceses en sus filas, Hansen, Souness y el propio Dalglish habrían de revivir lo vivido en el Mundial de 1978 cuando llegaron de favoritos y fueron vapuleados por el gran Perú de Cubillas. Zico dirigió magistralmente al equipo carioca. Fue una victoria contundente, 3-0, en el que ha sido el partido más importante en la historia del Flamengo.

Años después, en 1992, la historia se repetiría. A Japón llegó el Dream Team, el considerado mejor equipo del mundo cuyo juego de control y calidad rompía moldes. De la mano de Cruyff, Stoichkov y Laudrup, el Barcelona era el inmenso favorito. Pero al Sao Paulo, aquella tarde oriental, lo entrenaba Tele Santana, el mismo que había dirigido al Brasil más bello desde 1970, el del Mundial 1982. Raí, Muller y Palhinha fueron demasiado para el equipo de ensueño: 2-1 ganaron los brasileros.

El éxito de la Copa Intercontinental fue tal que la FIFA se interesó en patrocinarla. En 2000 realizó un burdo intento que terminó con la humillación simultánea de Real Madrid y Manchester United y la victoria del Corinthians que la jugó como representante local. El primer mundial de clubes lo ganó un equipo que nunca había ganado la Copa Libertadores. La anécdota del torneo fue el rechazo de Romario a la petición de David Beckham por intercambiar camiseta. Orgulloso o baixinho. A pesar del relativo fracaso del torneo, la FIFA tenía preparada la siguiente edición un año después. Por problemas financieros, el torneo de doce equipos que se iba a realizar en España, no se disputó. Así que la Copa Toyota o Intercontinental siguió disputándose hasta el 2004. Su último campeón fue el Porto que batió a un ultradefensivo Once Caldas en los penales.

En 2005, por fin, la FIFA pudo tomar control del torneo. Pero en aras de la pluralidad que se le exige a la FIFA, la disputan los Campeones de las seis federaciones (África, Asía, Centro y Norte América, Europa, Oceanía y Sur América). En sus últimas versiones, además, el campeón local también disputa el torneo. El Liverpool, aquel que se negó a disputar la Copa Intercontinental en dos ocasiones, tuvo el dudoso honor de ser el primer subcampeón de dicho torneo. El Sao Paulo lo derrotó 1-0. El partido más emocionante en el denominado mundial de clubes ha sido, quizás, la derrota de Estudiantes frente al Barcelona de Pep, Messi, Xavi e Iniesta. La victoria en la prórroga del Barcelona con gol de pecho de Messi llevó a una de las imágenes más emotivas del torneo. La lagrimas de Guardiola celebrando su sexto título de seis disputados, lo nunca hecho hasta el momento. Aquel Barcelona quedará en la retina de todos. Pero también la defensa épica del Estudiantes liderado por la Brujita Verón. Desde luego, no habría sido injusta una victoria del equipo de La Plata.

Copa Intercontinental y Mundial de Clubes

La tabla resume la historia de los enfrentamientos intercontinentales. Con la notable excepción de 2010 cuando el Internacional de Porto Alegre fue batido por el TP Mazembe del Congo en semifinales, todas la finales han sido Europa vs. Sur América. En las finales se han marcado 175 goles repartidos casi equitativamente para un promedio de 3.43 goles por partido, excelente cifra. Sur América ganó el trofeo durante 6 años consecutivos entre 1979 y 1984 hasta que en 1985 Argentinos Juniors claudicó por penales ante la poderosa Vecchia Signora de Turin, la Juve de Cabrini, Scirea y sobretodo Platini y Laudrup.

Las rachas europeas han llegado de la mano de la globalización. La primera en el 2000 la rompió el Boca Juniors que, con dos goles de Martin Palermo logró superar al poderoso Real Madrid de Roberto Carlos, Figo y Raúl. La última racha está vigente. Queda por ver si el Corinthians es capaz de batir al Chelsea de Benitez.

Finalmente, cabe destacar que el equipo más ganador, Milan, es también el más perdedor. Ha jugado 8 veces el torneo a pesar de haber ganando ´sólo´ 7 Copas de Europa. En 1993 jugó el torneo en reemplazo del Olympique de Marsella acusado de sobornos en el torneo francés. Aquella vez perdió ante el maravilloso Sao Paulo de Telé Santana.

Independiente también es un asiduo del torneo aunque no participa desde 1984. Perdió cuatro veces aunque en su última comparecencia batió al Liverpool cuya historia en el torneo también es trágica. Cinco veces campeón de Europa, declinó participar en dos ocasiones. Sus otras tres comparecencias se cuentan por derrotas.

Para terminar, recordemos la historia del Benfica de Eusebio. Un grande europeo de los años sesenta. Así como ganó dos Copas de Europa también perdió otra tres. Contra los equipos Sudamericanos tuvo un pobre desempeño. En 1961 ganó 1-0 en Lisboa pero fue vapuleado por el Peñarol en Montevideo: 5-0. El tercer partido, dado que no se consideraba la diferencia de goles, lo ganaron los carboneros por 2-1. Un año después, Eusebio se enfrentó al Santos de Pelé. 3-2 ganaron los brasileros en Rio de Janeiro. En Noviembre de 1962 el Santos le empacó 5 a al Benfica en la mismísima Lisboa. Eusebio tendría que esperar hasta el mundial de 1966 para tomar cumplida revancha de Pelé.