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Mundial de 48 equipos: Aburrido



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Algunos, hace ya varias ediciones, venimos sintiendo que la primera ronda de la Copa del Mundo es aburrida. La emoción se mantiene, por supuesto, cuando juega la selección nacional. E incluso cuando alguna sorpresa, como Costa Rica en 2014, derrota a los favoritos. Pero de fútbol poco.
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Mundial con 40 equipos: malo


La gran carta de Havelange para acceder a la presidencia de la FIFA en los años setenta fue prometer una ampliación en el número de equipos participantes en los mundiales de fútbol. Hasta 1978 el número de participantes era de 16. En Uruguay 1930 y Brasil 1950 sólo 13 equipos participaron porque europeos y asiáticos (en 1950) decidieron eventualmente declinar la invitación. Continue reading Mundial con 40 equipos: malo

¿El ocaso del fútbol Colombiano?


En 1994, cuando expulsaron a Maradona por doping del Mundial de EE.UU., la tristeza se apoderó de muchos hinchas del fútbol. En pocos lugares las manifestaciones de dolor y rabia fueron tan fuertes y radicales como en Bangladés. Allí, cuenta Kuper en Soccer Against the Enemy, 20.000 personas marcharon por Daca, la capital, exigiendo que a Maradona se le dejara jugar. Incluso, ejerciendo a fondo su profesión, Mohammed Anwarul –abogado bangladesí– demandó al entonces presidente de la FIFA, Havelange por 1000 takas (unos US$20) debido a los trastornos mentales que le había supuesto la expulsión de Maradona del Mundial.

La anécdota resalta las pasiones que el fútbol despierta. Pero llama la atención que en ciertos lugares la pasión no es sobre lo que se tiene a mano sino sobre lo que llega por la televisión. Particularmente cierto es esto en el sudeste asiático, región futbolera por excelencia. Allí los ídolos no juegan en Tailandia o Malasia sino en Inglaterra o España. La lejanía hace que el interés se cultive a través de la televisión. Las apuestas en torno al fútbol europeo, el inglés y la Champions en particular, es otro ingrediente que impulsa constantemente el interés por seguir los pasos de Messi, Robben o Agüero.

En América Latina, en Colombia en particular, el interés por el fútbol doméstico es muy superior al que se tiene en esa zona de Asia. Sin embargo, la emigración del talento local (y de muchos sin tanto talento valga decir), nos deja un torneo cuya calidad cada vez está más comprometida. La evidencia anecdótica sugiere que poco a poco los jóvenes se interesan, como los asiáticos, más por los enganches y goles de Ronaldo o Rooney que por el despliegue físico de Robayo o Roa. No hay encuestas sistemáticas que permitan probar la hipótesis. Pero decidí indagar esto con los estudiantes de mi curso de Fútbol, economía y sociedad que dicto en la Universidad de Los Andes.

A 59 estudiantes del curso les pregunté cuál era su equipo preferido en Colombia. También les pregunté por su equipo preferido en el exterior. Finalmente les pedí que me indicaran si preferían el equipo de Colombia o el del exterior. El 53% indicó que prefería un equipo extranjero. El 47% aún prefiere un equipo colombiano.

Preferencias FES 2016

Los resultados del ejercicio no son más que una muestra sesgada de un grupo de estudiantes que tienen interés en el fútbol. Por lo tanto no es posible sacar conclusiones definitivas sobre las preferencias de la población. Pero son llamativos y ante lo que observamos a diario en radio, prensa, televisión e Internet, no parecen resultados sorprendentes. Quizás los entes que manejan los hilos del fútbol en Colombia deberían investigar sobre el tema para poder actuar de manera adecuada. No sea y estemos viviendo el ocaso del fútbol colombiano y no nos hayamos dado cuenta.

El Maracanazo: ¿Por qué ganó Uruguay?


Mucho se ha escrito del Maracanazo, el partido final del Mundial de Brasil 1950. Tan conocida es la historia general que por ello nunca había escrito de aquel partido en Gol y Fútbol. La muerte de Alcides Ghiggia, el autor del gol decisivo que coronó a Uruguay como Campeón del Mundo nos trae aquel partido a la memoria. Un partido sobre el que, quizás sorprenda, se cuenta poco. La historia ha sido benévola con las anécdotas; del fútbol practicado, en cambio, poco ha llegado hasta nuestros días.

Brasil, nos cuenta la historia, llegaba como gran favorito tras meter 6 y 7 a España y Suecia respectivamente. Uruguay, empató con España 2-2 gracias a un gol de Obdulio Varela en el mintuo ’72. A Suecia la derrotó 3-2 tras remontar con dos goles de Miguez quien empató en el ’77 y marcó el gol de la victoria en el minuto ’84.

Como anotaba en 1950 el Mundo Deportivo de Barcelona tras la debacle española: “el fútbol que hemos visto hoy, ha sido algo así como un fantasmagórico ‘ballet’ pleno de vida, de color, de coordinación, que han puesto en práctica unos maravillosos ‘jongleurs’ de ebano”.

La leyenda afirma también que Angelo Mendes de Moraes, alcalde de Río, en su discurso previo al partido, saludó al equipo con el ya famoso “ustedes, que en breve serán campeones del mundo ……”. La prensa contemporánea, ABC y Mundo Deportivo de España, sin embargo, no reflejan eso en sus crónicas: “en breve alocución Morales (SIC) se ha dirigido a los dos equipos contendientes recordando que los uruguayos han sido campeones del mundo y felicitando a los brasileños por los triunfos obtenidos, al mismo tiempo que les ha invitado a esforzarse por conseguir también la victoria”. Los vídeos sugieren que parte de su discurso fue: “Hemos prometido Maracaná a ustedes los jugadores. Hemos mantenido nuestras promesas. Ahora le toca a ustedes ganar este juego”. Era una forma de recordar a sus compatriotas que él había sido clave en el desarrollo del Maracana. De paso ponía más presión. Pero en ese momento , a ojos brasileños, era pertinente.

Aquel Brasil – Uruguay era la final de un torneo que no tenía final. Ante los resultados del cuadrangular que definía el título, el empate daba el título a Brasil. A los charrúas sólo les valía el triunfo. Seis meses antes del Mundial, dicen algunas notas de la época del ABC de España, el 90% de los brasileros creía en el triunfo final. Pero a medida que se aproximaba el Mundial, la confianza cedía. Y había razones para ello. Si bien el 7 de mayo del 1950 Brasil derrotó 2-0 a Paraguay, el 13 de mayo, apenas a un mes de comenzar, el ‘scratch’ no pudo más que empatar a 3 en São Paulo. El 18 de mayo, Brasil derrotó a Uruguay por 1-0 en Río. Ello fue poca revancha tras la derrota 3-4 ante el mismo rival el 6 de mayo en São Paulo. Así que al comenzar el Mundial sólo 55% confiaba en el triunfo final.

Pero la prensa, particularmente la de Río apretaba. En cierto sentido, y recordando lo que sucedió en Brasil 2014, parece que nada ha cambiado. La prensa advertía, antes del partido, a Mr Reader, el flemático árbitro inglés que había de pitar el partido: “Mr. Reader, vigile usted bien al equipo uruguayo” advertían. Obviaban el bombardeo al que habían sido sometido suecos y españoles. Mundo Deportivo afirma que tras el partido contra España “resultaron dos personas muertas y más de 250 heridos”. Por ello, de cara al partido decisivo, además de 5.000 policías y 12 ambulancias el jefe de policía “reiteró la orden prohibiendo la venta de naranjas y de botellas con refrescos con el fin de evitar que las naranjas y los cascos fueran empleados como proyectil”. Prohibió además “disparar bombas, cohetes y demás armamentos petardistas y que en el último partido [ante España] produjo heridas a varios espectadores o cayeron sobre el campo con riesgo para jugadores.”

O Brasil Vencerá

Pero la prensa azuzaba. Mundo Esportivo de Brasil se preguntaba sí “¿alguien puede concebir que Brasil no se marche como soberano con el Campeonato del Mundo?” Afirmaba que “Brasil vencerá con la autoridad que los distingue de los demás participantes”. La presión de la prensa fue tal que, después del partido, Mundo Deportivo de España escribía “los histerismos del Brasil lo han superado todo y lo han ridiculizado todo. Se deseaba el triunfo no como una satisfacción nacional, hasta cierto punto admirable. Se deseaba para humillar al vencido para pasear su cadáver en hombros, en esos entierros simbólicos de tan mal gusto, que se efectuaron ya con motivo de los triunfos sobre Suecia y España.”

Los jugadores brasileros, en cambio, eran comedidos. Ellos sabían de la dureza de Uruguay. Mientras la prensa se preguntaba si Uruguay caería como Suecia y España o aguantaría, ellos, en el fondo, sabían que el rival era de cuidado.

Aún así, Brasil anotó a los cuatro minutos del primero tiempo. Aquel gol de Chico se anuló porque estaba en fuera de juego. Uruguay aguantaba el impulso inicial de los brasileros y salía al contragolpe. A los 9 minutos Miguez, el héroe ante Suecia, dispara potente. Barbosa, el arquero brasileño, atajó el potente tiro.

Antes del minuto quince, Máspoli, guardavallas celeste, saca con la yema de los dedos un fuerte remate de cabeza de Ademir. Los tiros de esquina en el fondo celeste se sucedían. El fútbol de antes no era como el de hoy. Obdulio Varela, ‘el Negro Jefe’ manda en el centro del campo. Con fútbol y con fuerza. Las crónicas del partido afirman que “propina un puntapié a Bigode además de una bofetada en la nuca”. Tendremos que suponer que Mr Reader no vio intención en la acción porque apenas señaló la falta en contra de Uruguay.

El último cuarto de hora del primer tiempo es de Uruguay. Barbosa debe actuar aunque no puede detener un tiro de Miguez. El larguero sería su aliado.

Para el segundo tiempo, nuevamente Brasil sale con fuerza. En esta ocasión tiene premio. Ademir a Friaca y éste se interna para marcar al minuto 47. Los uruguayos protestan el gol. La leyenda dirá que Varela silenció el Maracaná. Las imágenes no permiten establecer el rol de Varela en aquel momento. Él siempre afirmó que en realidad creyó que el gol debía anularse. Pero ni él hablaba inglés, ni Mr Reader español. Con el estadio nervioso, el partido se reanudó. Ahora es Uruguay quien ataca. Barbosa, el arquero brasileño que la historia decapitó, pero que fue nombrado por Mundo Esportivo como el mejor del torneo, comenzó a tener protagonismo. Y si no era él, el palo, a tiro de Míguez, volvía a aliarse con el ‘scratch’.

La presión celeste tuvo premio al minuto 23 cuando Schiaffino empata el partido a pase de Ghiggia. El puntero uruguayo había dejado en el camino a Bigode, el verdadero objeto de crítica por parte de la prensa brasileña. Schiaffino diría después que le pegó ‘mal’ al balón. Gol es gol. Como entró, le pegó bien.

Tras el empate el partido se acelera; la violencia asoma. Además el partido se empareja. Brasil consigue su octavo tiro de esquina. Pero no sacan partido. A los 34 marca Ghiggia. Como antes, dejó en el camino a Bigode. Como antes, Schiaffino entra por la mitad. Barbosa intuye el pase y da un paso a la derecha. Ghiggia lo ve y dispara raso entre el poste y el portero. Un gol que haría historia.

Brasil se desborda. Ataca sin piedad. Entonces sobresale la figura de Roque Máspoli. El público jalea. Los jugadores brasileños aprietan. ABC cuenta que “los tres minutos finales son indescriptibles por la emoción que embarga a los 170.000 espectadores [aunque había prácticamente 200.000 con el sobre cupo] y a los 22 jugadores en la cancha”. En esos minutos Brasil hace llegar el balón a Ademir. Era el gol del título. Máspoli desvía el balón al enésimo tiro de esquina a favor de Brasil. Nada que hacer. Uruguay es Campeón del Mundo.

Flavio Costa, entrenador brasileño diría tras el partido: “Pudimos ganar, pero la desgracia estuvo esta tarde a nuestro lado. No sé como no entraron en la meta uruguaya los dos tiros de Zizinho y el otro de Chico. Creo que hemos sabido perder que es muy importante en fútbol, sobretodo cuando se juega con un equipo duro”. Pero no aprendieron a perder. Mundo Esportivo, analizando el mundial afirmó “No es un equipo extraordinario Uruguay. Faltan valores realmente técnicos para algunos puestos”. El análisis de los ‘problemas de la selección uruguaya’ siguen y siguen. Después culparon a Costa por el criterio de elección de jugadores, la falta de entrenamiento apropiado en la concentración, o el criterio regionalista en la elección de jugadores. “¿Por qué”, se preguntaba la prensa, “si tenemos a los mejores jugadores del mundo, no vencimos en el campeonato? Porque no tenemos técnico.” Nuevamente viene a la cabeza el Brasil post 1-7. En 2015, ya no tienen los mejores del mundo. Pero siguen teniendo el mismo problema de falta de técnicos.

La realidad es que en 1950 perdieron porque Uruguay fue mejor equipo ese día. Como dijo Obdulio Varela: “Es difícil ganar a un equipo cuando le apoyan 200.000 entusiastas. Nuestra victoria tiene doble mérito por esta razón. Por líneas y en conjunto, hemos sido superiores a los brasileños. No hemos tenido mucha fortuna; en otro caso hoy hubiera habido goleada pese a la ‘torcida'”.

 

Fútbol Femenino: superando la prohibición


Lancet, una de las más prestigiosas revistas de salud pública, publicó los resultados preliminares de un grupo de médicos y educadores sobre la capacidad deportiva de las niñas británicas. Corría el año de 1922. Concluía, como no podía ser de otra manera, que la educación física era beneficiosa para la salud física y mental de las niñas, al tiempo que fortalecía el intelecto y la moral.

El informe no encontró relación negativa entre la actividad deportiva y problemas de salud entre las niñas en edad escolar. Concluían los autores que la actividad deportiva en todas sus formas era beneficiosa para niñas y adolescentes. Todas las actividades menos una: el fútbol. El informe resultó devastador y decisivo para retrasar el desarrollo del deporte rey entre las mujeres más de medio siglo.

El primer partido registrado de fútbol femenino data del 23 de marzo de 1895. Aquel partido fue el inicio de una pequeña gira del British Ladies Football Club que terminó con un partido en Newcastle ante unos 8.000 espectadores. El éxito de la gira, que debió impulsar definitivamente el fútbol femenino se vio frenado por la orden que la Federación Inglesa emitió en 1902 de prohibir a todos sus miembros apoyar o jugar contra equipos femeninos. Eran años donde se luchaba por los derechos de la mujer y el establecimiento masculino veía con preocupación que se abriese otra puerta de competencia.

La Primera Guerra Mundial, ironías de la guerra, fue decisiva en el desarrollo del fútbol femenino. Con los hombres en el frente de batalla, las mujeres se hacían imprescindibles en las fábricas para mantener la maquinaría de guerra engrasada. Esas empresas que durante años habían mantenido equipos de fútbol como recreación para sus trabajadores continuaron la costumbre con las trabajadoras. Los partidos benéficos a favor de la Cruz Roja ayudaron a popularizar el deporte rey entre las mujeres y, además, demostró que las mujeres podían ser tan fuertes en la fabrica como en el campo de juego.

El equipo más famoso, sin duda, fue el de Dick Kerr’s Ladies que W.B. Dick y J. Kerr fundaron en Preston en su fabrica en 1917.  Tras la guerra, las mujeres perdieron su trabajo en las fabricas pero la semilla del fútbol había quedado sembrada. En 1920, en el Boxing Day (26 de diciembre), ante 53.000 espectadores en Goodison Park (Liverpool), Dick Kerr’s Ladies derrotó 4-0 a St. Helen’s Ladies.  Ese mismo año, al derrotar a un combinado francés 2-0, hicieron historia al disputar el primer partido internacional del fútbol femenino. El entusiasmo del equipo fue tal que en 1922 realizó un tour por los Estados Unidos para jugar ante equipos de hombres. Tras pasar por Canadá, donde se les prohibió jugar, en Los Estados Unidos ganaron 3 partidos, empataron 3 y perdieron 3. Un bagaje más que positivo.

Pero el partido de Goodison Park había alertado a la Federación Inglesa (FA) del naciente interés por el fútbol femenino. Preocupados por la competencia que se les avecinaba, decidieron prohibir cualquier partido de fútbol femenino en estadios de equipos afiliados a la FA. La prohibición, que duraría hasta 1971, acabó con cualquier posibilidad de desarrollar un torneo organizado y competitivo en Inglaterra. Ello no impidió, sin embargo, que algunos equipos femeninos siguieran compitiendo, incluso con viajes al extranjero como el realizado por Dick Kerr’s Ladies a los EE.UU.

La prohibición se justificó en la excesivamente peligrosa actividad física que representaba el fútbol para las mujeres. El artículo de The Lancet llegó como anillo al dedo para justificar ‘científicamente’ la decisión.

No era la primera vez que se prohibía a las mujeres jugar. Ya en 1896, la Federación Holandesa había prohibido el partido de mujeres entre el Sparta de Rotterdam y un once inglés. Siempre ‘preocupados’ por la salud, tales impedimentos se habían reproducido también en Alemania.

La prohibición se extendió, como el fútbol mismo a América Latina. El primer partido femenino en Brasil se disputó a comienzos de los años 20. En los años 30 el fútbol femenino contaba con el apoyo de federaciones locales y regionales, particularmente en Río y Sao Paulo. Pero desde el establecimiento se promovía otras actividades deportivas más acordes con el ‘carácter femenino’. Actividades que no pusieran en riesgo su naturaleza ‘frágil’, ni causara ‘daño pélvico’ que pudiese ‘poner en riesgo los órganos femeninos’. Algunos doctores iban más allá y afirmaban que el fútbol tenía defectos y vicios que podían “alterar la delicada psicología femenina”.

Un ciudadano preocupado escribió en 1940 una carta al presidente alertándolo sobre la calamidad que se avecinaba a la nación si se permitía que niñas y jóvenes mujeres siguiesen jugando al fútbol. Getulio Vargas, entonces presidente brasilero, urgió al Ministerio de Salud a revisar el caso pues “la ingente bibliografía existente”,   indicaba el trauma que “el fútbol podía causar a los importantes y delicados órganos femeninos”. En 1941 se prohibió en Brasil jugar a las mujeres al fútbol, rugby y judo. La prohibición duró hasta 1975.

El fútbol femenino causaba reacción en toda América Latina. En 1950 surgió el Deportivo Femenino en Costa Rica. Tras diversos tours por Centro América y algunas islas del Caribe, llegaron a Colombia en 1960. En la frontera les impidieron la entrada porque los uniformes de las jugadores no eran acordes a la norma moral del país.

A pesar de los obstáculos, el fútbol femenino comenzó a resurgir con fuerza en 1970 cuando Italia organizó la primera Copa del Mundo de Fútbol Femenino. El torneo, como el de 1971 en México, no son oficiales porque FIFA no tuvo incidencia en su organización.  A la final, en 1971 entre México y Dinamarca asistieron 110.000 espectadores. 0-3 ganaron las danesas. Posteriormente se realizaron unos mundialitos en Italia durante los años 80 y un invitacional de la FIFA en China en 1988. Finalmente en 1991 se disputó el primer Mundial Femenino con victoria de los Estados Unidos sobre Noruega 2-1.

El fútbol femenino fue discriminado por más de 50 años en prácticamente todo el mundo. A la fecha, incluyendo Canadá 2015, se han disputado 7 ediciones del torneo. La final del último mundial entre Estados Unidos y Japón generó en el país norteamericano más audiencia que la final de la NBA. Es más, la victoria 5-2 de las norteamericanas es el evento futbolístico más visto en la historia de la televisión en los Estados Unidos.

Cincuenta años de retraso que comienza a quedar atrás. El proceso de convergencia está en marcha.

 

El Fútbol, no la FIFA, es como una religión


Hay campaña electoral en la FIFA. Blatter, el veterano Presidente del organismo rector del fútbol internacional -en el cargo desde 1998- afirmó recientemente con mucho de prepotencia que “a través de las emociones positivas que genera el fútbol, la FIFA es más influyente que cualquier país del mundo y cualquier religión”. La frase tiene su parte de verdad. El fútbol mueve masas, quizás más que la misma religión. Pero es el fútbol la que mueve las masas. No es la FIFA. Los grandes imperios comienzan a caer cuando llegan a su apogeo. Y la FIFA está arriba, mirando con prepotencia el mundo hacia abajo.

A estas alturas todo el mundo saber; todos sabemos que la elección de Catar como sede del Mundial de Fútbol de 2022 se debe únicamente a los petrodólares que desde allá llegan. Lo curioso es que la FIFA le hizo conejo a los árabes. Les prometió un mundial en el verano. Ellos se dedicaron a buscar novedosas alternativas que permitiese jugar al fútbol con 50 grados centigrados a la sombra. Pero una vez comenzado el estadio bandera les dice que no. Que el Mundial será en Noviembre y Diciembre.

La FIFA, comandada por Jules Rimet, decidió en 1928 realizar una competición cada cuatro años abierta a todas las asociaciones afiliadas. En realidad no se dijo que tenía que ser en el verano europeo. Pero así se hizo. Y entre el 13 y el 30 de junio se disputó el Mundial de Uruguay en 1930. Desde entonces la tradición marca que el Mundial se juega en el verano.

La tradición, hoy día cuesta dinero. Muchos millones. Más del 70% de los jugadores del pasado mundial procedían de equipos que disputaban las competiciones del viejo continente. A diferencia de Sur América, el fútbol europeo está muy bien organizado. La Bundesliga, por ejemplo, informa desde antes de comenzar el torneo fechas y horarios de todos los partidos de la temporada. No hay lugar para improvisación.

La improvisación la quiere imponer la FIFA. Jalonados por intereses económicos no necesariamente claros, sabemos que la final se disputará el 18 de diciembre.  Si el mundial arranca el 20 de noviembre, los jugadores deben estar con la selección 15 días. Es decir, el fin de semana del 5 y 6 de noviembre de 2022 deberían pararse todos los campeonatos.

Los europeos han protestado. Rompe estructuralmente con la organización de sus competiciones nacionales e internacionales. Guinea, sede designada de la Copa de África a disputarse en enero del 2023 ya afirmó que no cambiaría la fecha. Después del Mundial, los jugadores se van de vacaciones. En Inglaterra, el fútbol de navidad es una tradición. En España para muy poco. Todo ello habría que reorganizar en 2022.

La decisión de jugar a finales de otoño en Catar es razonable. El problema es que el esfuerzo de muchos no compensa el beneficio de uno cuando, además, Catar en el fútbol pinta poco o nada. Más allá de los dólares que ofrece, su valor deportivo es escaso.

Las consecuencias, por más dinero que ofrezca la FIFA a los clubes de origen de los jugadores que jueguen el mundial puede resultar en un cisma en el fútbol que sería la peor de las consecuencias. No hace falta sino que 5 federaciones se pongan de acuerdo en retirarse de la FIFA: la inglesa, alemana, española, italiana y francesa. El fútbol, como el resto del mundo, no es equitativo. Ellos dominan la parada.

Por otro lado, un Mundial de Fútbol es noviembre/diciembre traerá que las excusas del cansancio desaparezcan. La siguiente gráfica recoge el indicador de rendimiento de whoscored.com que mide el rendimiento de cada jugador durante el partido.

En la gráfica agrupé los indicadores de los mejores 2 equipos de las cuatro principales ligas y su evolución mes a mes.  La información sól esta disponible para la temporada 2014 – 2015,, luego es difícil hablar de tendencias. Pero dado que los grandes equipos definen los torneos en marzo, abril y mayo, esperaba encontrar cierta tendencia decreciente en noviembre y diciembre. Ello permitiría sugerir que los equipos deberían reacomodar su estrategia física anual con el mundial del 2022. La realidad es que no hay una tendencia clara.

rating 5 mejores ligas 2 equipos

La Bundesliga, cabe anotar, para en invierno. Luego esa caída de noviembre a enero no es sorpresa. Los equipos aprietan los primeros meses del campeonato, descansan, comienzan en enero como en agosto y vuelven a subir. El resto de ligas presenta rendimientos, más o menos constantes salvo que queramos ver algo raro en el caso italiano donde en marzo han caído. Estos desempeños quizás sea algo que valga la pena explorar con más detalle en el futuro.

Por ahora la conclusión es que la pelea de los clubes europeos es meramente económica, no deportiva. Ello lo hace más peligrosa. La FIFA está comprometida ya con Catar. Aún faltan 7 años. Muchas cosas pasarán aún.