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Exceso de democracia en el balón de oro



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En los últimos años el balón de oro con el que la FIFA y la Revista France Football premiaban al mejor futbolista de la temporada se convirtió en centro de atención del circo futbolístico mundial. El mecanismo de votación de la FIFA, un país, un voto (uno de periodista, uno del capitán de la selección y uno del seleccionador nacional), deja la elección al poder mediático de quienes lo ostentan. Así, el entusiasmo inicial de unificar el premio al mejor jugador, poco a poco degeneró en ridiculez. Se tocó fondo con el “insulto” de Cristiano Ronaldo “ a Xavi por no haber recibido un balón de oro. Él, sacó pecho, tiene 3.

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La clave es Omar Pérez


El día del ya histórico 0-4 del Barça al Madrid, Iniesta ejecutó 69 pases, 66 acertados. Aquel día los pases acertados del Barça (586) superaron el total de pases del Madrid, 488.

 

Si bien el fútbol es tan simple como pasar y recibir, hacerlo bien sólo está al alcance de unos pocos. Recientemente la Web Four Four Two analizó los tres primeros partidos del Liverpool de Klopp con los tres últimos de Rodgers, el destituido entrenador red. Aunque ambos buscaron recuperar el balón inmediatamente, aplicando lo que Guardiola llamó la “ley de los seis segundos”, Klopp busca implementar una muy veloz transición de defensa a ataque. Así le metieron tres de los cuatro goles al City.

Las cifras sugieren un problema inesperado: los jugadores con los que cuenta Klopp no logran acertar en el pase a altas velocidades. Aun ganando 1-4, el Liverpool tuvo aquel partido un porcentaje de acierto en el pase de 68,3%, cifra inferior a cualquier partido disputado la última temporada. Lo relevante es el resultado, pero lo anterior sugiere que Klopp buscará refuerzos en el próximo mercado de fichajes.

 

El día del City el Liverpool realizó 385 pases. Es, hoy por hoy, un equipo mundano comparado con Barça, Madrid o Bayern. En Colombia, antes de ser eliminado por Junior, Santa Fe ejecutó un total de 314 pases por partido. Tuvo un acierto del 74%. Lejos del 88% que maneja el Barcelona, pero superior a lo registrado por el Liverpool en su mal día.

Quien ha movido a Santa Fe por más de un lustro es Omar Pérez, intermitente por las lesiones este semestre y jugando en Colombia gracias a su delicada rodilla. El fútbol colombiano, los hinchas rojos en particular, celebran que el miedo a una recaída de su lesión de rodilla haya permitido que el decaído campeonato local haya disfrutado de un jugador de los que hace mucho tiempo no se veía en vivo.

Aun jugando a medias este semestre, la importancia de Pérez se entiende a la luz de las cifras. En el semestre Santa Fe realizó 317 pases cuando el argentino no disputó el partido. Con Pérez en el campo durante al menos 45 minutos, el equipo realizó 330 pases. El porcentaje de acierto en el pase sube del 72% al 76%. Es decir, no sólo juega sino que pone a jugar.

Uno quisiera tener un dato adicional de Omar Pérez, pero ese dato no existe, y si existe, no lo tengo. Sin Omar, el balón en manos de Santa Fe tiende a parecerse a un globo. Vuela y vuela por el aire. Con Omar, el globo pasa a ser un balón y termina siendo tratado con el respeto que se merece. El balón aterriza y comienza a dibujar peligro en el arco contrario.

Muy poco ha jugado la sudamericana, lo que quizás explique que de local Santa Fe apenas haya intentado 269 pases en promedio (186 de visita). Tras el empate alcanzado en el partido de ida de la final de la Sudamericana ante Huracán, lo mejor que le podría pasarle a Santa Fe es que Pérez estuviese en condiciones de participar activamente en la final. Contra Junior no jugó su mejor partido; sin él, Santa Fe está en la final. Pero con él en condiciones, la ilusión de un título continental se dispara.

Del Barça de Guardiola al Barça de Messi


La historia dice que el mejor Barcelona de siempre, aquel que ganó el famoso sextete (Copa de Europa, Liga, Copa del Rey, Supercopa de Europa, Supercopa de España y Mundial de Clubes) se identifica como el ‘Barça de Guardiola’.

El Barça de Guardiola tenía cracks de talla histórica. Destacaron tres por encima de todos. Xavi, ya maduro e Iniesta y Messi en lo mejor de sus carreras. Con Guardiola en la dirección, el Barcelona jugó el mejor fútbol que se ha visto en el Siglo XXI. Algunos dirán que el mejor de la historia.

Con esos tres cracks, más otra serie de jugadores superlativos como Alves (en su mejor momento), Piqué, Valdés, Busquets, Henry o Eto’o, surge de manera natural una pregunta: ¿por qué se conoce al equipo como el Barça de Guardiola y no el Barça de Messi, de Iniesta o mejor todavía, el Barça de Xavi?

La razón tiene fecha exacta: 2 de mayo de 2009. El Barcelona llegaba líder al Bernabéu. Tenía 4 puntos de ventaja, suficientes para permanecer en punta aún cuando perdiese el partido. Pero el Madrid, es mucho Madrid. Después de perder 2-1 en el Camp Nou el clásico de la primera vuelta el Madrid ganó 52 de 54 puntos posibles. De ganar el clásico, por aquello de que el deporte es también de momentos y psicología, la remontada no parecía una quimera.

Fue entonces cuando ‘Pep’ Guardiola hizo el movimiento que cambiaría la historia. La de su Barça, la de Messi. El concepto que escribió su nombre con letras de oro para siempre en la historia del fútbol mundial.

La delantera del Barça que saltó al gramado blanco estaba compuesta por Eto’o, Messi y Henry. Guardiola mandó a Eto’o a jugar de extremo, siempre pegado a la banda derecha. El camerunés cumplió de tal manera que las crónicas del partido al día siguiente decían que el Barcelona había ganado, 2 – 6, sin precisar del mejor Eto’o.

Messi jugó de cuarto centrocampista, de delantero retrasado. Por la mitad. Messi jugó de falso nueve. Aquel día el Barcelona marcó 6 goles sin delantero centro. No fue aquella la primera vez que Messi jugaba ahí. Ya lo había hecho antes por momentos en partidos ante rivales importantes como Valencia o Sevilla. Sí fue la primera vez que salió a jugar de inicio de falso nueve.

Eto’o, que poco participó en el partido diría después: “el mister estuvo muy lúcido cuando me mandó a la banda mientras Messi se iba al centro”. Entre Xavi, Iniesta y Messi destrozaron al Real Madrid. Un Madrid, la historia olvida, que venía de arrasar a cuanto rival se encontraba en la liga española.

Guardiola justificó el movimiento en la necesidad de recuperar la ventaja numérica en el centro del campo. Con Messi por la derecha, la referencia del marcador era clara. En general los cuatro defensas del rival marcaban los tres atacantes blaugranas al tiempo que los medios neutralizaban su medio del campo. Aquel día salieron Xavi, Iniesta y Touré Yaya. Al mover y retroceder a Messi al centro, argumentó Guardiola, no lo seguía ninguno de los centrales. De hacerlo, quedaría un boquete entre el central restante y el marcador respectivo que a buen seguro Xavi e Iniesta aprovecharían para lanzar con su acostumbrada precisión al par de flechas Henry y Eto’o. Así que Messi bajaba, recibía sin hombre encima y creaba diferencias.

Con el tiempo, por supuesto, la estrategia se intentó contrarrestar. En ocasiones, como lo hizo Mourinho o incluso Ancelotti, se contrarrestó con éxito. Pero para la historia quedó aquel Barça que ganaría el sextete, además de un buen número de títulos adicionales.

El Barça versión 2014 – 15 también ganó el triplete (Champions, Liga y Copa del Rey). Como Guardiola, Luis Enrique, su entrenador, ganó el año de su estreno. Con Xavi de salida, reemplazado por un eficiente, pero lejos del mejor Xavi, Rakitić, el Barça siguió fiándose de Iniesta, de un joven Neymar, un todoterreno Luis Suárez y sobretodo un inconmensurable Messi.

A diferencia de Guardiola, Luis Enrique ya había dirigido al máximo nivel, particularmente la Roma de Totti. Allí fracaso y además terminó enfrentado a la máxima estrella romana. En el Barcelona le vino a pasar algo similar. Intentó castigar a Messi, el Barça perdió aquel partido donde sentó al argentino y a Neymar y las directivas tuvieron que echar al director deportivo, Zubizarreta, para no despedir al entrenador. Luis Enrique entendió a tiempo que debía poner a Messi, siempre. Y así ganó.

Pero la sensación de este Barça es diferente. Si en ambos Messi era la estrella, con Luis Enrique se percibe un entrenador que tiene la suerte de contar con uno de los mejores jugadores de la historia. El asturiano entiende que Messi debe jugar, pero no tiene reparos en alinearlo al lado de la suplencia. El experimento, Messi o no Messi, salió mal. La humillante derrota en la Supercopa de España (4-0 en la ida, 1-1 en la vuelta), cuando alineó un equipo llenó de suplentes, hace incierto el futuro.

¿Es Luis Enrique un gran entrenador que gracias a su habilidad estratégica y su dominio del vestuario logro ganar cuatro títulos en serie (hay que adicionar la Supercopa de Europa)? o ¿es Luis Enrique un entrenador que tiene la gran suerte de contar con un gran equipo y con Messi (además de Neymar y Luis Suárez)? La ida de la Supercopa de España demostró que no es partidario de jugar con tres delanteros. Ante la baja de Neymar por paperas, optó por Rafinha en la mitad, no por Pedro arriba. Los tres delanteros no los usa por convicción, parece más una obligación.

El debate está abierto. Luis Enrique no salió del Barça porque ningún equipo echa a un entrenador que gana el triplete. Pero creo que nunca convenció del todo.

En mi opinión Luis Enrique no es un gran estratega y, más allá de la calidad de su nomina, son limitadas las virtudes que exhibe. Desde luego no es un entrenador excepcional. Por eso, un equipo ganador como este Barcelona será para siempre recordado como el ‘Barça de Messi’. Nadie nunca lo llamará el Barça de Luis Enrique.

La historia al final dictará sentencia. ¿Será alto, medio o bajo el rol de Luis Enrique en este Barça?

 

El rol de Luis Enrique en el ‘Barça de Messi’ es:

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El rendimiento de Iniesta


Debatía en días pasados con lectores de gol y fútbol sobre el bajo desempeño relativo de Iniesta en los últimos meses. Yo, iniestista declarado, defendía a Iniesta. Como ya he anotado, más allá de decadencias o no, es el mejor futbolista que haya nacido en España. Pero para darle algo de cifras al debate, decidí armar una entrada sobre la evolución del rendimiento del de Fuentealbilla al estilo de la que armé para Xavi no hace mucho.

El desempeño de Iniesta lo mido a partir de tres indicadores: goles, asistencias y disparos al arco. Los resultados se presentan en la siguiente gráfica:

Iniesta y la evolución de eventos por partido

Iniesta, recordemos, es un jugador al que le costó arrancar. Hizo lo que otros, como Thiago por ejemplo, se negaron a hacer: tener paciencia. Era un gran jugador, pero con mucha gente por delante, Xavi el primero. Pero Guardiola los juntó, y con Messi adelante fueron la base de uno de los mejores equipos de fútbol de todos los tiempos.

El tiempo ha ido retirando a Xavi. Pero quedan Iniesta y Messi. Sobre el argentino, no sin cierta mala leche, dice el editorial de Diario As que le corresponde ‘tirar del carro‘. Algo así como que demuestre si de verdad es tan bueno como dicen los de allá.  Aquí sabemos que los mejores de la historia lo son por unos pocos años que iluminan el fútbol. Mucho discutimos de eso en el libro de Números Redondos. Y Messi, ya está en ese Olimpo de los grandes genios de la historia.

Iniesta, sin duda, es inolvidable para el fútbol español. No sólo por sus destacadas actuaciones en el Barça (gol al Chelsea en el último minuto). También, y sobretodo, por ese gol. El que le marcó a Holanda.

Pero la gráfica muestra que el mejor Iniesta se alcanzó, como Xavi, en el Mundial del 2010. Eso nos plantea una hipótesis sobre la que en un futuro vale la pena indagar: el mundial se gana cuando los jugadores están en el pico de su rendimiento.

Ahora, como toda gráfica tiene más de una interpretación, se podría argumentar que además del evidente declive de Iniesta respecto al fútbol que mostró en sus mejores años, también tiene que ver con que la posición de Iniesta ha cambiado. La caída, nótese, es en los últimos dos años, cuando el Barça ha basculado de ser un equipo de preponderancia del centro del campo a tener su centro gravitacional más arriba. Iniesta, en la actual temporada debe cubrir las espaldas de Messi, Neymar y Suárez. Dado el indicador que estamos usando (goles, asistencias y disparos a puerta), es posible que lo que capte la gráfica sea -al menos en parte- ese cambio.

El debate no lo cierra la gráfica. Sigue abierto. Tambien queda abierto sobre el rol de Xavi en el fútbol de Iniesta (y Messi). A la larga fueron complementos perfectos. Quizás, si como llegó a plantearse, Xavi se hubiese ido al Italia, nunca hubiesemos conocido ese fútbol excelso con el que terminó haciendo historia. Por ahora, muchos ven en Isco al sucesor de Iniesta. Un buen futbolista el del Madrid. Pero yo no puedo dejar de acordarme de aquel presidente de Millonarios que tras un partido aceptable de un tal Yber Asprilla llegó a afirmar que era el nuevo Willington Ortíz. El fútbol no es tan fácil.

España: De nuevo toro


Hace años Menotti afirmó que “España tiene que decidir si es toro o torero”. En 2008 eligió torero. Aragonés, entrenador en la Euro 2008, hizo titular a Iniesta quien junto a Xavi formó una de las mejores parejas de mediocentros que el fútbol haya conocido. De la mano de los dos pequeños genios, España hizo historia. Fue Campeón Mundial y bicampeón de Europa. Un sueño con despertar amargo gracias a los 2 goles chilenos en el Maracaná.

Es fácil caerle al caído. Pero escrito está en mi libro Números Redondos: “Hay un sentimiento de seguridad en el recambio con nombres como Silva, Cesc, Mata o incluso Thiago. (…) Pero ha de llegar el momento en que España reconozca que lo que sucedió fue una combinación cósmica que permitió que dos jugadoresúnicos, cuya capacidad individual era en si misma cercana a la perfección, coincidieran en  tiempo y lugar, complementándose a la perfección.”

Lo que se vio en Brasil 2014 fue la culminación de un fracaso que venía cocinándose desde los recientes tropiezos del Barça en Europa y de la selección olímpica española en los Juegos Olímpicos de 2012. Sentar a Xavi en el decisivo partido contra Chile fue, además, abdicar del fútbol lírico y torero.

Cuantitativamente, según muestra la gráfica utilizando datos de OPTA, España 2014 no fue muy diferente de la versión del 2010. Manejó el balón, realizó más pases y acertó casi lo mismo.

España 2010 2014

 

La diferencia estuvo en la profundidad. En Brasil, España por partido jugado hizo 4 disparos menos que en 2010 (datos de Fifa.com para 2010). Recuperó más balones, reflejo de que el rival la tuvo más. La gran diferencia, sin embargo, tiene nombre. Xavi en 2010 realizó 4 pases directos al área rival por partido jugado. En 2014, donde se contabilizan juntos pases e internadas al área registró 4. Es decir, aún sin contabilizar las internadas al área de Xavi en 2010, ya los registros de Sur África fueron comparables a los de Brasil. El caso de Iniesta es un poco más de lo mismo. En 2010, sólo contando pases directos al área, realizó 2 por partido jugado. En 2014, adicionando a los pases directos al área, las internadas del jugador, realizó las mismas 2 en cada uno de los dos partidos que jugó.

La edad no perdona y Xavi va de salida. Pero su presencia en este equipo de España era más una suma que una resta. Si él, por ejemplo, España transitó el balón por el circuló central durante 1 de cada 4 minutos que tuvo posesión. Es decir, el 25% del tiempo que los todavía campeones del mundo tuvieron el balón, lo circularon por territorio intrascendente. La consecuencia fue simple. Se quedaron sin profundidad. Con Xavi, quizás Chile igual habría ganado. Es una gran selección. Pero Del Bosque se desesperó y eligió perder renegando del fútbol torero que los hizo ser los mejores del mundo. El relevo no es obvio. El Perú de Cubillas y compañía aún no encuentra reemplazo. Tampoco la Bulgaria de Stoichkov. Colombia tardó 16 años en superar el síndrome de quién sería el ‘nuevo Valderrama’. España seguirá siendo una selección importante, pero la pregunta de Menotti recobra vigencia. La “furia” calienta.

 

La roja, la rojita y la mini-roja. La sucesión del fútbol español

Los números parecen indicar que sí hay una sucesión de garantías a la mejor generación del fútbol español. La historia dice que encadenar dos generaciones exitosas es improbable.

El 2013 ha sido un verano movido para la España futbolera. Mientras la selección mayor disputaba con relativo éxito la Copa Confederaciones, la sub 21, la rojita, se proclamó en Israel campeón de Europa y la sub 20, la “mini-roja” disputaba sin mucho éxito el Mundial Sub 20 en Turquía.

El debate sobre el futuro competitivo de la selección Campeona del Mundo queda abierto. Hasta el 2008 España siempre fue un rival “importante”, incluso candidato, pero nunca logró consolidarse como potencia real en el mundo del balón. La mejor generación española de la historia del fútbol español logró en 2008 superar la mítica barrera de cuartos de final, aquella que no lograban pasar en un gran torneo desde Francia 1984. Eso a nivel regional. En mundiales, España no alcanzaba las semifinales desde Brasil 1950.

Superada la barrera, España se aferra a la gloria. Ha ganado dos Eurocopas, un Mundial y alcanzó la semifinal y la final de las últimas dos Copas Confederaciones. Es decir, ahora siempre pasa esa barrera antes vedada. Pero es una generación única, y si bien atrás vienen buenos jugadores, es difícil predecir que logren siquiera igualar los logros de los Casillas, Iniesta, Xavi o Torres.

Un primer aviso se dio en los Juegos Olímpicos. Una gran selección, al menos en nombres, fracaso estruendosamente al ser eliminada en primera ronda. Un año después, España se reivindicó ganando el Europeo Sub 21. Pero apenas unas semanas después, Uruguay dejó en el camino al equipo Sub 20 en el Mundial de Turquía.

Sigo pensando que esta es una generación única. Como lo fue la de Cruyff en Holanda, o la de el ‘Nene’ Cubillas en Perú. Con el fin de aportar un poco de números al debate intenté comparar el juego de las tres selecciones españolas en sus torneos del verano de 2013. Con base en datos de Fifa.com se construyeron los indicadores de la Copa Confederaciones y el Mundial sub 20. Los datos de Uefa.com, mucho más limitados, sirven para construir indicadores de la sub 21, campeona de Europa.

Comparativo rendimiento selección española

Aún marcando 10 goles a Tahití en la Copa Confederaciones, la diferencia goleadora con la la rojita, la sub 21, no es sustancial: 3 goles por partidos vs. 2.4. Sí hay una gran diferencia con al Sub 20 que sólo logró anotar 1.4 goles por partido.

A pesar de la ventaja que tiene la selección de mayores al enfrentar a la muy débil selección de Tahití, no se observan en el gráfico grandes diferencias en tiempos de juego y posesión del balón. Es decir, el estilo se intenta mantener.

La otra diferencia parece observarse en los tiros a puerta pero, nuevamente, cabe anotar que contra Tahití la selección mayores disparó nada menos que en 28 ocasiones contra la selección oceánica. Descontando ese juego desigual el promedio sigue siendo un poco mayor para la selección de mayores, pero la diferencia se estrecha.

Se puede concluir, por tanto, que no hay una gran diferencia entre las tres selecciones, si bien la efectividad de cara al arco de la selección Sub 20, deja que desear. Mientras las Sub 21 marcó cada 2,8 disparos al arco y la mayores cada 3,8, la Sub 20 requirió de hasta 5,1 disparos para gritar gol.

Las cifras, contrario a mi hipótesis, si dan en cierta medida la razón a la prensa española cuando, felices, hablan de un gran recambio para los cracks actuales. Pero, los números son una cosa. Personalmente sigo pensando que simplemente Iniesta y Xavi son dos cracks únicos, Casillas, un portero superado por pocos en la historia del fútbol español. Y además han estado bien acompañados. Quizás España logre eso tan difícil que es enlazar dos grandes generaciones. Es, como decía, un debate abierto.