Tag Archives: Copa América

La edad óptima de un jugador



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¿A qué edad rinde más un jugador de fútbol? Si se considera el valor de mercado de un jugador como ‘proxy’ de la calidad del mismo, el rendimiento óptimo de un jugador corresponde a la edad en la cual su valor de transferencia es más alto. Utilizando datos de los jugadores de la Copa América Centenario, resulta que el mejor momento en la carrera de un jugador promedio es a los 28 años. Continue reading La edad óptima de un jugador

El Valor de Mercado de las Selecciones en la Copa Centenario



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Las selecciones que participan en la Copa Centenario llegan con algunos de los mejores jugadores del mundo. Y muchos de los más caros. Pero las diferencias entre unos y otros equipos son abismales.  Continue reading El Valor de Mercado de las Selecciones en la Copa Centenario

100 años de Copa América en una imagen



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100 años han pasado desde que mediada la competición del Campeonato Sudamericano de 1916 el uruguayo Hector Rivadavia Gómez logró convencer a sus pares argentinos, brasileños y chilenos de crear una Confederación Suramericana de Fútbol. Uruguay, campeón del torneo fue nombrado, ex post, campeón del primer Campeonato Sudamericano de Fútbol. Continue reading 100 años de Copa América en una imagen

No a la Copa América Centenario


El primer partido de la Copa América se jugó el 3 de julio de 1916. Las crónicas de la época nos hablan de una gran expectación por aquel encuentro. “Las tribunas de la cancha del Club Gimnasia y Esgrima estaban repletas. Se calcula la concurrencia en treinta mil personas. Las tribunas se veían profusamente engalanadas con banderas chilenas, brasileras, argentinas y uruguayas. Ocupaban el palco oficial los Ministros de Chile y Uruguay y numerosas damas y altos jefes del ejercito” informó El Mercurio de Chile. También nos deja saber que las “carísimas” entradas no fueron obstáculo para la buena entrada. Así comenzaba el “Torneo Centenario” que además de Chile y Uruguay disputaron Brasil y Argentina. El torneo que celebraba los 100 años de la independencia argentina, terminó siendo la primera versión del Campeonato Sudamericano de Naciones, desde 1975 Copa América.

Es pues un torneo veterano, el más antiguo de naciones en el mundo. Va para 100 años. Pero es desordenado como todo lo que se organiza en nuestro continente. Nunca tuvo en sus inicios una frecuencia estandarizada. En alguna ocasión, 1959, se disputó en dos ocasiones. Tal fue el desorden que no fue hasta 1975 que participaron simultáneamente los 10 equipos de la Conmebol, 59 años después de la primera edición. Debió esperarse hasta 1987 para que se decidiera disputar el torneo con una frecuencia fija: cada 2 años.

La escasez da valor. La Copa América era demasiado frecuente. Cada vez tenía menos importancia. El golpe se dio en 2001, en Colombia. Prácticamente nadie, salvo el local, envió su primer equipo. Así que el siguiente se disputó a los 3 años, en Perú, año de Eurocopa. Para 2007 se decidió disputar la Copa América cada 4 años. Así que la siguiente fue en 2011 y luego otra vez en 2015.

Según el Departamento de Justicia (DoJ)  de los EE.UU. desde 1987, la empresa Traffic pagaba a Conmebol por los derechos de televisión. En cada renegociación pagaba jugosas coimas a Nicolás Leoz, presidente de Conmebol y otros dirigentes suramericanos. Así logró mantener derechos exclusivos hasta 2011.

Pero hacia 2009 o 2010 (no aclara el año el documento del DoJ de los EE.UU.), 6 presidentes de las tradicionalmente menos poderosas asociaciones de la Conmebol formaron un bloque para obtener control sobre las decisiones comerciales del ente rector del fútbol suramericano.

Así que en 2010 Conmebol vendió a Full Play, no a Traffic, los derechos de medios y de mercadeo de las Copa América de 2015, 2019 y 2023. Traffic demandó a Full Play y Conmebol porque defendía que los derechos a esos torneos ya era propiedad de ellos. Tales demandas no requirieron sentencia judicial porque Full Play y Traffic acordaron crear una tercera compañía para compartir los derechos de las Copa América de 2015, 2019 y 2023 además de un torneo especial que celebrarían en los Estados Unidos en 2016. La nueva empresa, Datisa (cuyos dueños eran a partes iguales, Traffic, Full Play y Torneos), se creo en 2013.

Datisa acordó, afirma el DoJ de los EE.UU., pagar 100 millones de dólares en sobornos a ejecutivos de Conmebol (todos también vinculados a FIFA): 20 millones a la firma, 20 millones por cada uno de los cuatro torneos. Cada paquete de 20 millones había de repartirse entre los tres máximos dirigentes de Conmebol – Presidente Conmebol, AFA y CBF- (3 millones a cada uno) y $1.5 millones a otros 7 presidentes de federaciones. Los otros $500.000 serían para otro alto dirigente de Conmebol.

Dado que la Copa América Centenario ha de jugarse en los Estados Unidos con la participación de equipos de Concacaf, Datisa pagó a la entidad rectora del fútbol caribeño y norte y centroamericano la suma de 35 millones de dólares. El documento del  DoJ recoge sobornos para garantizar que Concacaf aceptara disputar la Copa América Centenario.

Es decir, la Copa América Centenario no surge del amor o el interés de los dirigentes suramericanos por la historia de nuestro fútbol. El origen de la Copa Centenario es un sucio negocio para encubrir dudosos actos pasados con aún más dudosos actos presentes.

La Copa América, con buen criterio -por fin-, se disputa actualmente cada 4 años. La Copa de Europa de Naciones ha sido siempre cada 4 años. Incluso la Copa Africana de Naciones es desde 1968 cada 2 años (con ajuste en 2013 para no coincidir con el Mundial). Desde su creación, con un pequeño ajuste en 2007 para no coincidir con la Eurocopa y Juego Olímpicos, también lo ha sido la Copa de Asia de Naciones.

El desorden sudamericano afecta el interés que el mundo pueda tener por la Copa América. Aún más la afecta cuando utiliza el fútbol de todo un continente para tapar oscuras historias de sobornos, pagos y dádivas. La Copa Centenario sobra. No es una fiesta al fútbol, es una fiesta a la corrupción.

La distribución de Poisson y la escasez de goles en Sur América


El gol, esa rareza que hace bello el fútbol, es y ha sido escaso a pesar de la idea de muchos de que antes los goles abundaban. Hace un tiempo aquí, hablábamos de la distribución de Poisson como mecanismo para medir eventos de baja frecuencia como lo es el gol en el fútbol.

En su libro “The Numbers Game”, Anderson y Sally realizan el ejercicio para las cinco grandes ligas europeas (Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia). En esencia consiste en comparar una distribución teórica de Poisson con el número de goles observados. La similitud entre los goles que se esperan y lo observado es sorprendente tanto en las mencionadas ligas de Europa como en el ejercicio que aquí hicimos del fútbol colombiano.

Concluida la Copa América, emotiva, pero con pocos partidos para el recuerdo, es válido preguntarse si la distribución de Poisson permite ‘predecir’ el número de goles por partido en una competición que tiene prácticamente 100 años; es decir una donde el tipo de juego ha cambiado radicalmente a lo largo de los años.

 

La gráfica muestra lo que predice la distribución y lo observado. La tendencia general se mantiene, pero hay ciertas discordia en resultados con bajo número de goles.

Distribución de Poisson y la Copa América

 

Teóricamente, en la Copa América debería haber menos partidos que terminan 0-0 y 1-0 que los que efectivamente se observan. Ello se compensa en los partidos con 3,4 ó 5 goles. Es decir, la impresión que nos dio la Copa América de Chile 2015 no fue sólo impresión. Muchos 0 – 0 y pocos partidos donde reine el gol. El torneo centenario, bandera del fútbol suramericano ha sido históricamente escaso en goles.

La escasez de goles no es extraña al fútbol. En las cinco grandes ligas europeas, muestran Anderson y Sally, el resultado más común es el 1-1. Igual que en la liga colombiana. En la Copa América el resultado más común es el 1-0, marcador que se ha dado en el 15% de los partidos. Con 10% están el 2-0 y 2-1. El 1-1 se da en el 8% de los casos. El 0-0, curiosamente, se ha dado apenas en un 7% de los partidos, una frecuencia un poco menor al 3-0.

Son resultados comunes. En Europa tras el 1-1, siguen el 1-0, 2-1, 2-0. En la Copa América se cuela el 3-0. Ello se explica seguramente en la participación de países históricamente lejos de las grandes potencias como Bolivia o Venezuela.

El análisis, más allá de mostrar una tendencia general en los resultados que se observan, muestra una diferencia sustancial entre lo que predice la distribución de Poisson y los goles observados. No es una regla, por supuesto, pero si sugiere que el fútbol en Sur América, al menos a nivel de selecciones, está flojo en la ofensiva. Quizás, dada la debacle de nuestro fútbol en los últimos mundiales, valga la pena pensar en ello.

Messi y la desconfianza de sus compañeros


La pregunta está en boca de todo aquel que se interese lo más mínimo por el fútbol: ¿Por qué Messi, uno de los tres mejores jugadores de la historia, no rinde con la selección Argentina? Hay teorías para todos los gustos. La mía es que a Messi los compañeros  no le dan el balón que en el Barça sí le dan.




Las cifras, sin embargo, indican que Messi sí toca mucho balón con Argentina. Algo menos que en el Barça, pero en la selección sí lo buscan para que él arme, filtre y genere peligro. En Chile 2015 realizó 53 pases por partido con un porcentaje de acierto del 83,7%. En la Champions League 2014-15 realizó 64 pases (86,2%) y 61 pases en la liga de la misma temporada (82,9%). Las diferencias en otros indicadores, incluyendo asistencias y pases claves, son aun menores.

Pero observando a Messi con la selección y con el Barça, se tiene la sensación de que  Argentina le priva el balón en la zona caliente, allí donde él es capaz de definir partidos. La pared que Iniesta y Xavi o más recientemente Neymar y Suárez no le niegan a pesar de verlo rodeado de contrarios, sí se la niegan en la selección Argentina. Cuando Messi propone una pared, es común que lo haga con dos o más defensores apretándolo. De ahí que quien recibe, en el Barça o en Argentina, se sienta más libre de lo común. Agüero, Pastore, Higuaín o Tévez se creen entonces lo suficientemente hábiles como para intentar definir ellos sin contar ya con Messi. Brasil 2014 y Chile 2015 demuestran que están equivocados.

A pesar de tocar aproximadamente el mismo número de balones, en el Barça Messi recibe donde hace más daño, en Argentina no. Revisando los datos disponibles de recepción de balón por área del campo del Mundial 2014 y La Liga (2012-13 y 2013-14) se observa que Messi recibió con el Barça 1 de cada 4 balones en el último tercio de frente al marco contrario. Con Argentina, 1 de cada 7 balones.

Messi Pases Recibidos

 

Llama la atención que durante el Mundial de Brasil Messi recibió apenas 1,9% de los pases dentro del área. Con el Barça esa cifra es superior al 6%. Es decir, apenas recibió un pase por partido en el área (ninguno el día de la semifinal frente a Holanda). Esa cifra con el Barça sube a más de tres. Cierto, algunos rivales del Barcelona en la liga no son lo poderosos que se espera. Pero tampoco lo eran Bosnia, Irán, Nigeria o Suiza. Las cifras del Mundial se pueden trasladar fácilmente a la Copa América. Aquella  jugada del último minuto del tiempo reglamentario de la final frente a Chile donde Lavezzi la cruza a Higuaín. En el Barça el receptor habría sido Messi. El resultado, seguramente, habría sido otro.

El 60% de los balones los recibe Messi en el segundo tercio del campo cuando juega con Argentina. Con el Barça la cifra es inferior en casi 9 puntos. Con el cuadro catalán recibe el 48% de los pases en el último tercio. En Argentina apenas 37% y en su mayoría escorado a la derecha.

Messi no rinde en Argentina porque sus compañeros no asumen que es el mejor del mundo. Como tal, debe ser aprovechado donde ha demostrado que rinde más: con el balón cerca del área. Maradona metió un gol desde la mitad del campo. Pero fue un gol con la mano, en el área y de frente al arco contrario lo que garantizó el triunfo frente a Inglaterra. No se puede jugar a que el mejor del mundo, sea El Diego, o Messi, se regateé siempre a medio equipo contrario.

Alguno, no sin razón, podría argumentar que le falta peso, personalidad. Es cierto. No tiene la personalidad de Maradona. Quizás un día deba frenarse y gritarle a la cara, en frente del todo el estadio, a Agüero o Tévez por no devolverle la pared. El día que asuman que el balón es de Messi, Argentina será campeón.