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Mundial de 48 equipos: Aburrido



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Algunos, hace ya varias ediciones, venimos sintiendo que la primera ronda de la Copa del Mundo es aburrida. La emoción se mantiene, por supuesto, cuando juega la selección nacional. E incluso cuando alguna sorpresa, como Costa Rica en 2014, derrota a los favoritos. Pero de fútbol poco.
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Mundial con 40 equipos: malo


La gran carta de Havelange para acceder a la presidencia de la FIFA en los años setenta fue prometer una ampliación en el número de equipos participantes en los mundiales de fútbol. Hasta 1978 el número de participantes era de 16. En Uruguay 1930 y Brasil 1950 sólo 13 equipos participaron porque europeos y asiáticos (en 1950) decidieron eventualmente declinar la invitación. Continue reading Mundial con 40 equipos: malo

Messi: Del Barça, ¡yo lo vendería!


Comencemos por el principio. Para mí Messi es uno de los cinco mejores jugadores de la historia del fútbol. Independientemente de si ganó o no el mundial. Eso es algo que he discutido en detalle con anterioridad. Pero todo jugador, desde Pelé al tal Fred (el seudo delantero centro de Brasil 2014), tiene un proceso de declive. El de Messi, es mi conclusión, ha iniciado.

Ya, antes del Mundial, había signos. La participación de Messi en el Barcelona había caído sistemáticamente durante las tres últimas temporadas en el Barcelona. Pero siendo crack, Messi llegó con toda la energía, con todas las ganas al Mundial de Brasil 2014. Era su mundial. Allí entraría, incluso para sus contradictores, al Olimpo de los elegidos. Ese reducido club en el prácticamente sin discusión están Pelé, Maradona, Di Stefano y Cruyff.

No comenzó mal Messi en el mundial. Incluso, en 3 partidos marcó cuatro goles. Los rivales, Bosnia, Nigeria, Irán, es cierto, no eran los mejores, pero mundial es mundial No todos marcan diferencias, así sea en la primera fase.

Pero aún en esa primera fase Messi no era sistemático. Ante rivales menores, una jugada, un pase, un disparo le alcanzó para marcar las diferencias como el crack inigualable que fue. Pero lejos estaba de ser el jugador que estaba en capacidad de generar peligro al rival durante 90 minutos. Seguía, y sigue siendo, sin embargo, un jugador al que hay que cuidar durante los 90 minutos. Pequeña pero sustancial diferencia.

Un equipo chico, aquellos sin los grandes nombres, no están capacitados para vigilarlo eficientemente durante los 90 minutos. De ahí su aceptable rol en la primera fase, y puede que incluso en el partido de octavos de final ante Suiza. Ante Bélgica en cuartos, un pase nos recuerda que era crack. Pero los títulos se disputan ante los grandes. Allí Messi se sintió como lleva ya sintiéndose un par de años en el Barcelona cada que llega la primavera: incapaz de marcar diferencias. Holanda primero y Alemania después, fueron demasiados para que el otrora desequilibrante Messi logrará romper las defensas rivales.

Como sabiamente dijo Valdano, “dMessi no se puede esperar una gran actuación sino una gran jugada.”. En la semifinal, tuvo por ahí algún pase, algún regate, pero en un partido cerrado no pudo desequilibrar más, que por ejemplo, Robben por el lado holandés. El día de la final, ante Alemania, Messi lo intentó. Tuvo la gran jugada de la que habla Valdano, pero no pudo centrar bien. Después se diluyó hasta prácticamente desaparecer.

A Messi, en una decisión que le quita todo el valor al balón de oro del mundial, le dieron el trofeo al mejor jugador del torneo. Estoy seguro que él sabe que no lo fue. Lo recibió con desgana. Y es que las cifras lo demuestran. Messi ni siquiera fue el mejor jugador de Argentina.

Desempeño Messi Brasil 2014

Messi, es cierto, marcó 4 goles. Pero en tres mundiales que ha jugador, jamás ha podido anotar un gol más allá de la primera fase. En las rondas eliminatorias, no logra anotar. El mundo se queda, nosotros nos quedamos esperando su pase, su finta, su centro. Pero su gol, casi que está escrito, no llegará.

Utilizando datos de OPTA, considerando jugadores que han disparado al menos una vez en 2 partidos jugados, Messi tiene un porcentaje de acierto a portería apenas promedio. Su bajo porcentaje no se explica necesariamente en que dispare mucho. Di María, lesionado ante Holanda y Alemania, disparó en todo el torneo 23 veces, las mismas que Messi en 7 partidos. Su porcentaje de acierto fue apenas inferior al del crack del Barcelona (30,4% por 34,8% de efectividad). Incluso Lavezzi, quien inexplicablemente fue sustituido en el descanso de la final, con muchos minutos menos jugados que Messi, acertó más a portería: 40%.

Tampoco en el regate Messi logro destacarse sustancialmente sobre los demás. Palacio, el flojo delantero que participó en 5 partidos intentó 8 regates y fue exitoso en 5; 62,5% de efectividad. La efectividad de Messi fue de 45,4%. Si la comparación con Palacio es injusta y hasta ofensiva dada la diferencia abismal evidente de calidad entre ambos, no lo es tanto la comparación con Di María: 45 intentos de regate, 24 exitosos. Una tasa de éxito del 53%. Superior a la de Messi que de 97 regates que intentó, logró ser exitoso en 44.

Ello nos lleva a un indicador donde Messi incluso se convertía en un peligro para su propio equipo: las pérdidas de balón. Con diferencia, Messi fue quien más balones perdió: 98. La confianza del equipo en él, aunado a su propia convicción de ser capaz, lo llevó a arriesgar sin el resultado esperado. Es cierto que los delanteros tienden a perder más balones que los defensas.

Di María perdió 75 en los algo menos de 5 partidos en los que participó. Extrapolando los datos, su promedio de perdidas de balón por partido es más o menos la misma de Messi, 15 balones por partido. El punto es que Messi ya no sobresale sobre sus compañeros como lo hacia antaño, es uno más.

Desempeño Messi Brasil 2014

OPTA tiene un indicador que denomina ´participación en jugadas´, el que en la gráfica titulo ‘eventos por partido’. No viene siendo más que una proxy del rol de un jugador en el equipo. Mascherano, Di María, Zabaleta y, la revelación argentina para mí, Rojo, superan a Messi en la participación de eventos en el equipo.

El acierto en el pase tampoco fue su fuerte. Hemos encontrado en diversas entradas que los delanteros tienden a lograr porcentajes de acierto en el pase menor que sus contrapartes de la defensa o el medio campo. Es natural pues un defensa pasa el balón sin oposición, mientras que un delantero suele tener algún tipo de presión. Por encima de todos, en Argentina, destacó Mascherano. Él fue quien movió el equipo durante el mundial. Entre los delanteros, tampoco Messi fue el más preciso. Fue Higuaín.

Finalmente queda por revisar esa sensación tan dolorosa de ver a Messi caminando el campo. Quizás sea sólo eso, sensación. Algunos han dicho, no sin razón, que no se puede esperar que Messi corra lo que Robben. Es cierto. Messi, sin ser un jugador estático, tampoco fue un jugador tan dinámico. Pero en ese gran Barça de Guardiola, nunca dio la sensación de ser diferente. Era el primero que apretaba y presionaba.

La siguiente gráfica muestra los metros recorridos por minuto por Messi durante Brasil 2014. Dado que son números que apenas se están comenzando a evaluar, no es claro que quiere decir que Messi corra menos que el promedio del equipo. Quizás, pensaría uno, es simplemente que los delanteros corren menos. Así que lo comparamos con Higuaín, delantero centro, casi al estilo antiguo. Siendo así casi que se espera que Higuaín corra menos que Messi porque éste, al jugar retrasado, tendría que hacer un mayor recorrido para recoger el balón, armar y luego llegar a pisar el área.

Dado que no jugaron los mismos minutos, normalizó los metros recorridos por los minutos jugados. De esta forma puedo comparar cuánto corrió Messi, cuánto Higuaín y cuánto el equipo Argentino completo por partido jugado.

Argentina Messi Higuaín metros recorridos por minuto

 

La gráfica es diciente. No sólo Messi corre menos que sus compañeros, sino que corre mucho menos que Higuaín. El único partido dónde Messi corrió a la par de sus compañeros fue contra Nigeria. Ese partido, fue evidente, Messi había ‘ordenado’ a Sabella que sólo jugaría 60 minutos. Es decir, aquel día no se reservó. Pero, ¿será que Messi se está reservando?  No hay evidencia clara. Messi en los segundo tiempos, en promedio, corrió más o menos lo mismo que en el primer tiempo. Incluso contra Suiza, durante el tiempo extra, cubrió la misma distancia por minuto que en el tiempo reglamentario. No así en la semifinal ante Holanda ni ante Alemania dónde corrió 89 metros por minuto en el primer tiempo (87 en la final), 80 en el segundo tiempo (85 en la final) y 76 en el tiempo extra (75 en la final). Es decir, en esos momentos tan decisivos de la final, Messi cubrió, por minuto jugado, una distancia 12% menor que lo que logró hacer en el segundo tiempo.

De Messi no tengo dudas sobre su espíritu ganador. El problema es, parece ser, de aire. En su acepción más amplia. Por razones que el gran público desconoce, Messi no logra permanecer de manera sistemática en el circuito del partido. Sus indicadores así lo sugieren. Es entonces cuando se acuerda uno de Messi vomitando. No es nada, nos dicen. Deber que no es nada. Pero ¿y si resulta que si es algo?

En cualquier caso, a Messi aún le quedan trucos bajo la manga. Pero yo me apropió de la frase de Valdano. Le quedan grandes jugadas, no grandes actuaciones, al menos de forma sistemática. Y si la tendencia se mantiene, las grandes jugadas cada vez serán más escasas. Yo, del Barça, si es verdad que ofrecen 150 o 200 millones de euros por su pase, lo vendería. A Ronaldinho no lo vendieron cuando valía 100. Lo terminaron vendiendo un año tarde a precio de ganga.

Messi ya fue uno de los cinco jugadores más grandes de la historia. Pero no logró superar al más grande. Para mi sigue siendo Pelé.

Francia – Alemania: Una historia en 3 actos


En Brasil 2014, en cuartos de final, Alemania y Francia se enfrentarán por cuarta vez en los mundiales de fútbol. Sus enfrentamientos anteriores han estado marcado por los goles y las frustraciones francesas, siempre con generaciones únicas.

El primer enfrentamiento se dio en Suecia 1958. Francia arribó a semifinales de la mano de Kopa, Fontaine y Piantoni, la fuerza ofensiva más poderosa de su historia hasta ese momento. En los tres partidos de primera ronda, frente a Yugoslavia, Paraguay y Escocia, marcó 11 goles si bien perdió contra Yugoslavia. A pesar de ello, el empate de los guaraníes contra Yugoslavia les permitió terminar en el primer lugar del grupo. El primer mundial de Pelé fue aquel del récord imbatible: los 13 goles de Just Fontaine, jugador nacido en Marrakech, Marruecos. En cuartos de final, Francia aplastó 4-0 a la sorprendente selección de Irlanda del Norte. Ya en semifinales, a un paso de la final, Fontaine y Piantoni marcaron nuevamente. Pero enfrente no estaba cualquiera. Era el Brasil de Pelé y Garrincha que pasó como una aplanadora. Con tres goles de Pelé, Francia quedaba eliminada. Le quedaba el consuelo de luchar por el tercer puesto.

Por el otro lado del cuadro, el vigente campeón del mundo avanzaba lento pero seguro. Fue el estrenó mundialista del gran Uwe Seeler, condenado a no coronarse campeón del mundo. No estuvo en 1954, el año del ‘Milagro de Berna’. Tampoco disputó el de 1974 cuando, siendo locales, se proclamaron campeones del mundo. Entre medias disputó cuatro mundiales, siempre rozando la gloria. Nunca la alcanzó.

Todavía de la mano del ‘Zorro’ Herberger, el mago que los guió al título cuatro años antes, Alemania encabezó su grupo tras derrotar a Argentina y empatar con Checoslovaquia e Irlanda del Norte. En cuartos de final derrotó a Yugoslavia en la segunda edición de un partido que se repitió, siempre en cuartos, durante tres mundiales consecutivos. Como en 1954, Alemania venció. Los balcánicos debieron esperar a Chile ’62 para lograr la revancha. En semifinales, Alemania empezó ganando pero finalmente caería derrotado 1-3 ante el equipo local.

Así que Francia, su primera gran generación se enfrentó frustrada a Alemania. Pensando en la final que no pudo ser, debieron enfrentar al todavía vigente campeón por el tercer puesto. En el campamento francés los suplentes se amotinaron. Querían jugar un partido en apariencia irrelevante. Batteaux, entrenador francés zanjó la disputa de raíz: “Francia jugará con los titulares porque hay que ganar ese partido. Pasaremos a la historia del Mundial de 1958 en el lugar que merecemos”. Acertó.

Herberger decidió jugar al ataque. Pero en ese terreno no eran rivales para Francia. Cuatro goles marcó Fontaine para lograr los trece que lo tienen en lo alto de un podio único. Seis marcaron los franceses por apenas tres de los alemanes. Francia, como pidió Batteaux, quedó en la historia.

No volverían a enfrentarse hasta 1982. El mundial de España fue curioso. El mejor mundial desde 1970, quizás el mejor hasta Brasil 2014. Pero ninguno de los dos mejores equipos logró llegar a la final que disputarían los verdugos de Brasil y Francia. Alemania eliminó a Francia en un partido épico.

Francia, recordemos, era históricamente inferior a Alemania. A pesar del logró del ’58, poco o nada tenían los galos para mostrar al mundo.  Habían mostrado destellos en Argentina 1978, pero fueron eliminados por Italia y Argentina. Así que para Alemania, la mayor preocupación era, como tituló el Diaro ABC el día del partido, “el progreso del fútbol galo”. Francia tenía un centro del campo que aún hoy recitamos de memoria: Platini, Tigana, Giresse y Ghengini. Magia pura.

Alemania, además del ‘progreso del fútbol francés’ llegó al partido con una preocupación muy real: Rummenigge, el crack teutón estaba lesionado. No sería de la partida y, se afirmaba que no podría jugar. Los primeros noventa minutos fueron lo que se esperaba. Una Alemania muy alemana. Rocosa, fuerte, segura pero sin lírica. Una Francia dirigida por un maestro, para mí el mejor futbolista francés de la historia: Michel Platini.

En el segundo tiempo, Bossis recuperó un balón en el flanco derecho y se lo pasó al de la camisa por fuera, a Platini. El maestro lanzó un balón a media altura que dejó desubicada a la defensa alemana. De la nada apareció Battiston quien 10 minutos antes había entrado por Ghengini. El balón le quedo rebotando, sólo frente al criminal Schumacher que , fungiendo como arquero alemán, salía desesperado al borde del área intentando achicar el arco. Battiston, dentro del semicirculo que bordea el área, resolvió mal. No la tiró ni por encima, ni por abajo. La tiró por el lado izquierdo del portero que, olvidándose del balón saltó al mejor estilo karateca y se llevó por delante, ya dentro del área, al pobre Battiston que nunca supo que sucedió. El francés quedó tendido, como muerto, boca arriba. Apenas levantó la mano izquiera, pero nada más se movía. No sólo era falta, penal y expulsión. Ahí debió intervenir la Guardia Civil para arrestar de inmediato al bigotudo arquero alemán por intento de asesinato.

El mundo aún hoy no deja de sorprenderse. El árbitro holandés, de apellido Corver, no quiso ver lo evidente. No pito falta, no pito penal, no expulsó. Ni siquiera una inocente tarjeta amarilla mostró. Sólo dio tiempo para que entrarán los servicios médicos que habrían de llevar a Battiston, de urgencia, al hospital más cercano.

Tras la salvaje agresión de Schumacher, Francia siguió jugando. En el minuto 90, Manuel Amoros, desde 30 metros disparó al larguero. Casi cambia la historia. Pero nada pasó, la historia es sólo una. El partido terminó 1-1.

Lo mejor, futbolísticamente hablando,  llegó en los 30 minutos extras. Francia decidida a marcar diferencias anotó dos goles antes del minuto 10 de la prórroga. Tressor de volea, y Giresse de derechazo, pusieron a Francia a un paso de la final. El de España fue un mundial de celebraciones, como las de antes. Nadie se quitaba la camisa para ostentar ante el mundo su hercúleo cuerpo.

Giresse

Aquel verano del ´82 salían corriendo, agitando cabeza y brazos. Celebraciones que quedan en la retina del niño que apenas está comenzando a ver fútbol. Recordamos la de Tardelli en la final, la de Falcao, el empate transitorio a dos frente a Italia y la de Giresse. Carreras a la banda, brazos abiertos en cruz, batiéndose y el grito de gol que en cualquier idioma suena igual.

 

Derwall, no el más recordado de los entrenadores alemanes, al recibir el segundo tanto hizo lo que cualquier desesperado haría. Dio entrada a Rummenigge. El crack no pudo evitar el tercero francés pero el miedo se palpaba en la defensa francesa. Todos los que vieron el partido en directo o por televisión debieron tener la misma sensación. Los franceses no sólo respetaban a Rummenigge, le temían. No importaba que estuviese jugando en una pierna.

Alemania hizo lo que siempre hace Alemania. Apretó, asustó, sopló y con Stielike adelantado y el gigante Hrubesch en plan ‘panzer’, Rummenigge descontó y Klaus Fischer, en una extraña media ‘chilena’ empató a tres.

Así se decidió un partido, por primera vez en los mundiales, por tiros desde el punto penal. Con el dramatismo propio de esos eventos tan particulares, Alemania ganó y pasó a la final. Como no podía ser de otra forma, esa la perdió. No era la mejor Alemania. Pero llegó a la final. Para siempre nos quedará el “eeeehhhh ave maría…” del incrédulo locutor de la televisión colombiana que tampoco entendía como era posible que Francia perdiera, que Alemania ganara.

El partido de 1986, también en semifinales no tuvo tanta historia. Alemania llegaba con mejor nivel y Francia seguía dependiendo de un Platini que tenía 31 años. Un gol de tiro libro cobrado por Brehme, cantada del portero Bats incluida, le dio el primer gol a los alemanes antes del minuto 10. A partir de ahí Francia apretó y apretó pero además de un gol anulado a Platini no consiguió más. En el último minuto, con Francia jugada en busca del empate, Schumacher (el mismo criminal del ’82), propició el contragolpe con un saque de mano desde el área pequeña hasta la línea que divide el campo en dos. Völler, goleador de raza, no perdonó. De aquel partido lo que más recuerdo es la frustración de Platini. Me viene a la memoria alguna entrevista que le hicieron de cara al partido por el tercer puesto. Ya no era 1958. Platini, triste y frustrado simplemente contesto que ya no importaba. Ellos habían ido a México a ser campeones del mundo. Él ya nunca podría serlo. No jugaría el partido por el tercer lugar.

El 4 de julio se enfrenta Francia y Alemania. Primera vez en cuartos de final. Francia, siempre que pasa la primera ronda llega a semifinales (excepción hecha del torneo de 1938, cuando era por eliminación directo) . Alemania. ¿Qué decir de Alemania? Ellos no pierden hasta que pierden. Un partido con olor a historia.

 

Brasil 2014. ¿La posesión importa? Primeros partidos


A raíz del descalabro del Bayern de Múnich  de Guardiola ante el Madrid en la pasada Champions el debate sobre la importancia de la posesión de balón cobró particular importancia. Ya un año antes, con el baile que el propio Bayern (entonces dirigido por Hetzfield) le dio al Barça el debate se había puesto de moda. Pocos dudan que hay más de una forma de ganar. Pero con el recuerdo aún fresco de las gestas del Barça de Pep el debate adquiere cierto tono religioso.

Aún es muy pronto para que el Mundial de Brasil 2014 dicte sentencia. Pero con 11 partidos jugados es posible realizar unos primeros análisis.

Con datos de Opta la gráfica relaciona la posesión del balón (medida en minutos), los goles marcados por el equipo y los disparos a puerta en los primeros once partidos del mundial de Brasil 2014.

La línea de tendencia no incluye a Holanda porque es, evidentemente un dato atípico. Golearon a los españoles a punta de contragolpes, no tuvieron ni que tener más el balón ni que disparar más (ambos dispararon 10 veces).

Brasil 2014 Posesión 11 partidos

La mayoría de equipos que ganaron tuvieron más posesión que su rival. Además de Holanda, el otro que logró maximizar su escasa posesión del balón fue Colombia. Tuvo el balón casi un tercio menos que Grecia y sin embargo logró tres goles de diferencia.

La gráfica no revela una relación evidente entre posesión y disparos a puerta. Sí hay, en cambio, cierta evidencia de que a mayor posesión mayor número de goles. La mayor parte de los equipos que están por encima de la línea de tendencia (es decir que tuvieron más posesión que el resto) ganaron sus partidos.

Además de las excepciones ya anotadas de Grecia y España, por encima de la línea amarilla también se encuentra Bosnia. Pero Argentina, que ganó, tuvo más el balón.

En este mundial sin empates, donde prácticamente todos los equipos marcan, la posesión del balón parece tener alguna incidencia en el resultado. La evidencia es aún corta, pero quedan sembradas las bases de un debate que tendremos que desarrollar más a fondo a medida que el mundial avanza.

La premisa del fútbol: pases y estrellas en los mundiales


Lo dijo el ‘Tata’ Martino: “el pase es la premisa del fútbol”. La idea, por supuesto, no es novedosa. Ya Bill Shankly, el legendario entrenador del Liverpool lo afirmó en los años sesenta: “Por encima de todo, el objetivo principal es que todo el mundo pueda controlar el balón y hacer lo básico del fútbol. Es control y pase , control y pase. Todo el tiempo”.

El pase, por tanto, es la premisa del fútbol hace muchos años. Pero, no todos son tan acertados en el pase. Hace un tiempo analicé el patrón de pase en los mundiales de fútbol desde 1966 a 2010. En esta entrada quiero revisar la eficacia en el pase de los jugadores que han participado en los mundiales, desde Inglaterra 1966 a Sur África 2010.

Los 3.651 jugadores para los que OPTA reporta información entre el mundial de Inglaterra 1966 y Sur África 2010, registran en promedio un acierto en el pase del 78,4% . Es decir, de cada 10 pases que intentan, casi 8 llegan a su destino. La participación de los futbolistas en los mundiales, por definición no es la misma. Algunos juegan muchos partidos, otros apenas unos minutos. Así que el ejercicio se enfoca en aquellos jugadores que disputaron al menos 45 minutos en un mundial. Son 2.956 jugadores que cumplen esta condición. Su porcentaje de acierto en el pase es de 79,6%.

Quien menos acierto en la premisa del fútbol en un partido determinado es Thomas Enevoldsen, danés él, quien jugó 56 minutos en 2010. Empezó de titular pero su relevo parece explicarse fácilmente. Medio campista, acertó 4 de los 10 pases que intentó. La siguiente tabla ilustra el porcentaje de acierto en el pase para los 2.956 jugadores. Oscila entre el 0,4 del mencionado danés y 1.  Si, hay jugadores que tienen récord perfecto de acierto en el pase. Pero están lejos de ser cracks. Joseph Marion Leandre, haitiano, jugó 65 minutos en Alemania 1974. Siendo defensa, intentó 23 pases y acertó todos. No se lo imagina uno arriesgando mucho el balón hacia adelante. Tanto José Fernández, con Perú en 1970 y Robert Huth con Alemania en 2006, participaron en un único partido. Siendo defensas de pocos pases y evidentemente poco riesgo, no sorprende el resultado.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales

De hecho, la gráfica sugiere que los grandes cracks de los mundiales son jugadores de media tabla. Maradona, Pelé, Cruyff, Teófilo Cubillas (Perú) o Bobby Charlton (Inglaterra) se muestran en la gráfica como jugadores promedio. El ‘Pibe’ Valderrama, el excelso conductor de Colombia en los años noventa, sobresale un poco más. Pero no llega a los niveles del ‘Kaiser’ Beckenbauer o Pirlo ni por supuesto de Xavi. El nivel de acierto de todos es superior a 0,8. Pero no es descollante.

La pregunta queda en el aire. ¿De verdad son estos cracks apenas pasadores de media tabla? Algunos puntos merecen anotarse. Primero, precisamente por su condición de cracks son jugadores que suelen estar en zona caliente, con rivales apretando. Segundo, el juego del equipo influye. Xavi, por ejemplo, está arriba por la forma como juega España, con mucha posesión en zona limpia de rivales, siempre esperando al profundizar eventualmente el juego. Tercero, los Pelé, Maradona y compañía, al participar más en el juego del equipo, realizan muchos pases. Más pases que el promedio.

Este último punto lo ilustra con mayor detalle la siguiente gráfica. En ella se pondera el acierto en el pase por el número de pases. De esta forma, aquel que acierte mucho porque realiza pocos pases tendrá un valor menor que aquel que acierte como jugador promedio (el caso de los cracks) pero realice muchos pases.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales ponderado

La percepción cambia totalmente. Los mejores jugadores ahora están entre los mejores de la historia de los mundiales (al menos desde 1966). Xavi y Beckenbauer son tercero y cuarto respectivamente, el ‘Pibe’ y Maradona comparten honores y los demás también se encuentra entre el 20% superior. Los datos para Pelé, el “peor” de esta muestra de estrellas, son apenas de sus dos últimos mundiales. No hay (o no conozco) datos para los partidos que jugó en 1958 y 1962.

Es decir, sí, los mejores jugadores también son superiores en el arte del pase. Son mejores porque tienen arte, meten goles, mueven un equipo. Pero también lo son porque cumplen con la premisa del fútbol: excelsos en el pase.