Tag Archives: importancia del fútbol en la economía

El Gasto en Transferencias: ¿Qué tanto pesa China?



Instagram

El fútbol es un negocio. La frase no es nueva, ni debería sorprender. Pero por alguna razón, cada cierto tiempo, cuando sucede algo que toca el corazón, se recuerda a todos que el “fútbol es un negocio”. El despido de Ranieri es uno de los más recientes detonantes del amor por el pasado. Como si antes no lo hubiese sido. El fútbol inglés legalizó el profesionalismo en 1885. Ya ha pasado su tiempito.
Continue reading El Gasto en Transferencias: ¿Qué tanto pesa China?

El ‘boom’ de las estadísticas en el fútbol


Brasil 2014 fue, sin lugar a dudas, el mundial de las estadísticas. Teníamos a la mano desde los ‘mapas de calor, a los kilómetros recorridos por Messi, James y Robben. Aquí en Gol y Fútbol tuvimos minutos después de terminado el partido un completo resumen ejecutivo de los principales indicadores que había dejando cada encuentro. Es la culminación de un proceso que arrancó hace ya varios años y que creo que vale la pena hacer el recuento aquí. Se basa esta entrada en una columna que saque antes del mundial para un periódico de estudiantes de economía.

El fútbol, no cabe duda, es una de las grandes actividades económicas del mundo moderno. La consultora Deloitte, hace ya unos años, estimó que el fútbol sería en sí mismo la economía número 17 del mundo. Algunos cálculos sencillos me llevaron alguna vez a estimar que el fútbol sería una de las primeras 25 economías del mundo. Más o menos al nivel de una economía como la belga o la noruega. Cualquier sea el resultado,  la conclusión es que el fútbol mueve mucho dinero y de ahí el interés que genera, por ejemplo, un mundial de fútbol.

A pesar de la importancia del deporte rey como agente económico entre el gran público poco se entiende de la relación entre el deporte y la economía, entendida ésta última como ciencia social. Quizás algunos se sorprendan al comprobar que tal relación entre fútbol y academia nació hace más de cuatro décadas.

La historia comienza con Charles Reep, contador y coronel de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido quien tuvo la suerte de asistir, en 1933, a dos charlas ofrecidas por el capitán del Arsenal de Herbert Chapman sobre el método y funcionamiento del innovador módulo táctico conocido como la WM. Reep quedó prendado de aquellas detalladas explicaciones. Tal vez ello explique su decepción cuando, tras su regreso de Alemania, donde había estado apostado durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, comprobó que la WM, ya entonces la estrategia dominante en Inglaterra y el mundo entero, no estaba siendo implementada como Jones, Capitán del Arsenal, la había descrito durante aquellas sesiones del año 33.

Decidido a demostrar las falencias del fútbol de entonces, Reep entendió que sólo podía hacerlo desde los números. Así que el 18 de marzo de 1950 comenzó a recolectar datos de los ataques del Swindon en la segunda parte de su partido contra el Bristol Rovers. Su esfuerzo se vería recompensado en 1968 cuando publicó junto a Bernard Benjamin, quien luego sería Presidente de la Royal Statistical Society, un artículo en el Journal of the Royal Statistical Society. Utilizando datos recolectados entre 1953 y 1967, el objetivo era identificar patrones predecibles de los diferentes eventos de un partido de fútbol. El artículo sería la base para el fútbol de lo que hoy se conoce como Sports Analytics. Sin una traducción directa en español, se puede definir como el análisis estadístico de datos deportivos en general, del fútbol en particular. El objetivo no es probar empíricamente una teoría. El objetivo es identificar patrones de comportamiento a partir de los números.

Poco a poco los datos recolectados fueron ganando importancia. Hoy los grandes equipos del mundo contratan con empresas la generación de datos que les reportan hasta 1.500 tipos de eventos en un solo partido (disparos, centros, pérdidas, recuperaciones de balón entre otros). Ello requiere profesionales con un alto nivel de preparación para poder extraer información relevante de semejante cantidad de datos. Y así se ha hecho. El Liverpool, por ejemplo, creó en 2012 una nueva posición: Director de Investigaciones. El encargado era un Ph.D. en física teórica.

La estadística aplicada y el manejo de grandes bases de datos tienen hoy día un papel preponderante en el fútbol profesional. La abundancia de datos ha tenido una consecuencia interesante en el mundo académico, en el de los economistas en particular. En la última década tal abundancia ha sido explotada por diversos académicos para contribuir a testear teorías propias de la ciencia económica. Uno de los ejemplos más conocidos es el análisis que diversos investigadores han hecho de los tiros desde el punto penal para estudiar situaciones estratégicas como son las denominadas ‘estrategias mixtas’. La teoría de juegos, sin duda, ha sido uno de las áreas más estudiadas de la economía con base en datos del fútbol.

Otra área, casi natural para enlazar fútbol y economía, es la denominada behavioral economics o economía del comportamiento. Trabajos de reputados economistas han estudiado la presión sicológica en diferentes escenarios, desde el cobro de tiros penal a la decisión de los árbitros de otorgar más o menos tiempo extra según el resultado.

La organización industrial también se ha mostrado particularmente interesada en el fútbol y su funcionamiento. Una liga de fútbol nacional es un cartel legal. Un grupo de agentes se reúnen y coordinan para vender un mismo producto. Dada la animadversión que las agencias regulatorias tienen hacia este tipo de estructuras de mercado, esto no deja de ser una curiosidad académica. En otro ámbito de la organización industrial se ha estudiado la validez del supuesto de maximización de beneficios de la firma respecto a la alternativa de maximizar victorias. Lo segundo, al menos con datos de España e Inglaterra, parece ser el objetivo de un equipo de fútbol.

El fútbol pues, además de la pasión que lleva despertando entre seguidores del mundo entero desde hace más de 100 años, es ahora un área de estudio que va más allá del deporte. También, para diversión de aquellos a los que nos gusta el fútbol y la economía, es un área de interés académica.

La sorprendente importancia del fútbol en la economía mundial

En días pasados uno de nuestros seguidores en Twitter me preguntaba si era cierto que el fútbol sería, por sí mismo, la decimoséptima economía del mundo. La pregunta es bien interesante, pero requiere de más de 140 caracteres para contestar. Dediquemos la entrada de hoy a revisar el tema.

Para medir el valor de una economía se suele utilizar el denominado producto interno bruto (PIB). En esencia consiste en sumar el valor de la producción de bienes y servicios en una economía. El valor del PIB de una economía es la suma de los PIB sectoriales. Es decir, el PIB minero, el PIB agrícola, el PIB manufacturero, etc. Las agencias oficiales de estadística se dedican a recolectar los datos de los diferentes sectores y arman el PIB de cada país.



Por tanto, lo más obvio para contestar la pregunta es revisar las cifras de la agencia estadística oficial de cada país (el DANE en Colombia), mirar el valor del fútbol y dividir su valor sobre el valor total de la economía. El problema con el fútbol, o con el deporte en general, es que esta compuesto de actividades que provienen de diferentes sectores de la economía. No es sólo parte del entretenimiento, sino también del sector textil si, por ejemplo, tomamos en cuenta las camisetas que tanto se venden en la actualidad. Si se pudiese disponer de los datos desagregados, quizás, y sólo en teoría, se podría asignar al fútbol los diferentes componentes económicos. Por ejemplo, podríamos ir a Nike, preguntar cuánto de sus ingresos provienen de ingresos de indumentaria relacionada con el fútbol. A esto le sumaríamos lo de Adidas, Saeta en Colombia o Walon en Perú. Hacer esto, por supuesto, tiene sus dificultades que en la práctica hacen el ejercicio muy complicado.

Por tanto, hagamos el ejercicio de forma indirecta. La cifra de que el fútbol es la economía número 17 del mundo proviene de la consultora Deloitte. ¿Cómo podemos revisar si esa cifra tiene sentido?  Comencemos por notar que Naciones Unidas ha reportado que el deporte en el mundo pesa casi el 3% de la economía global. La Comisión Europea ha cifrado el deporte en el 1% de la economía de la Unión Europea. Algunas cifras (por ejemplo de Szymanski el coautor de Soccernomics) cifran los gastos en bienes y servicios relacionados con el deporte en alrededor del 1,5% en la mayoría de países europeos. Más específicamente, en el Reino Unido, dicha cifra llega al 2%. Las cifras para el deporte en general oscilan por tanto entre el 1,5% y el 3% del PIB. Las cifras específicas al fútbol son aún más difíciles de conseguir. Pero oscilan, para los países en los que se ha intentado hacer algún tipo de cálculo, entre el 0,4% y 1% del PIB. Con esto en mente es posible, ahora sí, revisar el dato sobre la importancia del fútbol en la economía global.

En 2011, según cifras del Banco Mundial, la economía número 17 del mundo era Holanda. Pesaba un 1,19% del PIB mundial. Es decir, la cifra de Deloitte vendría a decir que el fútbol valdría anualmente unos US$836 mil millones . Pero en realidad, la cifra de Deloitte dice que el fútbol no vale eso. Vale “sólo” US$500 mil millones. Esta cifra, basados en los datos de PIB del Banco Mundial, sitúa al fútbol en el puesto 24, entre Bélgica y Noruega. Esto implicaría, además, que el fútbol representaría un 0,71% de la economía global.

1,19% del PIB parece una cifra exagerada. No sería, por tanto, la economía 17 del mundo. Aún suponiendo que los cálculos de Deloitte fueron con datos de 2008, 2009 ó 2010 no llegaría a ser una de las primeras 20 economías del mundo. Pero sí está entre las 25 primeras. Supera a economías como Argentina (25), Austria (26), Colombia (31), Chile (37), Perú (50) o Nueva Zelanda (54). Eso, por sí mismo, representa una cifra respetable y refuerza una vez más lo importante que es el fútbol en la actualidad.