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Cruyff: Profesional y supersticioso


El Jueves Santo del 2016 se asociará a la eternidad con la partida de uno de los cinco futbolistas más grandes que haya dado el deporte rey. El mejor de todos los que han nacido en el viejo continente. Se lo llevó un cáncer de pulmón, quizás castigando esa costumbre suya de fumar hasta en el entretiempo de los partidos. Continue reading Cruyff: Profesional y supersticioso

De patadas y localía en la Copa América


La mayor crítica que ha caído sobre la Copa América de Chile es el aparente exceso de violencia. Muchos, particularmente en el sur del continente y en Europa, enfocan sus iras sobre Colombia. Con las honrosas excepciones de los dos partidos de semifinales, el problema central del torneo ha sido la falta de fútbol, no el exceso de patadas.

En Chile 2015 se han sancionado 17,4 faltas por partido. Muchas si se comparan con las pitadas durante la Eurocopa del 2012 cuando se alcanzó apenas 14,4. Pero aquel fue un número bajo. En la Euro 2008 se firmaron 18 faltas por partido. España, la lírica campeona, cometió 19 durante aquel torneo.

A lo largo de la Copa América, Bolivia destaca por leñera: 24 faltas por partido. Colombia ocupa el quinto puesto, pero en “empate técnico” con Venezuela, Uruguay, el horroroso equipo brasilero y Ecuador, todos con 17 y pico.

Faltas por partido Copa América Chile 2015

Si bien las cifras no reflejan un exceso de violencia en Colombia, sí es cierto que a Messi le dieron un tratamiento diferencial: 8 faltas en contra recibió el crack en los cuartos de final. En promedio, en los demás partidos no recibió siquiera 3 faltas. Neymar, en cambio, no tenía mucho porque llorar. Recibió 10 faltas en los dos partidos que jugó (5 de Colombia y 5 de Perú). Tras la victoria ante Perú, Neymar no habló de patadas y la prensa brasilera elogió al ‘heredero’ de Messi. Tras la derrota ante Colombia, había una “cacería” contra la solitaria estrella brasilera.

En realidad, como Colombia, su problema era mucho más simple. A un torneo de fútbol hay que ir a jugar al fútbol. Ni Colombia ni Brasil lo hicieron. El uno se olvidó del fútbol que práctico hace sólo un año, el otro hace años es un fantasma de lo que fue.

A la final llegan los dos mejores equipos del torneo. El mejor fútbol se refleja en ser los equipos que menos faltas cometen. Pero hay una diferencia. Argentina recibe una tarjeta amarilla por cada 5,3 faltas que comete. Chile una por cada 11,7. Son los dos extremos del torneo. Que la localía, más allá del apoyo del público, no sea un factor determinante.

Faltas necesarias para recibir una tarjeta amarilla

El rendimiento de Iniesta


Debatía en días pasados con lectores de gol y fútbol sobre el bajo desempeño relativo de Iniesta en los últimos meses. Yo, iniestista declarado, defendía a Iniesta. Como ya he anotado, más allá de decadencias o no, es el mejor futbolista que haya nacido en España. Pero para darle algo de cifras al debate, decidí armar una entrada sobre la evolución del rendimiento del de Fuentealbilla al estilo de la que armé para Xavi no hace mucho.

El desempeño de Iniesta lo mido a partir de tres indicadores: goles, asistencias y disparos al arco. Los resultados se presentan en la siguiente gráfica:

Iniesta y la evolución de eventos por partido

Iniesta, recordemos, es un jugador al que le costó arrancar. Hizo lo que otros, como Thiago por ejemplo, se negaron a hacer: tener paciencia. Era un gran jugador, pero con mucha gente por delante, Xavi el primero. Pero Guardiola los juntó, y con Messi adelante fueron la base de uno de los mejores equipos de fútbol de todos los tiempos.

El tiempo ha ido retirando a Xavi. Pero quedan Iniesta y Messi. Sobre el argentino, no sin cierta mala leche, dice el editorial de Diario As que le corresponde ‘tirar del carro‘. Algo así como que demuestre si de verdad es tan bueno como dicen los de allá.  Aquí sabemos que los mejores de la historia lo son por unos pocos años que iluminan el fútbol. Mucho discutimos de eso en el libro de Números Redondos. Y Messi, ya está en ese Olimpo de los grandes genios de la historia.

Iniesta, sin duda, es inolvidable para el fútbol español. No sólo por sus destacadas actuaciones en el Barça (gol al Chelsea en el último minuto). También, y sobretodo, por ese gol. El que le marcó a Holanda.

Pero la gráfica muestra que el mejor Iniesta se alcanzó, como Xavi, en el Mundial del 2010. Eso nos plantea una hipótesis sobre la que en un futuro vale la pena indagar: el mundial se gana cuando los jugadores están en el pico de su rendimiento.

Ahora, como toda gráfica tiene más de una interpretación, se podría argumentar que además del evidente declive de Iniesta respecto al fútbol que mostró en sus mejores años, también tiene que ver con que la posición de Iniesta ha cambiado. La caída, nótese, es en los últimos dos años, cuando el Barça ha basculado de ser un equipo de preponderancia del centro del campo a tener su centro gravitacional más arriba. Iniesta, en la actual temporada debe cubrir las espaldas de Messi, Neymar y Suárez. Dado el indicador que estamos usando (goles, asistencias y disparos a puerta), es posible que lo que capte la gráfica sea -al menos en parte- ese cambio.

El debate no lo cierra la gráfica. Sigue abierto. Tambien queda abierto sobre el rol de Xavi en el fútbol de Iniesta (y Messi). A la larga fueron complementos perfectos. Quizás, si como llegó a plantearse, Xavi se hubiese ido al Italia, nunca hubiesemos conocido ese fútbol excelso con el que terminó haciendo historia. Por ahora, muchos ven en Isco al sucesor de Iniesta. Un buen futbolista el del Madrid. Pero yo no puedo dejar de acordarme de aquel presidente de Millonarios que tras un partido aceptable de un tal Yber Asprilla llegó a afirmar que era el nuevo Willington Ortíz. El fútbol no es tan fácil.

¿Alcanzará Messi a Ronaldo en el ‘Pichichi’ 2014/15?


A veces siento que escribo demasiado de Messi y Ronaldo. Pero después, en frío, creo que no. Estamos viviendo una época estelar en el mundo del fútbol. Como en los 80 la NBA tuvo la batalla única y espectacular de Bird y ‘Magic’ Johnson; o en Tennis, Connor y McEnroe destrozaban rivales para luego retarse por los títulos (con permiso de Bjorg), la lucha entre Messi y Ronaldo pasará a los anales del fútbol. En 15, 20 o 30 años, los jóvenes hinchas sentirán envidia al escuchar que cada ocho días podíamos ver en acción a Ronaldo y sólo unos minutos después a Messi.

El lector asiduo conoce mi opinión sobre el rol que la historia otorgará a cada uno. Messi ya está en el Olimpo. A Ronaldo, además de por su potencia goleadora, se le recordará como el único futbolista contemporáneo que fue capaz de hacer temblar al gran Messi, aquel que luchaba por llegar al nivel de Pelé, de Maradona, de Di Stéfano, de Cruyff. No crea el fanático de Ronaldo que eso es poco. Di Stéfano jugó con Puskás. Aquel que lideró la que para muchos ha sido la mejor selección de la historia, la maquina húngara de los años cincuenta. Sin embargo, Puskás no está en el Olimpo del fútbol. Como tampoco Kubala, húngaro también pero que se exilió demasiado pronto para poder participar de esa gran selección. Ello no fue obstsáculo para que brillará. Desde Barcelona lideró la resistencia al Madrid que arrasaba en Europa. Maradona se enfrentó a Platini. Y hasta ganó menos a nivel de clubes. Pero sólo el argentino piso el Olimpo.

Pero ninguna batalla entre cracks ha durado tanto tiempo. Quizás sea la internacionalización definitiva del fútbol, pero la pelea entre Ronaldo y Messi es única y pasarán años, décadas y quizás siglos hasta que el fútbol vuelva a ver una lucha de semejantes titánes.

En la temporada 2014/2015 Ronaldo va camino de romper el récord de goles en el fútbol español. Aquel récord de Zarra y Hugo Sánchez, quienes marcaron 38 goles, quedan empequeñecido ante la capacidad anotadora de Messi y Ronaldo que año tras año superan la cifra a la que nadie podía siquiera acercarse. Ronaldo en la primera vuelta marcó 28 goles. Messi, ‘apenas’ 19. Pero a Ronaldo lo expulsaron estrenando la segunda vuelta. Messi, mientras tanto, marcó dos más para la colección. La pregunta que hinchas y amantes del fútbol se hacen es sí Messi será capaz de alcanzar a Ronaldo en la carrera por ser goleador de España y posiblemente Bota de Oro europea.

Para sentar cifras al debate, la siguiente gráfica ilustra la estacionalidad goleadora de los dos futbolistas únicamente en partidos disputados en la liga española. Ronaldo, como se observa, está muy por encima de sus promedios históricos. De poder mantenerlos, sin duda, sería inalcanzable. Nótese el eje vertical. Está marcando dos goles por partido en liga. Durante el “bache” de noviembre marcó gol por partido. En enero marcó poco relativo a la frecuencia que traía. Pero tuvo un promedio de 0.75 goles por partido. Son cifras inalcanzables para la mayoría de grandes goleadores.

Messi y Ronaldo Goles Mes a Mes

Messi arrancó apenas en sus promedios. Debe anotarse que el promedio de Messi incluye desde su estreno en el Barcelona. Los de Ronaldo incluyen desde su llegada al Manchester United. Es decir, los promedios de ambos están sesgados hacia abajo por la baja frecuencia goleadora que ambos tuvieron en sus primeros años.

Hecha la aclaración, Messi estuvo prácticamente todo el semestre por debajo de sus promedios históricos. La navidad le sentó bien. Se disparó el crack argentino y está en cotas que rozan los 1.5 goles por partido.

Al momento de escribir esto, Ronaldo puede ser sancionado entre 2 y 4 partidos por su agresión a un jugador del Córdoba. Si Messi marca 1.5 goles por partido, puede que Ronaldo vuelva con Messi respirándole en la nuca: 27 goles.

La gráfica muestra que Messi suele anotar más en el segundo semestre de la temporada. Ronaldo es más constante, aunque está temporada tiene importante altibajos. La pelea por el pichichi es un incentivo más para seguir de cerca los partidos de este par de cracks.

Messi y Ronaldo: Más allá del balón de oro

El 6 de enero de 2014 Cristiano Ronaldo, con 28 años, logró, tras 641 partidos oficiales, alcanzar la mágica cifra de 400 goles en su carrera profesional. Para ello debió marcar 5 goles en el Sporting de Lisboa, 118 en el Manchester United, 230 en el Real Madrid y 47 con la selección de Portugal.

Al día siguiente de la hazaña, el diario barcelonista Sport publicó una nota donde informaba que Messi sólo requería de 9 goles adicionales para llegar a los 400 goles. Según ellos, Messi llevaba 391 tantos en 520 partidos. Ello sería una hazaña pues Messi es 2 años y 4 meses menor que Cristiano Ronaldo. La cuenta de Sport incluía partidos en los que anotó unos 14 goles con la selección argentina sub 20, 6 con el Barça B, 5 con el Barça C y 2 con la selección olímpica.

Es injusta la comparación. Ronaldo también marcó goles en categorías inferiores que no se contabilizan en la cifra de 400. Messi, con el primer equipo del Barça ha marcado 329 goles y 39 con la selección argentina, incluyendo los dos que marcó en los juegos olímpicos. Las cifras en sí mismas son impresionantes, no se entiende la necesidad de exagerar.

La rivalidad entre Messi y Ronaldo, Madrid y Barcelona, no tiene prácticamente igual en la historia del fútbol por la repercusión mediática que hay hoy en día. Sólo faltaría que ellos se odiarán. Pero, al menos en público, y sin ser amigos, se profesan cierto respeto profesional.  En sus primeros 643 partidos, Ronaldo registra una media de 0,62 goles por partido. Messi, 0,76 en sus primeros 485 partidos. Son cifras impresionantes aunque vistas en grandes cracks del pasado. Eusebio, recientemente fallecido, marcó 1,07 goles por partido. Puskas 0,99 y Pelé 0,97. La diferencia entre las dos estrellas contemporáneas y aquellos del pasado está en el comienzo de sus carreras. Ambos comenzaron su prolífica carrera goleadora de forma tímida. La siguiente gráfica compara la carrera del gol de ambos a medida que maduran. Evolución goleadora por edad de Messi y RonaldoCristiano Ronaldo debutó, en partido oficial, el 14 de agosto de 2002, con poco más de 17 años y medio. 31 partidos después, y tras un amistoso frente al Manchester United, Cristiano recaló en el equipo de Alex Ferguson a pesar de una media goleadora de apenas 0,16 tantos por partido. El ojo clínico del que sabe.

Messi debutó frente al Espanyol el 16 de octubre de 2004, con algo más de 17 años. Como se aprecia en la gráfica, su desempeño goleador en sus inicios fue menor al de Ronaldo. Después las cosas cambiarían. Con 19 años Cristiano marcó 17 goles, Messi 19. Con 20, el portugués anotó 13 goles, 21 el argentino.

A partir de ahí, Messi cada año logró distanciar más a Ronaldo. Con 22 años marcó 48 goles, Cristiano, a esas edad anotó 40. Con 23 el argentino infló la red 57 veces, Cristiano 30. A los 24 años Messi impresionó al mundo: 84 goles. Él cumple el 24 de junio. Aquel 2012 fue el año en el cual Messi rompió el récord de goles de Müller en un año calendario. Récord absoluto que sólo supera el desconocido Chitalu.

Cristiano, que cumple el 5 de febrero, estaba estancado en el United. Si antes había marcado 40 y 30 goles, con 24 años marcó apenas 28. Corría el año de 2009 y había tomado la decisión de fichar por el Real Madrid.  Allí explotó totalmente su capacidad goleadora. A los 25 años anotó 53 goles. Messi, sin embargo, seguía por encima pues con esa misma edad marcó 69 goles.

Con 26 años, Cristiano anotó 59 goles en 60 partidos. Un excelente registro de 0,98 goles por partido. Messi, que se lesionó en un partido contra el PSG poco antes de cumplir los 26 años, ha marcado a esa edad apenas 18 goles. Claro que lo hizo en 19 partidos, un promedio de 0,95 tantos por partido.

Las cifras son a enero 13 de 2014, así que aún le queda medio año al crack argentino para acercarse a Ronaldo, pero no parece que el Messi de 26 años supere al Cristiano de la misma edad. Por primera  desde que tenían 17 años (cuando Messi marcó 1 gol y Ronaldo 5), CR7 va a superar al argentino.

Se ha desatado una lucha casi ideológica entre los seguidores de uno y de otro. La realidad es que son, de lejos, los mejores futbolistas de la actualidad y a fuerza de goles los nombres de ambos ya están escritos con letras doradas en la historia del fútbol.

 

 

La decisión de Neymar. Adiós a la mística del Real Madrid

La primavera del 2011 trajo consigo una verdadera maratón de clásicos Real Madrid vs. Barcelona, los dos gigantes de la liga española. Quizás los partidos más notorios fueron los choques por la semifinal de la Copa de Europa. El partido de ida se jugó en el estadio Santiago Bernabéu. Allí el Barcelona de Guardiola tumbó por 0-2 al Madrid de Mou. La eliminatoria parecía sentenciada.




De cara al partido de vuelta, las palabras exactas de Guardiola fueron: “Un equipo que tiene nueve Copas de Europa nunca da un partido por perdido. Le he visto muchas veces, de niño, como jugador y como entrenador y no da nada por perdido.” Guardiola, como yo, creció en los ochenta. El Real Madrid no era el invencible equipo de Di Stéfano pero sí era un equipo que jamás daba un partido por perdido. Sus espectaculares remontadas en las Copas de la UEFA que ganó en 1985 y 1986 no son más que una pequeña muestra de un equipo cuya derrota sólo llegaba tras el pito del árbitro. Y las derrotas eran pocas.

La mística del Madrid era única. El Madrid, eliminado a finales de los ochenta en tres semifinales consecutivas de Copa de Europa era entonces el campeón moral. Ellos, sinceramente lo sentían, eran los mejores del mundo. Lo sucedido no tenía más explicación que la mirada odiosa de los dioses del fútbol. En aquellos años el Madrid era el destino preferido de los mejores jugadores del mundo. Era el pináculo de su carrera.

El dream team de Cruyff, tras sus cuatro ligas consecutivas entre 1991 y 1994, no logró mermar la imagen única del Real Madrid. Si el Barça con Cruyff por fin logró ganar una Copa de Europa, la de 1992 en Wembley, el Madrid se alzó con tres en 1998, 2000 y 2002. Nuevamente los mejores del mundo ansiaban vestir la camisa blanca. No era sólo el “traidor” Figo, era también Zidane, el ex-cule Ronaldo y el mítico Beckham quienes sentían que su nombre debía ligarse al equipo dueño de la camiseta más histórica del mundo.

Beckham, en 2003, rechazó al Barça quién debió conformarse con la segunda opción: Ronaldinho. Allí comenzó un cambió de imagen. Curioso, Florentino Pérez, el presidente más poderoso económica y políticamente que ha tenido el Madrid desde los tiempos de Santiago Bernabéu logró destruir el mayor activo intangible del Real Madrid: ser la institución mítica por excelencia en el mundo del fútbol. Lo que se denominaba el “señorío”  del Real Madrid.

El “señorío” era lo que diferenciaba al Madrid del resto, particularmente del Barcelona. Si del Barça se iban peleados Schuster, Maradona o Ronaldo, del Madrid sus grandes ídolos salían agradecidos.

Florentino comenzó a destruir el “señorío” cuando echó al Del Bosque. Simplemente necesitaba una “libreta más moderna”. El tiro le salió por la culata. El Madrid llegó a estar tres temporadas sin títulos, lo nunca visto. En las últimas 10 temporadas, el Real Madrid apenas ha ganado tres ligas. En ese mismo período 6 ganó el Barcelona. Tres Copas de Europa tuvieron color blaugrana. El Madrid, de manera inconcebible, ahora celebra jugar la semifinal. 10 entrenadores ha tenido la casa blanca desde que echaron al Del Bosque. El undécimo está en camino.

Del Real Madrid salieron ídolos como Hierro, Guti y sobretodo Raúl González por la puerta de atrás. Iker Casillas está por salir igual, maltratado por Mourinho a quién la directiva encabezada por Pérez le dieron un poder jamás imaginado en el Madrid.

La madriditis del Barcelona de los ochenta es hoy la barcelonitis del Madrid. Si en los ochenta las continuas derrotas del Barça se justificaban en el apoyo institucional a favor del Madrid, hoy, desde todos los estamentos blancos, prensa, afición y el mismo equipo, se intenta justificar esas derrotas en el apoyo institucional a favor del Barça.

El Barcelona tuvo mucha suerte. Beckham quizás hubiese triunfado en el Barça, fue un profesional como pocos en el fútbol. Pero jamás habría dejado una huella como la que dejó Ronaldinho. Su fútbol mágico, de la mano de Rijkaard y acompañado de la consolidación de una generación única que venía de las inferiores llevó al Barça a ser de cara al mundo la cara alegre del fútbol.

No obstante la cara alegre de Ronaldinho, el Madrid mantenía su mística. Por ello Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo en el mercado, aceptó en 2009 ir al Real Madrid por encima de las intenciones de cualquier otro gran equipo. Siendo el crack que es, con el Madrid apenas ha conquistado una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Poco bagaje para un crack que salió de Manchester buscando ampliar su palmares.

Neymar, el joven ídolo brasileño es el próximo crack del fútbol mundial. Al menos así lo vende el mercadeo brasileño. Su triunfo en Europa está por ver. Su traspaso del Santos a Europa fue, como tantas otras veces, una puja entre Real Madrid y Barcelona por hacerse con los servicios del mejor jugador del mundo disponible en el mercado. El Real Madrid, según algunas fuentes, habría pagado los 100 millones de euros que suponía traer a Neymar a la casa blanca. La cifra sale de los 40 millones con que debía indemnizar al Barça, más lo del Santos y comisiones. El Barcelona dicen, habrá gastado en la operación 54 millones de euros. Además, el Real Madrid ofrecía a Neymar 11 millones de euros, un sueldo equiparable al de Cristiano Ronaldo y Kaká en el Madrid. El Barcelona “apenas” 7 millones.

El Santos aceptó tanto la oferta del Madrid como la del Barça. La decisión final la dejó en manos de Neymar. Éste eligió al Barça. Es un golpe muy duro para el Real Madrid. No porque Neymar sea o no el próximo número uno del fútbol mundial. Es un recto a la mandíbula porque representa el fin de la mística del Madrid. Ya los mejores del mundo no piensan que el blanco sea el pináculo de su carrera. Lo construido por el Madrid desde 1953 cuando arribó Di Stéfano lo destruyó Florentino Pérez en apenas 10 años.

El Madrid, por supuesto, no está acabado. Pero su imagen está muy golpeada. Cristiano Ronaldo, su buque insignia, no quiere renovar su contrato. Éste vence en 2015. Es decir, si Ronaldo lo decide, abandonaría el equipo merengue en verano del 2014. Caso contrario el Madrid corre serió riesgo de no ingresar nada por su traspaso.

Guardiola lo decía. El Madrid no se rinde. En diciembre del 2012 el Madrid estaba renunciando a la liga. Algo impensable hasta hace muy poco. El denominador común es su presidente, Florentino Pérez.