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¿La quedo grande la Premier a Guardiola?



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Unos lo celebran. Otros se preocupan. Todos opinan sobre el éxito o fracaso de Pep Guardiola en la English Premier League. Y es que desde su irrupción como entrenador del Barcelona en 2008, su manera de entender el fútbol no deja a nadie indiferente. Lo cierto es que hoy por hoy el multimillonario Manchester City ya no sueña con el título de liga y sus aspiraciones parecen limitarse a luchar por un puesto en la Champions League del año que viene.

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El Entrenador: la fina línea entre vender ilusiones y vender humo


Salió reportado en purelyfootball.com la lista de los diez entrenadores que más han gastado (o invertido, según se quiera mirar) en fichajes durante la última década.  La lista no es particularmente llamativa tal como se observa en el  siguiente cuadro:

Entrenadores Titulos Gastos y Costo de títulos

No todos entrenaron sin parar durante los últimos 10 años. Ferguson, por ejemplo, se retiró hace un par de años. Guardiola se tomó un año sabático entre el Barça y el Bayern Munich. Van Gaal estuvo un tiempo de director deportivo del Ajax y, posteriormente fue entrenador de la selección holandesa.

En general, los entrenadores en cuestión son aquellos que entrenan a los grandes clubes europeos aunque alguno, en los últimos 10 años, entrenó equipos que no necesariamente son los más ricos del mundo. Van Gaal, por ejemplo, estuvo en el AZ. Klopp y Simeone entrenan equipos importantes, Dortmund y Atlético de Madrid, pero no supermillonarios como son los equipos de la liga inglesa, Bayern o Madrid y Barça.

La lista está compuesta de nombres conocidos de equipos reconocidos. Pero, ¿la inversión en fichajes es rentable? Realmente, ¿un entrenador logra más títulos a medida que gasta más dinero?

La siguiente gráfica compara los títulos obtenidos por temporada efectivamente entrenada en un club con el monto de dinero que se ha gastado cada entrenador. Es necesario anotar dos cosas. Primero, se normaliza el número de títulos obtenidos al número de títulos por temporada porque no todos entrenaron consecutivamente los 10 años. Segundo, ignoramos el rol de los entrenadores en sus respectivos equipos. Es decir, Ferguson fue y  Wenger es el responsable directo de la política de fichajes. En el Madrid, Ancelloti trabaja con lo que le llega. Es el presidente Florentino Pérez quien contrata a voluntad.

Por ahora enfoquémonos en los puntos azules, los títulos totales obtenidos por los entrenadores. Si los títulos se relacionaran directamente con la inversión realizada, esperaríamos que a medida que se gastase más en fichajes se incrementase la cantidad de títulos obtenidos. En otras palabras, podríamos pintar una línea recta con pendiente de 45° con los puntos azules siempre sobre ella.

La realidad es diferente. Hay un grupo de entrenadores sumamente exitosos (Guardiola, Ferguson, Mourinho, Mancini y Ancelloti) cuyos logros no se relacionan de ninguna manera con el monto en fichajes. El resto de entrenadores (Van Gaal, Simeone, Klopp, Wenger y Pellegrini) son significativamente menos exitosos que los anteriores aunque, en general, gastan menos en fichajes que sus contrapartes más exitosas. Entre ellos tampoco se aprecia una correlación entre los títulos y el gasto en jugadores.

Entrenadores, Títulos y Gastos en Fichaje

 

Los equipos que dirigen estos entrenadores son, en su mayoría, equipos con exigencia de títulos. Por ello separamos los títulos “importantes” de los demás. Es decir, los títulos internacionales (UCL, UEL, Mundialito de la FIFA) y el torneo de liga doméstico son más relevantes que los demás. Es una clasificación por supuesto arbitraria, pero desde mi punto de vista, válida dado el objetivo. El enfoque en los títulos más relevantes muestra una menor dispersión de los títulos obtenidos.  El orden no cambia sustancialmente, aunque Mourinho se ve superado por Ancelloti. En general, sólo sobresale Guardiola. En una segunda línea están Ferguson, Ancelloti y Mourinho. Wenger sobresale por abajo: no ha ganado nada relevante en 10 años.

Un título en promedio costó, en fichajes,  £70.105.231. Es costoso pero en realidad, salvo dos, todos están por debajo de la media. Venden ilusiones y logran resultados. Oscila desde los £17.222.222 que le cuesta un título a Guardiola en fichajes a los £63.636.364 que le han costado a Ancelloti.

Los que venden humo tienen nombre propio: Pellegrini y Wenger. Un título del francés del Arsenal cuesta, en fichajes, £113.333.333. El chileno va aún más lejos. Requirió de £260.000.000 en contrataciones para lograr un título.

Dadas las cifras, no sorprende que el City esté intentando el fichaje de Guardiola si Pellegrini no logra títulos importantes a corto plazo. Pero sorprende aún más que el Arsenal siga confiando en Wenger. En el equipo desde 1996, fue clave en la última gran época de los rojos de Londres. Pero ha fracasado en los últimos diez años y, además, cuesta mucho dinero. Su rentabilidad financiera y deportiva está más que cuestionada.

El análisis sugiere que la validez de un entrenadores debería también medirse por los recursos que requiere para lograr un título. Con todos los recursos que tienen a su disposición, nadie se extraña que ganen una liga o una copa con cierta frecuencia. En realidad algo adicional deberían mostrar esos equipos. Debería ser fútbol que se recuerde.

La decisión de Neymar. Adiós a la mística del Real Madrid

La primavera del 2011 trajo consigo una verdadera maratón de clásicos Real Madrid vs. Barcelona, los dos gigantes de la liga española. Quizás los partidos más notorios fueron los choques por la semifinal de la Copa de Europa. El partido de ida se jugó en el estadio Santiago Bernabéu. Allí el Barcelona de Guardiola tumbó por 0-2 al Madrid de Mou. La eliminatoria parecía sentenciada.




De cara al partido de vuelta, las palabras exactas de Guardiola fueron: “Un equipo que tiene nueve Copas de Europa nunca da un partido por perdido. Le he visto muchas veces, de niño, como jugador y como entrenador y no da nada por perdido.” Guardiola, como yo, creció en los ochenta. El Real Madrid no era el invencible equipo de Di Stéfano pero sí era un equipo que jamás daba un partido por perdido. Sus espectaculares remontadas en las Copas de la UEFA que ganó en 1985 y 1986 no son más que una pequeña muestra de un equipo cuya derrota sólo llegaba tras el pito del árbitro. Y las derrotas eran pocas.

La mística del Madrid era única. El Madrid, eliminado a finales de los ochenta en tres semifinales consecutivas de Copa de Europa era entonces el campeón moral. Ellos, sinceramente lo sentían, eran los mejores del mundo. Lo sucedido no tenía más explicación que la mirada odiosa de los dioses del fútbol. En aquellos años el Madrid era el destino preferido de los mejores jugadores del mundo. Era el pináculo de su carrera.

El dream team de Cruyff, tras sus cuatro ligas consecutivas entre 1991 y 1994, no logró mermar la imagen única del Real Madrid. Si el Barça con Cruyff por fin logró ganar una Copa de Europa, la de 1992 en Wembley, el Madrid se alzó con tres en 1998, 2000 y 2002. Nuevamente los mejores del mundo ansiaban vestir la camisa blanca. No era sólo el “traidor” Figo, era también Zidane, el ex-cule Ronaldo y el mítico Beckham quienes sentían que su nombre debía ligarse al equipo dueño de la camiseta más histórica del mundo.

Beckham, en 2003, rechazó al Barça quién debió conformarse con la segunda opción: Ronaldinho. Allí comenzó un cambió de imagen. Curioso, Florentino Pérez, el presidente más poderoso económica y políticamente que ha tenido el Madrid desde los tiempos de Santiago Bernabéu logró destruir el mayor activo intangible del Real Madrid: ser la institución mítica por excelencia en el mundo del fútbol. Lo que se denominaba el “señorío”  del Real Madrid.

El “señorío” era lo que diferenciaba al Madrid del resto, particularmente del Barcelona. Si del Barça se iban peleados Schuster, Maradona o Ronaldo, del Madrid sus grandes ídolos salían agradecidos.

Florentino comenzó a destruir el “señorío” cuando echó al Del Bosque. Simplemente necesitaba una “libreta más moderna”. El tiro le salió por la culata. El Madrid llegó a estar tres temporadas sin títulos, lo nunca visto. En las últimas 10 temporadas, el Real Madrid apenas ha ganado tres ligas. En ese mismo período 6 ganó el Barcelona. Tres Copas de Europa tuvieron color blaugrana. El Madrid, de manera inconcebible, ahora celebra jugar la semifinal. 10 entrenadores ha tenido la casa blanca desde que echaron al Del Bosque. El undécimo está en camino.

Del Real Madrid salieron ídolos como Hierro, Guti y sobretodo Raúl González por la puerta de atrás. Iker Casillas está por salir igual, maltratado por Mourinho a quién la directiva encabezada por Pérez le dieron un poder jamás imaginado en el Madrid.

La madriditis del Barcelona de los ochenta es hoy la barcelonitis del Madrid. Si en los ochenta las continuas derrotas del Barça se justificaban en el apoyo institucional a favor del Madrid, hoy, desde todos los estamentos blancos, prensa, afición y el mismo equipo, se intenta justificar esas derrotas en el apoyo institucional a favor del Barça.

El Barcelona tuvo mucha suerte. Beckham quizás hubiese triunfado en el Barça, fue un profesional como pocos en el fútbol. Pero jamás habría dejado una huella como la que dejó Ronaldinho. Su fútbol mágico, de la mano de Rijkaard y acompañado de la consolidación de una generación única que venía de las inferiores llevó al Barça a ser de cara al mundo la cara alegre del fútbol.

No obstante la cara alegre de Ronaldinho, el Madrid mantenía su mística. Por ello Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo en el mercado, aceptó en 2009 ir al Real Madrid por encima de las intenciones de cualquier otro gran equipo. Siendo el crack que es, con el Madrid apenas ha conquistado una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España. Poco bagaje para un crack que salió de Manchester buscando ampliar su palmares.

Neymar, el joven ídolo brasileño es el próximo crack del fútbol mundial. Al menos así lo vende el mercadeo brasileño. Su triunfo en Europa está por ver. Su traspaso del Santos a Europa fue, como tantas otras veces, una puja entre Real Madrid y Barcelona por hacerse con los servicios del mejor jugador del mundo disponible en el mercado. El Real Madrid, según algunas fuentes, habría pagado los 100 millones de euros que suponía traer a Neymar a la casa blanca. La cifra sale de los 40 millones con que debía indemnizar al Barça, más lo del Santos y comisiones. El Barcelona dicen, habrá gastado en la operación 54 millones de euros. Además, el Real Madrid ofrecía a Neymar 11 millones de euros, un sueldo equiparable al de Cristiano Ronaldo y Kaká en el Madrid. El Barcelona “apenas” 7 millones.

El Santos aceptó tanto la oferta del Madrid como la del Barça. La decisión final la dejó en manos de Neymar. Éste eligió al Barça. Es un golpe muy duro para el Real Madrid. No porque Neymar sea o no el próximo número uno del fútbol mundial. Es un recto a la mandíbula porque representa el fin de la mística del Madrid. Ya los mejores del mundo no piensan que el blanco sea el pináculo de su carrera. Lo construido por el Madrid desde 1953 cuando arribó Di Stéfano lo destruyó Florentino Pérez en apenas 10 años.

El Madrid, por supuesto, no está acabado. Pero su imagen está muy golpeada. Cristiano Ronaldo, su buque insignia, no quiere renovar su contrato. Éste vence en 2015. Es decir, si Ronaldo lo decide, abandonaría el equipo merengue en verano del 2014. Caso contrario el Madrid corre serió riesgo de no ingresar nada por su traspaso.

Guardiola lo decía. El Madrid no se rinde. En diciembre del 2012 el Madrid estaba renunciando a la liga. Algo impensable hasta hace muy poco. El denominador común es su presidente, Florentino Pérez.

 

Posesión, pero con precisión

Uno de los grandes partidos de los mundiales de fútbol fue el que se jugó en 1970, en Guadalajara, México entre el Brasil de Pelé, Gerson, Tostao y Jairzinho y el gran Perú de Mifflin, Gallardo, Sotil y sobretodo el ‘Nene’ Cubillas. Cubillas dicen quien lo vio jugar, era un 10 capaz de competir con Pelé. Recordemos que en dos mundiales, Cubillas anotó 10 goles. Después de Garrincha frente a Bulgaria en 1962 y de Pelé frente a Rumania en el ’70, Cubillas fue apenas el tercero que marcó de tres dedos un tiro libre en un mundial. En su caso fue frente a Escocia en Argentina 1978.

Era pues, un partido de cracks. De ese partido alguna vez leí que el balón nunca fue tan bien tratado. Brasil tocaba y tocaba, con precisión. Pero Perú no se quedaba atrás. Ellos también tocaban y tocaban con gran precisión. Aquel partido lo ganó Brasil 4-2. Fue la gran tarde de Tostao. Un gran partido de altísima calidad técnica donde la posesión del balón era el objetivo pero el medio era la precisión.

La posesión de balón como estrategia para ganar el partido está hoy en boga. Cruyff fue claro en eso hace poco más de 20 años: “debe correr el balón, no el jugador”. El Barcelona de Guardiola fue la máxima expresión de esa premisa. A partir de la posesión de balón, rotaciones rápidas del mismo, se lograría marcar diferencias. Pero para “rotar rápido” el balón se requiere precisión en el pase. Un ejercicio de posesión en un equipo incapaz de pasar con precisión es una invitación a ser goleado.

La posesión se suele relacionar con equipos de ataque. Los mencionados Brasil, Perú o el Barça de Cruyff o de los de los últimos años. Pero no debe confundirse esto con precisión. A diferencia de estos equipos más “artísticos” Helenio Herrera en los años sesenta, por ejemplo, no buscaba marcar un gol más que el contrario. Su objetivo era recibir un gol menos que el contrario. Aunque no le gustaba, le decían el Mago, y lo era por que tenía muy claro lo que buscaba al dirigir un equipo de fútbol: “Si pierdes el balón jugando verticalmente no es problema. Pero si lo pierdes jugando lateralmente, pagas con un gol”. Es decir, en ataque exigía un fútbol vertical, de gran velocidad. Al área contraria debía llegarse en no más de tres pases. Para ello, por supuesto, se requiere precisión. El lector notará que estas ideas están muy relacionadas con la concepción moderna que Mourinho tiene del fútbol. No hay nada más mortal en el fútbol de hoy que un contra-ataque del Real Madrid.

La precisión, por supuesto, está relacionado con la calidad del futbolista. Un contragolpe del Real Madrid iniciado por Ramos, pasando por Özil y finalizado en Ronaldo no va a ser igual de efectivo que uno iniciado por futbolistas menos virtuosos como pueden ser cualquiera de una liga como la colombiana. Pero en Colombia o en cualquier liga, hay unos equipos más precisos que otros.

La siguiente gráfica utiliza datos de Opta facilitados por el Manchester City para estudiar, con base en datos precisos, diferentes aspectos del fútbol. El eje vertical de la gráfica es el porcentaje de pases efectivos en la English Premier League, temporada 2011/2012. Es decir, es el número total de pases exitosos realizados por cada equipo relativo a la suma del total de pases, tanto exitosos como fallidos. El eje horizontal representa la posición en que acabó el equipo al finalizar la temporada. Así, el número 1 es el Manchester City porque fue el campeón.

Efectividad en el pase EPL

Efectividad en la posesión del balón de la EPL

 

Los datos están desagregados por partidos de local y de visitante. Una hipótesis inicial que analicé era que de visita habría cierta tendencia a tener un mayor número de pases errados que en un partido de local. Es decir, que aquello de la presión al visitante sería observable a través de la proporción de pases fallidos.

En promedio un equipo hizo durante la temporada 6.968 pases acertados en partidos de local y 6.496 en partidos de visita. Igualmente, en promedio durante la temporada un equipo hizo 2.095 pases errados jugando de local y 2.032 jugando de visita. Estos datos implican  que en promedio el 75,8% de los pases son acertados cuando se juega de local y el 75,3% lo son cuando se juega de visitante. Como se ve, son cifras muy similares y la evidencia estadística sugiere que la diferencia no es significativa. Es decir, si hay presión del público, no es por aquí que se manifiesta.

Pero, volviendo al argumento inicial, la precisión en el pase si muestra un patrón muy claro. El campeón, el Manchester City fue el equipo más preciso jugando de local. Logró acertar el 84,3% de los pases. De visita acertó el 81,9% de los pases. Ahí fue segundo detrás de un sorprendente Swansea que jugando fuera de Gales acertó el 82,8% de los pases.

Lo del Swansea sorprende. Es un equipo modesto de Gales que supera en precisión en el pase al mismísimo Manchester United. A efectos de nuestra gráfica es un outlier, un valor atípico en términos estadísticos. Pero en términos futbolísticos quizás se explique porque lleva unos años con un proceso basado en posesión del balón que impuso el español Roberto Martinez. La idea fue adoptada posteriormente por Paulo Sousa y Brendan Rogers quién evidentemente logró aunar a la posesión una gran precisión pues fue el entrenador en la temporada 2011/12. Hoy día, dirigidos por Michael Laudrup, entrenador que mamó del fútbol preciosista de la Dinamarca de finales de los ochenta y principios de los noventa y del Barça de Cruyff acaba de lograr para el equipo el primer título significativo, la Copa de la Liga de la Premier inglesa.

Pero más allá de esos valores atípicos la gráfica registra una interesante correlación donde el grupo de los equipos más poderosos de la EPL, Manchester City, Manchester United, Arsenal y Tottenham son los equipos con mayor precisión en el pase. Los que descendieron, por contra, tienen una precisión en el pase 10 puntos inferior a los mejores.

No hay recetas universales en el fútbol. Pero las cifras sí sugieren que es primordial trabajar en la precisión. Desde la perspectiva de la English Premier League, donde juegan buena parte de los mejores del mundo, esto es quizás redundante. Pero no lo es en otras ligas. A mi me encantaría saber el porcentaje de pases acertados que hay en ligas de nivel apenas aceptable como la mexicana, la colombiana o la chilena. Las cifras de precisión, es mi hipótesis, son menores. Esto reflejaría la existencia de un número no despreciable de profesionales que no dominan adecuadamente el fundamento central del fútbol: el pase. Esto, a la espera de datos, es un ejercicio para el futuro.

 

El Legado De Mourinho

El otro día en unas declaraciones, el futbolista Xavi Hernández decía que Mourinho no pasaría a la historia. Estoy parcialmente de acuerdo con Xavi. Es cierto que Mourinho tácticamente no ha traído nada novedoso al fútbol, salvo que se considere novedoso poner a Samuel Eto’o como marcador de punta, cosa que es más recursiva que novedosa. Es cierto también que a veces la forma y el estilo del técnico portugués no son ni las más vistosas ni las más atractivas. Siendo crudos, Mourinho es un técnico pragmático, un técnico Maquiavélico. Y a eso le apunto Florentino Pérez cuando decidió pagar una cláusula de recisión para sacarlo del Inter, cosa poco normal con los técnicos.

Y entonces cual es el mayor legado de Mourinho? A primera vista y lo que precisamente vemos en los medios, es un personaje egocéntrico, a veces petulante y hasta presumido. Pero basta oír a sus jugadores hablar de él, todos destacan el trato y la forma como maneja el grupo, pero en especial la diferencia entre el Mourinho que vemos en los medios y el que ellos ven a diario. Con ello es importante entender que es un técnico que entiende los vestuarios, es un técnico que conoce las capacidades de sus jugadores y tiene el don para manejar la parte mental de esos grupos y encaminarlos hacia una meta. Alguien decía que ser técnico es una labor que combina el ser padre, amigo, entrenador, psicólogo y además debía saber de fútbol. Mourinho ha aplicado tácticas diferentes en sus equipos de acuerdo a los jugadores que ha tenido, pero como decía antes, nada novedoso que no haya hecho otro técnico, como tampoco es novedoso el manejo de grupo, que lo hace muy bien. Pero su gran legado y donde ha sido el más grande que he visto, es en el manejo de medios. Mourinho utiliza los medios en toda su extensión, al principio nadie entendía muy bien su táctica y lo que hacía era provocar, absorber toda la presión de los medios, y mantener protegido a su grupo y alejarlo de esa presión. Pero allí en esa labor, descubrió una nueva, la de provocar y desestabilizar al rival. Mourinho es experto en acaparar los medios y hacer que sus máximos rivales pierdan la cabeza. Lo hizo en Inglaterra, lo hizo en Italia y lo ha hecho en España. Guardiola quizás sabia de ello y al principio se quedó callado, ignoro a Mourinho, pero este insistió tanto hasta que hizo caer al calmado Pep en aquella famosa rueda de prensa donde lo declaro “El Puto amo en la sala de Prensa”. Y aunque Pep lo termino diciendo algo salido de casillas y quizás no con la expresión más afortunada, su frase coloquial resume la verdad. Mourinho es el hombre que mejor maneja a su favor las salas de prensa con su sarcasmo, su ironía, sus gestos, sus respuestas, incluso sus mensajes silenciosos cuando decide no ir, cuando decide enviar a Karanka a las ruedas, todo en Mourinho es un mensaje bien logrado. Me recuerda al gran Mohamed Ali, un maestro en el arte de provocar, de manejar la prensa, de desubicar al rival y llevarlo a un terreno donde él ya era ganador. Y quizás eso es lo que quiere Mourinho de cierta forma, llevar al rival ya sea el técnico o un jugador de otro equipo a un terreno en el que él es experto y hacer que este salga de su zona de confort, que pierda su concentración.

Mourinho representa la personificación del técnico recursivo que hará todo lo posible dentro de las reglas de juego para ganar, con herramientas tanto dentro como fuera del campo y espero que no se malentienda, porque no es ni me parece un técnico tramposo. Mourinho presiona hasta los límites que puede presionar, es activo desde la línea de cal, se mete con los jugadores rivales, con el cuarto árbitro, con el árbitro, con el público. Pero  no es tramposo. Es un estilo que puede gustar, es un estilo polémico, pero es válido. Para algunos es el mejor técnico del mundo, otros lo tildan de hablador. La verdad es que sus victorias y sus records lo avalan, tiene mucho de que presumir y no le importa como lo ha logrado.

Y a eso le aposto Florentino, sabía bien lo que venía, por eso no es extraño ver a Mourinho sintiéndose solo por estos días, diciendo que él es el único que pelea y da la cara por el Madrid. Tiene razón, el sale, pone la cara y Florentino y los demás posan con la imagen del señorío del Real Madrid, mientras Mourinho aparece como el villano. Florentino, si le vendiste el alma al diablo, no te quejes porque te estas quemando.

El otro día comparaba a Pipo Inzaghi con Rivaldo en la columna “Goles y Golazos, de Pipo a Rivaldo”, quizás Mourinho es un técnico al estilo Inzaghi, que hacia goles como fuera, pero los hacía. Mourinho gana, punto. Y así pasara a la historia, pero más allá de su record, su legado será el manejo de los medios y su relación con sus equipos, pero sobretodo con sus rivales.

Técnicos, de Ineptos a Genios en una tarde.

Algunos dicen que la de arquero es la posición más desagradecida del fútbol, pero la verdad es que es un cuento que se ha echado tantas veces, que el arquero despierta la compasión y el entendimiento de compañeros, hinchas y hasta rivales. Pero la verdad es que la posición más desagradecida es la de técnico y acá aplica la famosa frase de que es mas fácil echar a uno que a once cuando un equipo va mal.

En todo caso la intención de esta columna no es la de analizar esa triste parte de esa posición sino la de ver como un técnico puede ser genio o inepto con una decisión.

En la final de la copa libertadores de América del 87, Gabriel Ochoa en el tiempo extra de ese partido contra Peñarol veía como Cabañas y Ampudia se iban expulsados y como Gareca no daba más. Razón por la cual decidió meter a Enrique Simón Esterilla, la explicación del medico Ochoa fue que los centrales de Peñarol se venían con todo y conocedor de la fortaleza en el juego aéreo de los uruguayos, decidió meter a Esterilla para que los contuviera y evitara que estos se fueran al ataque, el invento le funciono hasta el minuto 14 del segundo tiempo de reposición, el resto de la historia la conto Diego Aguirre. Las criticas al medico Ochoa no se hicieron esperar y muchos vieron la oportunidad para criticar su juego resultadista y defensivo con una de las mejores nominas del continente.

En la semifinal de la Champions League del 2010, el Barcelona enfrentaba en casa al Inter de Milan, Mourinho conocía las condiciones de Samuel Eto’o, de su velocidad y combatividad y por eso lo envio casi de marcador de punta para tapar la salida de los laterales del Barca, evitando que le abrieran la cancha. Mourinho estuvo a un gol de salir eliminado, paso raspando y terminó siendo campeón de esa Champions y como el técnico perfecto para neutralizar al Barcelona, una de las razones por las cuales Florentino Pérez pago lo que pago por el portugués y término dándole el poder que hoy ostenta.

Pep Guardiola ha pasado de ser genio a inepto en segundos, ha experimentado las dos caras de la moneda. Su mayor genialidad, sacar a Lionel Messi de la banda y ponerlo como falso nueve, dándole la libertad de jugar mas cerca de sus socios Xavi e Iniesta, los resultados no pueden ser mejores. Rikjard lo tenia en la banda donde el argentino rendía y deslumbraba, pero en su posición de falso nueve es sencillamente espectacular. Otra de sus genialidades consistió en poner a David Villa pegado a la banda derecha aprovechando la velocidad, el remate y el regate del guaje. Pero Pep también ha tenido sus momentos duros, como aquel día en el que con un partido enredado termino metiendo a Sergio Busquets como centro delantero, pareciera que había visto el video de la final del América contra Peñarol.

Y todo esto viene a colación porque a veces los técnicos ensayan y aciertan, otras veces fallan y esa delgada línea entre genialidad e ineptitud queda en evidencia. Es bueno que se arriesguen, es bueno que traten de sacar provecho de las cualidades de un jugador. Eso solo significa que conocen la materia prima que tienen y tratan de ubicar al jugador en posiciones y situaciones en las que puede rendir. Prefiero esos técnicos arriesgados a los que juegan a lo seguro y son rígidos en sus esquemas e igual terminan fracasando, a esos que sin mirar la materia prima con la que cuentan, ponen a los jugadores a hacer una tarea tan específica que termina por eliminar su creatividad y su potencial en pro del sistema. Y en realidad lo fácil debería ser ver para que es bueno un jugador y crear un sistema de juego que desarrolle y maximice su potencial, porque de eso se trata el fútbol, de crear, de generar un sistema de juego colectivo que se imponga sobre otro y en el que cada individuo aporte lo máximo.

Pekerman lo entiende, por ahora es genio, esperemos que tengamos madurez para no ser desagradecidos con alguien que nos esta mostrando que en el fútbol la creatividad si tiene espacio.