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Mundial de 48 equipos: Aburrido



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Algunos, hace ya varias ediciones, venimos sintiendo que la primera ronda de la Copa del Mundo es aburrida. La emoción se mantiene, por supuesto, cuando juega la selección nacional. E incluso cuando alguna sorpresa, como Costa Rica en 2014, derrota a los favoritos. Pero de fútbol poco.
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Francia – Alemania: Una historia en 3 actos


En Brasil 2014, en cuartos de final, Alemania y Francia se enfrentarán por cuarta vez en los mundiales de fútbol. Sus enfrentamientos anteriores han estado marcado por los goles y las frustraciones francesas, siempre con generaciones únicas.

El primer enfrentamiento se dio en Suecia 1958. Francia arribó a semifinales de la mano de Kopa, Fontaine y Piantoni, la fuerza ofensiva más poderosa de su historia hasta ese momento. En los tres partidos de primera ronda, frente a Yugoslavia, Paraguay y Escocia, marcó 11 goles si bien perdió contra Yugoslavia. A pesar de ello, el empate de los guaraníes contra Yugoslavia les permitió terminar en el primer lugar del grupo. El primer mundial de Pelé fue aquel del récord imbatible: los 13 goles de Just Fontaine, jugador nacido en Marrakech, Marruecos. En cuartos de final, Francia aplastó 4-0 a la sorprendente selección de Irlanda del Norte. Ya en semifinales, a un paso de la final, Fontaine y Piantoni marcaron nuevamente. Pero enfrente no estaba cualquiera. Era el Brasil de Pelé y Garrincha que pasó como una aplanadora. Con tres goles de Pelé, Francia quedaba eliminada. Le quedaba el consuelo de luchar por el tercer puesto.

Por el otro lado del cuadro, el vigente campeón del mundo avanzaba lento pero seguro. Fue el estrenó mundialista del gran Uwe Seeler, condenado a no coronarse campeón del mundo. No estuvo en 1954, el año del ‘Milagro de Berna’. Tampoco disputó el de 1974 cuando, siendo locales, se proclamaron campeones del mundo. Entre medias disputó cuatro mundiales, siempre rozando la gloria. Nunca la alcanzó.

Todavía de la mano del ‘Zorro’ Herberger, el mago que los guió al título cuatro años antes, Alemania encabezó su grupo tras derrotar a Argentina y empatar con Checoslovaquia e Irlanda del Norte. En cuartos de final derrotó a Yugoslavia en la segunda edición de un partido que se repitió, siempre en cuartos, durante tres mundiales consecutivos. Como en 1954, Alemania venció. Los balcánicos debieron esperar a Chile ’62 para lograr la revancha. En semifinales, Alemania empezó ganando pero finalmente caería derrotado 1-3 ante el equipo local.

Así que Francia, su primera gran generación se enfrentó frustrada a Alemania. Pensando en la final que no pudo ser, debieron enfrentar al todavía vigente campeón por el tercer puesto. En el campamento francés los suplentes se amotinaron. Querían jugar un partido en apariencia irrelevante. Batteaux, entrenador francés zanjó la disputa de raíz: “Francia jugará con los titulares porque hay que ganar ese partido. Pasaremos a la historia del Mundial de 1958 en el lugar que merecemos”. Acertó.

Herberger decidió jugar al ataque. Pero en ese terreno no eran rivales para Francia. Cuatro goles marcó Fontaine para lograr los trece que lo tienen en lo alto de un podio único. Seis marcaron los franceses por apenas tres de los alemanes. Francia, como pidió Batteaux, quedó en la historia.

No volverían a enfrentarse hasta 1982. El mundial de España fue curioso. El mejor mundial desde 1970, quizás el mejor hasta Brasil 2014. Pero ninguno de los dos mejores equipos logró llegar a la final que disputarían los verdugos de Brasil y Francia. Alemania eliminó a Francia en un partido épico.

Francia, recordemos, era históricamente inferior a Alemania. A pesar del logró del ’58, poco o nada tenían los galos para mostrar al mundo.  Habían mostrado destellos en Argentina 1978, pero fueron eliminados por Italia y Argentina. Así que para Alemania, la mayor preocupación era, como tituló el Diaro ABC el día del partido, “el progreso del fútbol galo”. Francia tenía un centro del campo que aún hoy recitamos de memoria: Platini, Tigana, Giresse y Ghengini. Magia pura.

Alemania, además del ‘progreso del fútbol francés’ llegó al partido con una preocupación muy real: Rummenigge, el crack teutón estaba lesionado. No sería de la partida y, se afirmaba que no podría jugar. Los primeros noventa minutos fueron lo que se esperaba. Una Alemania muy alemana. Rocosa, fuerte, segura pero sin lírica. Una Francia dirigida por un maestro, para mí el mejor futbolista francés de la historia: Michel Platini.

En el segundo tiempo, Bossis recuperó un balón en el flanco derecho y se lo pasó al de la camisa por fuera, a Platini. El maestro lanzó un balón a media altura que dejó desubicada a la defensa alemana. De la nada apareció Battiston quien 10 minutos antes había entrado por Ghengini. El balón le quedo rebotando, sólo frente al criminal Schumacher que , fungiendo como arquero alemán, salía desesperado al borde del área intentando achicar el arco. Battiston, dentro del semicirculo que bordea el área, resolvió mal. No la tiró ni por encima, ni por abajo. La tiró por el lado izquierdo del portero que, olvidándose del balón saltó al mejor estilo karateca y se llevó por delante, ya dentro del área, al pobre Battiston que nunca supo que sucedió. El francés quedó tendido, como muerto, boca arriba. Apenas levantó la mano izquiera, pero nada más se movía. No sólo era falta, penal y expulsión. Ahí debió intervenir la Guardia Civil para arrestar de inmediato al bigotudo arquero alemán por intento de asesinato.

El mundo aún hoy no deja de sorprenderse. El árbitro holandés, de apellido Corver, no quiso ver lo evidente. No pito falta, no pito penal, no expulsó. Ni siquiera una inocente tarjeta amarilla mostró. Sólo dio tiempo para que entrarán los servicios médicos que habrían de llevar a Battiston, de urgencia, al hospital más cercano.

Tras la salvaje agresión de Schumacher, Francia siguió jugando. En el minuto 90, Manuel Amoros, desde 30 metros disparó al larguero. Casi cambia la historia. Pero nada pasó, la historia es sólo una. El partido terminó 1-1.

Lo mejor, futbolísticamente hablando,  llegó en los 30 minutos extras. Francia decidida a marcar diferencias anotó dos goles antes del minuto 10 de la prórroga. Tressor de volea, y Giresse de derechazo, pusieron a Francia a un paso de la final. El de España fue un mundial de celebraciones, como las de antes. Nadie se quitaba la camisa para ostentar ante el mundo su hercúleo cuerpo.

Giresse

Aquel verano del ´82 salían corriendo, agitando cabeza y brazos. Celebraciones que quedan en la retina del niño que apenas está comenzando a ver fútbol. Recordamos la de Tardelli en la final, la de Falcao, el empate transitorio a dos frente a Italia y la de Giresse. Carreras a la banda, brazos abiertos en cruz, batiéndose y el grito de gol que en cualquier idioma suena igual.

 

Derwall, no el más recordado de los entrenadores alemanes, al recibir el segundo tanto hizo lo que cualquier desesperado haría. Dio entrada a Rummenigge. El crack no pudo evitar el tercero francés pero el miedo se palpaba en la defensa francesa. Todos los que vieron el partido en directo o por televisión debieron tener la misma sensación. Los franceses no sólo respetaban a Rummenigge, le temían. No importaba que estuviese jugando en una pierna.

Alemania hizo lo que siempre hace Alemania. Apretó, asustó, sopló y con Stielike adelantado y el gigante Hrubesch en plan ‘panzer’, Rummenigge descontó y Klaus Fischer, en una extraña media ‘chilena’ empató a tres.

Así se decidió un partido, por primera vez en los mundiales, por tiros desde el punto penal. Con el dramatismo propio de esos eventos tan particulares, Alemania ganó y pasó a la final. Como no podía ser de otra forma, esa la perdió. No era la mejor Alemania. Pero llegó a la final. Para siempre nos quedará el “eeeehhhh ave maría…” del incrédulo locutor de la televisión colombiana que tampoco entendía como era posible que Francia perdiera, que Alemania ganara.

El partido de 1986, también en semifinales no tuvo tanta historia. Alemania llegaba con mejor nivel y Francia seguía dependiendo de un Platini que tenía 31 años. Un gol de tiro libro cobrado por Brehme, cantada del portero Bats incluida, le dio el primer gol a los alemanes antes del minuto 10. A partir de ahí Francia apretó y apretó pero además de un gol anulado a Platini no consiguió más. En el último minuto, con Francia jugada en busca del empate, Schumacher (el mismo criminal del ’82), propició el contragolpe con un saque de mano desde el área pequeña hasta la línea que divide el campo en dos. Völler, goleador de raza, no perdonó. De aquel partido lo que más recuerdo es la frustración de Platini. Me viene a la memoria alguna entrevista que le hicieron de cara al partido por el tercer puesto. Ya no era 1958. Platini, triste y frustrado simplemente contesto que ya no importaba. Ellos habían ido a México a ser campeones del mundo. Él ya nunca podría serlo. No jugaría el partido por el tercer lugar.

El 4 de julio se enfrenta Francia y Alemania. Primera vez en cuartos de final. Francia, siempre que pasa la primera ronda llega a semifinales (excepción hecha del torneo de 1938, cuando era por eliminación directo) . Alemania. ¿Qué decir de Alemania? Ellos no pierden hasta que pierden. Un partido con olor a historia.

 

Colombia en cuartos: Por un Brasil Feliz


La derrota de Brasil frente a Italia en España ’82, para todos los amantes del jogo bonito, fue las más triste de la historia. Tras la inesperada debacle de Zico y compañía, los brasileros iniciaron un proceso de reconversión futbolística que terminó en tragedia: el delantero centro titular en Brasil 2014 es el tal Fred.

Brasil sigue siendo potencia, pero ya no encandila ni enamora. En 1994, de la mano del tacaño Parreira ganó con un sistema ‘europeizado’. El triunfo los terminó de convencer: ¿para qué jugar bonito y no ganar como Brasil en 1982 o 1986? Era mejor jugar feo pero ganar. Nunca admitieron, por supuesto, que jugaban feo pues contaron con dos cracks arriba: Romario y Bebeto. En 2002, de la mano de Scolari, el mismo tacaño que hoy entrena a Brasil, volvieron a triunfar. Nuevamente se equivocaron en el diagnóstico.

Scolari y seguidores creyeron que el fútbol cobarde había sido la clave. Pareciera que nunca entendieron que en ese equipo jugaban tres crack de dimensión histórica: Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho. La transformación condujo a que poco a poco en Brasil, la tierra de Leónidas, Pelé, Zico, Romario y Ronaldinho, se de prioridad a tipos rocosos con escasa técnica, mucha fuerza y nada de imaginación. Así se ha llegado a lo que es hoy la selección brasileña: 9 futbolistas promedio más Fred intentando que Neymar, el último brasilero en Brasil, pueda inventar algo. Pero Neymar apenas tiene 22 añitos. Muy pocos para lo que  se le exige.

Si Brasil gana el Mundial del 2014 será desastroso para todos aquellos que creemos que el jogo bonito. El ciclo habrá terminado. Habrán ganado apenas con una estrella naciente y el tal Fred de titular.

Colombia, el próximo rival en cuartos de final tiene una misión histórica. No sólo se juega el pase a semifinales por primera vez en su historia. Además tiene la obligación de recuperar para el mundo futbolístico el jogo bonito brasilero. El país de la samba necesita un choque estructural. Algo que los haga despertar de esa horrible noche donde predomina el fútbol ‘táctico’, aburrido, tacaño y sin imaginación.

El choque está a la vuelta de la esquina. Perder contra un novato en instancias avanzadas, a quien ven como un pequeño obstáculo en espera de rivales más poderosos, es el choque que Brasil y el fútbol necesita. Tostão, la leyenda de Brasil 1970 afirmó días antes del partido que “Argentina, Alemania, Holanda, Francia y Brasil tienen las mismas posibilidades [de ganar la copa]. Cuatro de esas cinco selecciones estarán en semifinales (más probable Alemania que Francia)“. Feo y todo, en Brasil no hay dudas del resultado del partido contra Colombia.

Pero si gana Colombia, se les habrá hecho un favor. Llorarán después del partido. Pero a la larga el debate se abrirá y con algo de suerte abrirán los ojos: hay que recuperar la identidad que hizo a Brasil la primera potencia futbolística del planeta. Con los años agradecerán a Colombia. Sólo con una cachetada pueden reaccionar.

Futbolísticamente hablando, la misión de Colombia no es sencilla. El equipo brasileño, salvando a Neymar, es mediocre arriba, pero contiene al rival como pocos. Además es local. La siguiente gráfica, basada en datos de OPTA, deja muy a las claras que las estrellas son dos jóvenes: Neymar y James. Pero mientras el peso del equipo brasilero recae casi exclusivamente en Neymar, Colombia tiene alternativas. Cuadrado es líder en asistencias de gol y recibe faltas. En Brasil, son varios los que lideran las asistencias de gol, ninguno ha hecho más de una. A quién más faltas han cometido es a Julio César, el arquero. En Colombia, James mueve el equipo, en Brasil, quien más pases registra es Dani Alves. Dice mucho de como han jugado uno y otro.

Brasil Colombia Comparativo Jugadores_

 

Brasil, muestra la gráfica siguiente, la toca más. Mucho toque toque y de aquello poco. El que la toquen tanto, y que sea un defensa quien más pases totales tiene, así éste se llame Dani Alvez, se explica en los preceptos de Scolari. Es un equipo de poco riesgos cuando no hay que arriesgar.

Pero Brasil parece un equipo más dinámico. Habiendo jugado cuatro partidos, sus indicadores generales revelan cifras mayores a las de Colombia. Pasan mas y realizan más pases buenos  (aunque la precisión es similar, alrededor del 77%). Pierden más y recuperan más el balón además de tirarlo más al área. Es, fruto de la reconversión que anotamos arriba, una selección muy europea, dinámica, vertical y rápida. La pausa del fútbol sudamericano la tiene Colombia.

Brasil Colombia Comparativo Equipos

Colombia, el más brasilero de los que queda en carrera, busca derrotar a Brasil, el más europeo de los que queda en competencia. La victoria no sólo alegrará al pueblo colombiano. La victoria, con los años, devolverá la alegría a los brasileros.

 

 

 

La premisa del fútbol: pases y estrellas en los mundiales


Lo dijo el ‘Tata’ Martino: “el pase es la premisa del fútbol”. La idea, por supuesto, no es novedosa. Ya Bill Shankly, el legendario entrenador del Liverpool lo afirmó en los años sesenta: “Por encima de todo, el objetivo principal es que todo el mundo pueda controlar el balón y hacer lo básico del fútbol. Es control y pase , control y pase. Todo el tiempo”.

El pase, por tanto, es la premisa del fútbol hace muchos años. Pero, no todos son tan acertados en el pase. Hace un tiempo analicé el patrón de pase en los mundiales de fútbol desde 1966 a 2010. En esta entrada quiero revisar la eficacia en el pase de los jugadores que han participado en los mundiales, desde Inglaterra 1966 a Sur África 2010.

Los 3.651 jugadores para los que OPTA reporta información entre el mundial de Inglaterra 1966 y Sur África 2010, registran en promedio un acierto en el pase del 78,4% . Es decir, de cada 10 pases que intentan, casi 8 llegan a su destino. La participación de los futbolistas en los mundiales, por definición no es la misma. Algunos juegan muchos partidos, otros apenas unos minutos. Así que el ejercicio se enfoca en aquellos jugadores que disputaron al menos 45 minutos en un mundial. Son 2.956 jugadores que cumplen esta condición. Su porcentaje de acierto en el pase es de 79,6%.

Quien menos acierto en la premisa del fútbol en un partido determinado es Thomas Enevoldsen, danés él, quien jugó 56 minutos en 2010. Empezó de titular pero su relevo parece explicarse fácilmente. Medio campista, acertó 4 de los 10 pases que intentó. La siguiente tabla ilustra el porcentaje de acierto en el pase para los 2.956 jugadores. Oscila entre el 0,4 del mencionado danés y 1.  Si, hay jugadores que tienen récord perfecto de acierto en el pase. Pero están lejos de ser cracks. Joseph Marion Leandre, haitiano, jugó 65 minutos en Alemania 1974. Siendo defensa, intentó 23 pases y acertó todos. No se lo imagina uno arriesgando mucho el balón hacia adelante. Tanto José Fernández, con Perú en 1970 y Robert Huth con Alemania en 2006, participaron en un único partido. Siendo defensas de pocos pases y evidentemente poco riesgo, no sorprende el resultado.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales

De hecho, la gráfica sugiere que los grandes cracks de los mundiales son jugadores de media tabla. Maradona, Pelé, Cruyff, Teófilo Cubillas (Perú) o Bobby Charlton (Inglaterra) se muestran en la gráfica como jugadores promedio. El ‘Pibe’ Valderrama, el excelso conductor de Colombia en los años noventa, sobresale un poco más. Pero no llega a los niveles del ‘Kaiser’ Beckenbauer o Pirlo ni por supuesto de Xavi. El nivel de acierto de todos es superior a 0,8. Pero no es descollante.

La pregunta queda en el aire. ¿De verdad son estos cracks apenas pasadores de media tabla? Algunos puntos merecen anotarse. Primero, precisamente por su condición de cracks son jugadores que suelen estar en zona caliente, con rivales apretando. Segundo, el juego del equipo influye. Xavi, por ejemplo, está arriba por la forma como juega España, con mucha posesión en zona limpia de rivales, siempre esperando al profundizar eventualmente el juego. Tercero, los Pelé, Maradona y compañía, al participar más en el juego del equipo, realizan muchos pases. Más pases que el promedio.

Este último punto lo ilustra con mayor detalle la siguiente gráfica. En ella se pondera el acierto en el pase por el número de pases. De esta forma, aquel que acierte mucho porque realiza pocos pases tendrá un valor menor que aquel que acierte como jugador promedio (el caso de los cracks) pero realice muchos pases.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales ponderado

La percepción cambia totalmente. Los mejores jugadores ahora están entre los mejores de la historia de los mundiales (al menos desde 1966). Xavi y Beckenbauer son tercero y cuarto respectivamente, el ‘Pibe’ y Maradona comparten honores y los demás también se encuentra entre el 20% superior. Los datos para Pelé, el “peor” de esta muestra de estrellas, son apenas de sus dos últimos mundiales. No hay (o no conozco) datos para los partidos que jugó en 1958 y 1962.

Es decir, sí, los mejores jugadores también son superiores en el arte del pase. Son mejores porque tienen arte, meten goles, mueven un equipo. Pero también lo son porque cumplen con la premisa del fútbol: excelsos en el pase.

 

La Velocidad en el Fútbol: Número de Pases en los Mundiales

Una de las frases más trilladas del fútbol es aquella que dice que “fútbol era el de antes”. Generalmente se refiere a que todo tiempo pasado es mejor y, afirman algunos, no hay fútbol como el de antaño. Pero si algo caracteriza al fútbol de antes es, sin duda, su lentitud, al menos desde la perspectiva de lo que se ve en la actualidad. Esa al menos es la hipótesis.

El pressing, desarrollado en la antigua Unión Soviética en los años sesenta y perfeccionado sucesivamente por el Ajax de Michels y Kovacs, y luego por el Milan de Sacchi, exigía un importante componente físico. Era un arma, que en conjuntos de gran calidad técnica como el Ajax de Cruyff o incluso el mismo Milan de Sacchi daba lugar a verdaderas obras de arte. El desarrollo del fútbol total, en principio debió derivar en un fútbol más rápido. Pero la verdad es que el fútbol total no lo podía implementar cualquiera pues requería además de una intensa preparación física, altos niveles de coordinación y excelsos niveles de calidad técnica.

Una buen indicador para medir la evolución de la ‘rapidez’ de un partido, es el número de pases por partido durante los mundiales de fútbol. En la medida que no haya presión del rival, no hay necesidad de hacer un pase con rapidez. El jugador, eso se ve en vídeos de partidos en blanco y negro, podía transportar el balón unos buenos metros antes de enfrentarse a un rival. Así que a medida que el fútbol evoluciona y se profesionaliza, cabría esperar un aumentó en el número de pases por partido dada la mayor ocupación de la cancha por parte de la defensa rival. Es más, la defensa rival ya no son los cuatro de atrás, es todo el equipo rival. Con mejor estado físico, la presión sobre el rival es mayor y, por ende, la necesidad de rotar el balón tendría que ser mayor. La siguiente gráfica, utilizando datos de OPTA, muestra la evolución de pases por partido desde el Mundial de 1966.

Evolución de los pases en los mundiales

A pesar de haber cierta tendencia creciente en el número de pases éstos se han frenado en los últimos mundiales. Sin embargo, en la media o por encima están todos los mundiales desde 1994, por debajo todos desde 1990. Esto, por sí sólo, no deja de ser diciente.

Quizás no sea casualidad que los dos mundiales más lentos (medido por el número de pases por partido) sean los dos de México. Maradona siempre se quejó de que los hicieran jugar a mediodía en el Mundial de 1986. El Mundial de Alemania, el de la ‘Naranja Mecánica’ fue, después del de Italia ’90, el más rápido de aquellos estrictamente por debajo del promedio:739 pases por partido. Eso son 123 pases por partido menos que los que se realizaron en promedio en el Mundial de Estados Unidos ’94.

No deja de sorprender que de los últimos tres mundiales, el de 2006, sin duda el más aburrido, haya sido el de mayor número de pases de los tres celebrados en el siglo XXI. Esto, a pesar de que si algo destaca al actual campeón mundial, España, es la capacidad de mantener el balón a base de pases.

En general los números sugieren lo que intuíamos: el fútbol es ligeramente más rápido hoy que ayer. Pero la diferencia es menos de lo que cabría esperar. Todos los mundiales están a menos de una desviación estándar de la media excepto el Mundial de México de 1970 y el de Estados Unidos 1994. Es decir, si aceptamos que el número de pases es indicador válido de la velocidad del juego, la realidad es que tal velocidad no ha cambiado tanto en los últimos 50 años!

Los campeones mundiales: El arte del pase

El fútbol ha evolucionado. Nadie lo duda. ¿Qué tanto ha evolucionado el fútbol?. Para muchos, para mí, el mejor equipo en la historia de los mundiales es el Brasil de 1970. Pero para establecer sí un equipo es el mejor hay muchos y ningún indicador. Es decir, no hay un indicador universal que objetivamente establezca cuál es el mejor equipo que ha habido.

Hay, sin embargo, algunos indicadores parciales que nos pueden servir de guía. Por ejemplo, miremos hoy la precisión en el pase de los campeones mundiales desde 1966 al 2010. Gracias a datos de Opta podemos hoy revisar el número de pases y la precisión en los mismos de los campeones mundiales de fútbol desde Inglaterra en 1966 a España en 2010. ¿Fueron realmente Jairzinho, Gerson, Tostao, Rivellino o Pelé más precisos que nadie en el pasé?

En promedio, por partido jugado, los campeones mundiales han realizado 426 pases por partido. 82 de cada 100 pases son acertados. Es difícil comparar equipos de diferentes épocas porque, entre otras razones, el fútbol se ha vuelto más rápido. Pero las comparativas inter-temporales tienen su belleza para los amantes de cualquier deporte. Así que revisemos algunos datos básicos.

La siguiente gráfica ilustra el número de pases y el acierto en el pase de los campeones del mundo. El campeón mundial que más pases realizó fue España en 2010, 604. El que menos, quizás no sorprenda, fue Italia en 1982 con apenas 313. Brasil 1994, ese equipo que no llenó la retina es, sorprendentemente, el segundo en número de pases, 583 por partido.

Los datos de Argentina son coherentes con sus entrenadores. Menotti, creyente del balón como instrumento de ataque, realizó 403 pases por partido. Bilardo, lo opuesto, y dependiente de Maradona, logró apenas 338 pases por partido.

Brasil ´70 está apenas en el promedio, 415 pases por partido, cifra algo inferior a la Alemania del ´74 y del ´90. Sorprende, eso sí, que la defensiva Italia del ´06 hubiese logrado 415 pases, los mismos que la excelsa selección de Pelé. El número de pases, siendo un indicador absoluto, no es el mejor indicador para evaluar calidad. Se puede rotar mucho el balón pero lo difícil es hacerlo de forma acertada. Esto lo revisamos más adelante.

Por ahora, vale anotar que no hay una tendencia clara a los largo de los años. Es decir, no puede afirmarse que el número de pases por partido ha bajado o subido. No parece que el número de pases sea un buen indicador para elaborar sobre la evolución del fútbol, al menos desde el punto de vista de los campeones del mundo.

Pases Campeon Mundial de Fútbol

Las cifras de acierto en el pase son algo más dicientes. Los resultados parecen relacionarse aceptablemente con el fútbol que practicaron los campeones del mundo. Inglaterra, con un fútbol muy directo, quizás de pase más largo que el promedio es, después de la poco enamoradora Italia de 2006, quién menos acierto en el pase tuvo, apenas el 78%. Brasil ´70, por el contrario, acertó el 88% de los pases. Una cifra muy superior a sus pares con la notable excepción de la Argentina de Maradona, el otro mega crack que fue campeón del mundo durante el período para el que tenemos datos

Dos equipos destacan. Brasil ´94, un equipo que no ganó como se esperaba de Brasil, demostró ser un equipo fino en el trato del balón. Al menos al circularlo entre compañeros. España, campeón en 2010, fue un equipo de mucho pase, mucha circulación, pero relativamente poco acierto. Apenas el 80,7%.

Desde Francia a España, pasando por Brasil en Corea y Japón e Italia, la precisión en el pase no ha logrado alcanzar las cotas del pasado. Hay cierta tendencia a la baja en el trato al balón. Las cifras de acierto en el pase escasamente rondan el 80%.

Es posible, por supuesto, que los equipos pasen el balón en su propio campo. Si argumentamos que antes se corría menos, es posible que el alto nivel de acierto del Brasil de Pelé fuese debido al alto número de pases entre sus defensas, sin apenas presión. La siguiente gráfica ilustra el acierto en el pase cuando se juega en campo rival. Allí, donde el balón quema, el gran Brasil del 70 también destaca. Es el único equipo campeón del mundo que logró acertar, en campo rival, más del 80% de sus pases. Exactamente el 82,1%. Eran magos con el balón.

En este aspecto también destacan Brasil del ´94 y los dos triunfos de Alemania, todos por encima de la media. Curioso igualmente que la Argentina de Maradona fuese notablemente superior en este aspecto que la Argentina de Menotti de 1978.

España no destaca particularmente en este aspecto. Gran porcentaje de posesión, rotación rápida del balón, pero en campo contrario, relativamente poco acertada en el pase. Quizás eso explique que sea el campeón mundial que menos goles logró en la historia, apenas 8. Italia en 1938 marcó 11 goles. Como Inglaterra en 1966 y Brasil en 1994. Compartían el dudoso honor de ser las selecciones campeonas del mundo con menos goles anotados. Italia, vale anotar, los hizo en apenas 4 partidos. Italia, tanto la de 1934 como la de 1982 y la del 2006, seguía en el ranking de los campeones de escasos goles. Sus títulos llegaron tras marcar 12 goles; en 1934 jugando sólo 5 partidos.

Campeones Mundiales pases acertados campo rival

Con estos números es difícil entender el debate que en algún momento se quiso plantear en España: ¿Era mejor la roja del 2010, que el Brasil de 1970? Los sudamericanos en 6 partidos, uno menos que España, lograron 19 goles. A día de hoy, el mejor fútbol, el mejor equipo, el campeón de campeones sigue siendo el Brasil de 1970. Como dijo años después Gerson: “Eramos los mejores. El que lo vio lo vio. El que no, jamás lo verá”