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Colombia en el mundial: En busca de la emoción perdida


 

Colombia, después de 16 largos años, regresa a un mundial. La generación que va a representar al combinado tricolor en Brasil 2014 tiene el potencial para ser la mejor de la historia. A día de hoy, sin embargo, a nadie le cabe duda que la mejor generación de Colombia fue la de los noventa. Aquella que lideró el ‘Pibe’ Valderrama y que acompañado siempre de Rincón , se juntó con figuras como Higuita, Redin, Álvarez, Asprilla o el ‘Tren’ Valencia en diferentes momentos para ilusionar a un país e incluso a un continente con la posibilidad de ser campeón del mundo.



Lo verdaderamente triste es que esa, la mejor generación colombiana de la historia, fracasó. Tuvo triunfos parciales, grandes, emocionantes, pero ninguno logró situar a Colombia en la cúspide del fútbol mundial donde verdaderamente importa: en un Mundial de Fútbol. En perspectiva, la tristeza puede incluso ser mayor. Las grandes generaciones de países futboleros, aunque sin peso histórico como Colombia, sí han logrado hacer historia.

Revisando lo ocurrido en el vecindario, destacan los logros de Perú y Chile. La mejor generación peruana, aquella maravilla liderada por Teófilo Cubillas, logró superar la primera ronda tanto en 1970 como en 1978. En México ’70 fueron eliminados en uno de los mejores partidos de los mundiales, por el Brasil de Pelé. En Argentina ’78, pasaron primeros del grupo derrotando a los favoritos escoceses y empatando con Holanda, que era y seguiría siendo el subcampeón del mundo. Chile, en su mundial, en 1962 armó un equipo altamente competitivo que, a pesar de la violencia de algunos partidos, logró un histórico tercer lugar.

En Europa hay casos similares, tres de los cuales destacan sobre los demás. Polonia, en en 1974 y en 1986, con Lato, Szarmach y después Boniek, logró dos terceros puestos. Rumania en Estados Unidos 1994. Además de ganar a Colombia en primera ronda, el equipo de Hagi llegó hasta cuartos de final donde cayó frente a Suecia quién le empató faltando 5 minutos para terminar la prórroga. Bulgaria, un equipo que nunca había pasado de primera ronda, de la mano de Stoichkov, cayó en ese mismo mundial en semifinales frente a Italia.

Corea del Sur, Turquía, Camerún o Senegal también aprovecharon sus grandes generaciones para lograr hitos históricos. Los dos primeros (así fuese con cierta ayuda arbitral en el caso de los surcoreanos) lograron alcanzar la semifinal en 2002. Camerún alcanzó los cuartos en 1990 y Senegal en su único mundial perdió frente a Turquía la opción de llegar a semifinales en 2002.

Colombia, entre 1990 y 1998, jugó 10 partidos. Ganó apenas tres, empató uno y perdió seis. El juego de Colombia frente a Alemania justifica con creces la euforia de aquel empate con los futuros campeones del mundo. Pero la verdad es que aún perdiendo Colombia habría superado la primera ronda.

El caso colombiano es casi, sólo comparable, con el de Escocia. Coinventorres del fútbol, nunca han logrado pasar de primera ronda. En 1950 se negaron a estrenarse en los mundiales porque en su grupo de clasificación, el compuesto por las cuatro selecciones británicas, quedó segunda, detrás de Inglaterra. No consideraron digno de ellos acudir al mundial como segundones y decidieron declinar la invitación. Visto el ridículo inglés en Brasil ’50, que perdió 1-0 con España y los Estados Unidos, no hay motivos para pensar que su presencia hubiese cambiado la historia. En 1954 sí que acudió. Los uruguayos les demostraron lo lejos que estaban del mejor fútbol del mundo: 7-0 ganaron los charrúas. Fueron además últimos en su grupo. En 1978 llegaron como favoritos. Era un gran equipo liderado por Kenny Dalglish, el ídolo del Liverpool que por entonces comenzaba a pasearse triunfal por Europa. Aplastados por Perú fueron incapaces de derrotar a Irán. El postrero triunfó ante Holanda no fue suficiente. Como siempre, quedaron eliminados en primera ronda.

Colombia, sus jugadores, están ante un reto histórico. En los 90, sólo Asprilla triunfaba plenamente en el fútbol europeo. El líder, Valderrama, pasó sin pena ni gloria por el fútbol francés y español. El ‘Tren’ Valencia destacó un año en el Bayern Múnich, pero nunca convenció del todo.

Hoy las circunstancias son diferentes. La ausencia de un crack mundial como Falcao, seguramente será cubierta por Bacca, campeón y goleador en el Sevilla campeón de la Uefa Europa League o Jackson, triunfador en el Porto. El motor del medio campo ya no es un ídolo del fútbol local como lo era Valderrama, sino uno de los mejores jugadores de la liga francesa: James Rodriguez. Se complementa con jugadores como Guarín o Cuadrado, con presente y futuro en los grandes de Europa.

La historia de Colombia en los mundiales es prácticamente inexistente. La hinchada colombiana sólo puede sacar pecho por empatar a 4 con la U.R.S.S. en 1962 o a 1 con Alemania en 1990. Ello sólo demuestra lo poco que tiene Colombia para enorgullecerse.

En lugar de preparar fiestas de despedida, los patrocinadores deberían enfocarse en explicar la historia a los representantes colombianos. Recordarles que Colombia ha hecho muy poco en los mundiales. Hacerles notar que 16 años sin ir son muchos. Pero que yendo 32 equipos, y clasificando el 50% de Sur América, la hazaña no es tal. No es que el mínimo aceptable sea ser campeón del mundo. Ni siquiera que la selección pase la primera ronda. Lo que yo quisiera es que Colombia no se despidiera con la tristeza y pobreza que lo hizo en 1994 y 1998. Al final, lo único que se puede pedir, es que generen emociones, no sólo sufrimiento.

 

La premisa del fútbol: pases y estrellas en los mundiales


Lo dijo el ‘Tata’ Martino: “el pase es la premisa del fútbol”. La idea, por supuesto, no es novedosa. Ya Bill Shankly, el legendario entrenador del Liverpool lo afirmó en los años sesenta: “Por encima de todo, el objetivo principal es que todo el mundo pueda controlar el balón y hacer lo básico del fútbol. Es control y pase , control y pase. Todo el tiempo”.

El pase, por tanto, es la premisa del fútbol hace muchos años. Pero, no todos son tan acertados en el pase. Hace un tiempo analicé el patrón de pase en los mundiales de fútbol desde 1966 a 2010. En esta entrada quiero revisar la eficacia en el pase de los jugadores que han participado en los mundiales, desde Inglaterra 1966 a Sur África 2010.

Los 3.651 jugadores para los que OPTA reporta información entre el mundial de Inglaterra 1966 y Sur África 2010, registran en promedio un acierto en el pase del 78,4% . Es decir, de cada 10 pases que intentan, casi 8 llegan a su destino. La participación de los futbolistas en los mundiales, por definición no es la misma. Algunos juegan muchos partidos, otros apenas unos minutos. Así que el ejercicio se enfoca en aquellos jugadores que disputaron al menos 45 minutos en un mundial. Son 2.956 jugadores que cumplen esta condición. Su porcentaje de acierto en el pase es de 79,6%.

Quien menos acierto en la premisa del fútbol en un partido determinado es Thomas Enevoldsen, danés él, quien jugó 56 minutos en 2010. Empezó de titular pero su relevo parece explicarse fácilmente. Medio campista, acertó 4 de los 10 pases que intentó. La siguiente tabla ilustra el porcentaje de acierto en el pase para los 2.956 jugadores. Oscila entre el 0,4 del mencionado danés y 1.  Si, hay jugadores que tienen récord perfecto de acierto en el pase. Pero están lejos de ser cracks. Joseph Marion Leandre, haitiano, jugó 65 minutos en Alemania 1974. Siendo defensa, intentó 23 pases y acertó todos. No se lo imagina uno arriesgando mucho el balón hacia adelante. Tanto José Fernández, con Perú en 1970 y Robert Huth con Alemania en 2006, participaron en un único partido. Siendo defensas de pocos pases y evidentemente poco riesgo, no sorprende el resultado.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales

De hecho, la gráfica sugiere que los grandes cracks de los mundiales son jugadores de media tabla. Maradona, Pelé, Cruyff, Teófilo Cubillas (Perú) o Bobby Charlton (Inglaterra) se muestran en la gráfica como jugadores promedio. El ‘Pibe’ Valderrama, el excelso conductor de Colombia en los años noventa, sobresale un poco más. Pero no llega a los niveles del ‘Kaiser’ Beckenbauer o Pirlo ni por supuesto de Xavi. El nivel de acierto de todos es superior a 0,8. Pero no es descollante.

La pregunta queda en el aire. ¿De verdad son estos cracks apenas pasadores de media tabla? Algunos puntos merecen anotarse. Primero, precisamente por su condición de cracks son jugadores que suelen estar en zona caliente, con rivales apretando. Segundo, el juego del equipo influye. Xavi, por ejemplo, está arriba por la forma como juega España, con mucha posesión en zona limpia de rivales, siempre esperando al profundizar eventualmente el juego. Tercero, los Pelé, Maradona y compañía, al participar más en el juego del equipo, realizan muchos pases. Más pases que el promedio.

Este último punto lo ilustra con mayor detalle la siguiente gráfica. En ella se pondera el acierto en el pase por el número de pases. De esta forma, aquel que acierte mucho porque realiza pocos pases tendrá un valor menor que aquel que acierte como jugador promedio (el caso de los cracks) pero realice muchos pases.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales ponderado

La percepción cambia totalmente. Los mejores jugadores ahora están entre los mejores de la historia de los mundiales (al menos desde 1966). Xavi y Beckenbauer son tercero y cuarto respectivamente, el ‘Pibe’ y Maradona comparten honores y los demás también se encuentra entre el 20% superior. Los datos para Pelé, el “peor” de esta muestra de estrellas, son apenas de sus dos últimos mundiales. No hay (o no conozco) datos para los partidos que jugó en 1958 y 1962.

Es decir, sí, los mejores jugadores también son superiores en el arte del pase. Son mejores porque tienen arte, meten goles, mueven un equipo. Pero también lo son porque cumplen con la premisa del fútbol: excelsos en el pase.

 

La Velocidad en el Fútbol: Número de Pases en los Mundiales

Una de las frases más trilladas del fútbol es aquella que dice que “fútbol era el de antes”. Generalmente se refiere a que todo tiempo pasado es mejor y, afirman algunos, no hay fútbol como el de antaño. Pero si algo caracteriza al fútbol de antes es, sin duda, su lentitud, al menos desde la perspectiva de lo que se ve en la actualidad. Esa al menos es la hipótesis.

El pressing, desarrollado en la antigua Unión Soviética en los años sesenta y perfeccionado sucesivamente por el Ajax de Michels y Kovacs, y luego por el Milan de Sacchi, exigía un importante componente físico. Era un arma, que en conjuntos de gran calidad técnica como el Ajax de Cruyff o incluso el mismo Milan de Sacchi daba lugar a verdaderas obras de arte. El desarrollo del fútbol total, en principio debió derivar en un fútbol más rápido. Pero la verdad es que el fútbol total no lo podía implementar cualquiera pues requería además de una intensa preparación física, altos niveles de coordinación y excelsos niveles de calidad técnica.

Una buen indicador para medir la evolución de la ‘rapidez’ de un partido, es el número de pases por partido durante los mundiales de fútbol. En la medida que no haya presión del rival, no hay necesidad de hacer un pase con rapidez. El jugador, eso se ve en vídeos de partidos en blanco y negro, podía transportar el balón unos buenos metros antes de enfrentarse a un rival. Así que a medida que el fútbol evoluciona y se profesionaliza, cabría esperar un aumentó en el número de pases por partido dada la mayor ocupación de la cancha por parte de la defensa rival. Es más, la defensa rival ya no son los cuatro de atrás, es todo el equipo rival. Con mejor estado físico, la presión sobre el rival es mayor y, por ende, la necesidad de rotar el balón tendría que ser mayor. La siguiente gráfica, utilizando datos de OPTA, muestra la evolución de pases por partido desde el Mundial de 1966.

Evolución de los pases en los mundiales

A pesar de haber cierta tendencia creciente en el número de pases éstos se han frenado en los últimos mundiales. Sin embargo, en la media o por encima están todos los mundiales desde 1994, por debajo todos desde 1990. Esto, por sí sólo, no deja de ser diciente.

Quizás no sea casualidad que los dos mundiales más lentos (medido por el número de pases por partido) sean los dos de México. Maradona siempre se quejó de que los hicieran jugar a mediodía en el Mundial de 1986. El Mundial de Alemania, el de la ‘Naranja Mecánica’ fue, después del de Italia ’90, el más rápido de aquellos estrictamente por debajo del promedio:739 pases por partido. Eso son 123 pases por partido menos que los que se realizaron en promedio en el Mundial de Estados Unidos ’94.

No deja de sorprender que de los últimos tres mundiales, el de 2006, sin duda el más aburrido, haya sido el de mayor número de pases de los tres celebrados en el siglo XXI. Esto, a pesar de que si algo destaca al actual campeón mundial, España, es la capacidad de mantener el balón a base de pases.

En general los números sugieren lo que intuíamos: el fútbol es ligeramente más rápido hoy que ayer. Pero la diferencia es menos de lo que cabría esperar. Todos los mundiales están a menos de una desviación estándar de la media excepto el Mundial de México de 1970 y el de Estados Unidos 1994. Es decir, si aceptamos que el número de pases es indicador válido de la velocidad del juego, la realidad es que tal velocidad no ha cambiado tanto en los últimos 50 años!

20 años del 0 – 5

Todo colombiano con edad suficiente sabe exactamente donde se encontraba el 5 de septiembre de 1993. Aquella tarde colombiana amigos, familiares, conocidos y desconocidos se reunieron para ver el enfrentamiento que decidiría un cupo directo al Mundial de Estados Unidos en 1994. El partido, a disputar en Buenos Aires, enfrentaba a una potencia emergente, Colombia, frente a una potencia regional y mundial que venía de ganar un mundial y ser subcampeón en otro. Era además la campeona de América, el último título que, a nivel de mayores, ha ganado la selección albiceleste.

Colombia llegaba con ventaja. Un empate lo clasificaba. Argentina debía ganar. La derrota colombiana llevaría a la selección de Pacho Maturana a jugar el repechaje contra Australia. Habría sido el mismo camino que tuvo que seguirse cuatro años antes cuando se viajó a Israel para asegurar el regreso de Colombia a un Mundial de fútbol por primera vez desde 1962. Argentina podía perder por tres goles. Pero si perdía por cuatro y Paraguay, que jugaba en Lima contra Perú, ganaba, perdía incluso el derecho al repechaje.

El partido venía caliente. Colombia había sido eliminada en semifinales de la Copa América de 1993 en Ecuador tras perder por penales frente a Argentina. Colombia, por su parte, había frenado la racha de 33 partidos invictos que traía Argentina al vencerlos por 2 – 1 en el partido de eliminatorias jugado en Barranquilla.

Maradona, el crack argentino no jugó. Era esencialmente un ex jugador, pasado de peso (aunque había vuelto a adelgazar), que no decidía si quería seguir o no jugando. La selección, en todo caso, parecía no extrañarle. Sin embargo, él calentó los ánimos: “La historia”, decía, “sitúa a Argentina arriba, Colombia abajo”. Argentina era local, debía ganar.

Pero sucedió lo inesperado, porque todos en Colombia confiaban en la selección. Pero nadie con conocimiento de la realidad deportiva apostaba por un 0 – 5. El relato del partido lo desarrolla de forma amena y agradable Mauricio Silva en su libro tiulado el 5 – 0. Un libro ligero, fácil de leer, casi como un reportaje largo del partido. Tiene un buen recuento de las historias relacionadas con el partido que serán las delicias de aquellos que por edad o estar de paseo en Marte no pudieron disfrutar del partido en directo.

Colombia ganó dos partidos aquella tarde. Uno, 0 – 2. Aquel donde Argentina jugo de tú a tú con Colombia. Donde pudo marcar pero Córdoba, inmenso, frenó en seco las intenciones de los argentinos. El otro inició en el minuto 71, cuando Basile, el entrenador argentino, desesperado, dio entrada al ‘Beto’ Acosta, delantero, por Redondo un volante que luego brillaría con luz propia en el Real Madrid. Como dijo el Bolillo en aquel momento: “se nos abrieron”. Y se abrieron, de par en par. Tres goles en 20 minutos humillaron a Argentina y, casi los elimina del mundial. Porque simultáneamente, en Lima, Perú y Paraguay empataron a dos goles.

Antes de aquello, la gloria colombiana se resumía en dos empates, frente a rivales europeos en los dos mundiales que había jugado. El 4 – 4 contra la U.R.S.S que a Chile ’62 llegaba como Campeona de Europa. En blanco y negro habíamos aprendido que Colombia perdía 1 – 4 a falta de 20 minutos y, frente a uno de los mejores arqueros de todos los tiempos, Lev Yashin, había logrado empatar y, casi ganar. Además, aún hoy, Marcos Coll conserva el honor de ser el único jugador en la historia de los mundiales que ha marcado un gol olímpico. Después llegó el 1 – 1 frente a Alemania. En aquella ocasión se perdía por 1 – 0 en el minuto 90. La gloría llegó con el empate de Rincón. Lo triste es que en 1962, ese fue el único punto que Colombia logró. A cambio recibió 11 goles en tres partidos. Pero la selección volvió feliz. En 1990, aún sin el gol de Rincón, Colombia pasaba a octavos; como mejor tercera. En la siguiente ronda Camerún envió de vuelta a la selección. Nuevamente, derrotados, 3 puntos de 8 posibles, pero felices.

La celebración excesiva del 0 – 5, lo que que nos lleva a que veinte años después esté yo escribiendo está nota de recuerdo, no fue la clasificación al Mundial. Fue el haber derrotado a la poderosa argentina de una forma humillante. Pero, no avanzamos. Años después Ruggeri afirmó, cansado de que le preguntarán por el 0 – 5:  “yo jugué dos finales de Copa del Mundo. Nunca vi a Colombia saltar al campo”.

Colombia, como demostré hace tiempo en una entrada sobre la historia de la selección Colombia, tuvo su pico frente aquel 3 de septiembre. A partir de ahí, literalmente, todo fue cuesta abajo.

Colombia era un país sin apenas glorias deportivas en 1993. Algunos boxeadores, la épica de Lucho, Parra y demás héroes en Europa, pero sin victorias sistemáticas que trascendieran al mundo. Quizás, con la única excepción de la Copa Libertadores que había ganado Nacional en 1989, no había triunfos objetivos que celebrar. Desde luego no en fútbol. Por eso, un partido que apenas nos clasificó entró en la historia de forma tan especial.

Hoy, hay la sensación, la realidad es otra. Ir al mundial es un objetivo, no una meta que justifique alegrías desbordadas. Ahora hay campeones olímpicos, campeones del mundo, podios repetidos en las grandes carreras de ciclismo del mundo y futbolistas que actúan en equipos de primer nivel en Europa.

Es válido recordar aquella victoria. Pero también debe recordarse que no dejó nada. Colombia fracasó en USA 94 y cuatro años después el ´Bolillo´ Gómez aún sentía susto por enfrentar a rivales europeos.

Como yo veo, el 0 – 5 es la evidencia palpable de que la mejor generación de la historia del fútbol de Colombia se desperdició. Los de hoy tienen el potencial, pero el fútbol que podían desarrollar los Valderrama y compañía aún supera al que han mostrado Falcao y demás. Pero no ganaron nada. Ni Copa América, ni una actuación histórica en los mundiales. Se desperdició esa generación. El libro de Silva nos recuerda que mientras los Estados Unidos y Rumanía nos estudiaron durante un año, Maturana y su equipo no se inquietaron, siquiera, por conocer quién era el tal Hagi.

Esa es la lección que debemos aprender. Cuando se tiene los mejores en el campo, deben rodearse de los mejores y de los más profesionales. Colombia no puede darse el lujo de desperdiciar otra generación soberbia. Ahí queda el reto para Brasil 2014.

Los campeones mundiales: El arte del pase

El fútbol ha evolucionado. Nadie lo duda. ¿Qué tanto ha evolucionado el fútbol?. Para muchos, para mí, el mejor equipo en la historia de los mundiales es el Brasil de 1970. Pero para establecer sí un equipo es el mejor hay muchos y ningún indicador. Es decir, no hay un indicador universal que objetivamente establezca cuál es el mejor equipo que ha habido.

Hay, sin embargo, algunos indicadores parciales que nos pueden servir de guía. Por ejemplo, miremos hoy la precisión en el pase de los campeones mundiales desde 1966 al 2010. Gracias a datos de Opta podemos hoy revisar el número de pases y la precisión en los mismos de los campeones mundiales de fútbol desde Inglaterra en 1966 a España en 2010. ¿Fueron realmente Jairzinho, Gerson, Tostao, Rivellino o Pelé más precisos que nadie en el pasé?

En promedio, por partido jugado, los campeones mundiales han realizado 426 pases por partido. 82 de cada 100 pases son acertados. Es difícil comparar equipos de diferentes épocas porque, entre otras razones, el fútbol se ha vuelto más rápido. Pero las comparativas inter-temporales tienen su belleza para los amantes de cualquier deporte. Así que revisemos algunos datos básicos.

La siguiente gráfica ilustra el número de pases y el acierto en el pase de los campeones del mundo. El campeón mundial que más pases realizó fue España en 2010, 604. El que menos, quizás no sorprenda, fue Italia en 1982 con apenas 313. Brasil 1994, ese equipo que no llenó la retina es, sorprendentemente, el segundo en número de pases, 583 por partido.

Los datos de Argentina son coherentes con sus entrenadores. Menotti, creyente del balón como instrumento de ataque, realizó 403 pases por partido. Bilardo, lo opuesto, y dependiente de Maradona, logró apenas 338 pases por partido.

Brasil ´70 está apenas en el promedio, 415 pases por partido, cifra algo inferior a la Alemania del ´74 y del ´90. Sorprende, eso sí, que la defensiva Italia del ´06 hubiese logrado 415 pases, los mismos que la excelsa selección de Pelé. El número de pases, siendo un indicador absoluto, no es el mejor indicador para evaluar calidad. Se puede rotar mucho el balón pero lo difícil es hacerlo de forma acertada. Esto lo revisamos más adelante.

Por ahora, vale anotar que no hay una tendencia clara a los largo de los años. Es decir, no puede afirmarse que el número de pases por partido ha bajado o subido. No parece que el número de pases sea un buen indicador para elaborar sobre la evolución del fútbol, al menos desde el punto de vista de los campeones del mundo.

Pases Campeon Mundial de Fútbol

Las cifras de acierto en el pase son algo más dicientes. Los resultados parecen relacionarse aceptablemente con el fútbol que practicaron los campeones del mundo. Inglaterra, con un fútbol muy directo, quizás de pase más largo que el promedio es, después de la poco enamoradora Italia de 2006, quién menos acierto en el pase tuvo, apenas el 78%. Brasil ´70, por el contrario, acertó el 88% de los pases. Una cifra muy superior a sus pares con la notable excepción de la Argentina de Maradona, el otro mega crack que fue campeón del mundo durante el período para el que tenemos datos

Dos equipos destacan. Brasil ´94, un equipo que no ganó como se esperaba de Brasil, demostró ser un equipo fino en el trato del balón. Al menos al circularlo entre compañeros. España, campeón en 2010, fue un equipo de mucho pase, mucha circulación, pero relativamente poco acierto. Apenas el 80,7%.

Desde Francia a España, pasando por Brasil en Corea y Japón e Italia, la precisión en el pase no ha logrado alcanzar las cotas del pasado. Hay cierta tendencia a la baja en el trato al balón. Las cifras de acierto en el pase escasamente rondan el 80%.

Es posible, por supuesto, que los equipos pasen el balón en su propio campo. Si argumentamos que antes se corría menos, es posible que el alto nivel de acierto del Brasil de Pelé fuese debido al alto número de pases entre sus defensas, sin apenas presión. La siguiente gráfica ilustra el acierto en el pase cuando se juega en campo rival. Allí, donde el balón quema, el gran Brasil del 70 también destaca. Es el único equipo campeón del mundo que logró acertar, en campo rival, más del 80% de sus pases. Exactamente el 82,1%. Eran magos con el balón.

En este aspecto también destacan Brasil del ´94 y los dos triunfos de Alemania, todos por encima de la media. Curioso igualmente que la Argentina de Maradona fuese notablemente superior en este aspecto que la Argentina de Menotti de 1978.

España no destaca particularmente en este aspecto. Gran porcentaje de posesión, rotación rápida del balón, pero en campo contrario, relativamente poco acertada en el pase. Quizás eso explique que sea el campeón mundial que menos goles logró en la historia, apenas 8. Italia en 1938 marcó 11 goles. Como Inglaterra en 1966 y Brasil en 1994. Compartían el dudoso honor de ser las selecciones campeonas del mundo con menos goles anotados. Italia, vale anotar, los hizo en apenas 4 partidos. Italia, tanto la de 1934 como la de 1982 y la del 2006, seguía en el ranking de los campeones de escasos goles. Sus títulos llegaron tras marcar 12 goles; en 1934 jugando sólo 5 partidos.

Campeones Mundiales pases acertados campo rival

Con estos números es difícil entender el debate que en algún momento se quiso plantear en España: ¿Era mejor la roja del 2010, que el Brasil de 1970? Los sudamericanos en 6 partidos, uno menos que España, lograron 19 goles. A día de hoy, el mejor fútbol, el mejor equipo, el campeón de campeones sigue siendo el Brasil de 1970. Como dijo años después Gerson: “Eramos los mejores. El que lo vio lo vio. El que no, jamás lo verá”

El Fracaso de Colombia en USA ´94. ¿Qué pasó?

Pocas hechos de la historia reciente del fútbol colombiano llaman tanto la atención como el fracaso de la selección en el Mundial de USA 1994. Ese año, como lo hemos apuntado acá, Colombia iba para Campeón del Mundo.



Sucedió lo inesperado. Colombia perdió en su debut contra Rumanía. Unos días después Estados Unidos remató la faena. Colombia, el favorito, fue la primera selección eliminada de aquel mundial. A falta de ver a donde llegan los Falcao, James, Guarin y compañía, para muchos esa ha sido la mejor selección Colombia de la historia. No falta razón. El Pibe, aunque llegó tocado por un golpe recibido en un partido contra Suecia poco antes del Mundial, estaba en su pico. Rincón era ya un jugador maduro. Arriba, a diferencia de cuatro años atrás, había dos cracks de talla internacional: Faustino Asprilla y el “Tren” Valencia. Y en la banca quedaba un rematador único: Iván René Valenciano. El arquero, Oscar Córdoba, años después, demostraría en Boca que era un portero digno de un club Campeón del Mundo. No se puede olvidar la elegancia de Andrés Escobar, salvajemente sacrificado incluso antes de que acabara el mundial.

Pero para mí, como para Maturana por cierto, la mejor selección Colombia, la que de verdad lo tuvo todo para llegar lejos no fue la del ´94, fue la del ’90. A aquella selección le venían mejor los equipos grandes. Porque siendo un equipo sin historia estaba compuesta de jugadores con gran personalidad. Siempre he sentido que de haber ganado a Camerún, el día del grosero error de Higuita, Colombia habría derrotado luego a Inglaterra, con quien antes de aquel mundial ya había empatado a uno en Wembley, gol de Andrés Escobar.

A modo de paréntesis, cabe recordar que en Colombia se vendió la idea de que el error había sido de Perea, por devolverle el balón a Higuita cuando éste tenía cerca a Milla. Cierto, no debió hacerlo, pero Higuita no debió pisarla. Sintiéndose apretado, lo natural era despejar el balón. Lejos. Aquello no era ´permitido´ en aquel equipo y Colombia salió del Mundial.

A Francia ´98 se llegó con una generación pasada de años. Luego de una primera ronda sobrados en las eliminatorias sudamericanas, se sufrió para clasificar. Un agónico gol del ´Pipa´ de Ávila contra Ecuador en Barranquilla sentenció la clasificación para Colombia. La primera ronda del Mundial enfrentaría a la selección Colombia ante Túnez, Rumanía e Inglaterra. El ´Bolillo´ Gómez, entrenador de aquel equipo, sentenció al equipo antes de jugar. “Colombia no está para ganarle a equipos europeos”. Dos europeos en el grupo. ¿Para qué ir al Mundial?

Si bien, como dice Maturana, la selección del ´90 era “más táctica, más disciplinada y sus jugadores era menos creídos”, los números sugieren que la selección del ’94, como quizás piensa la mayoría, sí era, en efecto el mejor equipo que Colombia ha presentado a un mundial.

La tabla parece contradecir a Maturana y también a lo que yo recuerdo de aquellas dos selecciones. En 1994 se acertó más en el pase, incluso en campo rival. Se recuperaron más balones y se tiró más a puerta. Se crearon muchas ocasiones de gol. ¿Cuál, entonces, fue el fallo de aquel equipo?

Colombia en los mundiales

Factores extra-futbolísticos sin duda influyeron. Había mucho dinero de origen poco claro involucrado. Tras la derrota ante Rumania llegaron las amenazas. A mediados de los noventa, en Colombia, las amenazas se debían tomar muy en serio.

Pero se perdió por factores futbolísticos. Las historias de los integrantes de la selección sugieren que no se sabía quién era el tal Gica Hagi. Dicen que el ´Coroncoro´ Perea cuenta que Andrés Escobar le pidió el día antes del partido que le pidiese a Maturana aunque fuese un vídeo de Rumania. Maturana no atendió la solicitud. Rumania, por el contrario, conocía a la perfección al candidato a ser campeón del mundo. Y el tal Hagi les hizo la fiesta.

La tabla muestra un indicador muy diciente. Córdoba, aquel mundial, apenas pudo atajar el 67% de los disparos al arco. Muy inferior al 82% de Higuita en 1990 y el 88% de Mondragon en 1998. El equipo fue particularmente ineficiente en su labor defensiva. De cada 3 tiros, uno era gol.

En 1994 había un gran equipo. Tristemente se desperdició la mejor camada de jugadores que hayan nacido en Colombia. Kempes, en 1974, luego de ser humillados por Holanda lo dijo: “el fútbol siempre da revanchas”. Él la tuvo 4 años después. Quizás para Colombia la revancha llegue en Brasil 2014.