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Mundial con 40 equipos: malo


La gran carta de Havelange para acceder a la presidencia de la FIFA en los años setenta fue prometer una ampliación en el número de equipos participantes en los mundiales de fútbol. Hasta 1978 el número de participantes era de 16. En Uruguay 1930 y Brasil 1950 sólo 13 equipos participaron porque europeos y asiáticos (en 1950) decidieron eventualmente declinar la invitación. Continue reading Mundial con 40 equipos: malo

El poder del pase


A pesar de la ausencia de notables cracks, el inicio de las eliminatorias sudamericanas a Rusia 2018 ilusiona por tener la oportunidad de disfrutar en vivo estrellas que generalmente sólo vemos por televisión.

Y es que la técnica se refleja en el pase. Lo dijo hace 50 años Bill Shankly, legendario manager del Liverpool: “Por encima de todo, el objetivo principal es que el jugador pueda controlar el balón y hacer lo básico: control y pase, control y pase”. Si el Bayern tiene hoy una efectividad en el pase del 89% y el Sttutgart del 72% se entenderá porque uno va líder y el otro va de último.

Pero lo anterior son apenas ejemplos. En su libro “The Numbers Game”, Anderson y Sally sistematizan el concepto indagando por la relación entre el acierto en el pase y el número total de pases. En principio, afirman, no tendrían que ir de la mano. Sin embargo, utilizando datos de la EPL (2010/2011), terminan correlacionando el éxito de un equipo con el acierto en el pase y, este a su vez, con el número total de pases.

Expandiendo los datos a ocho ligas muy diferentes entre sí (Alemania, Brasil, Colombia, España, Inglaterra, Italia, México y Turquía)  durante las temporadas 2014/15 y 2015/16, encuentro que efectivamente hay una correlación positiva entre el número de pases totales realizados en un partido y el porcentaje de pases que se acierta en el mismo. Así, el Bayern realiza 683 pases por partido. El Stuttgart apenas 380. La gráfica, donde cada punto representa un equipo, ilustra esta relación y muestra las diferencias entre los grandes equipos del mundo, e importantes equipos de algunas ligas.

El poder del pase

Si bien hay equipos como el Barça o el Bayern actual, donde el pase es dogma, otros más prosaicos también ostentan un alto acierto en el pase a pesar de realizar muchos toques de balón. El acierto en el pase es un arte, tal que muy pocos superan el 85% de efectividad: Bayern (en las 2 temporadas consideradas), Arsenal (en la actual), City y United (ambos en ambas temporadas), Inter, Juve, Roma, Napoli y Fiorentina (los 3 últimos en la actual) y León, Morelia, Xolos y Tigres de México. A pesar de la gráfica, cabe anotar que los mexicanos combinan la alta precisión en el pase con un número muy bajo de pases (300 por partido vs 395 en las otras 7 ligas). Su fútbol es lento. No hay en la lista ningún brasilero o colombiano. La mediocridad del Milan actual, por cierto, se hace evidente.

En definitiva, la eliminatoria nos trae esa calidad que exportamos y que actualmente poco vemos en nuestra tierra.

El fútbol en altura: Más mito que realidad


Jugar en altura, por encima de los 2,500 metros aproximadamente, siempre ha sido un reto para los futbolistas que no están acostumbrados a ello. Nadie pone en duda que tiene algún impacto físico y para corroborar tal hipótesis hay suficientes análisis médicos que corroboran diferentes efectos en el cuerpo humano.

El fútbol, siendo un deporte global se juega en todo tipo de condición climática. No sólo hay fútbol a los 4,000 mts. de La Paz. También en la humedad de Barranquilla, en el frío del Norte de Europa y hasta mundial habrá en el desierto de Qatar. ¿Existe evidencia que sugiera que aquellos que están acostumbrados a algún tipo de situación extrema realmente se benefician?

La Copa Libertadores es quizás el torneo indicado para establecer si la altura realmente da algún tipo de ventaja. Desde que inició el torneo en 1960, sólo un equipo cuya sede quede por encima de los 2,500 metros de altura ha quedado campeón: la LDU de Quito en 2008. Manizales, recordemos, está a unos 2,160 metros de altura. Es decir, en términos de victorias relevantes, jugar por encima de los 2,500 metros apenas si da réditos.

Lo anterior, por supuesto, es apenas evidencia casual. No sólo no ganan los equipos que ganan en la altura, sino que apenas si ganan lo equipos que no son de Argentina, Brasil o Uruguay, considerando este último desde una perspectiva histórica.

Hay diversos trabajos académicos que utilizando datos de selecciones intentan establecer enlaces causales entre la altura y la probabilidad de victoria. Éstos, analizando datos de selecciones suramericanas desde 1900 o basados en datos de las eliminatorias de 1998, 2002 o 2006, suelen ligar el resultado de un partido como función de la altura (o el cambio de altura) y diferentes controles que también pudiesen afectar el resultado. En general los resultados sugieren, aunque de manera inconclusa, que la altura no tiene ningún impacto en el resultado de un partido.

En un trabajo reciente que publiqué en el Journal of Quantitative Analysis in Sports, evalué el tema de la altura utilizando datos de la Copa Libertadores de 2013. La literatura económica que se enfoca en el comportamiento del ser humano sentó las bases a evaluar. Traslados al fútbol, tal literatura sugiere que los individuos tienen una idea preconcebida de lo que deben esperar en cierta situación. Esto se denomina el punto de referencia: aquel en el que por experiencia propia o ajena, el jugador asume que jugar en altura representa un reto físico y/o psicológico y debido a ello no podrá desempeñarse como lo haría en circunstancias normales. Ello explicaría que en tales circunstancias se comportarán de manera más conservadora.

Para corroborar tal hipótesis comparé la efectividad de los pases que ejecutan los jugadores de equipos cuya sede se ubica a menos de 2,500 metros cuando juegan de visitante en estadios ubicados por encima de ese nivel relativo a cuando juegan de visitante en estadios ubicados por debajo de ese nivel. Por ejemplo, se compara la precisión en el pase de un jugador del Corinthians (cuyo estadio queda a menos de 2,500 metros) cuando juega en Bogotá vis a vis un partido en Tijuana. Esta estrategia elimina, además, el efecto de la localía.

En resumen, la ideas es establecer si esa pequeña diferencia que se observa en la gráfica de abajo es estadísticamente significativa. Es decir, si es relevante desde un punto de vista estadístico y futbolístico.

Copa Libertadores 2013: Altura

 

Son varios los resultados que se discuten en el documento en cuestión, pero aquí me enfocó en el principal. Un jugador (de un equipo cuya sede está ubicada a menos de 2,500 metros sobre el nivel del mar) es un 5,6% más efectivo en el pase cuando juega en altura que cuando juega por debajo de los 2,500 mts. Esto implica una mejora de unos cuatro puntos porcentuales respecto a la media.

La mayor precisión que se detecta cuando se juega en altura no se observa cuando ese jugador realiza pases en el campo del rival. Es decir, el resultado se explica por la mayor precisión del jugador en el campo propio.

Estos resultados nos devuelven al argumento original. Los jugadores (y las mismas estrategias) se adaptan. Cuando atacan, cuando pisan el campo rival, no hay diferencia en la precisión en el pase. Los jugadores arriesgan igual tanto en altura como a nivel del mar. Sin embargo, cuando están jugando (siempre de visitante) por encima de los 2,500 metros, se vuelven más conservadores, aseguran más el pase. El punto de referencia que definimos arriba entra en juego y lleva al jugador a tener una mayor consciencia sobre el destino del  balón. Perder el balón en campo contrario siempre será menos arriesgado que perderlo en campo propio. Las opciones de reorganizar la defensa son mayores. Pero perderlo en campo propio, y además en altura, implica un esfuerzo extra que puede tener importantes consecuencias negativas. De forma preconcebida, cuando el balón está en campo propio, el destino del balón se precia más.

El trabajo, siempre abierto a extensiones, sugiere que un equipo no gana por la altura. Tampoco pierde. Un equipo y sus jugadores se adaptan a jugar de una manera diferente que hace que las diferencias, al final, sean fruto de la calidad de cada equipo, no de los factores externos, sea lluvia, sol, pasto alto, cancha embarrada …. o la altura.

 

Colombia vs Uruguay: En busca del Maracanazo


El Mundial de 1950, en Brasil, no tenía final. El campeón había de definirse en un cuadrangular final. Brasil alumbraba al mundo. Marcó 13 goles en sus dos primeros partidos. Siete a Suecia y seis a España, selección a la que definitivamente  no le rinde jugar en la tierra de Pelé.  Uruguay, en cambio, apenas si pudo empatar 2-2 frente a España su primer partido. El segundo, faltando dos minutos, también lo empataba a dos.

En el minuto ’84 del Uruguay – Suecia, Brasil era, en esencia, Campeón del Mundo. Entonces el ‘Palomo’ Míguez marcó el gol que le daba carácter de final al partido final: Uruguay – Brasil. Lo sucedido aquel día se conoce como el Maracanazo. Salvo para los propios jugadores brasileros, para el resto del mundo era inconcebible un resultado diferente a la victoria brasileña.

No sólo en Brasil se daba por descontada la victoria. En Uruguay también. Al finalizar el partido contra Suecia, un dirigente uruguayo se acercó a los jugadores: “Muchachos, ya cumplieron”, dijo. Obdulio Varela, el ‘Negro Jefe’, el líder y la fuerza de aquel equipo celeste lo miro serio y respondió seco: “Nosotros sólo cumplimos si les ganamos a los brasileños”. El resto es historia. Tras remontar un 1-0, Uruguay se proclamó Campeón del Mundo.

64 años después Colombia debe medirse a Uruguay en el mismo estadio donde se forjó el que quizás haya sido el más grande triunfo (por inesperado) de la historia del fútbol.

En Colombia algunos, pocos es cierto, hablan de que superando la primera ronda la selección “ya cumplió”. A ellos cabe recordarles las palabras del gran Obdulio Varela.

Uruguay, por su parte, llega fuerte, superó a dos grandes del fútbol europeo. Además llegan heridos. El ‘Canibal’ Suárez, más allá de las sanciones de la FIFA, ha sido condenado mundialmente excepto, por supuesto, por los propios uruguayos que se sienten perseguidos.

Es un partido donde se enfrenta la que por resultados es la más poderosa selección Colombia de la historia, frente a un equipo uruguayo que quiere demostrar que no está donde está gracias a los mordiscos de nadie. Y sobretodo, tienen en la mira ese partido con Brasil que, Chile mediante, se daría en cuartos de final. Hay ilusión por revivir ese partido del ’50.

La percepción general parece ser la de un partido entre un equipo poderoso en el ataque, con buen manejo de balón, frente a otro fuerte en defensa más directo a la portería rival. Esto nace de los 9 goles anotados por Colombia frente a los 4 de Uruguay. Ello a pesar de que ambos han disfrutado de prácticamente la misma posesión: 42% Colombia, 46% Uruguay.

En defensa las cifras globales también favorecen a Colombia: 2 goles en contra frente a los 4 recibidos por los uruguayos. Los rivales, por supuesto, no fueron los mismos, pero tres de los goles recibidos por Uruguay los marcó Costa Rica, a priori la selección más débil del grupo.

La siguiente gráfica, con base en datos de OPTA, parece confirmar las percepciones. Colombia ha tenido menos jugadas de ataque, pero maneja mejor el balón: 77% de sus pases son buenos frente al 74% de la celeste. Además pierde menos el balón (233 vs. 270).

Colombia también remata más a portería, más al arco y con mayor efectividad (44% de sus disparos van entre los tres palos vs. 32%). El juego de los de Pekerman es más directo que los del ‘Maestro’ Tabarez pues ha generado hasta tres veces más jugadas al área. La celeste, por el contrario, es superior en un 50% en el número de centros al área. Así, recordemos, marcaron Suárez frente a Inglaterra y Godín frente a Italia.

Finalmente, como cabría esperar, el equipo del Río de La Plata pega más: 56 faltas recibidas frente a las 48 de Colombia. Sin embargo, a Uruguay también le pegan más: 48 vs. 37.

Comparativo Equipos Colombia vs Uruguay Primera Fase Brasil 2014

Los datos sugieren pues, un partido entre dos equipos que prefieren ceder el balón al rival pero que lo utilizan de manera diferente cuando lo poseen.

La siguiente gráfica complementa el análisis y, dada la sanción de nueve partidos y cuatro meses sin jugar que la FIFA impuso a Suárez, generará aún mayor preocupación entre los uruguayos. En esencia se compara el desempeño de los mejores jugadores de cada equipo en diferentes rubros.

Comparativo Colombia vs Uruguay Primera Fase Brasil 2014 1

 

El crack de Colombia, por si alguien lo dudaba, es James Rodríguez. El de Uruguay, Luis Suárez. Pero precisamente ahí está la diferencia que puede definir el partido. Mientras James, un tipo talentoso y dúctil con el balón es el líder colombiano en pases totales y pases buenos, en regates (incluyendo los exitosos), en remates a puerta (incluyendo también los exitosos) y hasta en centros al área; en Uruguay el que maneja el balón (pases buenos y pases totales) es Martin Cáceres. Un tipo luchador, bravo, aguerrido, pero lejos, muy lejos de la calidad que atesora James. El “Cebolla” Rodríguez , otro luchador incansable, pero sin la calidad de los cracks es además quien más remata a puerta. Quien más acierta entre los tres palos es, por supuesto, Suárez.

Uruguay cuenta con la historia de su parte. Y con un gran plantel cuya capacidad de lucha está fuera de toda duda. Colombia, cuenta con la fortaleza de su presente y con un crack como James que dirige el equipo. Suárez es resolutivo. Pero James, además de resolver, organiza el equipo.

La diferencia es que el mejor jugador colombiano sirve al equipo. El mejor jugador uruguayo depende de jugadores de menor nivel para resolver. Y encima no jugará. El partido, ojo, no está sentenciado. Pero que no juegue Suárez es una ventaja para Colombia.

Será la segunda vez que ambos equipos jueguen en un Mundial de Fútbol: en 1962, en el debut de Colombia en mundiales, los goles de Cubilla y Sasia remontaron el penal que había marcado el ‘Cobo’ Zuluaga.

Ahora, Maracaná dictará sentencia.

¿Ganará Colombia o ganará Uruguay?

¿Ganará Colombia o Uruguay?

  • Colombia (87%, 34 Votes)
  • Uruguay (13%, 5 Votes)

Total Voters: 39

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Tres Veces Atlético Nacional


Mourinho, con su característico tono picante preguntó alguna vez: “¿Cuántos países conocen ustedes donde un tiro de esquina se trata con el mismo nivel de aplausos que un gol? La respuesta, por supuesto, la dio el mismo: “Sólo sucede en uno: Inglaterra”.

En “The Numbers Game“, libro muy recomendado escrito por el profesor de Cornell C. Anderson y D. Sully, profesor en Dartmouth College, se muestra que tal emoción ante un tiro de esquina es incomprensible. Según cálculos basados en datos de la English Premier League, un equipo sólo marca de un tiro de esquina cada 10 partidos. Es una cifra prácticamente irrelevante.

Claro que fútbol es fútbol. En el minuto 92 de la final del Fútbol Profesional Colombia el Atlético Nacional igualaba 1-1 con Atlético Junior. El título era caribeño. Apenas unos segundos después, tras un tiro de esquina, el Nacional igualaba la serie y luego, desde el punto penal, se proclamaba por decimocuarta vez campeón del fútbol colombiano. La tercera de forma consecutiva.

Nacional, de la mano de Juan Carlos Osorio, a quien supieron aguantar en los momentos críticos, ha dominado el deporte rey en Colombia por año y medio. A los tres títulos de liga, no hay que olvidar, debe sumarse los de Copa Colombia del 2012 y 2013. La estructura del equipo supo mantener la calma en los momentos donde se requería. El tiempo les ha dado la razón.

Los verdes de Antioquia dominan en Colombia. Su innegable poder en el fútbol local no ha podido trascender al ámbito continental. En la Copa Libertadores de 2014, nuevamente fue eliminado en cuartos de final. Defensor de Uruguay lo derrotó por un agregado de 0-3.

Utilizando datos de OPTA exploramos los números para intentar detectar alguna diferencia estructural entre el fútbol de Nacional en el torneo local y en el torneo continental.

La primera diferencia, evidentemente, es que los rivales en la Libertadores son, en su mayoría, de un nivel superior a los que se enfrenta en el fútbol doméstico. En el Fútbol Profesional Colombiano (FPC) Nacional tuvo una posesión como local del 60,1%. La cifra es inferior al nivel de posesión en la Copa Libertadores donde llegó a dominar un 63,4%. Como visitante las cifras la tendencia se mantiene. El equipo verdolaga dominó un 54,1% en partidos de Copa Libertadores y un 52,7% en el FPC. No deja de llamar la atención que, sin ser el equipo de toque de antaño, en promedio siempre domino el balón. Su peor registro fue de visita contra el Newell’s Old Boys (32,7%) en partido que, curiosamente, ganó 1-3. De su propia medicina recibió frente al Defensor uruguayo. Tanto en Medellín como en Montevideo tuvo una posesión de alrededor del 65%. No logró anotar un sólo gol.

La diferencia más evidente está en los goles marcados. En el FPC marcó en promedio 2,33 goles de local y 1,36 goles de visitante por partido jugado. En la Libertadores 0,8 goles marcó de local y 1 de visitante. El equipo domina, pero le rinde mucho menos frente a equipos del continente.

La siguiente tabla compara diferentes indicadores del desempeño de Nacional entre los partidos de Copa Libertadores y los del FPC.

Atlético Nacional 2014 Tabla

 

Lo más llamativo es que no hay grandes diferencias.  Las hay en el porcentaje de pases buenos. En el fútbol profesional colombiano acierta significativamente más en el pase, tanto en general (81% vs. 72,9%) como en el campo contrario (73 vs 66,1%) . En Copa Libertadores, quizás el nivel del rival, quizás la presión mediática, cada jugador pierde sistemáticamente un balón más por partido (10,69 vs. 9,44).

En Colombia, recibe, por jugador más faltas a favor pero también recibe más faltas en contra. Esto sugiere que los árbitros colombianos tienden a pitar más que los del continente. Un tema para evaluar en el futuro.

La gran conclusión es que Nacional domina el juego en Copa Libertadores pero tiene más problemas en mantener el balón. Lo pierde más y lo pasa con menos precisión. Estos resultados parecen corroborarse en la siguiente gráfica:

Atlético Nacional 2014

Colectivamente el desempeño, medido como pase acertado por pase errado, es superior en el fútbol profesional colombiano. Individualmente, sin embargo no es sistemático. Valoy, por ejemplo, el héroe de la final ante el Junior, acertó ligeramente más en los partidos de Copa Libertadores (aunque sólo estuvo presente en la mitad) que en el FPC. Sherman, baluarte todo el semestre y Cardona en cambio rindieron menos en el continente.

Triunfar internacionalmente lleva tiempo. Ejemplo el Real Madrid, el equipo más rico del mundo. Un tiro de esquina, también en tiempo extra, el de la probabilidad casi inexistente, le permitió meterse en la final de la Champions que perdía frente al Atlético de Madrid. Siendo el más rico era cuestión de tiempo antes de que ganará en Europa, pero sufrió, y mucho.

Nacional es el más rico y uno de los más organizados de Colombia. Su hora en Sur América está por llegar. No sólo tiene dinero, sino acumula experiencia. Ya tiene asegurada su presencia en la Copa Libertadores del 2015. Y jugará la Copa Sudamericana el segundo semestre del 2014. Para ganar, se necesita suerte, pero para estar ahí, cerca, es la persistencia la indispensable.

La premisa del fútbol: pases y estrellas en los mundiales


Lo dijo el ‘Tata’ Martino: “el pase es la premisa del fútbol”. La idea, por supuesto, no es novedosa. Ya Bill Shankly, el legendario entrenador del Liverpool lo afirmó en los años sesenta: “Por encima de todo, el objetivo principal es que todo el mundo pueda controlar el balón y hacer lo básico del fútbol. Es control y pase , control y pase. Todo el tiempo”.

El pase, por tanto, es la premisa del fútbol hace muchos años. Pero, no todos son tan acertados en el pase. Hace un tiempo analicé el patrón de pase en los mundiales de fútbol desde 1966 a 2010. En esta entrada quiero revisar la eficacia en el pase de los jugadores que han participado en los mundiales, desde Inglaterra 1966 a Sur África 2010.

Los 3.651 jugadores para los que OPTA reporta información entre el mundial de Inglaterra 1966 y Sur África 2010, registran en promedio un acierto en el pase del 78,4% . Es decir, de cada 10 pases que intentan, casi 8 llegan a su destino. La participación de los futbolistas en los mundiales, por definición no es la misma. Algunos juegan muchos partidos, otros apenas unos minutos. Así que el ejercicio se enfoca en aquellos jugadores que disputaron al menos 45 minutos en un mundial. Son 2.956 jugadores que cumplen esta condición. Su porcentaje de acierto en el pase es de 79,6%.

Quien menos acierto en la premisa del fútbol en un partido determinado es Thomas Enevoldsen, danés él, quien jugó 56 minutos en 2010. Empezó de titular pero su relevo parece explicarse fácilmente. Medio campista, acertó 4 de los 10 pases que intentó. La siguiente tabla ilustra el porcentaje de acierto en el pase para los 2.956 jugadores. Oscila entre el 0,4 del mencionado danés y 1.  Si, hay jugadores que tienen récord perfecto de acierto en el pase. Pero están lejos de ser cracks. Joseph Marion Leandre, haitiano, jugó 65 minutos en Alemania 1974. Siendo defensa, intentó 23 pases y acertó todos. No se lo imagina uno arriesgando mucho el balón hacia adelante. Tanto José Fernández, con Perú en 1970 y Robert Huth con Alemania en 2006, participaron en un único partido. Siendo defensas de pocos pases y evidentemente poco riesgo, no sorprende el resultado.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales

De hecho, la gráfica sugiere que los grandes cracks de los mundiales son jugadores de media tabla. Maradona, Pelé, Cruyff, Teófilo Cubillas (Perú) o Bobby Charlton (Inglaterra) se muestran en la gráfica como jugadores promedio. El ‘Pibe’ Valderrama, el excelso conductor de Colombia en los años noventa, sobresale un poco más. Pero no llega a los niveles del ‘Kaiser’ Beckenbauer o Pirlo ni por supuesto de Xavi. El nivel de acierto de todos es superior a 0,8. Pero no es descollante.

La pregunta queda en el aire. ¿De verdad son estos cracks apenas pasadores de media tabla? Algunos puntos merecen anotarse. Primero, precisamente por su condición de cracks son jugadores que suelen estar en zona caliente, con rivales apretando. Segundo, el juego del equipo influye. Xavi, por ejemplo, está arriba por la forma como juega España, con mucha posesión en zona limpia de rivales, siempre esperando al profundizar eventualmente el juego. Tercero, los Pelé, Maradona y compañía, al participar más en el juego del equipo, realizan muchos pases. Más pases que el promedio.

Este último punto lo ilustra con mayor detalle la siguiente gráfica. En ella se pondera el acierto en el pase por el número de pases. De esta forma, aquel que acierte mucho porque realiza pocos pases tendrá un valor menor que aquel que acierte como jugador promedio (el caso de los cracks) pero realice muchos pases.

Porcentaje Acierto Pases jugadores en los mundiales ponderado

La percepción cambia totalmente. Los mejores jugadores ahora están entre los mejores de la historia de los mundiales (al menos desde 1966). Xavi y Beckenbauer son tercero y cuarto respectivamente, el ‘Pibe’ y Maradona comparten honores y los demás también se encuentra entre el 20% superior. Los datos para Pelé, el “peor” de esta muestra de estrellas, son apenas de sus dos últimos mundiales. No hay (o no conozco) datos para los partidos que jugó en 1958 y 1962.

Es decir, sí, los mejores jugadores también son superiores en el arte del pase. Son mejores porque tienen arte, meten goles, mueven un equipo. Pero también lo son porque cumplen con la premisa del fútbol: excelsos en el pase.