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Lamento Sudaca


Durante años, una de las expresiones más despectivas que se escuchaba en España hacia el inmigrante latinoamericano era aquella que lo tildaba de “sudaca”. Dado el trabajo estereotipado al que se dedicaban ecuatorianos, colombianos, caribeños y demás hijos del nuevo continente, la expresión era un insulto multidimensional.

Pero había una donde el insulto simplemente rebotaba. En fútbol eramos históricamente superiores. Pero no sólo eramos superiores a España. Mirábamos de tú a tú a las grandes potencias europeas. Nuestro fútbol destacaba a nivel de selecciones y a nivel de clubes. Si el Liverpool arrasaba en Europa, el Flamengo lo arrasaba en Tokio.  Si el Milan de Sacchi le metía cinco al Madrid en la Copa de Europa, apenas derrotaba al Nacional con un gol al minuto 119. El mayor desarrollo, la mayor riqueza del viejo continente no fue nunca obstáculo para que el fútbol suramericano destacará en sus enfrentamientos.

En mundiales nos respetaban e incluso nos temían. En la Intercontinental la excusa siempre fue la falta de interés. La realidad es que el Campeón de Europa no podía pasarle por encima al campeón de la Copa Libertadores. Era un partido donde llegaban los mejores del mundo y con frecuencia, en la cancha, se demostraba que el mejor del mundo venía de Sur América. La foto es Arrigo Sacchi metiéndose a la cancha en 1989 a celebrar el gol que les daba la Copa Intercontinental; aquel título que ‘no importaba’.

Sacchi 1989

Pero el cambio de Intercontinental a Mundial de Clubes ha resultado nefasto para Sur América. No por el cambio, sino porque el fútbol cada vez deja en evidencia que a éste lado del Atlántico el fútbol que se juega ya no es el que fue. El desastre suramericano no tiene que ver con el cambio de nombre o formato del torneo. Los resultados son consecuencia de un proceso que ha llevado a que el futbolísta suramericano se forme para irse.

A 2014, incluyendo la primera edición, casi pirata, del año 2000, se han disputado 11 ediciones del Mundial de Clubes. Europa ha vencido en 7 oportunidades. Esas victorias han llegado en las últimas ocho ediciones disputadas. Sólo el Corinthians, que derrotó al Chelsea, fue capaz de ganar el partido. Es casi un error estadístico.

Aún más, de las últimas cinco ediciones, en sólo tres, el finalista ha sido el campeón de la Copa Libertadores. En las otras dos, el segundo lugar fue el campeón  africano. Nuestro fútbol, el de clubes, se hunde y no pareciera que la Conmebol o las diferentes asociaciones suramericanas se dieran cuenta.

La respuesta a estos deplorables resultados no puede ser criticar que Messi, Di María, Agüero, Neymar, Falcao, James o Luis Suárez jueguen en los mejores equipos del mundo. Los mejores cracks suramericanos, desde hace décadas, juegan en los grandes clubes europeos.

El motivo de la mediocridad evidente de nuestro torneo continental es que ahora se van hasta los jugadores de medio pelo.  Según el CIES football Observatory en la temporada 2013 – 2014 había 31 jugadores colombianos jugando en las cinco grandes ligas europeas, 7 peruanos, 8 venezolanos, 2 ecuatorianos, 20 chilenos, 7 paraguayos y, por supuesto, 112 argentinos y 130 brasileros. Eso, insisto, sólo en Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia en sus diferentes categorías.

El siguiente cuadro refuerza el argumento. El 82,6% de los jugadores registrados por Sur América para disputar el Mundial de Brasil jugaban fuera de la liga doméstica. El 66% fuera de América. Aunque varios de ellos que lo hacían en América lo hacían fuera de Sur América, generalmente en México o la MLS de los Estados Unidos.

Lugar de juego de jugadores Brasil 2014

En la MLS, un torneo deportivamente lejos de las grandes ligas, en 2014, había 60 jugadores suramericanos inscritos, 18 argentinos, 18 brasileros, 11 colombianos, 7 uruguayos, 3 ecuatorianos, 1 chileno, 1 peruano y 1 venezolano.

Es decir, es cierto que Sur América no puede retener a un Messi, un Neymar o un James. Si antes el objetivo del fútbolista suramericano era triunfar en el club de sus sueños, sea River, Boca, Peñarol, Nacional, Millonarios o Alianza Lima, ahora el sueño es emigrar lo más pronto posible. Muy hinchas serán Falcao de Millonarios o Messi del Newell’s, pero allí no jugarán. Otros, y se viene a la cabeza Mao Molina, hincha del Medellín, prefieren hacer su carrera en exóticas ligas como la surcoreana.

El sueño hoy día no es la gloria, es el dinero. A la gloria se aspira después, por supuesto, pero en tierras extrañas. Es la consecuencia de un mundo globalizado y tal realidad hay que aceptarla. Pero las ligas nacionales, la Conmebol tiene que entender que hay que devolverle identidad al fútbol suramericano, hay que volverlo algo deseable y hay que lograr que esos jugadores aceptables prefieran jugar en San Lorenzo, Universitario, Colo Colo o Santa Fe por el mismo dinero que recibirían en la MLS, Corea del Sur o la B de Francia, Alemania o Inglaterra. Quizás un primer paso sea eliminar esos torneos de 6 meses que premia la mediocridad. El mejor debe serlo después de un trabajo planificado de un año. Quizás haya que coordinar mejor los torneos domésticos con la Copa Libertadores y la Suramericana. Quizás la Copa Libertadores deba disputarse con cierto orden, no mil partidos donde se pierde el hilo de la ronda que se disputa, donde se parte en la mitad por el Mundial o la Copa América de turno. Quizás los torneos de playoffs impiden el triunfo de los equipos estructurados premiando la suerte de los que se arman para el corto plazo. Quizás … pero algo hay que hacer.

Porque el dinero es mucho, pero no lo es todo. El Eibar, jugando por primera vez en la primera división española, tiene un presupuesto de US$19.400.000. Y no va precisamente de último.

El San Lorenzo, que con tanto temor se enfrentó al Madrid en la última final del Mundial de Clubes, tiene un prespuesto de 12 millones de euros. Algunos dirán que la diferencia de presupuesto con el Madrid (55 veces superior) explicaría el temor con que se plantó en la cancha. Yo no he visto al San Lorenzo asustado cuando se enfrenta al Boca Junior o Cruzeiro (al que eliminó camino al título de Copa Libertadores), equipos con un presupuesto 6 veces superior. ¿A partir de cuándo comienza a dar miedo? El Eibar ha jugado de tú a tú ante Madrid y Barça. Nunca lo vi asustado como vi al San Lorenzo.

La prensa argentina habla de derrota digna y, cómicamente en Fox Sports, durante la transmisión llegaron a hablar de ‘campeón moral’. Pero era el Campeón de América. Heredero de una saga que durante décadas se plantó orgullosa ante el Campeón de Europa sin miedo y aspirando a algo más que a no salir goleado.

El fútbol suramericano, humillado en Brasil 2014, requiere una inyección de confianza y dinero que retenga a esos jugadores que, sin ser el Maradona o Messi de la época impidan que en España se vuelva a escribir lo que, no sin razón, escribió Relaño en su editorial del Diario As: “El salto entre Europa y el resto de continentes es tal que este campeonato [El Mundial de Clubes] resulta deslucido por lo desequilibrado. Lo fue la propia final, a pesar del innegable oficio de todo jugador y equipo argentino. San Lorenzo retrasó su derrota embarrando el partido en la primera parte, con faltas, protestas y barullo. El Madrid pareció perderse por ese camino durante bastantes minutos. No hizo lo que debía, no  respondió con fútbol a la estrategia de San Lorenzo de alborotar.

Aquello de que el fútbol suramericano es toque y el europeo es fuerza ha pasado a la historia. Ahora alborotamos, como cualquier mosquito … pero no llegamos a picar. La triste realidad.

 

El patrimonio de un club siempre juega … al principio.


Las grandes figuras se fichan por cifras escandalosas. Falcao, Ángel Di María, Neymar, Luis Suárez, James Rodríguez son traspasados de un equipo a otro por millones y millones de euros. Los entrenadores los reciben, pero no siempre con los brazos abiertos. Si a Di María o a Falcao parece que Van Gaal los recibe con una gran sonrisa en el Manchester United no pasa lo mismo con otros cracks traspasados recientemente. Neymar, que ya lleva un año en el Barça, ha salido tres veces consecutivas desde el banco. Luis Enrique evita cualquier piropo aún cuando marque 2 goles en los escasos 25 minutos que juega. James sufre con las comparaciones. No se ubica en el terreno de juego y su entrenador, Ancelotti, tampoco ayuda mucho. El público y la prensa comienza a mirarlo con lupa. Pero Neymar y James jugarán por un buen tiempo más de manera asidua. El club espera, debe esperar. Sin necesidad de ser explícitos, Luis Enrique en el Barça o Ancelotti en el Madrid entienden que sus jefes exigen que 80 millones (o más) de euros no se pueden quedar sentados en el banquillo.

Quizás, más adelante, llegue el momento en que el jugador no rinda y el entrenador decida jugársela toda con la suya. Pero para sentar al crack de los millones y millones de euros tiene que pasar tiempo. Así que por ahora, James, en la picota pública hoy por hoy, tiene tiempo. El entrenador, recordemos, siempre es el eslabón más débil. Así lo hizo explícito Ramón Mendoza, el presidente del Madrid de los ochenta.

Ese maravilloso Madrid de finales de los ochenta nunca pudo lograr lo que con tanto anhelo buscó: la Copa de Europa. Tenía un gran equipo, temido en España y en Europa. Era el Madrid de la Quinta del Buitre. El Buitre (ver vídeo), para aquellos jóvenes que sólo lo conocen como directivo del Madrid actual, era un jugador elegante, fino, de poco peso, pero muy rápido en el arranque y  hábil en el regate. Era el ídolo máximo del Real Madrid que, como siempre, estaba plagado de estrellas.

En las semifinales de la Copa de Europa de 1988, el Madrid no pudo derrotar al PSV Eindhoven. Era el holandés un equipo que se había armado para Campeón de Europa con el dinero recibido por la millonaria venta de Ruud Gullit al Milan italiano. Ese partido, esa eliminación dolió, mucho en las huestes blancas.

Pero como dijo alguna vez Kempes, el fútbol siempre te da revancha. Así que un año después el Madrid se encontró nuevamente en frente al PSV Eindhoven, entrenado entonces por Guus Hiddink. Esta vez el partido era en cuartos de final de la Copa de Europa.

Leo Beenhakker, el entrenador holandés del Real Madrid decidió sentar al Buitre, que por aquellos años aún brillaba más que nadie. Era el partido de vuelta y el Madrid partía con ventaja tras haber empatado a uno en tierras holandesas. Beenhakker, decidió poner de titular a Paco Llorente, jugador rápido cuya mejor referencia era ser sobrino de Paco Gento, la mítica Galerna del Cantábrico, único futbolista en ganar 6 títulos de la Copa de Europa.

El Madrid ganó 2-1, pero Butragueño decidió apretar a Beenhakker después del partido: Sabía desde por la mañana que no me iba a alinear. Me llamó para mantener una reunión a solas, y antes de que empezara a hablar yo ya sospeché de qué se trataba. Tardó 30 segundos en explicarme que iba a ser suplente“. Luego, ante la prensa, el entrenador justificó la decisión en que la velocidad del sobrino de Gento era clave para “tapar las subidas del lateral Gerets“. Butragueño respondió: “Yo creo que un delantero debe salir al campo a jugar al fútbol y no pensando en marcar a un lateral contrario“. Desde Barcelona, por supuesto, se atizaba el fuego. Cruyff declaró: Yo no hubiera dejado a Butragueño en el banquillo, porque creo que tiene que jugar siempre. El Madrid es Butragueño y 10 más“. El holandés respondió: “Si yo tuviese a Lineker en mi equipo, jugaría los 90 minutos

Lo mejor, lo que hizo historia, llegó unos días después. Ramón Mendoza, presidente blanco se reunió con Butragueño y luego con Beenhakker quien había llegado a pedir una sanción económica al jugador por quejarse de su suplencia. Contrario a lo que el holandés pensó, Ramón Mendoza fue muy claro.

– “¿Sabe usted lo que ha hecho?” preguntó el gran jefe.

– “Eliminamos al PSV y alcanzamos la semifinal de la Copa de Europa”, respondió orgulloso el entrenador.

– “Ha jugado usted con el patrimonio del club”, le recriminó Mendoza.

Al final, quizás lo mejor hubiese sido no pasar a semifinales. Ese Madrid, ya con Butragueño, más Gordillo, Martín Vázquez, Schuster, Michel, Hugo Sánchez y hasta el simpático Paco Llorente, sería vapuleado 5-0 por el Milan de Sacchi y los tres tulipanes: Rijkaard, Gullit y Van Basten.

Pero el patrimonio del club primó. Tiempo después, Beenhakker fue despedido del Madrid, siendo líder en la liga, porque jugaba feo. En Colombia hay nervios porque James no logra destaparse en el Madrid. Quizás por obvio no haya necesidad de recordarlo, pero James no llegó como Rincón o Congo al Madrid. James llegó como estrella por mucho dinero. Así que tiene tiempo. Neymar tuvo una primera temporada bastante opaca. Aún está por verse si triunfa de verdad en el Barça. Pero ahora parece consciente que tiene que trascender en el juego azulgrana para ganarse la confianza del entrenador, el equipo y de la afición. Ese ataque de personalidad es el que necesita James.

El Madrid y su afición son impacientes, no lo esperarán eternamente, pero es muy joven y sentarlo sistemáticamente es jugar con el patrimonio del equipo. Personalmente no creo que Ancelotti sea de los que juega con el patrimonio del equipo que le paga. Habrá que ver.

 

La dificultad para triunfar en el Madrid: de Zidane a James


El debate sobre la compatibilidad de James Rodríguez con la táctica y las demás estrellas del Real Madrid recuerda lo sucedido cuando llegó Zinedine Zidane al equipo blanco.

En julio del 2001 el Real Madrid presentó al entonces jugador más caro de la historia. Ante 300 periodistas, Florentino Pérez se mostró orgulloso de su último fichaje galáctico. Poco importaban los 70 millones de euros que acaba de desembolsar a la Juventus deTurín. Estaba destinado a hacer historia en Madrid. Lo que pocos imaginaban, eran las críticas fuera de tono que llegó a recibir durante sus primeros meses en el equipo.

Zidane, como se lo recordaría al mundo entero en la final del mundial del 2006, tenía un temperamento fuerte y agresivo más allá de su inigualable clase. Así que llegó al Madrid con cuatro partido de sanción en la Champions League. En consecuencia, durante los primeros meses de la temporada, el crack francés debía demostrar la valía de su fichaje en la Liga.

El Madrid se estrenó aquella temporada frente al Valencia con derrota uno por cero de visitante. Si bien para el Madrid la derrota nunca se acepta como algo natural, no era un resultado inesperado. El Valencia era un gran equipo que, a la postre, se coronaría como Campeón de Liga.

Pero el debate comenzó. La prensa cuestionaba la posición idónea de Zidane. Aquel día, dicen las crónicas, arrancó por izquierda, cerca de Figo y Roberto Carlos. Pero su juego no tuvo el esplendor ni la constancia esperada y terminó ofreciendo poco de su excelso repertorio.  Con el correr de los partidos las cosas no mejoraban. Transcurridas seis jornadas, el Real Madrid registraba el segundo peor arranque de su historia. Habían logrado apenas 5 puntos de 18 posibles. Cero puntos de visitante. Era, junto al Espanyol, el equipo más goleado de la liga con un promedio en contra de dos goles por partido. El descenso directo estaba a un punto. El Madrid galáctico naufragaba.

Zidane, individualmente, rendía. Era el máximo goleador de equipo, y destacaba por su calidad. Pero el Madrid obtenía mejores resultados cuando él no jugaba. Eran los mismos jugadores blancos los que justificaban el pobre desempeño en la liga en los problemas de Zidane para ajustarse tácticamente a las necesidades del equipo. El Madrid, argumentaban, había jugado la temporada anterior con dos medios defensivos definidos: Helguera y Makelele. La llegada de Zidane obligaba a plantear un rombo donde Makelele era el único medio defensivo definido. Éste llegó a afirmar en L’Equipe “que el Madrid no defendía como un equipo”.

Figo, el primer galáctico, había sido decisivo la temporada anterior, particularmente en ataque. Su capacidad de desborde y sus centros de rosca perfectos para Morientes, Guti o Raúl destrozaron defensas contrarias. Su rendimiento en la nueva temporada, sin embargo, no era el mismo. La explicación, según sus propias palabras, era simple: “Con un único medio centro debo defender más que con doble pivote”. No había necesidad de nombrar a Zidane para señalarlo con el dedo. Salgado, el correoso marcador derecho, venía a decir lo mismo: “ahora [sin Makelele y Helguera en la zona de volantes de contención] todos tenemos que estar más atentos en defensa“.

Mientras tanto, en la Champions League, sin Zidane por la mencionada sanción, el Madrid había logrado cuatro victorias en cuatro partidos, marcando 12 goles a favor y 2 en contra.

A pesar de ello, la prensa y afición reconocía que el fútbol de Zidane era el esperado. Incluso era visto como el mejor del equipo en el empate de local que antecedió a su debut en liga de campeones. En aquel partido ante el Celta, Vicente del Bosque, entrenador del Madrid retiró a Zidane a falta de 10 minutos. El Bernabéu explotó contra cuerpo técnico y jugadores: “¡fuera, fuera!“. Del Bosque diría después que “hasta mi mujer y mi hija de seis años me han preguntado por qué cambié a Zidane“. Era ya el mejor, pero el equipo no rendía con él.

El crack francés intentaba entender lo que pasaba: “Es verdad que nos falta compenetración, automatismos, el hecho de buscarse con los ojos cerrados”. Tales eran sus quejas ante la negativa de sus compañeros a devolverle la pared que con tanta calidad él proponía. De cara a su debut ante la Roma, Zidane lo tenía claro:  “los miércoles el equipo juega bien y gana y llega el sábado o el domingo y no funciona tan bien. Creo que sólo es un bache. Espero ganar al Roma porque si perdemos o empatamos será algo grave. Grave para mí”. No ganó el Madrid, pero tampoco perdió.

Afortunadamente para el Madrid existe el Barça. Y afortunadamente para el Barça, existe el Madrid. Cuando el uno o el otro está mal, ganar al eterno rival permite, al menos, campear el temporal. Y así sucedió con el Madrid. En noviembre de 2001, en la jornada 11, el Madrid venció 2-0 al Barcelona.  Los catalanes llegaban segundos, detrás del Deportivo; el Madrid era un equipo de media tabla: puesto 10. Terminada la jornada, el Barcelona era tercero y el Madrid séptimo. Se dio un respiro.

Aquella temporada, el Madrid terminó tercero, detrás de Valencia y Depor, pero, por encima de todo, logró su novena Copa de Europa. Venció en cuartos de final al Bayern Munich, en semifinales al Barcelona y, en la final, frente al Bayer Leverkusen, Zidane marcó uno de los mejores goles de la historia de la competición. La floja temporada liguera quedó para siempre oculta tras la gran temporada europea y el golazo de Zidane. El gol de la novena.

James llega al Madrid con 23 años. Zidane llegó con 29. Para entonces el francés ya era Campeón del Mundo, de Europa, de todo lo que había por jugar. Pero, como Zidane, la calidad de James nadie la discute. Se discute la ‘táctica’ que debe seguir el equipo. Al final, De Bosque, como años atrás Zagallo, entendió que la labor del entrenador consiste también en adaptarse para que los mejores rindan lo mejor posible. Ancelotti, el entrenador actual del Madrid, añorará a Di María porque era la pieza ideal para ajustar su esquema táctico. James, no es Di María. Aún es joven para saber hasta donde llegará. Pero insisto. Como Zidane, su calidad no se discute. Es labor del entrenador engranar las piezas.

Fichando al ‘desconocido’ James


Si algo me ha sorprendido en las primeras semanas post-mundial es el aparente desconocimiento de la existencia de James por parte de los especialistas del mundo del balón. Nadie, pienso yo, lo daba como candidato a máximo goleador del torneo. Pero los que seguimos el fútbol, al menos algunos, ya lo considerábamos un crack (ahí está escrito). La foto de portada de Gol y Fútbol, además, es un penal cobrado por James durante el mundial Sub 20 del 2011 en el Estadio El Campín de Bogotá, frente a Francia. Penal, que por cierto, falló.

Por otra parte, es normal que el gran público no lo conociese. Jugar en el Banfield, Porto y Monaco no es la vitrina más popular. Ni siquiera habiendo sido traspasado por €45m de Portugal a Monaco. Son dos ligas importantes en Europa, pero muy lejos de los niveles de audiencia que tiene la Premier y la Liga español o, incluso el Calcio y la Bundesliga.

El Manchester United, dicen, lo estuvo siguiendo en los tiempos de Ferguson. Pero al final no movió ficha. Sólo un millonario ruso, con exceso de efectivo, fue capaz de sacarlo del fútbol portugués. Pero hace apenas un año, James, quién ya había brillado en el Mundial sub – 20, en Argentina, en Portugal (y competiciones europeas) y en Francia, no era material para un Real Madrid o un Barcelona.

No deja de ser curioso que en el superprofesional fútbol de hoy, donde las estadísticas, los números, los indicadores están analizados al detalle, no haya habido interés real de los gigantes europeos por James Rodríguez. ¿Será cierto qué entre los Ph.D. que manejan las cifras de los diferentes futbolistas del mundo y los miles de ojeadores que cada club grande de Europa tiene desparramados por el mundo nadie se fijó en James antes de su golazo contra Uruguay?

Seguramente sí hubo algún miembro de esos grupos de ojeadores que tenía a James en su libreta. Pero desde luego la élite del fútbol parecía desconocer de su existencia. Antes del mundial, Franz Beckenbauer decía sobre el grupo de Colombia que “quién sabe, tal vez un equipo que no es tenido en cuenta rompa todos los pronósticos. Pero no lo creo. El Grupo C, con Colombia, Japón, Grecia y Costa de Marfil, no parece ser el caso”. Mourinho, quizás llevado por el amiguismo afirmaba que  Colombia no llegaba a segunda ronda y que en el grupo C pasarían Costa de Marfil y Grecia. Dijo “estoy con mis amigos Grecia y Costa de Marfil, pero claro, Colombia es un muy buen equipo”. Y eso que siendo portugués, debía conocer a James.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, siempre atento a los mejores jugadores del mundo, especialmente a aquellos mediáticos, estaba preocupado tras conquistar la Décima. No había en el mercado un jugador disponible que generará la ilusión con la que suele agasajar a su afición cada verano. Sólo Luis Suárez estaba a tiro, pero entre el interés de éste por jugar en el Barça y los mordiscos que repartió en Brasil, nadie, ni el campeón mundial Toni Kroos, podía generar esa ilusión a la que ya acostumbró a la hinchada merengue.

Hasta que James marcó aquel gol contra Uruguay. Una media vuelta, de espaldas, desde fuera del área, en fase de eliminación directa, en el Maracaná, en un Mundial de fútbol. Tras ratificar su valía ante Brasil en cuartos de final, habiendo sido goleador del mundial, James ilusionaba. El requisito sine qua non para llegar a precio de galáctico al Real Madrid.

La calidad de James debe permitirle triunfar en el Madrid. Pero nadie debe olvidar que al mismísimo Zidane lo querían devolver a Italia en el mes de noviembre de su primera temporada en el Club Blanco. Pero más allá de sus opciones de triunfo, siempre quedará la duda. ¿James, siendo el mismo del mes de abril, poco antes del mundial, cuando costaba 50 ó 60 millones de euros, no servía para el Madrid? ¿Será que antes de fichar, Florentino (o los demás grandes de Europa) le echan un vistazo a las tendencias de Google?

Los dos picos de la gráfica de James corresponden a los partidos de la selección Colombia frente a Uruguay y Brasil. El tercer pico es el día de su fichaje. Esos picos de la gráfica, ¿valen 30 o 40 millones de euros?

James y Falcao tendencias Google

 

¿Qué los hace ricos? La composición de los ingresos


Hace unas semanas traía a colación el informe de Deloitte sobre los equipos más ricos del mundo. Desde la temporada 2004/2005 el equipo más rico del mundo ha sido el Real Madrid. Desde la 2008/2009 el Barcelona es el segundo equipo más rico. Los otros dos equipos destacados en esta clasificación son el Manchester United y el Bayern Munich.

El informe de Deloitte desagrega los ingresos de los equipos en tres componentes: taquilla, televisión y comercialización. La taquilla la definen como los ingresos directamente derivados de venta de entradas incluyendo venta de abonos e ingresos por socios. Los ingresos por televisión se refiere a lo que se genera por venta de derechos tanto en partidos domésticos como internacionales. Finalmente, la comercialización incluye el patrocinio y las ventas de productos alusivos al club. Cabe anotar que los ingresos en el estudio de Deloitte no incluye ni lo recaudado por transferencia de jugadores ni los recibido por impuestos a las ventas.

Los ingresos por taquilla, antaño principal fuente de ingresos de cualquier club, son actualmente el rubro menos importante. En promedio, para los 20 equipos incluidos cada temporada en el estudio de Deloitte, entre las temporadas 2004/2005 y 2012/2013 el rubro de taquilla representó el 24,7%. Los ingresos por televisión alcanzaron el 41,5% y el restante 33,8% correspondió a comercialización. Con el tiempo, sin embargo, la composición de los ingresos ha cambiado. En 2004/2005 el rubro de taquilla era el 28,4%, muy similar al de comercialización (31,2%) y menor al de televisión (40,4%). Casi una década después, en 2012/2013, la taquilla era 21,8% de los ingresos, la comercialización 41% y la televisión 37,2%.

Es decir, mientras el rubro de taquillas cayó un 6,6% y el de televisión un 3,2%, los ingresos por comercialización aumentaron un 9,8%.  Existe, tengo la sensación, la creencia generalizada de son los derechos de televisión lo que hacer ricos a los equipos. Desde luego ayudan, pero los números sugieren que es la capacidad de comercializar directamente la imagen del club la que ha marcado la pauta los últimos años.

La siguiente gráfica ilustra la evolución de los componentes de los ingresos de algunos de los equipos más ricos del mundo. Contrario a los resultados agregados, el Real Madrid y el Barcelona no se sustentan decididamente en el rubro de comercialización. En el caso del Madrid, es cierto, el rubro de comercialización en 2012/2013 es el más alto  (40,8%). Pero curiosamente fue más alto entre 2004/2005 y 2005/2006 cuando llegó a rondar el 44%. El efecto Beckham sin duda. Las cifras por este rubro cayeron con la salida del astro inglés y en algún momento, incluso, el rubro de comercialización apenas llegó a representar 34,7% (2008/2009). En 2012/2013, por primera vez desde la temporada 2006/2007 (todavía con Beckham en el equipo) el rubro de comercialización logra superar el de televisión.

En el caso del Barcelona el rubro de comercialización (33,5% en el período considerado) ha sido siempre inferior al de televisión (39,3%).

Composición de los ingresos de los clubes más ricos

La importancia de la televisión para el Madrid y el Barça se explica por la peculiar forma de distribuir los derechos televisivos entre ambos equipos. En 1996 los clubes obtuvieron el derecho a la negociación individual de sus derechos audiovisuales. En aquel momento aceptaron porque los ingresos por ese concepto se multiplicaron hasta por cinco. Pero la abundancia de dinero no llegó acompañada de una inversión racional de los recursos y se llegó a la situación en que los contratos de televisión eran la garantía de fichajes de futbolistas.  Con el tiempo los dueños de los derechos entendieron que el negocio no estaba en toda la liga, sino en aquellos equipos que generaran audiencia. En este rubro sobresalen por supuesto el Madrid y el Barça.  Así, en la temporada 2013/2014 ambos ingresarán por TV 150 millones de euros. Contrasta esto con los 48 que recibe el Valencia, los 42 el Atlético de Madrid o los 18 millones que reciben Almeria, Elche, Granada y Valladolid.

El Bayern Munich representa una aproximación diferente. Las taquillas en Alemania son particularmente bajas si se comparan con tras grandes ligas europeas. Es por el lado de la comercialización que el equipo bávaro logra competir de tú a tú con los grandes del continente (55% de sus ingresos provienen de este rubro).  El Bayern, claro está, cuenta con el decisivo apoyo de empresas alemanas de gran poder económico como Adidas y Audi. Entre otras es la mejor opción del Bayern porque los ingresos por televisión son los más igualados de Europa. Considerando variables de audiencia, clasificación y trayectoria en los últimos cuatro campeonatos el Bayern recibe no mucha más que sus principales rivales en la Bundesliga.

El Chelsea, por su parte, aunque ha hecho un esfuerzo por comercializar mejor la marca, recibe aún sus ingresos principalmente de la televisión (41% en 2012/2013).

Composición de los ingresos equipos más ricos

Los ingresos por televisión en Inglaterra están repartidos de forma más equitativa que en España. Allí el 50% de lo que ingresan se reparte de forma conjunta, el 25% en función de los partidos televisados (garantizando un mínimo de diez) y el resto en función de la clasificación. El United, rey del mercadeo, obtuvo en 2012/2013 el 42% de sus ingresos de ese rubro. Contrasta con el 29% que obtenía por comercialización en 2004/2005. El City, en las dos últimas temporadas, ha obtenido alrededor del 50% de sus ingresos por variables relacionadas con el área de comercialización. La taquilla, en el City, representa apenas el 14% de los ingresos.

La Juve, indica la gráfica, depende fuertemente de los derechos de televisión que, en Italia, comenzaron a venderse colectivamente en la temporada 2010/2011. El 40% de los derechos se reparte equitativamente, el 25% en función de la asistencia y el resto en función del tamaño de la ciudad y una serie de criterios deportivos. La taquilla es particularmente baja, aunque hay que recordar que por motivos extradeportivos, la poderosa Vecchia Signora tuvo que disputar la temporada 2006/2007 en la Serie B.

El Lyon, hoy opacado en Francia por la irrupción de las grandes fortunas de exóticos millonarios árabes y rusos, fue durante la última década un gran animador de la Champions League además de dominador de la Ligue 1. El principal rubro de ingresos es el de televisión. Allí el 50% se reparte equitativamente, un 25% en función de lo obtenido en el último torneo y el resto en función del rendimiento deportivo y de los partidos que se televisen.

En resumen, son ricos no por taquilla, son ricos porque logran comercializar su producto de manera óptima. Los grandes ingresos por televisión son significativos pues es reflejo de la capacidad de una liga de venderse a si misma. Pero actualmente es la comercialización directa del producto de cada club lo que marca las diferencias en los ingresos. Es, por supuesto, un problema circular. Las grandes empresas se asocian a los grandes clubes porque estos se ven mucho por televisión. La Premier Inglesa es en esto el maestro: Si Italia vendía hace un par de años los derechos de televisión de su fútbol al extranjero (léase Asia)  en 900 millones de euros y España en 700, los ingleses recibían por ese concepto 1.800 millones.

La Concentración de los Ingresos: La paradoja del Torpedo de Moscú


La consultora Deloitte cada año publica un listado de los veinte equipos con mayores ingresos en el mundo. La lista, como no, está compuesta exclusivamente por clubes europeos.  Los veinte equipos más poderosos en la temporada 2004/2005 tuvieron ingresos de 3.288,8 millones de euros.  La cifra, en la temporada 2012/2013 llegó a €5.393,1 millones. Es un muy respetable crecimiento promedio anual del 6,5%.

La cifra absoluta es notable. A modo de referencia, la primera línea del metro de Bogotá, de 29 kilómetros, costaría €1400 millones (sí se hace, claro).  El valor de mercado, como para sonreír un poco, de toda la primera división del Fútbol Profesional Colombiano en 2014 es de €175.600.000. Es poco más del 3% de los ingresos obtenidos por los gigantes europeos la temporada anterior.

Entre la temporada 2004/2005 y la 2012/2013 un total de 34 equipos diferentes han logrado ubicarse entre los 20 de mayores ingresos en el mundo. 10 equipos ingleses han estado en tan exclusiva lista. Algunos quizás inesperados como el West Ham United que ocupó la casilla 19 en la temporada 2005/2006. Acabar noveno en la EPL temporada fue suficiente para generar los ingresos que lo catapultaron a la lista de la élite del fútbol mundial.

Alemania e Italia han tenido 6 equipos en la lista. España 4 y Francia, con el reciente ingreso del Paris Saint Germain a acompañar a los dos Olympique, el de Lyon y el de Marsella, tres. Escocia (Rangers y Celtic) y Turquía (Fenerbahçe y Galatasaray) 2 y Portugal 1 (Benfica).

A pesar de la variedad, la realidad es que los primeros lugares de la lista están monopolizados. La siguiente gráfica ilustra la evolución de ingresos de los equipos que han permanecido las 10 temporadas entre los 20 primeros. Se adiciona, además, el Manchester City que aunque no estuvo en el listado de los 20 primeros en la temporada 2006/2007, es un actor importante en los últimos años.

Ingresos de los equipos de fútbol más ricos

Salvo en la temporada 2003/2004 cuando la lista la comandaba el Manchester United, el Real Madrid ha liderado sistemáticamente la lista. Cabe recordar que la primera etapa de Florentino Pérez  como Presidente del Real Madrid, el mago del mercadeo, inició en el 2000 y acabó abruptamente en 2006. Retornó en 2009. Las variables que explican la permanencia del Madrid en la cabeza la desarrollaremos en una entrega futura. Por ahora cabe destacar que a lo largo de las últimas 10 temporadas los ingresos del Madrid han sido tales que ha dejado detrás a prácticamente todos sus rivales. A todos excepto a su más acérrimo rival: El Barcelona. El equipo catalán venía de un oscuro período que coincidió con el cambio del milenio. Entre 1999 y 2004 no ganó ningún título. La sequía de títulos lo llevó a ser, como se refleja en la gráfica, un equipo de clase media.

Con los títulos llegó el dinero y el Barcelona comenzó un ascenso que se disparó con la llegada de Pep Guardiola. Su primera temporada como entrenador del primer equipo en 2008 coincide con el mayor incremento de ingresos del Barça en el período considerado: 18,5%. En aquella temporada por primera vez superó al Manchester United. Durante los años de Guardiola en la dirección técnica el Barcelona recortó significativamente la diferencia con el Real Madrid. La lucha que ambos tuvieron en los escenarios deportivos se trasladó al ámbito financiero. Son, con diferencia, los equipos de mayores ingresos en el planeta fútbol.

Pero Pep se fue, y por primera vez en la década los ingresos del Barcelona cayeron. Si bien es prácticamente despreciable, durante el primer año sin Pep; en 2012/2013 los ingresos cayeron 0,08% respecto a la temporada anterior. El Barça fue incapaz de alcanzar los €500 millones que el Madrid ya alcanzó en la temporada 2011/2012.

El Manchester United, por su parte, se ha visto incapaz de seguir la estela de los españoles. Si bien presenta aumentos en ingresos cercanos al 7% anual durante los últimos 4 años, no sólo ha sido incapaz de seguir el paso de los gigantes españoles sino que tuvo que ver como el Bayern Múnich de Jupp Heynckes lo rebasaba en 2012/2013.

La tendencia sugiere una concentración de los ingresos. El círculo rojo de la gráfica resalta que cuatro equipos se alejan (en ingresos) de sus rivales. Pareciera que la clase alta (R. Madrid, Barcelona, Bayern y Manchester United) se aleja cada vez más del resto de equipos.  En la gráfica no está el PSG ni el Borussia Dortmund, ambos entre los 10 equipos de mayores ingresos en la última temporada. Aunque el Borussia ha estado en el listado en 5 de los últimos 10 años, su presencia apenas ha sido continuada desde 2010/2011. En la última temporada, tras la Juventus, fue el equipo que tuvo un mayor crecimientos en sus ingresos (35,5%). El PSG, en cambio, se vino a estrenar en 2012/2013. Entró, eso sí,  pisando fuerte. Con cerca de €400 millones ocupa ese lugar de ‘nadie’ entre los equipos del círculo rojo -la clase alta- y la clase media.

La concentración de ingresos se  puede revisar mediante indicadores empleados para tal fin en la literatura económica. Uno, el denominado C4, refleja la participación de los ingresos de los cuatro equipos de mayor recaudo sobre el total de ingreso de los 20 equipos de la lista. Otro, el HHI (Hirschmann-Herfindahl Index) tiene una formula algo más compleja, pero oscila entre 0 y 10.000. 10.000 implicaría que un sólo equipo tiene todos los ingresos. Suele considerarse que la concentración es alta cuando el valor es mayor a 1.800, aunque aquí particularmente nos interesa la tendencia. La siguiente gráfica ilustra la evolución de la concentración de los ingresos.

Concentración ingreso de equipo de fútbol más ricos

La gráfica revela una tendencia a una mayor concentración entre la temporada 2004/2005 y (según el indicador que veamos) la 2011/2012. Los cuatro equipos con mayores ingresos concentraban en 2004/2005 el 30% del ingreso total generado por los 20 equipos en la lista de Deloitte.  Esto cifra llegó a alcanzar casi el 37%. Sin embargo, independientemente del indicador, en la temporada 2012/2013 la concentración cayó.  Las razones se encuentran en la gráfica 1. Además del ya tradicional empuje del Arsenal y el Chelsea, dos equipos han crecido notablemente en ingresos: El PSG y el Manchester City. Ambos ocuparon la quinta y sexta plaza en ingresos durante la última temporada.

Mi interpretación es que el crecimiento de estos equipos llenos de petrodólares en el corto plazo logrará reducir la concentración del ingreso. Sin embargo, eventualmente puede que los 4 grandes se conviertan en los 6 grandes.

En esencia, lo que se observa es que los grandes equipos europeos terminan acaparando no sólo el dinero, sino los grandes jugadores y por ende, los grandes títulos. Ser rico ya no garantiza nada. El Tottenham Hotspur, por ejemplo, no gana nada, pero permanece entre los 20 primeros de manera constante. Es una situación similar a la del Schalke 04 en Alemania o la Roma en Italia. Eventualmente un equipo diferente a los cuatro gana un gran título europeo, caso del Inter o el Chelsea (que en todo caso son bastante cercanos a la super élite) o el increíble Porto de José Mourinho en 2004.

Pero aún así, entre Barça, Bayern y Manchester United han ganado cinco de los últimos 10 títulos de la Champions league. Increíblemente el Madrid se ha quedado por fuera de la repartición del pastel en la última década. Además, los otros ganadores, por supuesto, no son menores en calidad: Milan, Chelsea, Inter o Liverpool. Es decir, a medida que los ingresos se concentran, a medida que los mejores jugadores se enrolan en los equipos ricos, a medida que el interés se enfoque en sólo 10 o 15 equipos, el fútbol mundial va a sufrir. Las ligas locales, no de sólo de América, Asia o África sufrirán. Tampoco hay interés por ver un Sevilla – Espanyol, Udinese – Fiorentina o un West Ham – Everton.

La historia ocurrida en Rusia al poco de caer el muro de Berlin corre el riesgo de repetirse y expandirse por todo el mundo. El Torpedo, un equipo secundario de Moscú, logró ingresar importantes cantidades de dinero por la venta de sus mejores jugadores a equipos occidentales. Los (pocos) hinchas que seguían fieles al equipo se reían de sus supuestos ídolos. Su fútbol era pobre, triste y desganado. Es que la situación era risible. Si bien las arcas del Torpedo estaban llenas, no tenían ninguna opción de contratar a un buen jugador ruso, porque todos los futbolistas aspiraban a irse a cualquier equipo del oeste. En consecuencia, el Torpedo terminó pagando salarios más altos que los de antes a cambio de jugadores mucho peores.

Sí eventualmente la UEFA o preferiblemente la FIFA no pone coto a la concentración de jugadores y, por ende, de ingresos, en unos pocos; se dará la paradoja de pagar grandes salarios relativos en el tercer mundo futbolístico a cambio de ‘disfrutar’ de jugadores de tercer nivel. ¿No será lo que ya sucede en varias ligas suramericanas? Risible