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La Champions League: Un torneo sin sorpresas


Atlético de Madrid – Bayern Munich. Manchester City – Real Madrid. Las semifinales de la Champions League la disputan dos equipos de España, uno de Alemania y uno inglés. Nada sorprendente. Desde la primera edición de la Copa de Europa en 1955/56 siempre ha habido al menos un equipo de estos países o Italia. En sólo 5 ediciones no ha habido al menos un equipo español, alemán o inglés. La última en la temporada 1995/96. Hace ya 20 años. Continuar leyendo La Champions League: Un torneo sin sorpresas

¿Modric? El crack es James


El Madrid perdió por tercera vez consecutiva ante el Atlético de Madrid en el Santiago Bernabéu.  Nunca, ningún equipo, había logrado tal hazaña. Cuando en la final de la Copa del Rey de 2013 el Atléti venció al Madrid 3-1, no sólo ganó el trofeo sino que derrotó por primera vez en el Siglo XXI a su eterno rival. La historia, también en el fútbol, es de ciclos. Hoy, el equipo más rico del mundo, se está hundiendo.

En abril de 1987 tras la debacle ante el Bayern Munich en el primer partido de semifinales de la Copa de Europa, el Madrid anunció el extraño fichaje de Milan Jankovic. La hepatitis de Valdano, unido a la compleja situación de Juanito (tras pisar la cabeza a Mattheus en Múnich) abría el camino a un miembro de la Quinta del Buitre que aún no lograba afirmarse en el equipo: Rafael Martín Vásquez. Ramón Mendoza, entonces presidente, apostó en cambio por un semidesconocido yugoslavo proveniente del Estrella Roja de Belgrado quien apenas había sido 7 veces internacional con su selección.

Jankovic estuvo a punto de debutar el 12 de abril frente al Barcelona, equipo que según sus declaraciones era “el segundo mejor equipo de España”. No se estrenó aquel día, pero sí el 18 de abril ante el Sporting en el Molinón. Marcó el gol de la victoria. Jankovic terminó siendo pieza importante esa temporada logrando con la Quinta del Buitre la segunda de las cinco ligas consecutivas que ganarían. La temporada siguiente fue el hombre por el que pasaba todo el juego del Madrid. Pero en semifinales de Copa de Europa, ante el PSV holandés, nuevamente el Madrid no pudo alcanzar la gloria. La ida en Madrid se saldó con empate a uno. En la vuelta, con la estrella del Eindhoven -Ronald Koeman- sancionado por haber felicitado a su compañero de equipo Gilhaus por lesionar de forma premeditada al francés Tigana, del Girondins de Burdeos en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa de Europa, ni siquiera una espectacular chilena de Hugo Sánchez fue suficiente para batir la valla de van Breukelen.

Era ese un Madrid ultra ofensivo. Defensa de tres, Gallego (el 10 antes de la llegada de Jankovic) y Gordillo (flecha andaluza por la izquierda) por delante. Michel, Jankovic y Martín Vázquez más adelante. Arriba los dos cracks: Butragueño y Hugo Sánchez. Jankovic triunfó siendo un jugador correcto, simple, sin complicaciones. No destacaba pero cumplió a cabalidad lo que se le pidió esa temporada.

Pero en el verano del ’88 Mendoza comprendió que al Madrid tenía que moverlo un crack superior. Schuster, estrella ocho años en el Barcelona, se puso a tiro. A Jankovic lo mandaron al Anderlecht belga y con el alemán dirigiendo la orquesta el Madrid encandiló a los amantes del fútbol. Ganó la liga perdiendo un solo partido. Consiguió además la Copa del Rey. Los éxitos domésticos no se pudieron refrendar en Europa porque en semifinales se cruzó el Milan de Sacchi que les metió 5 en Milán. Las grandes victorias requieren también de algo de suerte. Lo que le sobró de calidad a la Quinta, le faltó de suerte.

Modric me recuerda a Jankovic. Es un jugador correcto, simple, que cumple. Pero no es el jugador desequilibrante que necesita un Madrid trabado. La prensa madridista suele salvar a Modric de las debacles que se suceden cada vez con más frecuencia. Lo hacen porque pasa fácil, corre mucho, aprieta. Pero ni desequilibra ni marca diferencias. Quien puede desequilibrar es James Rodríguez. Pero desequilibrar es más difícil y cuando no se puede se nota. James es un jugador superior, lo mostró con Colombia en el Mundial y con el Madrid la temporada pasada. Más allá de sus desavenencias con Benítez, de las preferencias de la prensa de Madrid por Isco, Modric y hasta el tal Borja Mayoral, James bien ubicado debería ser el Schuster que afine la orquesta. Salvo que efectivamente tenga unos problemas que escapan al gran público, es sobre su figura que Zidane debería comenzar el trabajo de reconstrucción.

La triste persistencia de Conmebol


En octavos de final de la Copa Libertadores de 2015 se enfrentaban los históricos Boca Juniors y River Plate. Hace años que los autodenominados ‘superclásicos’ son nulos futbolísticamente hablando. Aun así la historia pesa, y muchos aficionados estábamos pendientes del partido con la tenue esperanza de ver, por fin, un buen partido de fútbol entre los dos poderosos clubes. La realidad hizo añicos la ilusión.

Al saltar River para iniciar el segundo tiempo, unos criminales disfrazados de hinchas de Boca lanzaron alguna sustancia tóxica a los futbolistas millonarios. El partido, tras mucho dudar el árbitro, se suspendió. Más dudó la Conmebol que escasamente expulsó a Boca de la Libertadores 2015 y lo condenó a jugar los próximos cuatro partidos internacionales sin público.

A días de iniciar la versión 2016 de Copa Libertadores, la Conmebol anunció “medidas de gracia tomadas por única y exclusiva vez” para reducir a dos la sanción a Boca. El escándalo FIFA que busca limpiar el fútbol poco efecto parece haber tenido en la Conmebol. El regulado sigue mandando al regulador. No hay fuerza para sancionar al poderoso. Boca se salvó de la que habría sido su justa exclusión de la edición del 2016.

En Europa, no solo se expulsó por 10 años al Liverpool de competiciones europeas tras los 39 muertos de Heysel, sino que también se sancionó 5 años a todo el fútbol inglés. No han sido los únicos. En la ida de octavos de la Copa de Europa de 1991, el poderoso Milan empató 1-1 con el Marsella. En la vuelta ganaba 1 – 0 el Marsella, quedaba poco por jugar, cuando una de las torres de energía se apagó. A los 7 minutos la luz volvió parcialmente, pero Galliani, mano derecha de Berlusconi, bajo al campo y alegó que sus jugadores no veían bien. El árbitro, el Marsella y, algunos jugadores del Milan querían jugar. Pero primó la voz del jefe y por primera vez en la historia de la competición europea un equipo se retiró del campo. La UEFA sancionó al Milan con un año por fuera de competiciones europeas. A Galliani lo suspendió por 2 años.

 

Años antes, en 1987, el Madrid había jugado frente al Nápoles de Maradona en primera ronda de Copa de Europa sin público. La temporada anterior el Madrid había sido eliminado en semifinales por el Bayern de Múnich. Tras haber sido goleado en la ida, pisotón en la cabeza de Juanito a Matthaus incluido; en la vuelta los “ultras sur” lanzaron hasta barras de hierro al portero belga Pfaff. Además del partido ante el Nápoles, el segundo partido debió jugarlo a 300km de distancia, en Valencia.

Aun a los grandes, la UEFA tiene la mano dura necesaria para castigarlos cuando es necesario. En Sur América no deberíamos esperar a contar muertos para sancionar con el rigor necesario.  La decisión de Conmebol es lamentable.

Florentino: el talismán del Barça


Santiago Bernabéu ha sido el presidente más exitoso en la historia del Real Madrid. Bernabéu llegó al cargo el 15 de septiembre de 1943. El palmarés del Madrid entonces exhibía apenas 2 títulos de liga y 7 copas de España. La última liga databa de 1933, la última copa de 1936. Al retirarse en 1978, el Madrid había adicionados a su museo 16 ligas, 6 copas de Europa, 6 copas de España y 1 copa intercontinental.

Florentino Pérez accedió a la presidencia blanca en el verano del año 2000. Al posesionarse, el Madrid tenía 27 títulos de liga, 17 Copas del Rey, 5 Supercopas de Europa y 7 Copas de Europa. Era el mejor equipo del S. XX. Con el afán, nunca disimulado, de emular y superar las gestas de Bernabéu, Florentino trajo a los mejores jugadores del mundo al Real Madrid. El primero en llegar fue Figo quien tras jurar en la prensa catalana que no tenía nada firmado con Florentino, –cuando éste aún era candidato – debió irse al Madrid tras ganar Pérez las elecciones. Luego llegarían Ronaldo, Zidane y Beckham quienes juntó a Raúl, Roberto Carlos y Guti armaron un equipo que ganó 2 ligas, 1 Champions League, 1 Supercopa de Europa, 2 Supercopas de España y 1 Copa Intercontinental. Pero todos estos títulos se obtuvieron entre las temporadas 2000/2001 y la 2002/2003. Después nada.

La dimensión del Madrid es difícil de entender sin pasar un tiempo en Madrid. La mejor manera de explicar la importancia del club quizás sea a partir de los dos periódicos que siguen día y noche lo que acontece en el equipo: Marca y As, enfocados en el Real Madrid, tiene ventas conjuntas que rozan los 250.000 ejemplares diarios y en número de lectores superan a medios generales como El País de España. No en vano había un fotógrafo de AS apostado un 1 de enero para simplemente registrar la entrada de los jugadores al entrenamiento. Nadie esperaba que James llegaría perseguido por la policía.

En Madrid echan entrenadores siendo líderes por jugar feo (Beenhakker), ganando la liga (Capello dos veces) o por ser poco comerciales (Del Bosque). Pero años sin ganar exige cabezas de mayor jerarquía. Así que Pérez cayó en febrero de 2006. Volvió en 2009, con la llegada de Cristiano ya negociada por la Junta saliente. Pérez buscó galácticos pero en esta ocasión los mejores estaban concentrados en el Barcelona y ninguno quiso hacer de Figo. Así que llegó Kaká, desilusionante en resultados. En 6 años y medio apenas ganó 1 liga (tiene 32 el Madrid), 2 copas del Rey, 1 Supercopa de España y 1 Champions.

Florentino y los títulos del Barçac

La escasez de títulos de Madrid se agrava cuando el Barça gana. Hasta 1990 el Barça apenas tenía 10 títulos de liga. Y ninguna Copa de Europa. La década de los noventa fue maravillosa, pero el siglo XXI, que ha coincidido con la presencia de Florentino Pérez en la poltrona del Madrid, ha sido apoteósica. Enfocados en los títulos más relevantes (Liga, Copa del Rey, Copa de Europa/Champions, Copa Intercontinental/Munidal de Clubes, Supercopa de España y de Europa) el Barça ha ganado en el siglo XXI el 35% de sus trofeos. Para un equipo que entró acabo el S. XX con 100 años recién cumplidos, es una cifra muy importante. Con Florentino en la presidente (contando los obtenidos al finalizar la temporada 2005/2006), el Barça ha ganado el 27% de sus títulos.

El Madrid es, gracias a Florentino, el equipo más rico del mundo. Pero como decía casi entre lagrimas el fanático periodista del Diario As tras perder 0-4 antes el Barça: “la afición no sale a Cibeles a celebrar que son los más ricos”.

El Madrid era muy grande antes de Florentino. El Barça ha sido muy grande durante Florentino. No hay evidencia de causalidad. Pero ayuda que tras 16 temporadas, acaba de contratar a su undécimo entrenador. Florentino es el talismán del Barça.

 

La clave es Omar Pérez


El día del ya histórico 0-4 del Barça al Madrid, Iniesta ejecutó 69 pases, 66 acertados. Aquel día los pases acertados del Barça (586) superaron el total de pases del Madrid, 488.

 

Si bien el fútbol es tan simple como pasar y recibir, hacerlo bien sólo está al alcance de unos pocos. Recientemente la Web Four Four Two analizó los tres primeros partidos del Liverpool de Klopp con los tres últimos de Rodgers, el destituido entrenador red. Aunque ambos buscaron recuperar el balón inmediatamente, aplicando lo que Guardiola llamó la “ley de los seis segundos”, Klopp busca implementar una muy veloz transición de defensa a ataque. Así le metieron tres de los cuatro goles al City.

Las cifras sugieren un problema inesperado: los jugadores con los que cuenta Klopp no logran acertar en el pase a altas velocidades. Aun ganando 1-4, el Liverpool tuvo aquel partido un porcentaje de acierto en el pase de 68,3%, cifra inferior a cualquier partido disputado la última temporada. Lo relevante es el resultado, pero lo anterior sugiere que Klopp buscará refuerzos en el próximo mercado de fichajes.

 

El día del City el Liverpool realizó 385 pases. Es, hoy por hoy, un equipo mundano comparado con Barça, Madrid o Bayern. En Colombia, antes de ser eliminado por Junior, Santa Fe ejecutó un total de 314 pases por partido. Tuvo un acierto del 74%. Lejos del 88% que maneja el Barcelona, pero superior a lo registrado por el Liverpool en su mal día.

Quien ha movido a Santa Fe por más de un lustro es Omar Pérez, intermitente por las lesiones este semestre y jugando en Colombia gracias a su delicada rodilla. El fútbol colombiano, los hinchas rojos en particular, celebran que el miedo a una recaída de su lesión de rodilla haya permitido que el decaído campeonato local haya disfrutado de un jugador de los que hace mucho tiempo no se veía en vivo.

Aun jugando a medias este semestre, la importancia de Pérez se entiende a la luz de las cifras. En el semestre Santa Fe realizó 317 pases cuando el argentino no disputó el partido. Con Pérez en el campo durante al menos 45 minutos, el equipo realizó 330 pases. El porcentaje de acierto en el pase sube del 72% al 76%. Es decir, no sólo juega sino que pone a jugar.

Uno quisiera tener un dato adicional de Omar Pérez, pero ese dato no existe, y si existe, no lo tengo. Sin Omar, el balón en manos de Santa Fe tiende a parecerse a un globo. Vuela y vuela por el aire. Con Omar, el globo pasa a ser un balón y termina siendo tratado con el respeto que se merece. El balón aterriza y comienza a dibujar peligro en el arco contrario.

Muy poco ha jugado la sudamericana, lo que quizás explique que de local Santa Fe apenas haya intentado 269 pases en promedio (186 de visita). Tras el empate alcanzado en el partido de ida de la final de la Sudamericana ante Huracán, lo mejor que le podría pasarle a Santa Fe es que Pérez estuviese en condiciones de participar activamente en la final. Contra Junior no jugó su mejor partido; sin él, Santa Fe está en la final. Pero con él en condiciones, la ilusión de un título continental se dispara.

Europa: La preocupante relación entre riqueza y títulos


El inicio de la nueva temporada en Europa tiene a todo el mundo futbolístico emocionado. El motivo es simple. En Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia juegan los mejores futbolistas del mundo.

Pero objetivamente, más allá de disfrutar del fútbol ¿cuál es la emoción cuando de antemano se sabe que ganará uno de los mismos? En Alemania, la incógnita está en saber si el Bayern Munich ganará, por primera vez en su historia 4 ligas seguidas. En Italia, ¿ganará la Juve el quinto trofeo en línea? En España, ¿Madrid o Barcelona? En Inglaterra, ¿superará el United su crisis y será rival de Chelsea y el City? En Francia, ¿logrará el PSG su cuarto trofeo en línea?

El fútbol, el europeo en particular, ha sufrido un proceso de concentración de recursos sin igual en los últimos 25 años por dos factores principales.

El primero tiene que ver con la denominada Ley Bosman. En 1995 el jugador belga Jean-Marc Bosman demandó ante la Corte Europea de Justicia (CEJ) al Club RFC Lieja. El contrato entre jugador y club había llegado a su fin. El Lieja le ofreció la renovación en unos términos inferiores a los que tenía Bosman hasta ese momento. El jugador no aceptó y comunicó su decisión de fichar por el US Dunkerque, entonces en la segunda división francesa. Pero el Lieja no lo autorizó a firmar por los franceses.

Los belgas  actuaban como era costumbre hasta ese momento. Los jugadores sin contrato podían cambiar de equipo entre dos países de la Unión Europea siempre y cuando se llegase a un acuerdo sobre el precio de la transferencia. La CEJ sentenció que esto era incompatible con el artículo 48 del Tratado de Roma relacionado con el libre movimiento de trabajadores en los países de la Unión. La CEJ fue más allá. El mismo artículo tampoco permitía que hubiese un límite al número de jugadores extranjeros siempre que fuesen comunitarios.

La sentencia cambió el fútbol para siempre. El flujo de jugadores africanos, latinoamericanos y hasta asiáticos con antepasados europeos no se hizo esperar. Los mayores recursos del fútbol europeo se dispararían además con la llegada de la Champions League, el nuevo formato de la tradicional Copa de Europa.

La idea de un torneo más lucrativo que reuniese sistemáticamente a los mejores clubes europeos (más allá del simple campeón como era la Copa de Europa) surgió a finales de los 80 por el entonces magnate del Milan, Silvio Berlusconi. En 1992 la UEFA inició el experimento al dividir en dos grupos de cuatro a los últimos 8 sobrevivientes de la Copa de Europa. La UEFA centralizó los contratos de televisión y la publicidad asociada tanto dentro como fuera de los estadios. La estrategia dio resultados y el dinero comenzó a fluir.

En consecuencia, a mediados de los 90 los equipos con presencia sistemática en la Champions League podían legalmente tener prácticamente cualquier jugador que deseasen sin importar su lugar de nacimiento y, además, tenían los recursos para ello. Los grandes equipos europeos, desde entonces, han reunido lo más selecto del fútbol mundial bien sea para su equipo titular o la suplencia. El dinero sigue fluyendo.

Al tiempo que los clubes más poderosos de Europa exprimen el talento de América Latina y África, también extraen lo mejor del resto de equipos europeos (sean o no de las cinco grandes ligas). La distancia entre los Real Madrid, Barcelona, Bayern, Manchester United o Juventus es cada vez mayor respecto a cualquier equipo de media tabla de las cinco grandes ligas y casi infinita respecto a equipos de otras ligas.

Esto es la teoría. Vale la pena preguntarse si el campeón de las cinco grandes ligas es, en realidad, siempre el mismo. Para ello tomamos todos los torneos disputados en Alemania, España, Francia, Inglaterra e Italia desde que comenzaron hasta la temporada 2014 – 2015. En el caso de Alemania se toma sólo la Bundesliga, es decir, desde la temporada 1963 – 1964.

El objetivo es establecer si, considerando únicamente al campeón, ha habido un proceso de concentración de los títulos a lo largo del tiempo. Para ello consideramos cinco períodos. Antes de 1950. Entre 1950 y 1969 cuando el fútbol superaba la posguerra y aún los grandes fichajes eran cosa de pocos. Entre 1970 y 1989, un período que se caracterizó por grandes equipos (destacaron: Ajax, Bayern Munich, Liverpool y Milan) al tiempo que se empañó por la violencia que llegó a causar tragedias tan dolorosas como la de Heysel.

El período de 1990 a 1999 es de transición. Si bien se implantó la Champions League, y llegaron los grandes contratos de televisión en los diferentes países, es apenas el inicio de un periodo donde, se presume, el dinero fluye hacia unos pocos. El Siglo XXI, el de la consolidación, es el último período.

El indicador que se construye se denomina en la literatura de organización industrial índice Herfindahl – Hirschman. En esencia, si un sólo equipo hubiese ganado el título en cualquiera de estos períodos, el índice sería de 1. Cuanto más cerca a 1 sea el indicador, más concentrada será la liga.

Concentración de títulos

 

Los resultados se muestran en la gráfica. La concentración en todos los países en el primer período es, históricamente, la más baja. Entonces el título estaba más disperso. En el período 2 destaca la concentración en España. Fue el Madrid de Di Stéfano. En los 20 años considerados el Madrid ganó 12 títulos. Barcelona apenas raspó 4, 3 el Atlético de Madrid y 1 el Athletic de Bilbao.

En Italia también hubo un salto de concentración en el período 2. La Juve, el Inter y el Milan ganaron todos los títulos excepto tres. En las tres ocasiones el subcampeón fue así mismo uno de estos tres equipos. La crisis del Milan en buena parte de este período, y sobretodo la del Inter llevaron a que la concentración se mantuviese. Cagliari, Verona, Lazio, Napoli y Torino tuvieron su oportunidad. En general la concentración en Italia está determinada por la crisis de uno de los 3 grandes. En los 90 el Inter no ganó ningún título. Se lo repartieron Juve y Milan, las migajas quedaron para Napoli y Sampdoria. En el Siglo XXI el Milan apenas ha ganado 2. Lazio y Roma 1. El resto Juve (6) e Inter (5).

En Alemania la concentración se dispara en el Siglo XXI. La razón es el Bayern Munich que ejerce hace décadas un grosero dominio sobre el fútbol alemán. El equipo bávaro prácticamente gana la mitad de los títulos por período: 9 en los 20 años del período 3 y 4 en los 10 del período 4. En los años 70 la alternancia con el Borussia Moechengladbach (que ganó 5 frente a los 9 del Bayern en el período 3) eleva la concentración. En el S. XXI el Bayern Munich ha ganado 10 ligas. Las migajas son para Borussia Dortmund (3 títulos), Bremen, Stuttgart y Wolfsburg.

Francia, históricamente el menos concentrado también ha presentado un importante crecimiento en el indicador. Si en los 90s dominó el Olympique de Marsella (ningún otro equipo ganó más de un título), en el siglo XXI correspondió al Lyon primero y al PSG después.

En España la década de los 90 fue (con la honrosa excepción de un título para el Atlético de Madrid) cosa de dos: Barcelona (6 títulos) y Real Madrid (3). La concentración reciente en España la camuflan los títulos de comienzo de siglo del Deportivo La Coruña y el Valencia (2).

Destaca, en el último período, el caso inglés. La concentración ha ido subiendo constantemente desde los años 70, hasta tal punto que en el S. XXI es la liga más concentrada entre las cinco grandes. Sólo 4 equipos han ganado la liga en lo corrido de siglo: Manchester United (8), Chelsea (4), Manchester City (2) y Arsenal (2).

El dinero, en Europa, es el que da títulos de liga. El trofeo más complicado por la regularidad que requiere. La legislación y el dinero se concentra en unos pocos que son los que ganan siempre. El fútbol, como espectáculo, sigue siendo apasionante. La variedad no llega porque otros tengan buenos jugadores. La variedad llega por la crisis, generalmente fruto del mal manejo, de uno de los grandes. Sin empezar la Champions, prácticamente con los dedos de una mano se puede anticipar que el campeón no saldrá de 2 equipos de España, 1 alemán, 1 italiano y quizás alguno inglés. ¿Será que el francés, tricampeón en su país, es la sorpresa?

Quizás valga la pena pensar en estrategias alternativas para que el dinero fluya a los demás equipos. Es triste, por ejemplo, que en la temporada 2014 – 2015 el público no haya podido disfrutar de jugadores como Cuadrado, Falcao, Pedro, Keylor Navas, Götze y tantos otros quienes pierden el tiempo sentados en banquillos dorados pero sin opciones de ejercer lo que los llevó allí precisamente.