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Las victorias de Nacional y Santa Fe: rumbo al “Coeficiente Conmebol”



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Históricamente el fútbol en Sur América ha sido dominado por Argentina, Brasil y Uruguay.  De las 57 ediciones de Copa Libertadores disputadas, los tres grandes han vencido en 49. 45 ediciones de Copa América se han jugado en 100 años. 37 las han ganado los 3 grandes. Su poder deportivo, asociado a su fortaleza económica, ha servido de excusa eterna para que la legislación regional favorezca a los 3 grandes. El bicampeonato de Chile en Copa América, el triunfo de Nacional en Copa Libertadores (incluso el subtítulo del ecuatoriano Independiente del Valle), la victoria de Santa Fe en Copa Sudamericana deben ser el primer paso para que se democratice el fútbol sudamericano.

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Riqueza y títulos en el Fútbol de Colombia


Es mejor ser rico que pobre.  La sabiduría de Pambelé, ídolo del boxeo colombiano de los años setenta caído en desgracia, es lección de vida, del deporte y del fútbol en particular.

Por mucho tiempo la relación positiva entre éxito y riqueza ha sido una constante en el fútbol mundial. Colombia, por supuesto, no es la excepción. Aun siendo una liga de pocos recursos, la diferencia entre los equipos ricos y pobres es considerable.

Arrancando el primero torneo de la Liga Águila de 2016 vale la pena repasar cuales son los favoritos basado en criterios tan sencillos como el valor de su plantilla. De acuerdo a cifras de transfermarket, el 2016 arranca con el Nacional como equipo más poderoso, con una plantilla valorada en £13.65 millones, al cambio de hoy poco menos de 64 mil millones de pesos colombianos. El equipo con la plantilla más modesta es Alianza Petrolera valorada en £1.8 millones, cerca de 8 mil 500 millones de pesos. Es decir, el avalúo de la plantilla verdolaga es 7.5 veces la del conjunto petrolero. Tras el Nacional, le siguen –aunque lejos- en valor de mercado, Medellín, Santa Fe, Millonarios y Junior.

Si nos atenemos a la tendencia general, estos son los favoritos al título del primero semestre del 2016. Pero Colombia es particular. Con un torneo por semestres, donde además el título se otorga tras unos pocos partidos de eliminación directa o cuadrangulares (según el estado de ánimo de la dirigencia), cualquiera puede ganar.

Posición Final y Valor de Mcdo 2016 Colombia

Así, Nacional cumplió el semestre anterior con su favoritismo. Como Junior, Medellín y en menor medida Santa Fe (aunque en este caso, el título de la Sudamericana opaca cualquier desliz que pudiesen haber tenido en el torneo doméstico). Equipos como Tolima, Caldas y Cali superaron sus expectativas aunque los verdes, que venían de ganar en el primer semestre, sin duda esperaban llegar más lejos.  La nota más baja en cuanto a rendimiento el semestre pasado fue para Millonarios.

Tras el fracaso, el equipo azul renovó la práctica totalidad de su plantilla. Es difícil que tenga otro semestre como el segundo del 2015. La plantilla del Nacional es un 85% más valiosa que la Millos (siempre según transfermarket ), pero es muy similar a la de rivales como Medellín, Santa Fe o Junior. Además por primera vez en años, la plantilla entera hizo la pretemporada completa. Enfocado exclusivamente en el torneo doméstico, será equipo a tener en cuenta.

El otro equipo de Bogotá, Santa Fe, llega como campeón continental pero con la incógnita de si la hora de Omar Pérez ha llegado definitivamente. Si bien es de lejos el extranjero más exitoso que ha vestido la camiseta cardenal en décadas, también es cierto que los partidos decisivos de la Copa Sudamericana se ganaron sin apenas su participación. Del manejo que dé Pelusso a la situación puede depender la tranquilidad de plantel que también enfrenta este semestre la Copa Libertadores.

Los ricos son favoritos. Pero en Colombia, con torneo corto, siempre un pobre sobresale. Así que la frase de cajón termina siendo cierta: cualquiera puede ganar.

La decadencia del club grande


El F.C. Pro Vercelli, representante de un pequeño pueblo de 60.000 habitantes ubicado en el Piamonte italiano -casi equidistante entre Milán y Turín-, navega hoy en la mitad de la tabla en la Serie B. Allí aún recuerdan que hasta 1935 Pro Vercelli fue un fijo de la Serie A, llegando a ganar 7 títulos nacionales entre 1908 y 1922.

El Vercelli fue uno de los primeros equipos en desarrollar el concepto de cantera siendo su jugador más reconocido Silvio Piola, Campeón del Mundo con Italia en 1938, en cuya final marcó 2 de los 4 goles italianos. Su prestigio fue tal que en 1914 realizó una gira por Brasil donde con un equipo plagado de jugadores salidos de las divisiones inferiores, jugó 9 partidos, ganando 1, empatando 4 y perdiendo 4.

La decadencia del equipo comenzó en los años 20 cuando los  equipos de Turín, Milán y Roma tenían ya la fuerza económica para reclutar a sus jóvenes estrellas. Aun así, Piola logró jugar cinco años en Pro Vercelli hasta que la Lazio se lo llevó por una cifra récord. Tras su marcha, el equipo no aguantó más la presión de los grandes y descendió para no volver nunca a pisar la élite del fútbol italiano. El declive tocó fondo en el siglo XXI cuando el Pro Vercelli desapareció. El equipo que hoy juega la Serie B es apenas el heredero de un histórico del fútbol italiano.

El caso del Pro Vercelli demostró que ningún equipo puede, en el largo plazo, escapar a las realidades del mercado. Aun siendo una institución modélica, con una fuerte base de hinchas leales en el pueblo, el descenso a categorías menores no era más que cuestión de tiempo.

El tamaño del mercado lo dictó durante años el tamaño de la ciudad. De ahí que los grandes equipos italianos se afianzaran en Milán, Turín y Roma. El proceso fue similar en el resto del mundo, fuese España, Inglaterra, Argentina, Uruguay o Colombia.

El mundo evoluciona, y hoy el mercado local ya no es exclusivo para el equipo local. Se pasó de equipos que apenas interesaban más allá del barrio, a los gigantes que buscan copar el mercado global. Así, Manchester United, Real Madrid, Barcelona o Bayern Múnich cuidan tanto a sus seguidores en Asia como a los que van al estadio.

En Colombia, las tres aficiones más grandes fueron por décadas las de América, Nacional y Millonarios, en el orden que se prefiera. El equipo de Cali se hundió en la B, donde sigue pagando por los pecados que lo llevaron a la gloria. Nacional montó una estructura empresarial que lo hace quizás el equipo más saludable del torneo colombiano. Millonarios, siempre mayoritario en Bogotá, paga la sequía de títulos y los triunfos de Santa Fe: el azul ya no predomina en los niños de Bogotá.

Mientras Nacional y Santa Fe saludan hoy desde Medellín o Bogotá y mañana desde cualquier lugar del mundo, Millonarios y América año tras año arman un combinado nuevo, con escasa cohesión, pero que prometen luchará “por ser campeón”. La historia, que lo pregunten en Vercelli, no gana. Sin una organización adecuada, aún con el mercado al alcance de la mano, la victoria no será más que pasajera.

A estas alturas, la ilusión del hincha sería mayor con la presentación de un proyecto deportivo estructurado que con los jugadores que cada año los “harán campeones”.

La clave es Omar Pérez


El día del ya histórico 0-4 del Barça al Madrid, Iniesta ejecutó 69 pases, 66 acertados. Aquel día los pases acertados del Barça (586) superaron el total de pases del Madrid, 488.

 

Si bien el fútbol es tan simple como pasar y recibir, hacerlo bien sólo está al alcance de unos pocos. Recientemente la Web Four Four Two analizó los tres primeros partidos del Liverpool de Klopp con los tres últimos de Rodgers, el destituido entrenador red. Aunque ambos buscaron recuperar el balón inmediatamente, aplicando lo que Guardiola llamó la “ley de los seis segundos”, Klopp busca implementar una muy veloz transición de defensa a ataque. Así le metieron tres de los cuatro goles al City.

Las cifras sugieren un problema inesperado: los jugadores con los que cuenta Klopp no logran acertar en el pase a altas velocidades. Aun ganando 1-4, el Liverpool tuvo aquel partido un porcentaje de acierto en el pase de 68,3%, cifra inferior a cualquier partido disputado la última temporada. Lo relevante es el resultado, pero lo anterior sugiere que Klopp buscará refuerzos en el próximo mercado de fichajes.

 

El día del City el Liverpool realizó 385 pases. Es, hoy por hoy, un equipo mundano comparado con Barça, Madrid o Bayern. En Colombia, antes de ser eliminado por Junior, Santa Fe ejecutó un total de 314 pases por partido. Tuvo un acierto del 74%. Lejos del 88% que maneja el Barcelona, pero superior a lo registrado por el Liverpool en su mal día.

Quien ha movido a Santa Fe por más de un lustro es Omar Pérez, intermitente por las lesiones este semestre y jugando en Colombia gracias a su delicada rodilla. El fútbol colombiano, los hinchas rojos en particular, celebran que el miedo a una recaída de su lesión de rodilla haya permitido que el decaído campeonato local haya disfrutado de un jugador de los que hace mucho tiempo no se veía en vivo.

Aun jugando a medias este semestre, la importancia de Pérez se entiende a la luz de las cifras. En el semestre Santa Fe realizó 317 pases cuando el argentino no disputó el partido. Con Pérez en el campo durante al menos 45 minutos, el equipo realizó 330 pases. El porcentaje de acierto en el pase sube del 72% al 76%. Es decir, no sólo juega sino que pone a jugar.

Uno quisiera tener un dato adicional de Omar Pérez, pero ese dato no existe, y si existe, no lo tengo. Sin Omar, el balón en manos de Santa Fe tiende a parecerse a un globo. Vuela y vuela por el aire. Con Omar, el globo pasa a ser un balón y termina siendo tratado con el respeto que se merece. El balón aterriza y comienza a dibujar peligro en el arco contrario.

Muy poco ha jugado la sudamericana, lo que quizás explique que de local Santa Fe apenas haya intentado 269 pases en promedio (186 de visita). Tras el empate alcanzado en el partido de ida de la final de la Sudamericana ante Huracán, lo mejor que le podría pasarle a Santa Fe es que Pérez estuviese en condiciones de participar activamente en la final. Contra Junior no jugó su mejor partido; sin él, Santa Fe está en la final. Pero con él en condiciones, la ilusión de un título continental se dispara.

Del arraigo y la asistencia a los estadios: El caso del FPC


Uno de los inesperados efectos de la caída del muro de Berlin fue el desplome del número de asistentes a los estadios, particularmente en aquellos equipos relacionados con las instituciones de poder comunista.  Antes de caer el muro, detrás de la cortina de hierro, los grandes equipos estaban controlados por alguna poderosa institución del régimen. Así, el Dynamo en la Unión Soviética era el equipo de la policía secreta: la KGB. De hecho también lo eran demás Dynamo’s: el de Bucarest y el de Berlin por ejemplo. Esto los hizo ser los equipos más odiados.

Con las promesas de libertad que llegaron a principios de los noventa, los equipos odiados dejaron de atraer público al estadio. La afición no se sentía atraída, y los estadios permanecían prácticamente vacíos. A pesar de tener décadas de historia, era equipos sin apego de un grupo de hinchas significativos.

La importancia del apego para generar hinchada la corrobora la historia del Hertha y el Dynamo, ambos de Berlin. El Dynamo de Berlin se fundó después de la guerra y a pesar de ser el equipo más odiado, logró ser campeón consecutivamente de la República Democrática Alemana entre 1979 y 1988. Era, como anoté antes, el equipo de la policía secreta, la terrible Stasi alemana. El Hertha, campeón a comienzos de los años treinta, era antes de la guerra, el gran equipo de Berlin. Pero en la fatídica noche del 13 de agosto de 1961, cuando se erigió el Muro de Berlin, la historia cambió. La mitad de los jugadores y aficionados del Hertha quedaron atrapados en el lado este de la ciudad.

El estadio del Hertha quedaba cerca del muro, así que los hinchas del equipo se arrimaban los domingos de partido a escuchar los murmullos que provenían del estadio. Los gritos que venía del oeste, se replicaban en el este. La guardia comunista acabó pronto con esta diversión de fin de semana y, además, el Hertha decidió en 1963 mudarse al Estadio Olímpico, lejos del lado este de la ciudad.  Los hinchas del este crearon entonces una sociedad ilegal de hinchas del Hertha que se reunía clandestinamente una vez al mes en diferentes lugares de la ciudad.

Cuando el muro cayó, el 9 de noviembre de 1989, el Hertha se encontraba en segunda división. Al primer partido tras el gran acontecimiento, hinchas del este de Berlin llegaron en masa al Estadio  Olímpico a ver al equipo de sus amores. Los directivos del Hertha, ojalá presos de la ignorancia, decidieron invitar al siguiente partido a los dirigentes de los dos equipos del este: el Dynamo y el Unión. La llegada de comunistas y miembros de  la Stasi no fue bien recibida por aquellos que durante décadas soñaron con ver un partido del Hertha en vivo. La asistencia declinó.

El Dynamo cambió su nombre al FC Berlin aunque luego recobró la palabra Dynamo. Lejos de sus días de gloria, y jugando categorías menores de Alemania desde finales de los noventa, su gran logró es reunir a cerca de 6.400 espectadores el día que ganaron la Copa Berlin y lograron clasificar a la Copa Alemana en 2013. El Hertha, miembro fundador de la Bundesliga en 1963, sufrió numerosos reveses por corrupción y otros eventos desafortunados. Hoy día, recién ascendido a la Bundesliga, cumple una decorosa actuación de la mano del colombiano Adrián Ramos.

Y es la importancia del arraigo de una institución lo que nos lleva al Fútbol Profesional Colombiano. En varías ocasiones hemos hablado de como se esta formando una liga sin afición o de la incertidumbre que genera el sistema del torneo en Colombia.  El problema se ha exacerbado. Actualmente en la primera división juegan Chicó, Equidad, Itagüí, Uniautónoma, Envigado, Patriotas, Alianza y Fortaleza. La mitad de la liga está compuesta de equipos que poco aportan al interés del torneo. Envigado, con dos décadas en primera división aún no logra generar el más mínimo interés en sus partidos de local. Quizás algo Chicó, pero los demás son simplemente Dynamo’s, equipos dirigidos por algún caudillo interesado en enriquecerse con el creciente mercado de la transferencia de jugadores al extranjero.

 

La siguiente gráfica muestra el promedio de la asistencia de los equipos del fútbol profesional colombiano durante la fase regular en el período comprendido entre el primer semestre del 2010 y el segundo del 2013. Únicamente un equipo supera los 15.000 asistentes en promedio : Atlético Nacional (17.479). Millonarios (14.226), Medellín (11.496), Junior (10.566), Caldas (10.417) y Cúcuta (10.199),  en este orden, superan en promedio los 10.000 asistentes. A más de 5.000 espectadores llegan Santa Fe (9.774), Cali (8.772), América (7.596) y Pasto (7.300). El resto, 12 equipos, no llegan en promedio a los 5.000 espectadores.

Asistencia FPC temporada regular 2010 - 2013

En finales, la situación mejora, pero no es para echar campanas al vuelo. La siguiente gráfica muestra el resultado de aquellos equipos que han clasificado a los cuadrangulares. No hay datos de Patriotas, Pereira, Cortulúa, Alianza Petrolera y Real Cartagena porque nunca jugaron finales.

América, en su última participación en finales antes de bajar a la B logró 30.000 espectadores de media durante los cuadrangulares. Por encima de los 20.000 espectadores están Junior (27.131), Medellín (26.155), Nacional (25.428), Millonarios (25.102), Santa Fe (22.325) y Cúcuta (20.500). Más de 15.000 espectadores atrajeron Caldas (19.053), Cali (19.031), Quindio (16.667), Tolima (14.595) y Pasto (12.849). Los otros cinco (Envigado, Equidad, Huila, Itagüí y Chicó) no llegaron a los 10.000. ¡El Chicó, ni siquiera a los 2.500!

Asistencia FPC finales

Los datos no sorprenden, el patrón tampoco, pero la situación si preocupa. Son los equipos tradicionales los que logran atraer público a los estadios. Pero el Cúcuta, por ejemplo, con buenas medias de público ya juega la B. También el América y el Quindió. Éste último lograba en finales asistencia aceptables.

Equipos con arraigo, como el Deportivo Pasto que ascendió por primera vez en 1998, obtienen promedios de asistencia decentes. Equipos como Envigado, que ascendió por primera vez en 1991, no reúnen ni 5.000 espectadores por partido.

El torneo no debería convertirse en una competencia de empresarios. El Envigado, sin público, es el segundo equipo de mayores utilidades. ¿Es razonable que un equipo con arraigo potencial como el Atlético Huila se arrastre por el fondo de la tabla, con paupérrima asistencia, mientras que otros como Envigado logran mejores resultados deportivos y excelentes resultados financieros?

¿El sistema de las inferiores del Envigado es tan notable? ¿El manejo de la dirigencia del Huila es tan deplorable que no pueden entusiasmar ni un poco su ciudad? El fútbol colombiano, por su propia supervivencia, debería estudiar qué sucede con los diferentes equipos, cuáles son las razones estructurales que hace que los grandes equipos vayan cayendo mientras equipos-negocio van floreciendo, el último de los cuales es el Fortaleza. El año pasado el Medellín estuvo conqueteando con el descenso. Más allá de la natural burla de hinchas rivales, la caída de otro histórico al pozo de la B sería un golpe fuerte para el fútbol colombiano.

Eventualmente, los patrocinadores puede terminar huyendo por falta de interés en el torneo. Si la gente no va al estadio, ¿cuántos espectadores se están reuniendo un domingo a ver por televisión un partido entre Uniaútonoma y Fortaleza o el clásico Itagüí-Envigado?

La historia del Dynamo Berlin demuestra que el amor a un equipo no se logra ni con décadas de dictadura comunista. Tampoco el interés capitalista en busca de la rentabilidad personal parece ser el camino. Hace falta buscar soluciones a un problema que puede resultar destrozando el alicaído torneo colombiano.

 

 

De triunfos y fracasos inesperados: El caso de Montero y Medina

El fútbol colombiano es poco propicio a las grandes contrataciones. Está a años luz de las grandes ligas europeas, bien sea la española, la inglesa o la alemana. Pero también está lejos de las ligas más pudientes de América Latina como las de México, Brasil o Argentina. Incluso, no es extraño que jugadores pretendidos por clubes colombianos prefieran irse a Chile o Ecuador atraídos, no sólo por mejores ofertas económicas, sino en ocasiones por considerar que allí habrá mayor tranquilidad para sus familias.

Por eso se armó un gran revuelo en enero del 2013 cuando Millonarios, campeón por primera vez en más de dos décadas, traía como refuerzo para jugar la Copa Libertadores a Freddy Montero. No era el caso del típico jugador latinoamericano que quisiera regresar al país después de triunfar en el exterior. Era un jugador de 25 años que había triunfado en la MLS, la liga de los Estados Unidos. Objetivamente, aquello no era un gran rótulo, pero dado el poderío económico de la MLS relativo al del Fútbol Profesional Colombiano (FPC), no cabía duda que era la contratación del semestre. El jugador, que había sido goleador en Colombia antes de emigrar, tenía como objetivo dejarse ver por el seleccionador nacional, Pekerman, para poder integrar la selección Colombia. Lo convencieron los directivos de Millonarios que la mejor entrada a la selección era triunfar en la Copa Libertadores.

El gran rival de Millonarios, Santa Fe, decidió por las mismas fechas contratar a Wilder Medina como delantero para reforzarse, también de cara a la Copa Libertadores. Era lo contrario de Montero. Llegó con 31 años, procedente del Tolima. Toda su carrera se había realizado en Colombia. Era tenido por ser un buen delantero pero arrastraba el lastre de su repetido dopaje por consumo de marihuana y cocaína. Ésto último justificó su despido del Deportes Tolima.

Millonarios, por tanto, se reforzó con un jugador serio, persona de familia, sin mayores complicaciones en su vida personal. Santa Fe se arriesgaba. Era un buen jugador, luchador, pero asumía el riesgo de una posible reincidencia. La jugada, contra todo pronóstico, la ganó Santa Fe.

Las tablas que siguen intentan encontrar una razón para el fracaso de Montero y el triunfo de Medina. La primera tabla, que contabiliza sus partidos en el FPC muestra que ambos jugaron prácticamente los mismos minutos. Medina marcó un 50% más de goles a pesar que Montero disparó más. Su eficiencia, por tanto, fue menor. Montero marcó un gol cada cuatro disparos a puerta, Medina cada poco más de dos. En todo el semestre Montero disparó 35 veces al arco, Medina sólo 25. Montero marcó un gol cada 209 minutos jugados, Medina cada 140. No deja de llamar la atención, y sólo a manera de curiosidad, que Messi marca cada 65 minutos, Ronaldo cada 73 y Falcao cada 122.

Medina vs Montero FPC 1

La gran diferencia entre ambos, según demuestra la tabla, está en los duelos ganados y el número de faltas recibidas. Cierto que a Medina se le acusó, particularmente en las instancias finales del campeonato, de tirarse en exceso. Pero también es cierto que los datos reflejan la impresión del fútbol de uno y otro. Mientras el uno era luchador, aguerrido, el otro era ligero, tibio. Montero ganó 88 duelos a lo largo del torneo, 4 por partidos. Medina 110, 5,8 por partido. Y además recibió más del doble de faltas por partido. Siendo ambos delanteros, las faltas recibidas pueden casi percibirse como instrumentos de ataque.

Las diferencias se mantienen en Copa Libertadores. Gracias en buena medida a los cuatro goles de Medina el Santa Fe llegó a jugar las semifinales del torneo continental. Millonarios, en parte por la sequía de su jugador estrella, fue eliminado en primera ronda. El mayor nivel de competencia de la Copa Libertadores se refleja en los números de ambos, inferiores a los que obtuvieron en el torneo doméstico.

Montero sólo disparó en cuatro de los cinco partidos. Y sólo una vez en promedio. Medina disparó al arco 1,28 veces por partido marcando un gol cada 240 minutos. Si en el torneo doméstico ambos tuvieron aproximadamente el mismo acierto en el pase, en Copa Libertadores la diferencia fue sustancial. El porcentaje de pases acertados de Wilder Medina fue superior en un 7% al de Freddy Montero. Revisando las cifras en el campo del rival, donde duelen las ideas, la diferencia aumenta al 10%. El número de faltas en campo contrario a Medina doblaron las de Montero. Su mayor espíritu de lucha también se observa en el número de duelos ganados.

Medina vs Montero Copa Libertadores

Tanto Millonarios como Santa Fe arriesgaron. Millos pagando un alto precio económico, Santa Fe trayendo a un jugador con riesgo de reincidir. Si hubiesen hecho una encuesta entre ambas hinchadas antes de comenzar el torneo por su jugador preferido, Montero habría ganado de lejos. Siendo dos jugadores técnicamente similares, la motivación y las ganas de demostrar pudo más en Medina que en Montero. Medina quería demostrar que no era un hombre perdido ni para el fútbol ni para sociedad. Montero, cuya aspiración era la selección Colombia, nunca lucho decididamente por lograr ese objetivo.

Pero como el fútbol es así, la suerte de ambos al finalizar el torneo fue muy dispar. Mientras Montero logró, por fin, dar el salto a Europa -al Sporting de Lisboa-, Medina apenas logró un contrato en el Barcelona de Ecuador. Reflejo de que las contrataciones se manejan demasiado por vídeo.