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¿La quedo grande la Premier a Guardiola?



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Unos lo celebran. Otros se preocupan. Todos opinan sobre el éxito o fracaso de Pep Guardiola en la English Premier League. Y es que desde su irrupción como entrenador del Barcelona en 2008, su manera de entender el fútbol no deja a nadie indiferente. Lo cierto es que hoy por hoy el multimillonario Manchester City ya no sueña con el título de liga y sus aspiraciones parecen limitarse a luchar por un puesto en la Champions League del año que viene.

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El Entrenador: la fina línea entre vender ilusiones y vender humo


Salió reportado en purelyfootball.com la lista de los diez entrenadores que más han gastado (o invertido, según se quiera mirar) en fichajes durante la última década.  La lista no es particularmente llamativa tal como se observa en el  siguiente cuadro:

Entrenadores Titulos Gastos y Costo de títulos

No todos entrenaron sin parar durante los últimos 10 años. Ferguson, por ejemplo, se retiró hace un par de años. Guardiola se tomó un año sabático entre el Barça y el Bayern Munich. Van Gaal estuvo un tiempo de director deportivo del Ajax y, posteriormente fue entrenador de la selección holandesa.

En general, los entrenadores en cuestión son aquellos que entrenan a los grandes clubes europeos aunque alguno, en los últimos 10 años, entrenó equipos que no necesariamente son los más ricos del mundo. Van Gaal, por ejemplo, estuvo en el AZ. Klopp y Simeone entrenan equipos importantes, Dortmund y Atlético de Madrid, pero no supermillonarios como son los equipos de la liga inglesa, Bayern o Madrid y Barça.

La lista está compuesta de nombres conocidos de equipos reconocidos. Pero, ¿la inversión en fichajes es rentable? Realmente, ¿un entrenador logra más títulos a medida que gasta más dinero?

La siguiente gráfica compara los títulos obtenidos por temporada efectivamente entrenada en un club con el monto de dinero que se ha gastado cada entrenador. Es necesario anotar dos cosas. Primero, se normaliza el número de títulos obtenidos al número de títulos por temporada porque no todos entrenaron consecutivamente los 10 años. Segundo, ignoramos el rol de los entrenadores en sus respectivos equipos. Es decir, Ferguson fue y  Wenger es el responsable directo de la política de fichajes. En el Madrid, Ancelloti trabaja con lo que le llega. Es el presidente Florentino Pérez quien contrata a voluntad.

Por ahora enfoquémonos en los puntos azules, los títulos totales obtenidos por los entrenadores. Si los títulos se relacionaran directamente con la inversión realizada, esperaríamos que a medida que se gastase más en fichajes se incrementase la cantidad de títulos obtenidos. En otras palabras, podríamos pintar una línea recta con pendiente de 45° con los puntos azules siempre sobre ella.

La realidad es diferente. Hay un grupo de entrenadores sumamente exitosos (Guardiola, Ferguson, Mourinho, Mancini y Ancelloti) cuyos logros no se relacionan de ninguna manera con el monto en fichajes. El resto de entrenadores (Van Gaal, Simeone, Klopp, Wenger y Pellegrini) son significativamente menos exitosos que los anteriores aunque, en general, gastan menos en fichajes que sus contrapartes más exitosas. Entre ellos tampoco se aprecia una correlación entre los títulos y el gasto en jugadores.

Entrenadores, Títulos y Gastos en Fichaje

 

Los equipos que dirigen estos entrenadores son, en su mayoría, equipos con exigencia de títulos. Por ello separamos los títulos “importantes” de los demás. Es decir, los títulos internacionales (UCL, UEL, Mundialito de la FIFA) y el torneo de liga doméstico son más relevantes que los demás. Es una clasificación por supuesto arbitraria, pero desde mi punto de vista, válida dado el objetivo. El enfoque en los títulos más relevantes muestra una menor dispersión de los títulos obtenidos.  El orden no cambia sustancialmente, aunque Mourinho se ve superado por Ancelloti. En general, sólo sobresale Guardiola. En una segunda línea están Ferguson, Ancelloti y Mourinho. Wenger sobresale por abajo: no ha ganado nada relevante en 10 años.

Un título en promedio costó, en fichajes,  £70.105.231. Es costoso pero en realidad, salvo dos, todos están por debajo de la media. Venden ilusiones y logran resultados. Oscila desde los £17.222.222 que le cuesta un título a Guardiola en fichajes a los £63.636.364 que le han costado a Ancelloti.

Los que venden humo tienen nombre propio: Pellegrini y Wenger. Un título del francés del Arsenal cuesta, en fichajes, £113.333.333. El chileno va aún más lejos. Requirió de £260.000.000 en contrataciones para lograr un título.

Dadas las cifras, no sorprende que el City esté intentando el fichaje de Guardiola si Pellegrini no logra títulos importantes a corto plazo. Pero sorprende aún más que el Arsenal siga confiando en Wenger. En el equipo desde 1996, fue clave en la última gran época de los rojos de Londres. Pero ha fracasado en los últimos diez años y, además, cuesta mucho dinero. Su rentabilidad financiera y deportiva está más que cuestionada.

El análisis sugiere que la validez de un entrenadores debería también medirse por los recursos que requiere para lograr un título. Con todos los recursos que tienen a su disposición, nadie se extraña que ganen una liga o una copa con cierta frecuencia. En realidad algo adicional deberían mostrar esos equipos. Debería ser fútbol que se recuerde.

El mejor entrenador de la historia (II)

La semana pasada presenté la lista de los veinte mejores entrenadores de la historia según ESPN. Una lista centrada en los héroes europeos que ignora totalmente la capacidad de los técnicos suramericanos y, de pasó, vanagloria en exceso la de los managers británicos. Luego de revisar la lista descarté a diez, reduciendo la lista de ESPN a diez entrenadores que tienen el potencial para estar entre los 10 mejores de la historia. La lista, cabe recordar, estaba compuesta por los siguientes nombres:

  1. Alex Ferguson
  2. Rinus Michels
  3. Bob Paisley
  4. Helenio Herrera
  5. Arrigo Sacchi
  6. Ottmar Hitzfeld
  7. Ernst Happel
  8. Marcello Lippi
  9. Bela Guttman
  10. Pep Guardiola

El desarrollo de la columna anterior sobre el tema me demostró que descartar es más difícil que elegir. El proceso lleva a discusiones interesantes, pero sin posibilidad de consenso sobre las razones para descartar a uno y no al otro. Un ejemplo fue la divertida discusión que se dio sobre si Mou y Pep debían ir o no juntos en el proceso de descarte (ver aquí). En esta entrada, por tanto, simplemente voy a establecer quienes, a mi juicio, son los 10 mejores de la historia. Los tres criterios básicos sobre los que baso mi elección, aunque no deben tomarse como una camisa de fuerza, son: (i) la innovación táctica, (ii) esos grandes títulos y (iii) a persistencia en los logros. En el décimo lugar, por encima de mucho de esos grandes nombres, pongo a Carlos Bianchi, ‘el Virrey’. Su mérito no reside en la innovación táctica. De hecho, en sus años de gloria, en el 2001, Riquelme, la estrella de Boca, lo acusó de “no hacer nada de táctica”. La respuesta de Bianchi no se hizo esperar. Argumentó él que su ejercicio táctico no la hacía contra “fantasmas” ni contra adversarios que de antemano sabían que haría. Para Bianchi, la táctica se practicaba, establecía y corregía en los partidos de entrenamiento. Ganó cuatro Copas Libertadores y tres Copas Intercontinentales. Con dos equipos diferentes. Un ganador de grandes títulos a lo largo de una década. Aunque dije que no justificaría a los que dejo por fuera, vale la pena mencionar muy rápidamente por qué no entran en la lista otros históricos del fútbol argentino como Zubeldía o sus dos campeones mundiales, Menotti y Bilardo. Zubeldía ganó con Estudiantes adaptando una estrategia inspirada en el pressing europeo con toques del catenaccio de Helenio Herrera. La derrota de Argentina frente a Inglaterra en 1966, el equivalente argentino a la derrota brasilera de 1982, le dio el toque de agresividad necesaria para quedar campeones. Se fueron al otro extremo. Asumieron su inferioridad frente a los equipos europeos y, dejando de lado el amor por la pelota, terminaron por asumir la violencia como argumento de victoria. Los partidos de la Intercontinental en los sesenta fueron un reflejo de aquello. Su idea era simple, había que ganar, a toda costa. Zubeldía adoptó y expandió ideas surgidas en otros lados, pero su desarrolló no fue lo mejor para el fútbol. De lejos no es uno de los mejores 10 entrenadores de la historia. Menotti y Bilardo tienen visiones opuestas de entender el fútbol. El mérito de Menotti radicó en querer recuperar los orígenes del fútbol argentino, aquel basado en la pelota, no en la patada. Ganó el mundial, pero nadie recuerda a esa Argentina como un ejemplo del buen trato al balón; al menos a nivel histórico. El mérito de Bilardo es haber implementado lo que él define como la última innovación táctica en un mundial de fútbol: el 3 – 5 – 2.Él decía que se requieren siete jugadores para defender y tres para atacar. Y sí, argumentó, en el fútbol ya no había punteros abiertos, para que tener tantos centrales. A cambio, ubico un par de mediocampistas que jugaran abierto. Pero en últimas, su mérito tenía nombre propio: Diego Armando Maradona. El noveno de la lista es Bob Paisley, el manager del Liverpool multicampeón de los setenta y comienzos de los ochenta. El hincha romántico recuerda a Bill Shankly más que a Paisley. Si Shankly sentó las bases, fue Paisley el que hizo historia llevando al Liverpool a la cima del fútbol europeo por un período de casi 10 años. Como decíamos alguna vez, además lo hizo con nominas relativamente diferentes. Manejaba una visión muy particular para contratar jugadores. Ganó tres Copas de Europa, una Copa de la UEFA y seis ligas inglesas. Alex Ferguson es octavo en la lista. Sus méritos están discutidos en detalle en una entrada reciente a raíz de su retiro. En esencia, logró lo que Paisley, pero por más de dos décadas: reconstruir constantemente un equipo y mantenerlo ganador. Telé Santana es el séptimo en la lista. Es, debo reconocerlo, una debilidad mía. Algunos simplifican su rol en la construcción en 1982 del mejor Brasil después del imbatible Brasil ’70. Pero su mérito va más allá. Pocos recuerdan, por ejemplo, que Falcao (el “verdadero”, como diría Mourinho) no era titular en aquel equipo. Jugó el primer partido ante la Unión Soviética debido a que Toninho Cerezo estaba lesionado. Su partido fue excepcional. Pero dejar a Falcao implicaba sentar a Toninho. Inaceptable. La decisión, contraria a lo que muchos entrenadores de la actualidad harían, fue juntar a los cuatro cracks en la mitad del campo: Cerezo y Falcao detrás de Zico y Socrates. Arriba Eder y el peor de todos: Serginho. Jugó porque Careca y Reinaldo estaban lesionados mientras que Roberto “Dinamita” nunca pareció convencer a Telé. El equipo, cerrado hacía el centro, lo abrían dos cracks: Leonardo y, especialmente, Junior por izquierda. Era pues un 4-2-2-2 con un rol determinante para los los laterales quienes eran los encargados de abrir la cancha. Este sistema fue el que después intentó implementar Vanderlei Luxemburgo en el Real Madrid del 2005 y que él denominó el “cuadrado mágico”. Allí no tuvo éxito. Pero el mérito de Telé no es sólo el Mundial del ’82 o el del ’86, ninguno de los cuales ganó. Años después, nuevamente con Toninho Cerezo en el equipo, logró armar uno de los mejores equipos de la historia: El Sao Paulo que en la Copa Intercontinental derrotó a dos gigantes de Europa: El Barça de Cruyff y el Milan de Capello. El sexto mejor entrenador de la historia es para Bela Guttman. Un personaje único en el mundo del fútbol. Entre genio y loco. Entre 1933 y 1975, en diferentes etapas, entrenó a 21 equipos. Ganó dos Copas de Europa con el Bénfica de Eusebio además de varias ligas en Portugal y Hungría. Su mérito, dice la leyenda, es haber universalizado el 4 -2 – 4 de los húngaros alrededor del mundo. Particularmente en Brasil. Pero como menciona (nuevamente lo recomiendo) el libro de Wilson sobre la historia de la táctica, en realidad en Brasil, cuando él llegó, ya se jugaba un 4 – 2 – 4. Lo que Guttman llevó a Brasil no fue el sistema, sino el sentido húngaro de aprovechar la calidad técnica, la táctica y la superioridad sobre el rival para buscar el arco rival y ganar el partido. Con aquel sistema, en el Sao Paulo, Guttman ganó el Campeonato Paulista. Guttman buscaba ganar, pero siempre marcando un gol más que el rival. Su frase de cabecera era aquella según la cual no le importaba recibir goles pues creía “que siempre marcaría otro más”. Al volver a Europa, eventualmente llegó al Benfica al que llevó a ser Campeón de Europa en 1961 derrotando al Barcá de Suárez, Kubala, Czibor y Kocsis. Aquel verano firmó a Eusebio, la ‘Pantera Negra’ de Mozambique y repitió título europeo derrotando 5-3 al otro gigante español, el Real Madrid. Después de esa segunda final se cuajó la denominada “maldición de Gutmann” al Benfica. Se quejó de haber ganado $4.000 menos por ganar la Copa de Europa que la Liga portuguesa. El argumentó que se le debía una bonificación. Dado que los directivos “no hicieron nada para arreglar la situación” se fue a Uruguay a dirigir al Peñarol que ganaría la Copa Libertadores aunque dejó el equipo antes de la final para entrenar a la selección austriaca. La maldición reza que el Benfica no ganaría en Europa hasta que le pagaran lo acordado. En efecto el Benfica ha jugado desde entonces cinco finales europeas, perdiendo todas. Pero también es cierto que Gutmann regresó unos años después a dirigir brevemente al Benfica. No tuvo el éxito de antaño, pero supondría uno que los problemas económicos se arreglaron entonces. Mario Zagallo, quinto en la lista, no definió la historia del fútbol como un Gutmann o un Chapman. Pero dirigió a la mejor selección de fútbol que haya dado la historia del deporte rey: el Brasil de 1970. Wilson, al que tanto recomiendo, minimiza sus logros. Dice que simplemente se limitó a poner a los mejores a jugar juntos. Zagallo tomó la selección ya clasificada. Su antecesor, Saldanha, había osado insinuar que se podía prescindir del Rey, de Pelé. La base de la selección era el Santos y el Botafogo. Zagallo decidió incorporar a Rivellino del Corinthians y a Tostão del Cruzeiro. La crítica a su elección no se hizo esperar. Las nuevas incorporaciones eran muy similares a Gerson y Pelé. Zagallo simplemente dijo que el equipo necesitaba grandes jugadores, que fueran inteligentes. Vaya si lo fueron! Brasil, aquel mundial, atacó predominantemente de izquierda a derecha. Solía terminar la jugada en Jairzinho quién, aún hoy, es el único jugador que ha marcado gol en todos los partidos de un sólo mundial. El primer tiempo de aquella histórica final del Mundial de México ’70 la ganó tácticamente Italia. Facchetti marcó al hombre a Jairzinho. Rosato estuvo encima de Tostão, Burgnich marcó a Rivelino y Bertini, pobre él, a Pelé. A Gerson, curiosamente, lo dejaron libre. El 1-1 del primer tiempo era justo a pesar de la superioridad técnica de los suramericanos. En el descanso Brasil tomó dos decisiones que sentenciaron a los italianos. Primero, aprovecharon el campo libre de Gerson. Sobre él debía pivotar el juego. El segundo consistió en tirar hacía el centro a Jarizinho para, a sabiendas que Facchetti lo seguiría, dejar el campo libre a Carlos Alberto. El segundo gol de Brasil fue un intento de regate de Jair por el centro cuyo rebote cayó en Gerson quien marcó desde fuera del área. El cuarto, el más recordado, fue de Carlos Alberto entrando sólo por la banda derecha. A pase de Pelé logró el gol que sirvió para enmarcar el triunfo del equipo más espectacular que haya pisado un campo de fútbol. El vídeo a continuación presenta los siete goles de Jaizinho en aquel mundial. Nótese que el gol de la final es el único que marca entrando por el centro. http://www.youtube.com/watch?v=DgxYC3xtiIM Zagallo no tuvo luego una carrera particularmente exitosa como entrenador. Fue asistente en los mundiales de 1994 y 2002, además de Campeón de América con Brasil en 1997. Tuvo otras experiencias, algún título en Brasil y en oriente medio. Zagallo hizo que el mejor equipo de la historia ganara. Explotó lo mejor que había de la mejor manera posible. Eso lo sitúa, en mi opinión, como uno de los cinco mejores entrenadores de la historia. Helenio Herrera, cuarto en la lista, definió el concepto del entrenador moderno. Inventó la concentración. Era metódico y ganador. En nuestra entrada sobre el catenaccio hablamos en detalle de su carrera. Lideró dos grandes equipos. El Barcelona de finales de los 50, con Kubala y Suárez como estrellas y, sobretodo, el Inter bicampeón de Europa. Si bien, no fue él quien inventó el catenaccio, si fue él quien probó que era una estrategia válida también para equipos grandes. Su influencia en el fútbol rebasó fronteras además de haber, prácticamente, definido el fútbol italiano moderno. Arrigo Sacchi sería la medalla de bronce en la lista. Lideró al que para muchos es el mejor equipo de la historia: el Milan de finales de los ochenta. El Milan, antes de la llegada de Sacchi, no había ganado más que un triste Scudetto en 20 años. Contrató primero a Gullit y Van Basten, uno del PSV, otro del Ajax. Un año después, ya como campeones del Calcio, llegó Frank Rijkaard. La clave para Sacchi era tener un equipo “corto”. La distancia entre el primer defensa y el último delantero debía ser muy corta, y siempre constante. Así, cuando atacaban, usaban el fuera de lugar como estrategia defensiva que dificultaba enormemente a los rivales que pretendían lanzar bolas a la espalda de la defensa. Con el balón, debía haber siempre cinco jugadores adelante del balón, dos de ellos abiertos, uno a cada lado. No debían, era enfático en eso, ser los mismos. Su equipo, sus cracks jugaban como él decidía. Era un trabajo intenso y, en parte, por ello dejó al Milan. Creyó que ya había exprimido todo de aquel equipo. Capello le demostró que aún había jugó en aquel Milan, pero fue con Sacchi que el Milan pasó a la historia. La carrera de Sacchi prosiguió pero nunca con el mismo éxito. Dirigió a Italia en USA ’94 donde alcanzó la final. Pero allí se encontró con un crack que no corría y presionaba lo que él pedía: Roberto Baggio. Nunca, después del Milan, logró los mismos éxitos. Rinus Michels inventó el fútbol total. Sobre su trabajo se basó Sacchi, Cruyff y años después Guardiola. Dirigió al Ajax entre 1965 y 1971. En una frase el fútbol total es la capacidad de los jugadores de intercambiar posiciones verticalmente. Es decir, no consiste en que un mediocampista derecho juegue en el centro. Consiste en que un defensa derecho sea capaz de jugar de puntero derecho y a su vez el puntero derecho juegue de marcador derecho. El objetivo era crear y ocupar espacios. Esto durante todo el partido, de manera constante. Así llevó al Ajax a la final de la Copa de Europa de 1969 y al título dos años después. De Holanda pasó a España donde intentó recrear el modelo en el Barça. Pero fue el Mundial de 1974 el que dejó a Michels y al fútbol total, para siempre, entre lo más granado de la historia del fútbol. Allí, derrotó a los tres gigantes suramericanos: Brasil, Argentina y Uruguay. Nunca nadie había humillado de tal manera al fútbol del nuevo continente. La final la comenzaron ganando 1-0, al minuto 2. Un año antes, el Ajax, dirigido por Kovács eso sí, había ganado la final de la Copa de Europa a la Juventus con un gol marcado también en los primeros compases del partido. El resto del partido se divirtieron con los italianos con largas secuencias de pases. En la final del Mundial intentaron lo mismo. Pero enfrente estaban once alemanes a quienes hay que rematar para derrotar. Finalizado el primero tiempo ya perdía Holanda el partido. No pudo remontar en el segundo tiempo. Su hora de gloria llegó en la Eurocopa de 1988. Con otra gran generación, la de Van Basten, Rijkaard, Gullit y Koeman entre otros, logró el primer triunfo de la selección inventora del fútbol total. Es la medalla de plata de los mejores entrenadores de la historia. El mejor entrenador es Herbert Chapman. Inventor de la WM, sobre el que hemos hablado también en detalle. Más allá del sistema, Chapman es el creador del fútbol moderno, aquel donde la táctica se combina con la técnica para lograr el mejor resultado posible. Antes de Chapman el fútbol tenía poco lugar a la innovación. Su sistema se adoptó en medio mundo y si bien no fue lo exitoso que algunos le atribuyen, si ayudó a comprender que en el fútbol la ubicación del fútbolista, antes y durante el partido, eran detalles importantes para tener en cuenta. La lista de los mejores entrenadores de la historia es:

  1. Herbert Chapman
  2. Rinus Michels
  3. Arrigo Sacchi
  4. Helenio Herrera
  5. Mário Zagallo
  6. Bela Guttman
  7. Telé Santana
  8. Alex Ferguson
  9. Bob Paisley
  10. Carlos Bianchi

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El mejor entrenador de la historia

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El Mérito de Alex Ferguson

El 6 de noviembre de 1986, procedente del Aberdeen escocés, llegó como manager del Manchester United, Alex Ferguson. Casi 27 años después anunció su retirada. Su legado es innegable. Fue 2 veces Campeón de Europa, 1 vez campeón Intercontinental, 1 vez campeón de la Copa Mundial de la Fifa, 2 veces campeón de la extinta Recopa (una de ellas con el Aberdeen), 13 campeón de liga en Inglaterra y así sucesivamente.




La retirada de un Sir del fútbol (en el sentido literal) ha puesto a toda la prensa mundial a hablar del histórico entrenador escocés. Hay, faltaría más, unanimidad sobre su importancia en la historia del fútbol inglés. Pero ¿cuáles son los méritos para que Ferguson entre a la historia del fútbol? Una respuesta evidente es que es el entrenador más ganador del fútbol. No podría confirmar que no haya habido en la historia del fútbol un entrenador más ganador que él. Pero 48 títulos en el fútbol de primer nivel le dan una aureola especial. La pregunta no pretende discutir los títulos que ganó, sería ridículo.

Chapman, mítico entrenador del Arsenal entró a la historia del fútbol al crear la WM. Rocco y Herrera perfeccionaron el catenaccio a partir de los lineamientos de Karl Rappan. Rinus Michels diseñó el fútbol total, Cruyff se basó en él y Sacchi lo perfeccionó. Estos son entrenadores que definitivamente cambiaron el panorama futbolístico del mundo.

A lo largo de cinco lustros difícil sería que Ferguson no hubiese ajustado su sistema táctico. Comenzó su carrera utilizando cuatro defensa, cuatro medios y dos delanteros. Un tradicional 4-4-2. El esquema se adaptó a 4-4-1-1 que terminaría siendo su esquema clásico. Con Queiroz de ayudante, Ferguson adaptó el esquema a un más moderno 4-2-3-1 e incluso un 4-3-3 cuando alrededor de Cristiano Ronaldo vasculaban Tevez y Rooney. Pero al final, Ferguson terminó como empezó, un tradicional 4-4-1-1 que fue como planteó el partido de Champions que perdió contra el Real Madrid en marzo del 2013.

Ferguson no pasará a la historia como un maestro de la táctica. Conocía el oficio, por supuesto, pero no fue un gran innovador ni estudioso del tema. Su mérito, considero, es haber logrado enlazar los ciclos descendientes de sus cracks con el comienzo de nuevos ciclos para mantener a su equipo en la cresta de la ola. En eso dicta cátedra.

La gráfica abajo presenta la evolución por posición final en la English Premier League desde la temporada 1985/86 (la anterior a la llegada del Sir) y la 2012/13. Es de sobra conocido que Ferguson tardó tres años en ganar su primer título. En Inglaterra, suerte para ellos, hay esa paciencia que en otras latitudes no hay. Recordemos, por ejemplo, que Chapman no ganó nada hasta su quinta temporada en el Arsenal.

Paciencia o no, a Ferguson estuvieron muy cerca de despedirlo. La temporada 1989/90 estuvo cerca de los puestos de descenso. Lo salvó la victoria de la FA Cup de 1990. Hubo necesidad de repetir el partido. 3-3 quedó el primero. En el segundo, un gol del marcador izquierdo Lee Martin en el minuto 59 cambió la historia para el escocés.

Después del título de la FA, aún pasarían tres años más sin ganar la liga. En 1993 logró para el United el primer triunfo en la liga desde 1967. Demasiados años para un equipo que ya se consideraba grande.

Manchester United con Sir Alex Ferguson

La gráfica ilustra los ciclos. La llegada de Cantona fue providencial. Despuntaba además un genio galés, Ryan Giggs. Su mayor apuesta llegó al comenzar la temporada 1995/96. Vendió a tres pilares del equipo que había ganado ya dos ligas y no vio la necesidad de reforzarse. De la cantera venía una generación única. Esa temporada, por cierto, fue aquella en la que Faustino Asprilla llegó al Newcastle a rematar una liga en la que llegaron a tener 12 puntos de ventaja sobre el United. Apenas quedaron segundos a cuatro puntos del Manchester.

Esa generación es la que entroniza y sostiene al United en la cima del mundo. Sin Cantona pero con los Fergie Fledglings gana la Champions de 1999 en aquel partido histórico contra el  Bayern de Múnich. Dos suplentes, Sheringham y Solskjær marcaron en el minuto 91 y 94 los goles que remontaban el 1-0 que hasta aquel momento hacía al Bayern campeón.

Las salidas de cracks como Beckham la sustituye con jugadores de categoría incontestable pero que no eran las estrellas más brillantes del firmamento futbolístico del momento. Incluso, el fichaje de Van Nistelroy se complicó de la manera más extraña Tras citar a una conferencia de prensa para anunciar su llegada a los diablos rojos, Van Nistelroy no pasó el examen médico. Al regresar a Holanda durante un entrenamiento se rompió el ligamento cruzado. Era el año 2000. Un año después, en el verano de 2001, el holandés por fin pudo completar su traspaso al Manchester.

Nótese que entre la temporada 2001/2002 y 2005/2006 apenas ganó un título de liga. Cinco años para un título de liga. Ferguson, con tiempo y paciencia estaba armando un equipo que habría de ser campeón de Europa y del Mundo en 2008. Ronaldo y Rooney que llegaron en aquellos años menos gloriosos fueron fundamentales en la vuelta a la cima del Manchester. Ese ciclo se acaba. Rooney ya no es el futuro del Manchester. Ferguson contrató a un joven mexicano, el Chicharrito Hernández y un par de años después a la estrella del Arsenal, Van Persie, para apuntalar un equipo que requería renovación.

En su discurso de despedida Ferguson agradeció explícitamente a Scholes, un jugador único como hemos demostrado aquí. Pero la carrera de Scholes y Ryan Giggs llega a su final.El mérito de Ferguson ha sido renovar continuamente el equipo sobre una base solida de jugadores que lo acompañaron por más de 20 años. No es el fin del Manchester, pero si requiere de una nueva generación de futbolistas insignias que acompañen a las estrellas del momento.

Quizás Ferguson entendió que ya no tenía fuerzas para comenzar un nuevo ciclo. Esa tarea se la deja a David Moyes.

Sin proceso no hay paraiso

Sólo un entrenador que lleva más de 25 años consecutivos como entrenador de uno de los mejores equipos del mundo puede, después de perder un título de liga en el último minuto, decir que “la experiencia será buena para nuestros jugadores jóvenes, incluso si es una mala experiencia“. Esas fueron las palabras de Sir Alex Ferguson después que el Manchester City marcara dos goles pasado el minuto 90. Justo los que necesitaba para arrebatarle el título al Manchester United.

Este, el del Manchester United es el proceso por antonomasia. Pero es realmente replicable en otras latitudes. ¿Es realmente necesario y exitoso un proceso liderado por un entrenador? Recordemos que Ferguson llegó en el año 86 y no ganó nada hasta la FA Cup de 1990.

Recientemente el Deportivo se dio a la labor de revisar en detalle el paso de los entrenadores del Fútbol Profesional Colombiano desde el primer semestre del 2002 hasta el segundo semestre de 2011. En esos 20 semestres hay equipos como Cali, Junior, Santa Fe o Pereira que han tenido 21 entrenadores. Millonarios tuvo 19, América 18, Nacional 16 y Medellín 15. En promedio un entrenador dura 1,8 semestres, es decir, de enero a, más o menos, la tercera semana de octubre. El baile de entrenadores es evidente. Con esos datos, me dí a la labor de intentar poner números al proceso, aquella etapa donde un entrenador es capaz de manejar un equipo por un período (largo se supone) de tiempo.

La siguiente gráfica compara los puntos logrados por cada equipo en el torneo semestral de todos contra todos con el número de semestres que un entrenador permanece en un club. En la medida que el proceso sea productivo se esperaría una pendiente positiva de la línea recta. Es decir, cuánto más semestres dure un entrenador, más puntos (más productivo) debería obtener. La verdad, el resultado es decepcionante. La recta es plana. Hay dos equipos que en apariencia dañan el ejercicio: La Equidad y y el Chicó. En los 10 semestres que a diciembre del 2011 llevaba La Equidad en primera división ha tenido un entrenador. El Chicó, en 16 semestres ha tenido 3.

Productividad del entrenador

Es buena idea estadística retirar esos puntos atípicos para establecer si afectan la tendencia general. El ejercicio está hecho en la misma gráfica. Como puede apreciarse, no hay cambios.

Antes de llegar a conclusiones cabe recordar que el sistema del torneo colombiano poco valora la acumulación de puntos. Los playoffs finales que juegan los 8 mejores clasificados determinan al campeón. Es posible, por tanto, que el campeón del torneo si se correlacione positivamente con la permanencia de un entrenador en su puesto.

Meses requeridos para ser campeón

Haga click en la gráfica para ampliarla

La gráfica de la derecha  relaciona los equipos que han sido campeón con el número de meses que han sido entrenados por el director técnico que salió campeón. Por ejemplo, la primera barra verde indica que el primero título del Nacional en el período considerado lo logró en el primer semestre del 2005 el Sachi Escobar quién llegó al cargo en enero de ese año. Seis meses estuvo para ser campeón. La última barra verde (a la derecha, donde dice 4to título) indica que para el título del primer semestre del 2011, el cuarto de Nacional en este lapso de tiempo, el mismo Escobar también lo logró con sólo 6 meses en el cargo.

Destaca el Chicó, que de la mano de Alberto Gamero fue campeón después de estar en el cargo 40 meses. Es un caso inédito en el fútbol colombiano reciente. El América de Umaña fue campeón después de estar en el cargo 2 años. El título del 2002, sin embargo, lo obtuvo de la mano del “Pecoso” Castro con apenas 6 meses en el cargo. El Nacional, el equipo más laureado de los últimos años requiere que el DT esté en el cargo 10 meses, es decir menos de un año.

El Medellín es el caso extremo. Ha sido campeón en tres ocasiones y, en promedio, el entrenador has estado poco más de cuatro meses vinculado a la institución. Cifra similar a la del Deportivo Cali que fue campeón en el Finalización del 2005 cuando Sarmiento llegó ya en septiembre para dirigir al futuro Campeón.

Si para ser campeón no se requiere proceso, menos han tenido los descendidos. En promedio un DT llevaba 5 meses en el cargo al momento de descender.

Son dos las conclusiones principales. La primera, casi obvia. En Colombia no hay procesos, un entrenador no dura ni un año. Esto, pienso, está relacionado con el sistema semestral del torneo. En un campeonato donde el 80% de los equipos se creen potenciales campeones la paciencia de los directivos es prácticamente nula.

La segunda conclusión es que cuando hay proceso, de poco sirven. A pesar de ser tiempo cortos, no hay premio a la paciencia. En este sentido el Tolima es uno de los equipos más serios pues un entrenador permanece en la institución en promedio un año con lo cual ha logrado ocupar, en el agregado de puntos 2002 – 2011, el tercer puesto por puntos en el torneo de todos contra todos y, además, ha logrado un título.

Pero sólo en equipos sin afición como Equidad o Chicó se puede sostener un proceso serio y largo. Aunque suelen ser visto como ejemplo, en realidad, entre los dos, apenas han ganado un título. Y si el Nacional es el mejor equipo en el todos contra todos en el período considerado con 29,3 puntos por semestre de promedio, Equidad es noveno con 26,1 y Chicó apenas duodécimo con 25 puntos. Es decir, sus entrenadores aguantan porque el objetivo del equipo pasa por vender la materia prima, no por lograr objetivos deportivos más allá de mantenerse en primera división.

Ahora, también es cierto que es mejor los resultados de estos procesos que los conseguidos por los 19 entrenadores que ha tenido Millonarios. Con 24,5 puntos ocupa el puesto 14 del ranking de los 23 equipos que han jugado en primera división en este lapso de tiempo. Quizás no todos deben creerse campeones potenciales y pensar en un proceso donde se asuma que pasar del 14 al 1 es utópico. Quizás, primero, deba subir al 8, al 4, al 2 y al final, con suerte, al uno. Es esto, o es seguir jugando a la lotería con la esperanza de ser campeón con el entrenador de seis meses.