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La magia del zurdo



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Zurdos han sido varios de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Puskas, decía Di Stéfano, “manejaba la bola con la pierna izquierda mejor que yo con la mano”. Zurdos fueron también cracks como Maradona, Rivaldo, Cesar Cueto, Hagi, Ryan Giggs o Rivelino. Messi, el mejor de hoy, lo es. Pero los derechos han sido grandes. Desde Pelé hasta Cristiano Ronaldo pasando por, Willington Ortiz, Zico o Zidane. La leyenda del fútbol, sin embargo habla de la grandeza de los zurdos. Utilizando datos de 566 mediocampistas y delanteros que jugaron entre la temporada 2009/10 y 2015/16 en las English Premier League y la Liga española evaluemos si los zurdos marcan sistemáticamente más goles, realizan más asistencias y regatean más.

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Colombia en cuartos: Por un Brasil Feliz


La derrota de Brasil frente a Italia en España ’82, para todos los amantes del jogo bonito, fue las más triste de la historia. Tras la inesperada debacle de Zico y compañía, los brasileros iniciaron un proceso de reconversión futbolística que terminó en tragedia: el delantero centro titular en Brasil 2014 es el tal Fred.

Brasil sigue siendo potencia, pero ya no encandila ni enamora. En 1994, de la mano del tacaño Parreira ganó con un sistema ‘europeizado’. El triunfo los terminó de convencer: ¿para qué jugar bonito y no ganar como Brasil en 1982 o 1986? Era mejor jugar feo pero ganar. Nunca admitieron, por supuesto, que jugaban feo pues contaron con dos cracks arriba: Romario y Bebeto. En 2002, de la mano de Scolari, el mismo tacaño que hoy entrena a Brasil, volvieron a triunfar. Nuevamente se equivocaron en el diagnóstico.

Scolari y seguidores creyeron que el fútbol cobarde había sido la clave. Pareciera que nunca entendieron que en ese equipo jugaban tres crack de dimensión histórica: Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho. La transformación condujo a que poco a poco en Brasil, la tierra de Leónidas, Pelé, Zico, Romario y Ronaldinho, se de prioridad a tipos rocosos con escasa técnica, mucha fuerza y nada de imaginación. Así se ha llegado a lo que es hoy la selección brasileña: 9 futbolistas promedio más Fred intentando que Neymar, el último brasilero en Brasil, pueda inventar algo. Pero Neymar apenas tiene 22 añitos. Muy pocos para lo que  se le exige.

Si Brasil gana el Mundial del 2014 será desastroso para todos aquellos que creemos que el jogo bonito. El ciclo habrá terminado. Habrán ganado apenas con una estrella naciente y el tal Fred de titular.

Colombia, el próximo rival en cuartos de final tiene una misión histórica. No sólo se juega el pase a semifinales por primera vez en su historia. Además tiene la obligación de recuperar para el mundo futbolístico el jogo bonito brasilero. El país de la samba necesita un choque estructural. Algo que los haga despertar de esa horrible noche donde predomina el fútbol ‘táctico’, aburrido, tacaño y sin imaginación.

El choque está a la vuelta de la esquina. Perder contra un novato en instancias avanzadas, a quien ven como un pequeño obstáculo en espera de rivales más poderosos, es el choque que Brasil y el fútbol necesita. Tostão, la leyenda de Brasil 1970 afirmó días antes del partido que “Argentina, Alemania, Holanda, Francia y Brasil tienen las mismas posibilidades [de ganar la copa]. Cuatro de esas cinco selecciones estarán en semifinales (más probable Alemania que Francia)“. Feo y todo, en Brasil no hay dudas del resultado del partido contra Colombia.

Pero si gana Colombia, se les habrá hecho un favor. Llorarán después del partido. Pero a la larga el debate se abrirá y con algo de suerte abrirán los ojos: hay que recuperar la identidad que hizo a Brasil la primera potencia futbolística del planeta. Con los años agradecerán a Colombia. Sólo con una cachetada pueden reaccionar.

Futbolísticamente hablando, la misión de Colombia no es sencilla. El equipo brasileño, salvando a Neymar, es mediocre arriba, pero contiene al rival como pocos. Además es local. La siguiente gráfica, basada en datos de OPTA, deja muy a las claras que las estrellas son dos jóvenes: Neymar y James. Pero mientras el peso del equipo brasilero recae casi exclusivamente en Neymar, Colombia tiene alternativas. Cuadrado es líder en asistencias de gol y recibe faltas. En Brasil, son varios los que lideran las asistencias de gol, ninguno ha hecho más de una. A quién más faltas han cometido es a Julio César, el arquero. En Colombia, James mueve el equipo, en Brasil, quien más pases registra es Dani Alves. Dice mucho de como han jugado uno y otro.

Brasil Colombia Comparativo Jugadores_

 

Brasil, muestra la gráfica siguiente, la toca más. Mucho toque toque y de aquello poco. El que la toquen tanto, y que sea un defensa quien más pases totales tiene, así éste se llame Dani Alvez, se explica en los preceptos de Scolari. Es un equipo de poco riesgos cuando no hay que arriesgar.

Pero Brasil parece un equipo más dinámico. Habiendo jugado cuatro partidos, sus indicadores generales revelan cifras mayores a las de Colombia. Pasan mas y realizan más pases buenos  (aunque la precisión es similar, alrededor del 77%). Pierden más y recuperan más el balón además de tirarlo más al área. Es, fruto de la reconversión que anotamos arriba, una selección muy europea, dinámica, vertical y rápida. La pausa del fútbol sudamericano la tiene Colombia.

Brasil Colombia Comparativo Equipos

Colombia, el más brasilero de los que queda en carrera, busca derrotar a Brasil, el más europeo de los que queda en competencia. La victoria no sólo alegrará al pueblo colombiano. La victoria, con los años, devolverá la alegría a los brasileros.

 

 

 

La Vulgarización del Fútbol Brasileño

El 15 de junio de 1958 saltaron al terreno de juego de Helsingborg, Suecia, Argentina y Checoslovaquia. Se disputaba la tercera y última jornada del grupo A de aquel mundial. Argentina era favorita. No sólo para ganar el partido. Era favorita para ganar el mundial. Razones tenía. Sólo un año antes, con la histórica delantera compuesta por Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz había derrotado 3-0 a Brasil. Era el vigente Campeón de América. Había ganado cinco de seis partidos en los que había marcado 25 goles.

En Suecia, Argentina había debutado frente a Alemania. Los teutones, claro, eran campeones del mundo. Pero no eran rival para un equipo que había sido despedido de Buenos Aires como el futuro Campeón del Mundo. No importaba que Maschio, Angelillo y Sívori, “los Ángeles Carasucias” no estuvieran. Poco después de aquel Sudamericano, Maschio emigró a Bolonia, Angelillo al Inter y Sívori a la Juve. Argentina los despreció pues con Corbatta y Cruz más el cuarentón Ángel Labruna el equipo seguía siendo “invencible”. A los tres minutos, la maquina albiceleste marcó, por medio de Corbatta, el primer gol. La tocaban, hacían tacos, túneles, jugaban sobrados. Pero enfrente estaba Alemania. Al finalizar el primer tiempo perdían 2-1. El partido terminó 3-1.

El segundo partido contra la debutante Irlanda del Norte lo ganaron 3-1. Pero las palabras de McIlroy son sugestivas sobre lo que vendría después: “Argentina era un equipo de hombres bajitos, gordos con barriga que estaban más pendientes de saludar a las aficionadas en la tribuna que del balón”.

Argentina, pues, debía ganar a Checoslovaquia para avanzar a cuartos de final. A los 8 minutos la albiceleste perdía 1-0. A los 45 3-0. El partido terminó 6-1. A su regreso la selección fue recibida con una lluvia de monedas. La frustración pronto dio pasó a cambios fundamentales en la forma de jugar del fútbol argentino. Se reconoció que se requería mayor profesionalidad. La técnica no era suficiente, particularmente con jugadores barrigones.

El fútbol argentino se fue al otro extremo. Jugar dejó de ser el objetivo. Ganar era la razón de ser. Ganar a cualquier precio, por más violento que fuese. Las consecuencias de aquella derrota contra Checoslovaquia fueron nefastas. La identidad del fútbol argentino, el toque, la gambeta, el fútbol de ataque se perdió. Menotti lo intentó recuperar en los setenta, pero apenas tímidamente. No se atrevió, por ejemplo, a convocar a Diego Armando Maradona al mundial de Argentina 1978. Aún hoy, 55 años después de aquella derrota el fútbol argentino destaca por su viveza, su garra y su “huevo”. Han tenido grandes jugadores, los mejores, pero la lírica es cosa del pasado.

El equivalente brasileño es la derrota frente a Italia una fatídica tarde de julio de 1982 en Barcelona. Brasil aún tuvo al Sao Paulo de Telé Santana en los noventa, pero incluso ganando 2 mundiales desde entonces, el fútbol brasileño ya no es la alegría que fue hasta mediados de los ochenta. La mejor definición del Brasil campeón del ’94 la dio el periodista español Santiago Segurola: “Brasil ganó la Copa Mundo del ’94, pero su rastro se perderá en la primera curva de la historia”. En 2002, con un fútbol más aceptable, pero sin brillantez histórica, Brasil repitió mundial. Desde entonces, hace ya más de una década el fútbol brasileño ha ganado o ha perdido pero siempre sin brillantez. Ha pasado de ser un fútbol regido por la estructura europea a desarrollar un juego vulgar donde no es extraño que la selección canarinha salga chiflada cuando juega de local.

La Copa Libertadores de 2013 es una prueba del triste estilo en el que ha caído el fútbol brasileño. La liga brasilera es, de lejos, la más poderosa financieramente de Sudamérica. Es, además, junto al argentino el que más equipos pone equipos en la Copa. De sus seis representantes, el menos valorado de los que juegan en primera división según transfermarket es el semifinalista Atlético Mineiro con €44.400.000. Y eso que en sus filas está el gran Ronaldinho. El Palmeiras, en la B, esta valorado en €26.900.000.

En contraste, Santa Fe, el semifinalista colombiano está valorado en €16.725.000 mientras Newell’s, también semifinalista, se avalúa en €19.100.000. Con esos presupuestos, con esa valoración, con esos jugadores y sobretodo con esa historia uno quisiera que los equipos brasileños tuviesen la intención de atacar como medio de conseguir la victoria.

Desafortunadamente los datos sugieren que los equipos brasileños ya no practican el jogo bonito. Revisando los datos de la Copa Libertadores de 2013 se concluye que su fútbol es tan, o más rácano que el de rivales deportivamente inferiores. Para ellos nos enfocamos en la intención de atacar que tienen los equipos utilizando como indicador el número de pases por partido que realizó un equipo en campo del rival. La lógica detrás del argumento es que un equipo que busca ganar el partido hará más pases en campo contrario. Aquel que se siente inferior se esconderá más en su propia mitad y pocos pases realizará en campo contrario. El ejercicio se hace considerando el número de pases por partido para controlar por el hecho que no todos los equipos han disputado el mismo número de juegos. Es un ejercicio de intenciones ofensivas, no de efectividad.

Con datos de OPTA para la Copa Libertadores de 2013 (excluyendo la fase previa), la siguiente gráfica ilustra el número de pases que, por partido jugado, realizó cada equipo participante en la mitad del campo del rival. Se presentan los resultados según sí se jugó de local o de visitante. En promedio, durante un partido de local, un equipo hace 184 pases en campo del rival. Cuando juega de visitante el promedio baja a 136. Esta es una diferencia estadísticamente significativa. Como dato de referencia, vale anotar que un jugador en promedio hace 13.2 pases en campo rival cuando juega de local y apenas 9,84 jugando de visitante.

Intención de Ataque en Copa Libertadores 2013

 

La gráfica ilustra, por tanto, la intención de ataque de los diferentes equipos. Podría sorprender que Millonarios, equipo eliminado en primera ronda, sea quien más toques realizó en campo contrario cuando juega de local. No estamos analizando efectividad, pero es evidente que el problema no es sólo tener el balón, hay que meterla. De eso hablamos otro día.

El primer brasilero es el vigente Campeón del Mundo, Corinthians, que la toca menos que Vélez (Argentina) o Toluca (México). El segundo brasileño, es el Fluminense, séptimo equipo de los 32 participantes. Gremio, Atlético Mineiro y Palmeiras están en la mitad inferior.

El análisis cuando juegan de visitante no es tan cruel con los equipos brasileños. Sin embargo nótese que hay unos cuatro grupos claramente identificados en el panel de “Visitantes” de la gráfica. Los primeros cinco equipos (hasta Millonarios que hizo de visita 184 pases en campo contrario) están claramente destacados. Aquí se incluyen São Paulo (203 pases) y Fluminense (193). Un hipótesis es que al fútbol brasilero se le respeta aún mucho en América Latina. Quizás más de lo que sus números dicen.

El segundo grupo va desde Vélez Sarsfield al Tolima. Allí se incluyen Gremio y Atlético Mineiro. Son equipos que rondan los 150 pases en campo contrario. El tercer grupo, el más amplio, empieza en los 142 pases del Barcelona de Ecuador y termina en los 114 del Nacional de Montevideo. Ahí están incluidos los restantes equipos de Brasil, Palmeirasy Corinthians ambos con 134 pases. El último grupo comienza con el San José boliviano y son equipos con 100 o menos pases por partido en campo del rival. Allí, por cierto, destacan Olimpia y Real Garcilaso. El uno semifinalista, el otro cuarto-finalista. Con poca intención de atacar en campo visitante, es evidente que han tenido un gran rendimiento.

Que su fútbol sea feo, aburrido, brusco y de poca calidad no quiere decir que no sea un fútbol efectivo. Los seis representantes de Brasil pasaron a octavos de final. A partir de ahí, con rivales más serios, comienzan a caer como moscas. La siguiente tabla presenta los mismos números pero sólo en aquellos partidos correspondientes a octavos y cuartos de final.

Intención de Ataque Copa Libertadores 2013

En este punto se requiere del fútbol para entender los números que, en todo caso, siguen reflejando la pobre intención ofensiva de los equipos brasileños. Particularmente triste es el caso de Gremio. Con un fútbol escaso, y con algo de suerte logró superar en el partido de ida de octavos de final 2-1 a Santa Fe. Dado que con ese resultado pasaba, llegó al partido de vuelta en Bogotá como había venido 6 meses antes a jugar en la Copa Sudamericana frente a Millonarios. Echado atrás, marrullero, violento. Como hace seis meses, Gremio fue derrotado y eliminado. Con apenas 49 pases realizados en el campo de Santa Fe, el Gremio nunca tuvo intención de atacar.

Palmeiras, agazapado logró empatar en Tijuana a cero goles. Sin embargo, a los 26 minutos del primer tiempo del partido de vuelta Duvier Riascos marcó el gol que obligaba al Palmeiras a ganar. No pudieron y además, perdieron el partido.

São Paulo, como visitante, aparece como un equipo con gran intención ofensiva. Eso se debe a que en la ida, jugando de local contra Atlético Mineiro perdió 1-2. Es decir, necesitaba marcar y ganar. Fue vapuleado 4-1.

Podemos concluir con tres puntos. Primero, algún lector curioso considerará que un indicador válido para establecer la intención ofensiva de un equipo es el número de pases en campo contrario sobre el número de pases totales. La realidad es que por esa métrica los equipos participantes en la Copa Libertadores apenas si se diferencian. Prácticamente el 80% de los equipos realizan entre el 42 y 48% de los pases en campo del rival. No es pues indicativo de mucho, simplemente no hay variación en los datos.

Segundo. No se habla aquí de efectividad, sino de intención. El fútbol brasileño clásico es aquel que buscaba los partidos. Un Flamengo de Zico o un São Paulo de Telé Santana jamás tendría unos indicadores similares a los de equipos como el boliviano The Strongest. El fútbol brasileño abrazó el fútbol europeo. Entiéndase por aquel ese donde se corría, se apretaba, se buscaba recibir un gol menos que el contrario y la táctica era el epicentro del partido. Sin embargo el fútbol europeo evolucionó. Hoy es un fútbol, sin dejar de ser táctico y ordenado, de ataque, donde la victoria y el gol adicional se buscan. Es el fútbol del Barcelona, del Manchester United, del Bayern o del Borussia Dortmund. Brasil, con la mejor materia prima del mundo, haría bien en reconocer que se durmió en el tiempo.

Por último, tercero. Argentina tampoco presenta hace tiempo equipos líricos. Pero tiene excusa. Su fútbol no es tan poderoso económicamente como el brasileño y además, el fútbol de ataque albiceleste, aquel donde jugar era más importante que ganar, es en blanco y negro. Para la mayoría de nosotros el fútbol argentino es el de la garra, ese donde el “Chicho” Serna se convirtió en ídolo de Boca por el “huevo”. A diferencia de Brasil, en la selección, donde se concentran sus mejores jugadores que además no juegan en Argentina se intenta hacer un fútbol más ofensivo. Esto es particularmente cierto gracias a que pareciera que por fin han reconocido que Messi debe ser el centro del equipo. En Brasil quieren que el centro sea Neymar. Pero apenas tiene 21 añitos.

 

 

 

De la intercontinental al mundial de clubes

Los grandes proyectos surgen de grandes ideas. El fútbol no es la excepción. Henri Delaunay, francés él, propuso en 1927 la creación de la Copa de Europa de Naciones a imagen y semejanza de la Copa América que desde hacía más de una década se disputaba en Sur América. Su idea no se aceptó hasta 1957 y no fue hasta 1960 que se disputó por primera vez el torneo continental en Europa.



Pero esa no fue la única idea maravillosa de Delaunay. Como Secretario General de la UEFA tuvo la idea de enfrentar al mejor equipo de Sur América con el mejor equipo de Europa. La elección era relativamente simple en el caso europeo pues en la temporada 1955/56 comenzaría a disputarse la Copa de Europa de Campeones de Liga. Pero Henri Delaunay falleció en 1955. Su hijo Pierre, afortunadamente para los amantes del fútbol, continuo la labor de su padre. Contactó con varios dirigentes suramericanos y después de años de discusión, en 1960 pudo disputarse en su primera edición la Copa de Campeones Intercontinental. Los rivales fueron Real Madrid, pentacampeón europeo y Peñarol, primer campeón de la Copa Libertadores de América.

Las crónicas de aquel primer partido revelan la importancia que se le dio al torneo en ambos lados del Atlántico. El Diario español ABC envió un periodista quién por cable y por teléfono transmitió las noticias del 0-0 en el partido de ida. Aquel partido se jugó en el Estadio Centenario en medio de la lluvia y una gran expectación. Hasta 10.000 vehículos llegaron al imponente escenario uruguayo. La recaudación superó los US$100.000. Pero el campo estaba inundado y completamente embarrado a tal punto que se habían visto obligados a tapar con serrín las partes más afectadas por el agua. Ya en el partido la oportunidad más clara surgió cuando el maestro Di Stéfano dejó sólo a Puskas ante el portero rival. El húngaro batió al arquero aurinegro Maidana pero cuando el balón se colaba, el barro desvió el balón afuera de la portería. Nadie pudo romper la paridad aquel día.

En el partido de vuelta, jugado unos meses después en Madrid, las crónicas españolas catalogan a los uruguayos como artistas con el balón. “Regatean por el amor al regate y cuando la pasan buscan la conservación de la pelota pero ganando milímetros en su avance”. Eso, por supuesto no es suficiente para batir al Madrid de aquella época. Puskas y Di Stéfano eran demasiado y por 5-1 el Real Madrid se proclamó primer Campeón del Mundo de Clubes.

El trofeo continuo disputándose a ida y vuelta hasta que en 1971 el Ajax se negó a jugarlo. La violencia en los terrenos de juego no justificaba, a ojos europeos, la disputa del trofeo. En 1967 el Racing se enfrentó al Celtic a doble partido. El Celtic fue el primer campeón no latino de la Copa de Europa. Tenía la particularidad de que todos sus jugadores habían nacido a menos de 30 millas del estadio. El Racing tenía la posibilidad de darle a Argentina por primera vez tan preciado trofeo. 1-0 ganó el equipo católico en Glasgow; 2-1 perdió en Avellaneda con gol de la Academia en el minuto 93. Hubo necesidad, por tanto, de un tercer partido. Como terreno neutral se eligió Montevideo. Los dos primeros partidos habían acumulado rencores. A la media hora de iniciado el encuentro ya la policía hacía presencia en el campo de juego. Alfio Basile y John Clark fueron expulsados por pelearse. Bobby Lennox fue expulsado, dicen las crónicas escocesas, por cometer una falta estando a 20 metros del lugar donde se cometió la falta. A Rulli del Racing lo expulsaron por recibir un codazo de John Hughes. También expulsaron a Jimmy Johnstone y a Auld.  Pero Auld se negó a salir. Tan pobre fue la actuación arbitral del paraguayo Osorio que Auld nunca se fue. Simplemente siguió jugando. Jock Stein, el legendario líder de los Leones de Lisboa no se amilanó. Su frase de despedida fue retadora: “me encantaría volver por otra oportunidad”. Nunca más el Celtic regresaría a disputar finales del mundo.

Un año después el Estudiantes de Zubeldía se proclamó campeón de la Libertadores. Era un equipo acostumbrado a la marullería. En 1968 enfrentó al Manchester United, un año después al Milan. Estudiante batió al United en Argentina y empató en Manchester 1-1. Al finalizar el encuentro, el legendario Matt Busby, manager inglés clamaba por la suspensión de los argentinos de toda competición. La intimidación y destrucción, titular con el que ´The Guardian´ describió la victoria argentina, fue suficiente para coronarse campeones del mundo.

La violencia tocó techo en 1969. En Milan ganaron los italianos 3-0. En Argentina perdieron 2-1. Pero el resultado quedaría en segundo plano pues lo que quedó en la retina fue el café caliente que se arrojó desde las tribunas a los jugadores del Milan cuando desfilaban hacia el terreno de juego. Una vez iniciado el partido, a Prati lo dejaron inconsciente. Jugó 20 minutos con amnesia. A Combin, argentino de nacimiento, le dieron el tratamiento de traidor. Primero Poletti, arquero de Estudiantes, lo pateo en la cara. Posteriormente Ramón Aguirre Suárez le rompió la nariz de un codazo. Regresó al campo, pero se desmayó. Una vez fuera, el desafortunado Combin fue arrestado por evadir el servicio militar en la Argentina. No fue liberado hasta que pudo explicar que había cumplido con sus obligaciones castrenses como ciudadano francés.

Argentina, no sólo Italia, se vio avergonzada por tan lamentable espectáculo. Dado la intención de Argentina de buscar el mundial de 1978, las sanciones fueron severas. A Poletti lo suspendieron de por vida. A Ramón Aguirre los suspendieron 30 partidos. Con 20 sancionaron a Eduardo Luján Manera. Poletti y Luján Manera fueron incluso condenados a 30 días de prisión.

Lo anterior justifica a los europeos. En 1971 y 1973 el Ajax no compitió por el trofeo. Jugó y ganó sólo en 1972. El Bayern, también tricampeón europeo hizo lo mismo. Jugó y ganó sólo en 1976. En 1975 no pudo coordinar fechas con Independiente y aquella fue la primera vez que el trofeo no se jugó. En 1974 el Atlético de Madrid inscribió su nombre en la historia: fue el primero y único equipo que logró ser Campeón Intercontinental sin ser campeón continental. En 1977 y 1978 el Liverpool se negó a jugar el trofeo. En 1978, por segunda ocasión, no se disputó el trofeo. En 1979, el campeón europeo, Nottingham Forest también declinó su participación.

El torneo moría. Toyota decidió entonces patrocinar el trofeo y jugarlo a un sólo partido en campo neutral: en Tokio. El resultado fue inmejorable. Cada diciembre se enfrentaron, ahora sí, el Campeón de Europa y el Campeón de América. Algunos de esos partidos fueron espectaculares. Dos son los que más recuerdo. Uno, el triunfo del Flamengo de Zico contra el Liverpool de Kenny Dalglish. El Liverpool, después de haber batido al Bayern Munich y Real Madrid en semifinales y final de la Copa de Europa era, con diferencia, el gran favorito. Los tres escoceses en sus filas, Hansen, Souness y el propio Dalglish habrían de revivir lo vivido en el Mundial de 1978 cuando llegaron de favoritos y fueron vapuleados por el gran Perú de Cubillas. Zico dirigió magistralmente al equipo carioca. Fue una victoria contundente, 3-0, en el que ha sido el partido más importante en la historia del Flamengo.

Años después, en 1992, la historia se repetiría. A Japón llegó el Dream Team, el considerado mejor equipo del mundo cuyo juego de control y calidad rompía moldes. De la mano de Cruyff, Stoichkov y Laudrup, el Barcelona era el inmenso favorito. Pero al Sao Paulo, aquella tarde oriental, lo entrenaba Tele Santana, el mismo que había dirigido al Brasil más bello desde 1970, el del Mundial 1982. Raí, Muller y Palhinha fueron demasiado para el equipo de ensueño: 2-1 ganaron los brasileros.

El éxito de la Copa Intercontinental fue tal que la FIFA se interesó en patrocinarla. En 2000 realizó un burdo intento que terminó con la humillación simultánea de Real Madrid y Manchester United y la victoria del Corinthians que la jugó como representante local. El primer mundial de clubes lo ganó un equipo que nunca había ganado la Copa Libertadores. La anécdota del torneo fue el rechazo de Romario a la petición de David Beckham por intercambiar camiseta. Orgulloso o baixinho. A pesar del relativo fracaso del torneo, la FIFA tenía preparada la siguiente edición un año después. Por problemas financieros, el torneo de doce equipos que se iba a realizar en España, no se disputó. Así que la Copa Toyota o Intercontinental siguió disputándose hasta el 2004. Su último campeón fue el Porto que batió a un ultradefensivo Once Caldas en los penales.

En 2005, por fin, la FIFA pudo tomar control del torneo. Pero en aras de la pluralidad que se le exige a la FIFA, la disputan los Campeones de las seis federaciones (África, Asía, Centro y Norte América, Europa, Oceanía y Sur América). En sus últimas versiones, además, el campeón local también disputa el torneo. El Liverpool, aquel que se negó a disputar la Copa Intercontinental en dos ocasiones, tuvo el dudoso honor de ser el primer subcampeón de dicho torneo. El Sao Paulo lo derrotó 1-0. El partido más emocionante en el denominado mundial de clubes ha sido, quizás, la derrota de Estudiantes frente al Barcelona de Pep, Messi, Xavi e Iniesta. La victoria en la prórroga del Barcelona con gol de pecho de Messi llevó a una de las imágenes más emotivas del torneo. La lagrimas de Guardiola celebrando su sexto título de seis disputados, lo nunca hecho hasta el momento. Aquel Barcelona quedará en la retina de todos. Pero también la defensa épica del Estudiantes liderado por la Brujita Verón. Desde luego, no habría sido injusta una victoria del equipo de La Plata.

Copa Intercontinental y Mundial de Clubes

La tabla resume la historia de los enfrentamientos intercontinentales. Con la notable excepción de 2010 cuando el Internacional de Porto Alegre fue batido por el TP Mazembe del Congo en semifinales, todas la finales han sido Europa vs. Sur América. En las finales se han marcado 175 goles repartidos casi equitativamente para un promedio de 3.43 goles por partido, excelente cifra. Sur América ganó el trofeo durante 6 años consecutivos entre 1979 y 1984 hasta que en 1985 Argentinos Juniors claudicó por penales ante la poderosa Vecchia Signora de Turin, la Juve de Cabrini, Scirea y sobretodo Platini y Laudrup.

Las rachas europeas han llegado de la mano de la globalización. La primera en el 2000 la rompió el Boca Juniors que, con dos goles de Martin Palermo logró superar al poderoso Real Madrid de Roberto Carlos, Figo y Raúl. La última racha está vigente. Queda por ver si el Corinthians es capaz de batir al Chelsea de Benitez.

Finalmente, cabe destacar que el equipo más ganador, Milan, es también el más perdedor. Ha jugado 8 veces el torneo a pesar de haber ganando ´sólo´ 7 Copas de Europa. En 1993 jugó el torneo en reemplazo del Olympique de Marsella acusado de sobornos en el torneo francés. Aquella vez perdió ante el maravilloso Sao Paulo de Telé Santana.

Independiente también es un asiduo del torneo aunque no participa desde 1984. Perdió cuatro veces aunque en su última comparecencia batió al Liverpool cuya historia en el torneo también es trágica. Cinco veces campeón de Europa, declinó participar en dos ocasiones. Sus otras tres comparecencias se cuentan por derrotas.

Para terminar, recordemos la historia del Benfica de Eusebio. Un grande europeo de los años sesenta. Así como ganó dos Copas de Europa también perdió otra tres. Contra los equipos Sudamericanos tuvo un pobre desempeño. En 1961 ganó 1-0 en Lisboa pero fue vapuleado por el Peñarol en Montevideo: 5-0. El tercer partido, dado que no se consideraba la diferencia de goles, lo ganaron los carboneros por 2-1. Un año después, Eusebio se enfrentó al Santos de Pelé. 3-2 ganaron los brasileros en Rio de Janeiro. En Noviembre de 1962 el Santos le empacó 5 a al Benfica en la mismísima Lisboa. Eusebio tendría que esperar hasta el mundial de 1966 para tomar cumplida revancha de Pelé.

 

La última vez que lloré por un partido de Fútbol.

Como colombiano uno pensaría que esas lagrimas, esas ultimas lagrimas debieron ser por ese fatídico mundial del 94, y no niego que fue un golpe duro como lo dije en la columna El Regreso de la ilusión, pero a pesar de lo duro de esa desilusión, no fue ahí cuando llore, aunque si vi a mucha gente llorar después del partido contra USA, recuerdo en particular a una niña que no se quien seria, pero tenia la bandera de Colombia pintada sobre sus dos mejillas y ya el color de la bandera se había corrido por tantas lagrimas. Impactante esa imagen, pero no, mis ultimas lagrimas se fueron con una imagen del mundial del 82. De niño nunca había visto a la selección Colombia en un mundial, y como no era costumbre pues uno se enamoraba de esos equipos que jugaban espectacular, de esos jugadores que dejaban regados a los rivales, de esos tipos que ponían el balón en la escuadra y acariciaban el balón con una perfección impresionante. Y sin que nadie me lo inculcara, me enamore de ese Brasil del 82 que jugaba espectacular. De ese Brasil que aunque no fue campeón, no se borra de mi memoria, de esa nomina que puedo recitar de memoria, de ese medio campo que reunía clase pura con Zico, Socrates, Falcao y Cerezo. Con decir que el menos bueno era Cerezo. Y con Jorge hemos hablado muchas veces de esta selección y de sus dos lunares, Valdir Perez, un arquero promedio, un arquero regular, y Serginho, que dentro de tanta clase que desbordaba ese Brasil, uno no sabia que demonios hacia Serginho en esa selección, porque su formula de ataque, que era Eder, ya nos había regalado tremendas joyas a lo largo del mundial, como el bombazo contra Rusia en el primer partido, en un gol de antología con Falcao dejando pasar el balón entre las piernas y Eder rematando de zurda para derrotar al gran Rinat Dasaev. Realmente lo poco que hizo Serginho fue sumarse a una goleada con un gol que ni ponía ni quitaba.

Brasil por su parte seguía arrollando rivales y enamorando a la gente con su fútbol, así llego a aquella fase de grupos en la que se enfrentaba con Argentina y con Italia, que había pasado casi que sin querer la fase de grupos gracias a un gol mas anotado, que dejo por fuera a los sorprendentes Camerunenses de Roger Milla y Thomas N’kono. Brasil derroto a Argentina en un partido en el que Maradona termino expulsado y  Brasil se dio un festín. Italia, la siempre pragmática Italia llegaba con lo justo y tenia que ganar porque el empate dejaba a los brasileños en la siguiente fase. Ese día Brasil peco de sobrador e Italia y en especial Paolo Rossi, fueron extremadamente eficientes. Todo lo que Rossi toco se fue a las mallas, y mientras Italia descansaba en la seguridad de Dino Zoff (que cantidad de arqueros buenos en ese mundial), Brasil sufría las manos de mantequilla de Valdir Perez y la sobrades de su defensa como se aprecia en el primer gol. Y por eso este partido fue lo que fue… por eso aun recordamos como Rossi puso a Italia adelante cuando Brasil intento salir tocando, tuvo que ser Zico quien puso un pase magistral a Socrates que aguanto, aguanto e hizo que el gran Zoff se jugara y el balo entrara por su palo. Quien no recuerda como a Zico le hicieron un penal enorme y con la camisa rota le mostraba al arbitro, que fue el único que no vio ese penal. Y Rossi volvió a poner a Italia arriba, y Brasil volvió a cargar, y Falcao llego con otra de esas genialidades brasileñas, amago y toda la defensa se abrió, y por ahí se fue el balón al fondo de la red, por el hueco que toda la defensa abrió cuando se comieron el amague, recuerdo que a Zidane le vi hacer un gol parecido contra el Deportivo La Coruña y me emociono. Pero volviendo a Brasil, ese gol lo cante con el alma, pero Rossi volvió a poner a Italia arriba. Y ahí fue el mayor sufrimiento, Cerezo hizo un tiro que desde la cámara que nos mostraba el partido había parecido gol, pero no, el balón pego en uno de los tensores laterales de la red. Socrates metió un cabezazo certero que Zoff agarro sobre la línea y se pego a el de manera increíble mientras los brasileños decían que había entrado. Eder fue a cobrar un tiro de esquina y parecía que la mano de todo el estadio y de todo el mundo “no italiano” quería ayudar a Eder a correr la vaya de publicidad para que cobrara el tiro de esquina con comodidad. Finalmente pito el arbitro y llore, llore como el niño que era y llore con la desilusión de haber visto como el equipo que me hacia soñar, quedaba eliminado.

He tenido muchas tristezas en el fútbol, el que es hincha las ha tenido, sea hincha de quien sea, porque desde el mejor hasta el peor han caído injustamente, en partidos como ese que son los que mas duelen. Pero jamás volvi a llorar por el fútbol, Paolo Rossi me saco las últimas lagrimas por el fútbol.

El Calcio, Del Renacimiento a la Edad Media

En 1967, luego del fracaso de la selección italiana en el Mundial de Inglaterra ’66 se prohibió en Italia utilizar jugadores extranjeros. Con el objetivo claro que fortalecer la selección nacional el Calcio no tuvo jugadores durante más de una década. Pero desde 1977, los cuadros más potentes de Italia, la Juventus, el Milan y el Inter abogaban por acabar la prohibición. Los clubes modestos, sin embargo, defendían el veto a toda costa pues vendían a sus jugadores a los grandes clubes italianos a precios muy por encima de lo que se pagaban en el mercado internacional.

El veto se acabó en 1980, luego del escándalo de apuestas clandestinas. La consecuencia fue espectacular. En los años ochenta la mejor liga del mundo, indiscutiblemente, era la italiana. Allí, juntos pero no revueltos, jugaron los mejores jugadores del mundo. Construyeron su gloria en Italia los mejores, como Maradona y Platini en el Nápoles y Juve. Otros como Zico, en el Udinese no lograron consolidar su enorme categoría en el fútbol más competitivo de entonces. Pero exitosos o no, lo mejor del mundo jugó en Italia. Piense Polonia, piense Boniek en la Juve, piense Brasil, piense Falcao en la Roma, piense Argentina, Ramón Díaz en el Avellino, Fiorentina o Inter; piense Holanda, como no acordarse del trío que contribuyo decisivamente al construir uno de los mejores equipos de todos los tiempos: Gullit, Rijkaard y Van Basten. Alemania? salta a la memoria el Inter de Matthäus, Brehme y Klinsmann. Hasta españoles y británicos, por entonces poco propensos a emigrar, probaron fortuna en el balompie transalpino. Así fue el caso de Rafael Martín Vazquez, del Madrid al Torino o de Ian Rush, del Liverpool a la Juve. Ambos, sin embargo fracasaron.

El poderío del Calcio fue una certeza hasta mediados de los noventa. Sin embargo en los últimos 12 a 15 años comenzó a extinguirse la llama del renacimiento. Sería exagerado hablar de ostracismo, incluso de Edad Media como hago en el título de esta entrada. Sin embargo sí siguió el camino contrario al de las artes. Italia aún gana Champions, la más reciente hace apenas tres años. Ha ganado tres en el siglo XXI. Incluso, a nivel de selecciones, aunque con un fútbol rácano, ganó el mundial de fútbol en 2006. Pero es indudable que el torneo doméstico italiano ha perdido mística. Los mejores jugadores ya no juegan en Italia. Lo mejores jugadores ahora juegan en Inglaterra, en España e incluso en Alemana. En los ochenta un jugador como Ribery jugaría en Italia, nunca en el Bayern, por más poderoso que éste sea.

Las causas son variadas. Sin duda el glamour del fútbol giró hacia Inglaterra. España, particularmente sus dos equipos más poderosos, Real Madrid y Barcelona, también se mantienen fuerte en su capacidad adquisitiva. Pero Italia no. Algunas voces culpan a la poca inversión que se realiza. La siguiente gráfica parece darles en algo la razón.

Evolución asistencias y Desembolsos Calcio

Se ha pasado de asistencias promedio por partido superiores a los 30.000 espectadores en la segunda mitad de los noventa a cifras inferiores a los 22.000 espectadores promedio de la temporada 2011/2012. La caída en asistencia coincide con los menores gastos promedio por jugador.

Tomando en cuenta la inflación para poder comparar lo gastado en un jugador en 1996 con lo desembolsado en 2010 (euros constantes que llaman los economistas), en la temporada 1996/97 cada jugador costó cerca de 1.100.000 euros. En la temporada 2011/12, el jugador promedio costó alrededor de 661.000 euros, casi un 40% menos. Es cierto que desde 2008 hay crisis económica en el mundo, particularmente en Europa, pero también es cierto que la gráfica revela que la ‘crisis’ llegó al fútbol italiano desde la temporada 2003/2004. El pico observado en gastos en el 2001/02 se debe a la fuerte inversión que hizo la Juventus en jugadores como Buffon, Nedved, Thuram y Marcelo Salas. Todos, sin embargo, ya jugaban en el Calcio.

La siguiente gráfica presenta, en esencia, los mismos datos de otra manera.¿Hay alguna correlación entre el gasto por jugadores en que incurren los clubes y la asistencia a los estadios? El resultado es sugestivo. Sí; parece haber alguna relación positiva entre el número de asistentes al estadio y lo que invierten los clubes.

Correlación Desembolsos Asistencias en Calcio

Como ya varias hemos mencionado en otras entradas, los ejercicios de correlación sirven para generar hipótesis más que para contestarlas. Pero el ejercicio sugiere que, tal como cualquier hincha sabe, el fútbol es un espectáculo. Y los artistas son los futbolistas. Si los artistas son buenos, el público acude. Si los artistas son malos, el público decide tomarse otras alternativas de entretenimiento. El caso italiano parece mostrar esto.

La solución. Dinero obviamente. Pero también parece que deben mejorar el servicio de ojeadores. En 1996/97 los equipos de la Seria A incorporaron 148 jugadores. La cifra ha ido creciendo casi exponencialmente. En 2002/03 incorporaron 300, 583 en 2008/09 hasta los 805 en 2011/12. Quizás los recursos no están siendo utilizados de la manera más eficiente posible. En una liga de 20 equipos, llegaron 40 jugadores para cada equipo en promedio.

¡El que mucho abarca poco aprieta decía mi abuela!